Bombas
Hola a todos:
supongo que todos os habéis enterado de los atentados en Delhi. A mí me han pillado en unos pueblos del norte de Delhi, en Rishickesh, y la verdad es que la sensación que tuve es como si aquello no fuera conmigo, como cuando estás en tu casa y te enteras de que han puesto una bomba en un lejano país.
Una de las bombas estalló a 10 minutos de mi casa, en Sarojini Market, y resultó ser la más mortífera, con más de 40 muertos. Estuve allí el miércoles comparndo cortinas.
Parece ser que han sido unos terroristas de la jihad de Pakistán, que han hecho coincidir el atentado con unos juicios contra otros terroristas que atentaron en el Fuerte Rojo de Delhi hace unos años, y además es aquí Diwhali, la Navidad de estos infieles. El domingo estaba los mercados vacíos, algo que no suele suceder en estas fechas.
La situación es difícil, pues por un lado India intenta acercarse a Pakistán y quiere empezar a estrechar los lazos económicos con el país, pero por otro lado Cachemira sigue siendo el elemento de eterna disputa, y los musulmanes ven como India se empieza a alzar como una superpotencia de orden mundial.
El golpe ha sido duro, pero lo cierto es que aún no he podido ver realmente cómo se está viviendo el asunto en la ciudad, pues llegué anoche domingo y acabo de llegar a la oficina. Si hay algo interesante, os contaré.
supongo que todos os habéis enterado de los atentados en Delhi. A mí me han pillado en unos pueblos del norte de Delhi, en Rishickesh, y la verdad es que la sensación que tuve es como si aquello no fuera conmigo, como cuando estás en tu casa y te enteras de que han puesto una bomba en un lejano país.
Una de las bombas estalló a 10 minutos de mi casa, en Sarojini Market, y resultó ser la más mortífera, con más de 40 muertos. Estuve allí el miércoles comparndo cortinas.
Parece ser que han sido unos terroristas de la jihad de Pakistán, que han hecho coincidir el atentado con unos juicios contra otros terroristas que atentaron en el Fuerte Rojo de Delhi hace unos años, y además es aquí Diwhali, la Navidad de estos infieles. El domingo estaba los mercados vacíos, algo que no suele suceder en estas fechas.
La situación es difícil, pues por un lado India intenta acercarse a Pakistán y quiere empezar a estrechar los lazos económicos con el país, pero por otro lado Cachemira sigue siendo el elemento de eterna disputa, y los musulmanes ven como India se empieza a alzar como una superpotencia de orden mundial.
El golpe ha sido duro, pero lo cierto es que aún no he podido ver realmente cómo se está viviendo el asunto en la ciudad, pues llegué anoche domingo y acabo de llegar a la oficina. Si hay algo interesante, os contaré.
Desfacer entuertos
A ver a ver...
me parece que yo mismo me he creado el dilema.
El conflicto interno de Shaym lo he solucionado así:
no es un sirviente, es a partir de ayer un camarada obrero que a cambio del doble de lo normal es técnico en mantenimiento de receptáculos habitables, distribuidor de productos agroalimentarios, oficial de saneamiento de prendas textiles, y en sus ratos libres, gourmet.
no seáis cabrones y me echeís en cara que me he aburguesado y mierdas de esas, trabajo de 9:00 a 19:00, como todo quisqui, y me puedo costear a alguien que me haga las faenas de casa.
¿Qué pensábais, que me lima las uñas de los pies y me trae las zapatillas al entrar en casa? Lo que le pasa es que es mayor, y está criado a la antigua usanza, y no se quita de encima esa manera de tratarme...
¡¡HAY OTRO TEXTO NUEVO PUBLICADO HOY MÁS ABAJO, QUIERO VUESTROS COMENTARIOS!!
me parece que yo mismo me he creado el dilema.
El conflicto interno de Shaym lo he solucionado así:
no es un sirviente, es a partir de ayer un camarada obrero que a cambio del doble de lo normal es técnico en mantenimiento de receptáculos habitables, distribuidor de productos agroalimentarios, oficial de saneamiento de prendas textiles, y en sus ratos libres, gourmet.
no seáis cabrones y me echeís en cara que me he aburguesado y mierdas de esas, trabajo de 9:00 a 19:00, como todo quisqui, y me puedo costear a alguien que me haga las faenas de casa.
¿Qué pensábais, que me lima las uñas de los pies y me trae las zapatillas al entrar en casa? Lo que le pasa es que es mayor, y está criado a la antigua usanza, y no se quita de encima esa manera de tratarme...
¡¡HAY OTRO TEXTO NUEVO PUBLICADO HOY MÁS ABAJO, QUIERO VUESTROS COMENTARIOS!!
Más reflexiones...
Hoy me he despertado marxista.
Tras tomar el desayuno que Shaym me ha preparado y hacer el equipaje para pasar el fin de semana en Rishickesh haciendo rafting, cual Pocholo Borja Mari esquiando en Baqueira Beret, se me h pasado el marxismo, pero me ha dejado un cierto poso de inquietud.
Anoche me empecé el libro "Freedom at Midnight", de dos escritores que narran el proceso de descolonización de India, y esto me ha hecho reflexionar sobre qué sentido tiene el hinduísmo y las castas.
Gracias a Dios soy ateo, como dice un amigo mío, y siempre he considerado que las religiones monoteístas eran, entre otras cosas, instituciones de contro social y perpetuadoras de la desigualdad social y la tiranía de unos pocos. Siempre pensé que las religiones orientales, panteístas y menos institucionalizadas podían ofrecer más cosas, pero lo cierto es que el hinduísmo y el sistema de castas puede llegar a ser algo deleznable.
El hinduísmo fue "inventado" por los arios, pueblo bárbaro que llegó a India hace más de tres milenios, y tras conquistar a los antiguos habitantes del subcontinente, les impusieron su nueva religión, sus normas y su nueva jerarquía social. En principio, cuatro eran las castas principales: los sacerdotes, los guerreros, los mercaderes y los trabajadores (parece que las sacaron de un libro de sociales de 5º de EGB), además de los parias, que estaban fuera del sistema por no tener origen divino. Con el paso del tiempo, las castas se dividieron en subcastas, hasta llegar a un nivel en el que había castas distintas para carpinteros, herreros, albañiles, etc.
Como no, el racismo estaba presente. Sólo decir que la antigua palabra para casta significaba lo mismo que "color". Las castas establecían sistemas cerrados en los que uno nacía, vivía y moría, y sólo se relacionaba con gente de este grupo (supongo que esto último, de un modo poco estricto). Lo cierto es que nadie se casaba con gente de otra casta, y parece ser que esto, aunque anti-constitucional, se sigue practicando en toda India, al igual que los matrimonios concertados.
En fin, que las castas eran y son una jodienda para los pobres sobre todo, pues no tenían posibilidad de ascender socialmente, y enriquecerse, como no, les resultaba muy difícil. Sus condiciones de vida siguen siendo lamentables, y lo único que les queda es la maldita religión. ¿Os suena lo de "sé bueno en esta vida, y te ganarás el cielo"? Pues aquí es básicamente lo mismo, aunque más complejo. Aquí creen que la reencarnación es la búsqueda espiritual de la perfección, y por ello los espíritus se van reencarnando en distintas vidas hasta que cumplen su ciclo y llegan al Nirvana, la unión con el todo. En esta vida eres un desharrapado, pero si aceptas tu condición (esto es, no te rebelas, no te quejas y obedeces), tu próxima vida será mejor, y así hasta el Nirvana.
Así que si creíais que el Vaticano era malo, venid a ver como viven aquí algunos.
Espero vuestras opiniones.
PS- estoy prácticamente recuperado de mi átaque gástrico.
Tras tomar el desayuno que Shaym me ha preparado y hacer el equipaje para pasar el fin de semana en Rishickesh haciendo rafting, cual Pocholo Borja Mari esquiando en Baqueira Beret, se me h pasado el marxismo, pero me ha dejado un cierto poso de inquietud.
Anoche me empecé el libro "Freedom at Midnight", de dos escritores que narran el proceso de descolonización de India, y esto me ha hecho reflexionar sobre qué sentido tiene el hinduísmo y las castas.
Gracias a Dios soy ateo, como dice un amigo mío, y siempre he considerado que las religiones monoteístas eran, entre otras cosas, instituciones de contro social y perpetuadoras de la desigualdad social y la tiranía de unos pocos. Siempre pensé que las religiones orientales, panteístas y menos institucionalizadas podían ofrecer más cosas, pero lo cierto es que el hinduísmo y el sistema de castas puede llegar a ser algo deleznable.
El hinduísmo fue "inventado" por los arios, pueblo bárbaro que llegó a India hace más de tres milenios, y tras conquistar a los antiguos habitantes del subcontinente, les impusieron su nueva religión, sus normas y su nueva jerarquía social. En principio, cuatro eran las castas principales: los sacerdotes, los guerreros, los mercaderes y los trabajadores (parece que las sacaron de un libro de sociales de 5º de EGB), además de los parias, que estaban fuera del sistema por no tener origen divino. Con el paso del tiempo, las castas se dividieron en subcastas, hasta llegar a un nivel en el que había castas distintas para carpinteros, herreros, albañiles, etc.
Como no, el racismo estaba presente. Sólo decir que la antigua palabra para casta significaba lo mismo que "color". Las castas establecían sistemas cerrados en los que uno nacía, vivía y moría, y sólo se relacionaba con gente de este grupo (supongo que esto último, de un modo poco estricto). Lo cierto es que nadie se casaba con gente de otra casta, y parece ser que esto, aunque anti-constitucional, se sigue practicando en toda India, al igual que los matrimonios concertados.
En fin, que las castas eran y son una jodienda para los pobres sobre todo, pues no tenían posibilidad de ascender socialmente, y enriquecerse, como no, les resultaba muy difícil. Sus condiciones de vida siguen siendo lamentables, y lo único que les queda es la maldita religión. ¿Os suena lo de "sé bueno en esta vida, y te ganarás el cielo"? Pues aquí es básicamente lo mismo, aunque más complejo. Aquí creen que la reencarnación es la búsqueda espiritual de la perfección, y por ello los espíritus se van reencarnando en distintas vidas hasta que cumplen su ciclo y llegan al Nirvana, la unión con el todo. En esta vida eres un desharrapado, pero si aceptas tu condición (esto es, no te rebelas, no te quejas y obedeces), tu próxima vida será mejor, y así hasta el Nirvana.
Así que si creíais que el Vaticano era malo, venid a ver como viven aquí algunos.
Espero vuestras opiniones.
PS- estoy prácticamente recuperado de mi átaque gástrico.
Estoy enfermo
Por fin caí. Me he despertado a las 5.00 de la mañana con un feo dolor de barriga, además de un malestar generalizado, y me he dado cuenta de que tras casi tres semanas, ya he sucumbido al ataque de alguna bacteria furiosa. Os podéis imaginar lo que ha salido desde dentro de mis entrañas, y cuántas veces.
Me voy a casa, hoy he venidoa trabajar a pesar de todo. He tenido una entrevista muy valiosa con la agencia de noticias más importante de India, y se han mostrado muy interesados por el Foro de Inversiones que estamos organizando con empresas españolas e indias.
Bueno, para el tema de los cotilleos, al final he hablado con Shaym y le he dicho que se quede, pero le he dejado las cosas claras. Está tan asustado que hoy ha desteñido uan sábana nueva que compré y ha venido a la oficina a pedirme perdón.
Espero ponerme bien, mañana nos vamos al norte, a Risickesh, a hacer rafting en el río Ganges, en las montañas. Allí es donde fueron los Beatles a meditar. Os contaré.
Corto y cambio.
Me voy a casa, hoy he venidoa trabajar a pesar de todo. He tenido una entrevista muy valiosa con la agencia de noticias más importante de India, y se han mostrado muy interesados por el Foro de Inversiones que estamos organizando con empresas españolas e indias.
Bueno, para el tema de los cotilleos, al final he hablado con Shaym y le he dicho que se quede, pero le he dejado las cosas claras. Está tan asustado que hoy ha desteñido uan sábana nueva que compré y ha venido a la oficina a pedirme perdón.
Espero ponerme bien, mañana nos vamos al norte, a Risickesh, a hacer rafting en el río Ganges, en las montañas. Allí es donde fueron los Beatles a meditar. Os contaré.
Corto y cambio.
Para reflexionar...
Entre los cientos o miles de cosas que a uno le hacen replantearse los esquemas mentales al vivir en India, me está rondando por la cabeza el tema de los sirvientes.
En mi caso, contraté al viejo Shaym por recomendación del becario anterior, a quien le hacía las labores de casa, cocinaba, compraba, a cambio de 4000 rupias mensuales (12000 pesetas). Este sueldo es un auténtico lujo para él, considerando que libra los fines de semana, tiene las tardes libres y los europeos les damos un trato como a otra persona cualquiera. Los sirvientes de los indios trabajan todo el dia, en principio no libran, y suelen vivir en una habitación anexa que tienen muchas casas de India (servant´s quarter). Y todo esto a cambio de unas 1000-2000 rupias, la mitad de lo que yo pago.
Creo que no os podéis imaginar, ni siquiera aquellos con madres totalmente abnegadas al servicio de sus hijos, lo que es levantarse y decirle a tu criado lo que te apetece desayunar por la mañana, y al salir de la ducha, tenerlo todo preparado de una manera exquisita.
La primera vez que me sucedió, me quedé petrificado ante la situación, y deseé que eso no estuviera sucediendo. Sin embargo, ¿quién se puede resistir al confort y al lujo por tan poco precio? Lo cierto es que te vas acostumbrando, y al final ni lo piensas.
Pero no. Sigo pensando y dándole vueltas al asunto: ¿es justo lo que estoy haciendo? Por un lado, pienso, le pago el doble de lo que se paga aquí, y estoy creando un puesto de trabajo y le trato muy bien. Pero por otro lado, me sigo resistiendo a que una persona que no conozco me tenga que limpiar la ropa (con los que conozco, no tengo problemas en que lo hagan), me cocine, y me trate de un modo tan cortés.
Además, empiezo a no estar contento con él. Gasta demasiado dinero y vive muy lejos, y creo que se paga los rickshaws con mi dinero. Y es taaaan pesado... Habla, cuenta, narra... Estoy pensando si lo echo a los leones y me busco a otro.
Bueno, espero por favor vuestras opiniones al respecto:
-¿soy un explotador sin escrúpulos?
-¿soy un cómodo burgués indolente ante los problemas sociales indios?
-¿soy un buen "amo" que pago más de lo que toca con óptimas condiciones laborales?
-¿cuántos inodoros caben en el césped del Bernabeu en plenilunio?
En mi caso, contraté al viejo Shaym por recomendación del becario anterior, a quien le hacía las labores de casa, cocinaba, compraba, a cambio de 4000 rupias mensuales (12000 pesetas). Este sueldo es un auténtico lujo para él, considerando que libra los fines de semana, tiene las tardes libres y los europeos les damos un trato como a otra persona cualquiera. Los sirvientes de los indios trabajan todo el dia, en principio no libran, y suelen vivir en una habitación anexa que tienen muchas casas de India (servant´s quarter). Y todo esto a cambio de unas 1000-2000 rupias, la mitad de lo que yo pago.
Creo que no os podéis imaginar, ni siquiera aquellos con madres totalmente abnegadas al servicio de sus hijos, lo que es levantarse y decirle a tu criado lo que te apetece desayunar por la mañana, y al salir de la ducha, tenerlo todo preparado de una manera exquisita.
La primera vez que me sucedió, me quedé petrificado ante la situación, y deseé que eso no estuviera sucediendo. Sin embargo, ¿quién se puede resistir al confort y al lujo por tan poco precio? Lo cierto es que te vas acostumbrando, y al final ni lo piensas.
Pero no. Sigo pensando y dándole vueltas al asunto: ¿es justo lo que estoy haciendo? Por un lado, pienso, le pago el doble de lo que se paga aquí, y estoy creando un puesto de trabajo y le trato muy bien. Pero por otro lado, me sigo resistiendo a que una persona que no conozco me tenga que limpiar la ropa (con los que conozco, no tengo problemas en que lo hagan), me cocine, y me trate de un modo tan cortés.
Además, empiezo a no estar contento con él. Gasta demasiado dinero y vive muy lejos, y creo que se paga los rickshaws con mi dinero. Y es taaaan pesado... Habla, cuenta, narra... Estoy pensando si lo echo a los leones y me busco a otro.
Bueno, espero por favor vuestras opiniones al respecto:
-¿soy un explotador sin escrúpulos?
-¿soy un cómodo burgués indolente ante los problemas sociales indios?
-¿soy un buen "amo" que pago más de lo que toca con óptimas condiciones laborales?
-¿cuántos inodoros caben en el césped del Bernabeu en plenilunio?
Varanasi
La estancia en Varanasi ha sido mi primer viaje por India, y parece ser que he escogido un lugar emblemático para empezar.
Resumiendo en cinco palabras la esencia de la ciudad:
religión, mierda, Ganges, templos, colores.
Varanasi, tb. conocida como Benarés, es una ciudad de peregrinaje, pues está bañada por el río sagrado Ganges (Ganga), y según dice la ley hinduista, quien muere en el Ganges deja de reencarnarse y alcanza finalmente el Nirvana. Por tanto, mucha gente viene a morir o aser incinerado en la ciudad, entre ellos muchos pobres, enfermos, viejos...
El río marca el límite de la ciudad, y es justo este punto de unión entre ciudad y río la parte más interesante y fascinante de Varanasi. Una serie de embarcaderos, llamados ghats, son los puntos de reunión por las mañanas de los fieles que se congregan para hacer sus rituales de purificación en las fecales y embarradas aguas del río, de un color marrón turbio. Esto empieza a las 5:30 de la mañana, pues es cuando amanece, y a las 18:00, cuando empieza a anochecer, se vuelven a reunir y se celebra un ritual con música, incienso, sacerdotes...
Los ghats son realmente escalones que bajan al río, que sirven de embarcadero a los cientos de barquichuelas que surcan el río, y es aquí donde empezó nuestro periplo. Nada más llegar a los ghats, se nos abalanzaron unos muchachos que nos "obligaron" a aceptar unos masajes corporales realmente recomendables, a cambio de una buena propina. Tonificados y relajados, seguimos nuestro camino a lo largo de la orilla y nos acercamos a un tumulto colorido de personas que celebraban una boda. Desgraciadamante, la cámara no captó el emocionante momento en el que, aún no sé cómo, acabé dando unos billetes al alucinado novio, dándole mi bendición con unas ramitas untadas con henna y dando la enhorabuena a los padres...
Al lado de esto, un viejo y un niño mostraban sus habilidades con dos serpientes, más drogadas que Maradona en Nochebuena, y mientras, un grupo de 20 búfalos de agua chapoteaban indiferentes.
Se puede dar un paseo en barca por el río a cambio de unas rupias. Así hicimos, y el barquero nos llevó a ver uno de los crematorios, donde nos explicaron la ceremonia de cremación, incluso vimos cómo trasladaban un cadáver hacia la zona de las cenizas... Vimos el fuego de Shiva, una hoguera que dicen llevar encendida más de 3000 años, y nos enseñaron la zona donde eperan la muerte los efermos y los desvalidos.
Lo más fuerte fue ver uno de los famosos cadáveres flotando en el río, pues arrojan a sus aguas a los niños que mueren, a los santos, a los animales y a los leprosos, por ser todos almas puras que no necesitan la purificación del fuego, excepto los últimos, por feos.
Las calles de la ciudad son otro mundo, estrechas, malolientes, sucias, laberínticas... Orientarse es una locura, y las furiosas motos, los cazaturista y los perros, vacas y monos que pueblan las calles no ayudan. No obstante, Varanasi es famosa por sus sedas y sus imitaciones de sedas, y son cientos las tiendas que exponen sus coloridos productos, y realmente uno se pasaría horas callejeando sin para, tocando todo, mirando, oliendo.

Otra atracción de Varanasi es el Golden Temple, un bello templo hinduista con un techo compuesto por más de 800 kilos de oro, y rodedado por decenas de pequeños templos dedicados a los numerosos dioses que tienen en India. La pena fue que sólo los hindúes pueden acceder al templo, y por más que lo intenté, los guardias de la entrada no creyeron que mi nombre era Apu y que era un honrado chatarrero que iba a hacer mis plegarias. Supongo que me delató algún pequeño detalle, como el color de mis calcetines.
Bueno, para más información sobre la ciudad, ver el link de Mapas u "Organizar el viaje" o entrar en "India", en Google.com :)
Hacerme comentarios (me refiero a aquellos que no son mi madre, que sé que los hay y me leen). Espero que os guste el blog, está durando más de lo que pensaba.
Resumiendo en cinco palabras la esencia de la ciudad:
religión, mierda, Ganges, templos, colores.
Varanasi, tb. conocida como Benarés, es una ciudad de peregrinaje, pues está bañada por el río sagrado Ganges (Ganga), y según dice la ley hinduista, quien muere en el Ganges deja de reencarnarse y alcanza finalmente el Nirvana. Por tanto, mucha gente viene a morir o aser incinerado en la ciudad, entre ellos muchos pobres, enfermos, viejos...
El río marca el límite de la ciudad, y es justo este punto de unión entre ciudad y río la parte más interesante y fascinante de Varanasi. Una serie de embarcaderos, llamados ghats, son los puntos de reunión por las mañanas de los fieles que se congregan para hacer sus rituales de purificación en las fecales y embarradas aguas del río, de un color marrón turbio. Esto empieza a las 5:30 de la mañana, pues es cuando amanece, y a las 18:00, cuando empieza a anochecer, se vuelven a reunir y se celebra un ritual con música, incienso, sacerdotes...
Los ghats son realmente escalones que bajan al río, que sirven de embarcadero a los cientos de barquichuelas que surcan el río, y es aquí donde empezó nuestro periplo. Nada más llegar a los ghats, se nos abalanzaron unos muchachos que nos "obligaron" a aceptar unos masajes corporales realmente recomendables, a cambio de una buena propina. Tonificados y relajados, seguimos nuestro camino a lo largo de la orilla y nos acercamos a un tumulto colorido de personas que celebraban una boda. Desgraciadamante, la cámara no captó el emocionante momento en el que, aún no sé cómo, acabé dando unos billetes al alucinado novio, dándole mi bendición con unas ramitas untadas con henna y dando la enhorabuena a los padres...
Al lado de esto, un viejo y un niño mostraban sus habilidades con dos serpientes, más drogadas que Maradona en Nochebuena, y mientras, un grupo de 20 búfalos de agua chapoteaban indiferentes.
Se puede dar un paseo en barca por el río a cambio de unas rupias. Así hicimos, y el barquero nos llevó a ver uno de los crematorios, donde nos explicaron la ceremonia de cremación, incluso vimos cómo trasladaban un cadáver hacia la zona de las cenizas... Vimos el fuego de Shiva, una hoguera que dicen llevar encendida más de 3000 años, y nos enseñaron la zona donde eperan la muerte los efermos y los desvalidos.
Lo más fuerte fue ver uno de los famosos cadáveres flotando en el río, pues arrojan a sus aguas a los niños que mueren, a los santos, a los animales y a los leprosos, por ser todos almas puras que no necesitan la purificación del fuego, excepto los últimos, por feos.
Las calles de la ciudad son otro mundo, estrechas, malolientes, sucias, laberínticas... Orientarse es una locura, y las furiosas motos, los cazaturista y los perros, vacas y monos que pueblan las calles no ayudan. No obstante, Varanasi es famosa por sus sedas y sus imitaciones de sedas, y son cientos las tiendas que exponen sus coloridos productos, y realmente uno se pasaría horas callejeando sin para, tocando todo, mirando, oliendo.

Otra atracción de Varanasi es el Golden Temple, un bello templo hinduista con un techo compuesto por más de 800 kilos de oro, y rodedado por decenas de pequeños templos dedicados a los numerosos dioses que tienen en India. La pena fue que sólo los hindúes pueden acceder al templo, y por más que lo intenté, los guardias de la entrada no creyeron que mi nombre era Apu y que era un honrado chatarrero que iba a hacer mis plegarias. Supongo que me delató algún pequeño detalle, como el color de mis calcetines.
Bueno, para más información sobre la ciudad, ver el link de Mapas u "Organizar el viaje" o entrar en "India", en Google.com :)
Hacerme comentarios (me refiero a aquellos que no son mi madre, que sé que los hay y me leen). Espero que os guste el blog, está durando más de lo que pensaba.
Vaya país...
No sé si cortarme las venas, o dejármelas largas. Todo es tan distinto, la vida fluye de otra manera. Aquí va una anécdota para que os déis cuenta de lo que quiero decir.
Me he tenido que hacer copia de las llaves de casa. ¡JA! Me río yo de las historias de ese aprendiz de aventurero llamado Indiana Jones. Lo mío si es una aventura.
Como no, aquí no existen tiendas de copias de llaves. Aquí vas al mercado más cercano, y en la calle hay puestos que te hacen las copias, con rudimentarios utensilios (martillo y palo de hierro), y a ojo de buen cubero, con la lengua asomando entre los dientes, te hacen una réplica que hasta un ciego ve que no va a servir. En fin, la cuestión es que fui una vez a hacerme el dichoso juego de llaves decasa, en total cuatro, de las cuales ninguna copia realizada sirvió. Volví al día siguiente, y ¡oh!, me las volvieron a pulir y me aseguraron que ya estaban bien. Acertaron en un 50%. 2 valían y dos no. Volví por tercera vez, cagándome en sus malditos dioses-mono y niños-elefante, y me dijeron que no me preocupara, que irían a mi casa y lo mirarían allí. Les convoqué a las 18:15, estúpido de mí... Allí no apareció nadie.
Ayer fui por cuarta vez, y cambié de técnica.No me iba a enfadar. Pensé que si actuaba como ellos, con parsimonia, tranquilidad y mucho karma, las cosas mejorarían. Me hice el simpático, les rogué con una sonrisa en la boca que lo solucionaran pronto, que mi mujer las necesitaba... Les dejé las llaves y volví a la hora. Me dijeron que ya estaba solucionado, que seguro... Una sirve, y la otra, bueno, entra en la cerradura, pero no gira...no gira...no gira...
Me he tenido que hacer copia de las llaves de casa. ¡JA! Me río yo de las historias de ese aprendiz de aventurero llamado Indiana Jones. Lo mío si es una aventura.
Como no, aquí no existen tiendas de copias de llaves. Aquí vas al mercado más cercano, y en la calle hay puestos que te hacen las copias, con rudimentarios utensilios (martillo y palo de hierro), y a ojo de buen cubero, con la lengua asomando entre los dientes, te hacen una réplica que hasta un ciego ve que no va a servir. En fin, la cuestión es que fui una vez a hacerme el dichoso juego de llaves decasa, en total cuatro, de las cuales ninguna copia realizada sirvió. Volví al día siguiente, y ¡oh!, me las volvieron a pulir y me aseguraron que ya estaban bien. Acertaron en un 50%. 2 valían y dos no. Volví por tercera vez, cagándome en sus malditos dioses-mono y niños-elefante, y me dijeron que no me preocupara, que irían a mi casa y lo mirarían allí. Les convoqué a las 18:15, estúpido de mí... Allí no apareció nadie.
Ayer fui por cuarta vez, y cambié de técnica.No me iba a enfadar. Pensé que si actuaba como ellos, con parsimonia, tranquilidad y mucho karma, las cosas mejorarían. Me hice el simpático, les rogué con una sonrisa en la boca que lo solucionaran pronto, que mi mujer las necesitaba... Les dejé las llaves y volví a la hora. Me dijeron que ya estaba solucionado, que seguro... Una sirve, y la otra, bueno, entra en la cerradura, pero no gira...no gira...no gira...
Los mercados de Delhi
Los mercados en Delhi son centros vitales, puntos inamovibles donde se reúnen miles de personas cada día, hasta bien entrada la oscuridad, y donde se pueden comprar innumerables objetos.
Cientos de puestos callejeros se amontonan a los lados de la calles y exponen sus productos de toda índole para los que van a comprar, curiosear, o simplemente vaguear. Telas, ropa, muebles, especias, frutas y verduras llenan los carros y, tras ellos, los mercaderes vociferan sus productos y regatean por un precio razonable.
Cuando cae la noche, el silencio se adueña de los mercados, y uno atisba desde el rickshaw sombras inmóviles sobre los puestecillos, y se da cuenta de que son personas, gente que no tiene otro sitio donde ir y duerme con su familia donde venden sus productos. Para muchos habitantes de la ciudad, su puesto en el mercado es todo: su negocio, su hogar, su universo.
El lugar más interesante que he visto por ahora es Chandni Chowk, en la Vieja Delhi. Los mercados y bazares de esta zona se extienden por kilómetros de calles y callejuelas, y uno siente realmente el espíritu de India. Aquí, en la parte musulmana de Delhi, el turista encuentra vestigios del pasado que evocan otros tiempos, casi medievales, como los puestos donde se venden viejas dentaduras postizas, especias al peso, telas de colores, alfombras, cachibaches... De repente, nos cruzamos entre la multitud con un grupo de hombres con vistosos turbantes, enormes bigotes, y que como si nada llevan cada uno una espada en la mano, como salidos de una fábula. Son de la secta Sikh, y es obligación para ellos llevar siempre un arma encima.
El calor es asfixiante, la multitud te oprime, te observa, pero uno se siente como en un sueño. Desde algunos balcones, se asoman rameras que intentan captar la atención de los hombres, pero no se puede prestar atención demasiado tiempo a una sola cosa, pues siempre aparece algo nuevo que te invita a contemplar y además, hay que estar atento a los ciclo-rickshaws, que te pueden atropellar...
Cientos de puestos callejeros se amontonan a los lados de la calles y exponen sus productos de toda índole para los que van a comprar, curiosear, o simplemente vaguear. Telas, ropa, muebles, especias, frutas y verduras llenan los carros y, tras ellos, los mercaderes vociferan sus productos y regatean por un precio razonable.
Cuando cae la noche, el silencio se adueña de los mercados, y uno atisba desde el rickshaw sombras inmóviles sobre los puestecillos, y se da cuenta de que son personas, gente que no tiene otro sitio donde ir y duerme con su familia donde venden sus productos. Para muchos habitantes de la ciudad, su puesto en el mercado es todo: su negocio, su hogar, su universo.
El lugar más interesante que he visto por ahora es Chandni Chowk, en la Vieja Delhi. Los mercados y bazares de esta zona se extienden por kilómetros de calles y callejuelas, y uno siente realmente el espíritu de India. Aquí, en la parte musulmana de Delhi, el turista encuentra vestigios del pasado que evocan otros tiempos, casi medievales, como los puestos donde se venden viejas dentaduras postizas, especias al peso, telas de colores, alfombras, cachibaches... De repente, nos cruzamos entre la multitud con un grupo de hombres con vistosos turbantes, enormes bigotes, y que como si nada llevan cada uno una espada en la mano, como salidos de una fábula. Son de la secta Sikh, y es obligación para ellos llevar siempre un arma encima.
El calor es asfixiante, la multitud te oprime, te observa, pero uno se siente como en un sueño. Desde algunos balcones, se asoman rameras que intentan captar la atención de los hombres, pero no se puede prestar atención demasiado tiempo a una sola cosa, pues siempre aparece algo nuevo que te invita a contemplar y además, hay que estar atento a los ciclo-rickshaws, que te pueden atropellar...
Fiesta en la Embajada
El viernes pasado se celebró la Fiesta de la Hispanidad en la Embajada Española, y como no, los flamantes becarios fuímos invitados, con invitación oficial que guardo como oro en paño.
Una estricta etiqueta y unos comensales de alta alcurnia prometían una fiesta un tanto aburrida, pero la realidad fue bien distinta. La llegada a la fiesta ya marcó lo que sería el devenir del acontecimiento
El Sr. Embajador había convocado a sus invitados a las 19:30 en los jardines de su residencia privada, adjunta a la embajada, y yo y mi compañero de piso decidimos ir en taxi, pues el rickshaw resultaría demasiado innoble para aparecer, todo trajeado, en una fiesta de tal abolengo. Y como no, no conseguimos hacernos con una taxi, y a las 19:10, andando entre un mar de coches, decidimos tomar un rickshaw como última alternativa. Fue difícil hacer entender al conductor del "rickie" nustro destino, pero al final, tras leer la dirección en la tarjeta de invitación, comprendió.
A medio camino, torturado por la idea de hacer nuestra llegada montados en tal sucio medio de transporte, le dijimos al conductor que nos dejara un número más abajo, en vez del 12, en el 14, y caminar el trecho restante y conservar un poco de nuestra dignidad.
Sin embargo, el conductor había leído que nuestro destino era el 12, y, movido ya sea por la ignorancia, la maldad o una programación robótica, nos plantó justo en la puerta del embajador, donde una serie de policías, invitados y camareros se aglomeraban en la puerta. Triunfal.
En la fiesta, unas 500 personas disfrutamos de un cocktail tipical espanis, de unos bailes regionales bastante interesantes y de una cena preparada por un valenciano de Alfafar de la que destacaría unas paellas particularmente deleznables. Además del personal de la embajada y la oficina comercial, había empresarios españoles autoridades indias, embajadores de otros países y un enorme séquito de camareros. Poco a poco, los invitados se fueron yendo, salvo los españoles, que nos aferramos como lapas a la barra libre y practicamos el deporte que mejor se nos da. Para haceros una idea, imaginaos una pandilla de gremlins encorbatados sueltos en los jardines del embajador. Para acabar la fiesta, nos desplazamos a una discoteca de un hotel, y allí que quemamos nuestros últimos cartuchos y gastamos nuestras últimas rupias.
Una estricta etiqueta y unos comensales de alta alcurnia prometían una fiesta un tanto aburrida, pero la realidad fue bien distinta. La llegada a la fiesta ya marcó lo que sería el devenir del acontecimiento
El Sr. Embajador había convocado a sus invitados a las 19:30 en los jardines de su residencia privada, adjunta a la embajada, y yo y mi compañero de piso decidimos ir en taxi, pues el rickshaw resultaría demasiado innoble para aparecer, todo trajeado, en una fiesta de tal abolengo. Y como no, no conseguimos hacernos con una taxi, y a las 19:10, andando entre un mar de coches, decidimos tomar un rickshaw como última alternativa. Fue difícil hacer entender al conductor del "rickie" nustro destino, pero al final, tras leer la dirección en la tarjeta de invitación, comprendió.
A medio camino, torturado por la idea de hacer nuestra llegada montados en tal sucio medio de transporte, le dijimos al conductor que nos dejara un número más abajo, en vez del 12, en el 14, y caminar el trecho restante y conservar un poco de nuestra dignidad.
Sin embargo, el conductor había leído que nuestro destino era el 12, y, movido ya sea por la ignorancia, la maldad o una programación robótica, nos plantó justo en la puerta del embajador, donde una serie de policías, invitados y camareros se aglomeraban en la puerta. Triunfal.
En la fiesta, unas 500 personas disfrutamos de un cocktail tipical espanis, de unos bailes regionales bastante interesantes y de una cena preparada por un valenciano de Alfafar de la que destacaría unas paellas particularmente deleznables. Además del personal de la embajada y la oficina comercial, había empresarios españoles autoridades indias, embajadores de otros países y un enorme séquito de camareros. Poco a poco, los invitados se fueron yendo, salvo los españoles, que nos aferramos como lapas a la barra libre y practicamos el deporte que mejor se nos da. Para haceros una idea, imaginaos una pandilla de gremlins encorbatados sueltos en los jardines del embajador. Para acabar la fiesta, nos desplazamos a una discoteca de un hotel, y allí que quemamos nuestros últimos cartuchos y gastamos nuestras últimas rupias.
Negociar con un indio...
Todo se negocia en India. En los bazares, mercados, taxis, tiendas de electrodomésticos..., todo depende de lo que el vendedor esté dispuesto a ganar, y lo que el comprador esté dispuesto a pagar.
Como no, existen excepciones, como restaurantes, determinadas tiendas con precios fijos, centros comerciales..., pero para el resto, hace falta armarse de paciencia y picardía para que no te rajen de ingle a esternón.
Ser europeo juega en nuestra contra. Los precios se disparan cuando un blanco quiere comprar algo. En un rickshaw, a pesar del "miter", se suele negociar el precio antes, y en los taxis es también muy frecuente. Muchos tienen un trapo con el que cubren el miter, y si no pides que lo quiten, te cobran lo que quieren.
Los indios son muy tranquilos y duros negociando, pero poco o nada pueden hacer contra tí cuando uno sabe realmente lo que algo cuesta. Para enfrentarse a ellos, hay que saber varias cosas:
-cuando algo les parece bien y asienten, ladean la cabeza hacia un lado, un movimiento similar al que hacemos en España para decir que nos estás del todo conforme. Esto crea malentendedidos, pues te dicen que "sí", pero entiendes que "más bien no". Ha habido negociaciones prolongadas a causa de esto.
-si consideran que no les estás pagando justamente, son capaces de negarse en redondo y prefieren perder el negocio- esto es especialmente truculento en los taxis y rickshaws, pues tras la carrera, les das lo que tú crees conveniente, y si quieren más, dicen que no es suficiente y hacen amago de subirse al vehículo y largarse sin nada. Saben muy bien que nuestro buen corazón europeo se ablandará y no permitiremos que se vayan con las manos vacías, y acabamos pagando lo que ellos piden.
Como no, existen excepciones, como restaurantes, determinadas tiendas con precios fijos, centros comerciales..., pero para el resto, hace falta armarse de paciencia y picardía para que no te rajen de ingle a esternón.
Ser europeo juega en nuestra contra. Los precios se disparan cuando un blanco quiere comprar algo. En un rickshaw, a pesar del "miter", se suele negociar el precio antes, y en los taxis es también muy frecuente. Muchos tienen un trapo con el que cubren el miter, y si no pides que lo quiten, te cobran lo que quieren.
Los indios son muy tranquilos y duros negociando, pero poco o nada pueden hacer contra tí cuando uno sabe realmente lo que algo cuesta. Para enfrentarse a ellos, hay que saber varias cosas:
-cuando algo les parece bien y asienten, ladean la cabeza hacia un lado, un movimiento similar al que hacemos en España para decir que nos estás del todo conforme. Esto crea malentendedidos, pues te dicen que "sí", pero entiendes que "más bien no". Ha habido negociaciones prolongadas a causa de esto.
-si consideran que no les estás pagando justamente, son capaces de negarse en redondo y prefieren perder el negocio- esto es especialmente truculento en los taxis y rickshaws, pues tras la carrera, les das lo que tú crees conveniente, y si quieren más, dicen que no es suficiente y hacen amago de subirse al vehículo y largarse sin nada. Saben muy bien que nuestro buen corazón europeo se ablandará y no permitiremos que se vayan con las manos vacías, y acabamos pagando lo que ellos piden.
Fiesta Dusshera en Delhi
Ayer fue un día de esos que no se olvidan fácilmente.
Tras pasar la mañana con mi asistente doméstico (cualquier otro eufemismo sirve) comprando artículos y enseres para casa, fuimos a tomar una cerveza al Connaught Place, una enorme plaza n el centro de Nueva Delhi que, como no, está toda en obras para la construcción del metro.
Tras la birra, nos subimos un rickshaw que nos llevó un lugar al lado de Old Delhi, donde nos habían dicho que habría una celebración de la festividad Dusshera, que celebra la legendaria victoria de Lord Rama sobre e rey-demonio Ravana. Llegamos al lugar en cuestión, y para nuestra desgracia, el festival en sí había concluído, pues hacen una serie de representaciones con actores famosos de Delhi de la leyenda y luego queman unas figuras de los dioses. De todo esto, quedaban unas brasas humeantes y un escenario a medio desmontar cuando llegamos. Abatidos, sin saber que pronto las estrellas del show seríamos nosotros, decidimos acercarnos a una feria cercana a echar un vistazo, y así hicimos. Miles de personas se habían congregado en una enorme plaza y tomaban helados, subían a las tres o cuatro atracciones feriales que había, o simplemente estaban allí. Cada vez más, la multitud se apelotonaba en masas ingentes de personas que empezaban a observarnos con alegría, extrañeza y curiosidad, y algunos grupos de jóvenes nos seguían en la medida de lo posible. Hay que decir que en India, aún en las circunstancia más inverosímiles, en calles osuras llenas de pobres y mendios, uno se siente seguro. Sin embargo, en esta ocasión, había dos elementos del grupo que empezaron a agobiarse bastante: Elena y Sonia, las dos chicas. Con tanta gente, muchos oscuros escualos aprovechaban para frotar, tocar u oprimir alguna parte de sus jóvenes y blancos cuerpos, hasta que tuvimos que ponernos serios y gritar que "No touch my wife!!". Los indios son muy respetuosos en general y muchos nos pedían perdón y nos advertían sobre carteristas.
La experiencia era cada vez de lo más sublime: todos querían que les sacaramos fotos, nos preguntaban de dónde éramos, si eran nuestras mujeres, etc...
Tras echar fotos a unos músicos y a unos vendedores de helado que más bien parecían gurús, vimos una enorme tienda de campaña donde asomaban chicos maquillados y vestidos con trajes típicos indios, que al vernos nos invitaron a entrar... era la sala VIP!! Al fondo, tres actores vestidos de dioses indios nos miraban con orgullo, como si a ellos no les importara que estuviésemos allí. Todos nos señalaban que fuéramos a verlos, y resultaron ser tres actorzuelos famosos en Delhi que todos trataban con gran veneración.
De ahí, un innumerable grupo de jóvenes nos acompañaron, escoltados por dos vigilantes espontáneos, hasta la salida, dónde cogimos un rickshaw de vuelta y empezamos a alucinar con lo que nos había pasado. Las fotos se publicarán próximamente.
Tras pasar la mañana con mi asistente doméstico (cualquier otro eufemismo sirve) comprando artículos y enseres para casa, fuimos a tomar una cerveza al Connaught Place, una enorme plaza n el centro de Nueva Delhi que, como no, está toda en obras para la construcción del metro.
Tras la birra, nos subimos un rickshaw que nos llevó un lugar al lado de Old Delhi, donde nos habían dicho que habría una celebración de la festividad Dusshera, que celebra la legendaria victoria de Lord Rama sobre e rey-demonio Ravana. Llegamos al lugar en cuestión, y para nuestra desgracia, el festival en sí había concluído, pues hacen una serie de representaciones con actores famosos de Delhi de la leyenda y luego queman unas figuras de los dioses. De todo esto, quedaban unas brasas humeantes y un escenario a medio desmontar cuando llegamos. Abatidos, sin saber que pronto las estrellas del show seríamos nosotros, decidimos acercarnos a una feria cercana a echar un vistazo, y así hicimos. Miles de personas se habían congregado en una enorme plaza y tomaban helados, subían a las tres o cuatro atracciones feriales que había, o simplemente estaban allí. Cada vez más, la multitud se apelotonaba en masas ingentes de personas que empezaban a observarnos con alegría, extrañeza y curiosidad, y algunos grupos de jóvenes nos seguían en la medida de lo posible. Hay que decir que en India, aún en las circunstancia más inverosímiles, en calles osuras llenas de pobres y mendios, uno se siente seguro. Sin embargo, en esta ocasión, había dos elementos del grupo que empezaron a agobiarse bastante: Elena y Sonia, las dos chicas. Con tanta gente, muchos oscuros escualos aprovechaban para frotar, tocar u oprimir alguna parte de sus jóvenes y blancos cuerpos, hasta que tuvimos que ponernos serios y gritar que "No touch my wife!!". Los indios son muy respetuosos en general y muchos nos pedían perdón y nos advertían sobre carteristas.
La experiencia era cada vez de lo más sublime: todos querían que les sacaramos fotos, nos preguntaban de dónde éramos, si eran nuestras mujeres, etc...
Tras echar fotos a unos músicos y a unos vendedores de helado que más bien parecían gurús, vimos una enorme tienda de campaña donde asomaban chicos maquillados y vestidos con trajes típicos indios, que al vernos nos invitaron a entrar... era la sala VIP!! Al fondo, tres actores vestidos de dioses indios nos miraban con orgullo, como si a ellos no les importara que estuviésemos allí. Todos nos señalaban que fuéramos a verlos, y resultaron ser tres actorzuelos famosos en Delhi que todos trataban con gran veneración.
De ahí, un innumerable grupo de jóvenes nos acompañaron, escoltados por dos vigilantes espontáneos, hasta la salida, dónde cogimos un rickshaw de vuelta y empezamos a alucinar con lo que nos había pasado. Las fotos se publicarán próximamente.
Nueva Delhi
Namaste!
Han pasado unos días desde mi llegada a Delhi, y lo cierto es que no sabría por dónde empezar a contar qué es lo que sucede a mi alrededor.
Todo lo que cuentan de la ciudad es cierto. Ruido, caos, suciedad, polución, miseria, caos... Pero también colores, luz, sonrisas, naturaleza, lujo...
Lo primero que a uno le impacta es el olor, que va variando a medida que se avanza por la ciudad. Humo, seguido de especias, seguido de basura... Luego de repente algunos trabajadores están cocinando algo en una calle, y por un momento uno se olvidaría de las recomendaciones médicas y se sentaría con ellos en el suelo a compartir la comida. Cuando uno ve el suelo, desecha la idea rápidamente, sin embargo.
He alquilado una preciosa casa en un barrio muy interesante. Los diplomáticos (entre los que me incluyo...) en general viven en barrios cerrados, en grandes pisos o casas junto con indios adinerados, guardias de seguridad, etc. Yo he optado por un buen piso en un barrio más indio, enfrente tengo unos sucios talleres de reparación y un pequeño mercado local. Hablaré de ello más adelante.
Quería comentar que el terremoto se ha sentido hasta aquí, a mí me despertó la vibración. Al principio pensé que era yo, pero cuando vi que los cristales de las ventanas también lo hacían, supe que no era un súbito ataque de fiebre amarilla. La verdad es que fue una situación rara, porque uno no sabe cómo actuar. Duró unos 30 segundos, y como me acababa de despertar y en realidad parecían las vibraciones de un metro pasando bajo la casa, no me asusté.
Dentro de poco publicaré unas fotos y os hablaré de más cosas.
Hasta pronto.
Han pasado unos días desde mi llegada a Delhi, y lo cierto es que no sabría por dónde empezar a contar qué es lo que sucede a mi alrededor.
Todo lo que cuentan de la ciudad es cierto. Ruido, caos, suciedad, polución, miseria, caos... Pero también colores, luz, sonrisas, naturaleza, lujo...
Lo primero que a uno le impacta es el olor, que va variando a medida que se avanza por la ciudad. Humo, seguido de especias, seguido de basura... Luego de repente algunos trabajadores están cocinando algo en una calle, y por un momento uno se olvidaría de las recomendaciones médicas y se sentaría con ellos en el suelo a compartir la comida. Cuando uno ve el suelo, desecha la idea rápidamente, sin embargo.
He alquilado una preciosa casa en un barrio muy interesante. Los diplomáticos (entre los que me incluyo...) en general viven en barrios cerrados, en grandes pisos o casas junto con indios adinerados, guardias de seguridad, etc. Yo he optado por un buen piso en un barrio más indio, enfrente tengo unos sucios talleres de reparación y un pequeño mercado local. Hablaré de ello más adelante.
Quería comentar que el terremoto se ha sentido hasta aquí, a mí me despertó la vibración. Al principio pensé que era yo, pero cuando vi que los cristales de las ventanas también lo hacían, supe que no era un súbito ataque de fiebre amarilla. La verdad es que fue una situación rara, porque uno no sabe cómo actuar. Duró unos 30 segundos, y como me acababa de despertar y en realidad parecían las vibraciones de un metro pasando bajo la casa, no me asusté.
Dentro de poco publicaré unas fotos y os hablaré de más cosas.
Hasta pronto.






