El techo del mundo (primer piso)
Salaam namasté...
Kufri es una localidad que se halla a unos escasos 14 km de Shimla, y es visitada por sus grandiosas vistas, sus pistas de ski y por su pequeño parque de atracciones alpino.
Desde el pueblo, que aparte de una especie de vino local afrutado no ofrece nada interesante, se pueden alquilar unos caballos que te llevan hasta los distintos emplazamientos anteriormente enumerados.
Si se regatea bien se puede conseguir un buen precio por la excursión, que no lleva más de tres horas entre ir, ver el mirador (o mejor, ver desde el mirador) y volver a Kufri.
El camino de ida es un fuerte ascenso que nuestros caballos hicieron tranquilamente, azuzados de vez en cuando por nuestro acompañante, que no hablaba ni una palabra de inglés y a todo contestaba que yes sir.
La verdad es que uno se siente muy bien ahí arriba, montado en un caballo muy educado, con los Himalaya a la derecha, un denso bosque de pináceas alrededor, y una temperatura estupenda.
Desde el mirador se obtienen unas vistas espectaculares, y eso que las montañas que se divisan quedan a entre 350-500 km de distancia. Es como estar viendo desde Madrid lo que pasa en Valencia, y más allá.
Unos amables lugareños esperan arriba del mirador con unos enormes y antiguos catalejos de los tiempos victorianos a que los turistas les paguen unas rupias para poder contemplar el espectáculo.
Se divisan fabulosos picos nevados de más de 6000 metros de altura, increíbles precipicios, valles, templos perdidos en las montañas... Además, se ve uno de los pasos de montaña entre China e India, las montañas de Kachemira, y hasta las cimas de Nepal.
Desde luego, un sitio muy recomendable, por lo menos entre lo poco que por ahora he visto.
Hasta pronto.
Kufri es una localidad que se halla a unos escasos 14 km de Shimla, y es visitada por sus grandiosas vistas, sus pistas de ski y por su pequeño parque de atracciones alpino.
Desde el pueblo, que aparte de una especie de vino local afrutado no ofrece nada interesante, se pueden alquilar unos caballos que te llevan hasta los distintos emplazamientos anteriormente enumerados.
Si se regatea bien se puede conseguir un buen precio por la excursión, que no lleva más de tres horas entre ir, ver el mirador (o mejor, ver desde el mirador) y volver a Kufri.
El camino de ida es un fuerte ascenso que nuestros caballos hicieron tranquilamente, azuzados de vez en cuando por nuestro acompañante, que no hablaba ni una palabra de inglés y a todo contestaba que yes sir.
La verdad es que uno se siente muy bien ahí arriba, montado en un caballo muy educado, con los Himalaya a la derecha, un denso bosque de pináceas alrededor, y una temperatura estupenda.
Desde el mirador se obtienen unas vistas espectaculares, y eso que las montañas que se divisan quedan a entre 350-500 km de distancia. Es como estar viendo desde Madrid lo que pasa en Valencia, y más allá.
Unos amables lugareños esperan arriba del mirador con unos enormes y antiguos catalejos de los tiempos victorianos a que los turistas les paguen unas rupias para poder contemplar el espectáculo.Se divisan fabulosos picos nevados de más de 6000 metros de altura, increíbles precipicios, valles, templos perdidos en las montañas... Además, se ve uno de los pasos de montaña entre China e India, las montañas de Kachemira, y hasta las cimas de Nepal.
Desde luego, un sitio muy recomendable, por lo menos entre lo poco que por ahora he visto.
Hasta pronto.
Autobús
Hola de nuevo, procedo a continuar la narración de la estancia en Shimla.
Desde el momento de la llegada a la ciudad, el viajero queda cautivado por las impresionantes vistas que hay desde prácticamente cualquier punto de la ciudad, pues se halla emplazada en la ladera de una de las montañas del Pre-Himalaya. Los bosques de pinos y robles se extienden ladera abajo, y proporcionan un magnífico espectáculo al atardecer.
El domingo decidimos explorar uno de estos bosques. ¿Podéis imaginar lo agradable y tranquilo que resulta dar un lindo paseo de pueblo en pueblo por estas latitudes y altitudes? ¿No? Pues yo tampoco. Los caminos que unen las pedanías de Shimla, si bien hermosos y cautivadores, son duros y escarpados, y uno ha de estar en buena forma para poder recorrer los tres kilómetros que suelen separar un pueblo de otro, zigzagueando de arriba a abajo y de izquierda a derecha.
La otra opción es coger los autobuses locales, cosa que hicimos y que nunca olvidaremos. Desde Mashobra, donde comimos comida india een una terraza con bellas vistas hacia el Himalaya, cogimos un autobús hacia Kufri, donde nos digeron pasaríamos un buen rato en unos miradores y un parque de atracciones que había. Nos miramos incrédulos y decidimos ver para creer.
El autobús en India viene a ser el homólogo del elefante en la selva: cuando lo veas o lo oigas, quítate si quieres salvar tu vida. Un autobús no avisa cuando se para, ni cuando se reincorpora al tráfico, no cede el paso a nadie... Simplemente, avanza. Y cómo. Nunca hasta llegar a India vi un autobús pitando y pidiendo paso a un todoterreno que llevaba delante, y adelantarlo, a una velocidad de vértigo, en una curva, y en una estrecha carretera con un abisal precipicio en uno de los lados. Y lo mejor es que lo vi todo desde el vientre de la bestia. Los indios ni se inmutan, y parsimoniosamente mantienen la mirada perdida mientras el bólido avanza entre las montañas.
Los autobuses son distintos a los de España, parecen más robustos y todos están decorados de algunamanera especial. Por dentro, el conductor se encarga de decorarlo con estampitas de dioses, luces intermitentes y adornos navideños, mientras que por fuera todos llevan pintados los ojos protectores de Shiva, cruces gamadas (símbolo de los cuatro elementos), y detrás ponen "Blow the horn", "Keep distance" y "Use dipper" (usa las largas).
Mañana vuelvo con la excursión hasta los 3100 metros en caballo.
Adeu!!
Desde el momento de la llegada a la ciudad, el viajero queda cautivado por las impresionantes vistas que hay desde prácticamente cualquier punto de la ciudad, pues se halla emplazada en la ladera de una de las montañas del Pre-Himalaya. Los bosques de pinos y robles se extienden ladera abajo, y proporcionan un magnífico espectáculo al atardecer.
El domingo decidimos explorar uno de estos bosques. ¿Podéis imaginar lo agradable y tranquilo que resulta dar un lindo paseo de pueblo en pueblo por estas latitudes y altitudes? ¿No? Pues yo tampoco. Los caminos que unen las pedanías de Shimla, si bien hermosos y cautivadores, son duros y escarpados, y uno ha de estar en buena forma para poder recorrer los tres kilómetros que suelen separar un pueblo de otro, zigzagueando de arriba a abajo y de izquierda a derecha.La otra opción es coger los autobuses locales, cosa que hicimos y que nunca olvidaremos. Desde Mashobra, donde comimos comida india een una terraza con bellas vistas hacia el Himalaya, cogimos un autobús hacia Kufri, donde nos digeron pasaríamos un buen rato en unos miradores y un parque de atracciones que había. Nos miramos incrédulos y decidimos ver para creer.
El autobús en India viene a ser el homólogo del elefante en la selva: cuando lo veas o lo oigas, quítate si quieres salvar tu vida. Un autobús no avisa cuando se para, ni cuando se reincorpora al tráfico, no cede el paso a nadie... Simplemente, avanza. Y cómo. Nunca hasta llegar a India vi un autobús pitando y pidiendo paso a un todoterreno que llevaba delante, y adelantarlo, a una velocidad de vértigo, en una curva, y en una estrecha carretera con un abisal precipicio en uno de los lados. Y lo mejor es que lo vi todo desde el vientre de la bestia. Los indios ni se inmutan, y parsimoniosamente mantienen la mirada perdida mientras el bólido avanza entre las montañas.Los autobuses son distintos a los de España, parecen más robustos y todos están decorados de algunamanera especial. Por dentro, el conductor se encarga de decorarlo con estampitas de dioses, luces intermitentes y adornos navideños, mientras que por fuera todos llevan pintados los ojos protectores de Shiva, cruces gamadas (símbolo de los cuatro elementos), y detrás ponen "Blow the horn", "Keep distance" y "Use dipper" (usa las largas).
Mañana vuelvo con la excursión hasta los 3100 metros en caballo.
Adeu!!
Sherpas, yaks y seismiles
Hola a todos,
lunes y de nuevo vuelta al trabajo. Procedo a narrar lo acaecido este fin de semana.
Hay un estado en India, constituido sobre los años 70, que alberga uno de los tesoros paisajísticos más increíbles del mundo. El nombre lo dice todo: Himachal Pradesh, en cuya capital, Shimla, hemos vivido momentos inolvidables.
Partimos el viernes a la 22:00 dede la estación de Old Delhi, y un viaje de 6 horas nos llevó hasta la ciudad de Kalka, justo a las puertas de los Himalaya. Aquí, sobre las 5:30 de la mañana, enlazamos con una de las birguerías de la ingeniería británica más impresionantes de India, el toy train a Shimla.
El tren, de diminutas dimensiones, recorre los 85 km que separan las dos ciudades prácticamente arrastrándose montaña arriba entre bosques y valles de gran belleza, y va ganando altura hasta los 2300 metros de Shimla. El trayecto, largo pero fascinante, viene aderezado por un servicio agradable de té, desayuno y algún refresco.
Al llegar, un nutrido número de porteadores esperan a los viajeros para llevarles sus pertenencias a un módico precio. Los más tacaños, como no, los españoles. Shimla recibe una gran afluencia de turistas indios, pero muy poca de turistas de otros países, y creo que fuimos los únicos que cargamos con nuestros propios macutos. Hay que considerar que los indios que viajan son ricos, y nunca llevarían su equipaje si existe algún minúsculo transportista que lo haga por unas rupias.
Shimla fue "descubierta" por los ingleses sobre los años 20 del siglo XIX, y debido a sus vistas, su clima templado en verano y la naturaleza envolvente, se convirtió rápidamente en el summer resort favorito de muchos sandwich-eaters.
Hay cosas que no cambian. Cuando los ingleses van a Mallourca, Aebisa o a Teneruiffa, quieren comer English food, beer and chips. Pues en Shimla sucedió lo mismo, pero a lo grande. Situada en la falda de una montaña, con vistas a los Grandes Himalayas que cortan la respiración, la alpina capital cuenta con innumerables hoteles y guesthouses de estilo colonial bastante bien conservadas, además de numerosas casas al estilo cottage inglés, con vigas de madera y paredes blancas, que hacían de este lugar una pequeña Britain en India.
Lo cierto es que se nota que es una capital, pues hasta ahora es la ciudad más limpia y ordenada que he visto en India. Pasear por la calle principal, el Mall, resulta verdaderamente delicioso, sobre todo si uno viene de Delhi (que es menos delhicioso).
La gente es bastante amable, poco pesada, y se ven rasgos himaláicos en las caras. A pesar de la avalancha de trabajadores de otras partes de India, se pueden contemplar aún ojos más achinados y ropas tradicionales alpinas, sobre todo las mujeres, que trabajan duro en cualquier faena, mientras cargan con sus hijos.
El ambiente es puramente alpino, se respira un aire fresco, se observa un cielo limpio y los rostros curtidos de la gente dan fe de los rigores del invierno en la zona.
Los hombres, bajos y enjutos, visten mantones alrededor de la cabeza para protegerse del viento, y las mujeres, de bellos ojos claros y tez morena, visten de manera muy tradicional, con capuchas de colores y largos cabellos trenzados.
Desde el Mall hay un subida que lleva hasta un templo hindú en reformas, dedicado a Hanuman, el dios mono, al que se llega a través de un duro ascenso a través del bosque, donde no hay que perder de vista a los endiablados hijos del dios, cientos de monos que aprovechan la más mínima oportunidad para quitarte cualquier cosa que les llame la atención, desde gafas de sol, cámaras, y como no, cualquier clase de comida. Al inicio de la subioda se pueden alquilar garrotes por 5 rupias (15 ptas) para mantener a las bestiezuelas a raya, aunque dudo que alguien se enfrente a uno de los machos...
Desde Shimla se pueden hacer bellas excursiones. Si bien la alta montaña queda lejos, se pueden hacer ascensiones a los pueblos cercanos, de hasta 3000 metros de altura, a pie, en autobús o en caballo. Os lo cuento mañana.
Namaste.
lunes y de nuevo vuelta al trabajo. Procedo a narrar lo acaecido este fin de semana.
Hay un estado en India, constituido sobre los años 70, que alberga uno de los tesoros paisajísticos más increíbles del mundo. El nombre lo dice todo: Himachal Pradesh, en cuya capital, Shimla, hemos vivido momentos inolvidables.
Partimos el viernes a la 22:00 dede la estación de Old Delhi, y un viaje de 6 horas nos llevó hasta la ciudad de Kalka, justo a las puertas de los Himalaya. Aquí, sobre las 5:30 de la mañana, enlazamos con una de las birguerías de la ingeniería británica más impresionantes de India, el toy train a Shimla.
El tren, de diminutas dimensiones, recorre los 85 km que separan las dos ciudades prácticamente arrastrándose montaña arriba entre bosques y valles de gran belleza, y va ganando altura hasta los 2300 metros de Shimla. El trayecto, largo pero fascinante, viene aderezado por un servicio agradable de té, desayuno y algún refresco.
Al llegar, un nutrido número de porteadores esperan a los viajeros para llevarles sus pertenencias a un módico precio. Los más tacaños, como no, los españoles. Shimla recibe una gran afluencia de turistas indios, pero muy poca de turistas de otros países, y creo que fuimos los únicos que cargamos con nuestros propios macutos. Hay que considerar que los indios que viajan son ricos, y nunca llevarían su equipaje si existe algún minúsculo transportista que lo haga por unas rupias.
Shimla fue "descubierta" por los ingleses sobre los años 20 del siglo XIX, y debido a sus vistas, su clima templado en verano y la naturaleza envolvente, se convirtió rápidamente en el summer resort favorito de muchos sandwich-eaters.
Hay cosas que no cambian. Cuando los ingleses van a Mallourca, Aebisa o a Teneruiffa, quieren comer English food, beer and chips. Pues en Shimla sucedió lo mismo, pero a lo grande. Situada en la falda de una montaña, con vistas a los Grandes Himalayas que cortan la respiración, la alpina capital cuenta con innumerables hoteles y guesthouses de estilo colonial bastante bien conservadas, además de numerosas casas al estilo cottage inglés, con vigas de madera y paredes blancas, que hacían de este lugar una pequeña Britain en India.
Lo cierto es que se nota que es una capital, pues hasta ahora es la ciudad más limpia y ordenada que he visto en India. Pasear por la calle principal, el Mall, resulta verdaderamente delicioso, sobre todo si uno viene de Delhi (que es menos delhicioso).
La gente es bastante amable, poco pesada, y se ven rasgos himaláicos en las caras. A pesar de la avalancha de trabajadores de otras partes de India, se pueden contemplar aún ojos más achinados y ropas tradicionales alpinas, sobre todo las mujeres, que trabajan duro en cualquier faena, mientras cargan con sus hijos.
El ambiente es puramente alpino, se respira un aire fresco, se observa un cielo limpio y los rostros curtidos de la gente dan fe de los rigores del invierno en la zona.
Los hombres, bajos y enjutos, visten mantones alrededor de la cabeza para protegerse del viento, y las mujeres, de bellos ojos claros y tez morena, visten de manera muy tradicional, con capuchas de colores y largos cabellos trenzados.
Desde el Mall hay un subida que lleva hasta un templo hindú en reformas, dedicado a Hanuman, el dios mono, al que se llega a través de un duro ascenso a través del bosque, donde no hay que perder de vista a los endiablados hijos del dios, cientos de monos que aprovechan la más mínima oportunidad para quitarte cualquier cosa que les llame la atención, desde gafas de sol, cámaras, y como no, cualquier clase de comida. Al inicio de la subioda se pueden alquilar garrotes por 5 rupias (15 ptas) para mantener a las bestiezuelas a raya, aunque dudo que alguien se enfrente a uno de los machos...
Desde Shimla se pueden hacer bellas excursiones. Si bien la alta montaña queda lejos, se pueden hacer ascensiones a los pueblos cercanos, de hasta 3000 metros de altura, a pie, en autobús o en caballo. Os lo cuento mañana.
Namaste.
Experiencias lisérgicas...
Hola everybody,
ayer hice referencia a las ciudades sagradas, hoy detallo un par de cosas.
La primera, y tal vez la que más decepciona al viajero, es la mercantilización de los lugares santos de la ciudad. Los ghats, es decir, los escalones que llevan al Ganges o al lago sagrado en Pushkar, están llenos de cazadores de turistas que los asaltan sin contemplaciones para sacarles la pasta. En Pushkar, entre los creyentes que hacen sus rituales de purificación (puya), se solapan jóvenes astutos y zalameros que cautivan y envuelven al turista ofreciéndoles un ritual autético, a cambio de una cantidad realmente elevada (Indian standards). Por un lado está bien, pues te cuentan cómo se hace el ritual, te explican las creencias, pero por otro lado pueden ser realmente cansinos y un poco exigentes. En Varanasi es peor, pues te asaltan masajistas, vendedores, curiosos...
Otra cosa que me irrita son los sadhus. Los sadhus son los típicos santones que van casi desnudos, y están quietos, contemplando la vida y meditando... Yo no me los trago, creo que son bastante caraduras, pues lo único que saben hacer es pedir dinero, incluso a los más pobres.
Otra cosa de las ciudades sagradas es que no se puede ni comer carne, ni pescado, y el alcohol está estrictamente prohibido. Los huevos no son fáciles de encontrar, y en muchos sitios prohíben fumar.
Sin embargo, lo que sí se puede tomar, y se toma, es el famoso (en su casa) bang lassi. El lassi es una bebida muy popular en India, es una especie de yogur líquido que se puede tomar dulce, salado, afrutado... Se suele tomar de postre, aunque en las comidas es muy útil para rebajar el dolor de los estragos del picante.
En las ciudades sagradas preparan este lassi con una mezcla de marihuana, que suele ser fumada por los santones, y parece ser muy popular entre muchos turistas.
Yo no lo probé cuando estuvimos en Pushkar, pero sí mis compañeros de viaje, y no les gustó nada. Supongo que, o bien les timaron, pues lo compraron en un bar, o les sentó mal, pero lo cierto es que las risas les duraron bien poco y sintieron una desgradable sensación de mareo, descontrol y náusea. Yo lo presencié todo, con curiosidad y alivio, pues estuve a punto de probarlo, y puedo decir que les pegó bastante fuerte.
Abstenerse novatos y curiosones.
ayer hice referencia a las ciudades sagradas, hoy detallo un par de cosas.
La primera, y tal vez la que más decepciona al viajero, es la mercantilización de los lugares santos de la ciudad. Los ghats, es decir, los escalones que llevan al Ganges o al lago sagrado en Pushkar, están llenos de cazadores de turistas que los asaltan sin contemplaciones para sacarles la pasta. En Pushkar, entre los creyentes que hacen sus rituales de purificación (puya), se solapan jóvenes astutos y zalameros que cautivan y envuelven al turista ofreciéndoles un ritual autético, a cambio de una cantidad realmente elevada (Indian standards). Por un lado está bien, pues te cuentan cómo se hace el ritual, te explican las creencias, pero por otro lado pueden ser realmente cansinos y un poco exigentes. En Varanasi es peor, pues te asaltan masajistas, vendedores, curiosos...
Otra cosa que me irrita son los sadhus. Los sadhus son los típicos santones que van casi desnudos, y están quietos, contemplando la vida y meditando... Yo no me los trago, creo que son bastante caraduras, pues lo único que saben hacer es pedir dinero, incluso a los más pobres.
Otra cosa de las ciudades sagradas es que no se puede ni comer carne, ni pescado, y el alcohol está estrictamente prohibido. Los huevos no son fáciles de encontrar, y en muchos sitios prohíben fumar.
Sin embargo, lo que sí se puede tomar, y se toma, es el famoso (en su casa) bang lassi. El lassi es una bebida muy popular en India, es una especie de yogur líquido que se puede tomar dulce, salado, afrutado... Se suele tomar de postre, aunque en las comidas es muy útil para rebajar el dolor de los estragos del picante.
En las ciudades sagradas preparan este lassi con una mezcla de marihuana, que suele ser fumada por los santones, y parece ser muy popular entre muchos turistas.
Yo no lo probé cuando estuvimos en Pushkar, pero sí mis compañeros de viaje, y no les gustó nada. Supongo que, o bien les timaron, pues lo compraron en un bar, o les sentó mal, pero lo cierto es que las risas les duraron bien poco y sintieron una desgradable sensación de mareo, descontrol y náusea. Yo lo presencié todo, con curiosidad y alivio, pues estuve a punto de probarlo, y puedo decir que les pegó bastante fuerte.
Abstenerse novatos y curiosones.
Pushkar y la feria de camellos
Salaam Namaste...
Es lunes 13 de noviembre, y mi vida vuelve a la "normalidad" tras un agotador fin de semana en Pushkar, una localidad al sureste de Delhi, en el estado de Rajasthán.
Partimos el viernes a las 22:30, y llegamos a Pushkar el sábado sobre las 5:00 de la mañana, momento en que los comerciantes de camellos se disponían a iniciar sus negocios.
Pushkar es una pequeña ciudad en medio de un semi-desierto, rodeado por unas colinas peladas por el duro clima de la zona, pero que cuenta con un enorme lago en el centro de la localidad que permite el cultivo de hortalizas y la existencia de huertos en los alrededores. Se supone que Brahma, el creador, arrojó su flor de loto a la tierra para matar un demonio. En los tres lugares donde cayeron los pétalos, brotó agua mágicamente en medio del desierto para formar tres lagos azules. Rodedado de templos blancos y ghats, uno de estos lagos es venerado como uno de los lugares más sagrados de la India, y en estas fechas, cuando hay luna llena, se supone que sus aguas purifican el alma, atrayendo a peregrinos de las cuatro puntas del sub-continente indio. Los comerciante aprovechan para hacer su agosto, y, con el paso del tiempo, se ha llegado a constituir el mercado de camellos más grande del mundo.
Lo cierto es que el tema está bastante explotado turísticamente, pues en una especie de hipódromo que hay, se reunen los turista y participan en sosos concursos de turbantes, de bigotes, hacen cabalgatas...
Lo verdaderamente interesante está detrás: hay una inmensa llanura donde cientos de tiendas de campaña se despliegan, y miles de camellos y caballos aguardan pacientemente su destino, mientras sus propietarios negocian por un buen precio, los compardores merodean en busca de una buena bestia y los no tantos turistas se pasean embelesados por la autenticidad del espectáculo que contemplan.
Un camello puede costar entre 10.000 y 20.000 rupias, (entre 30.000 y 60.000 pesetas), pero hay camellos que pueden alcanzar cifras más elevadas según su fuerza, resistencia y obediencia. La tentación fue grande, pues se podían conseguir camellos mediocres hasta por 5.000 rupias (15.000 pesetas), pero no me cabían en la mochila.
Adjunto un link sobre Pushkar, ver "Links of Shiva". Aquí veréis fotos y os contarán mejor que yo.
Lo que no os contarán es las ventajas y desventajas de vivir en una ciudad sagrada, como son Pushkar, Varanasi y Hardwar, de las cuales ya os he hablado.
Mañana vuelvo.
Es lunes 13 de noviembre, y mi vida vuelve a la "normalidad" tras un agotador fin de semana en Pushkar, una localidad al sureste de Delhi, en el estado de Rajasthán.Partimos el viernes a las 22:30, y llegamos a Pushkar el sábado sobre las 5:00 de la mañana, momento en que los comerciantes de camellos se disponían a iniciar sus negocios.
Pushkar es una pequeña ciudad en medio de un semi-desierto, rodeado por unas colinas peladas por el duro clima de la zona, pero que cuenta con un enorme lago en el centro de la localidad que permite el cultivo de hortalizas y la existencia de huertos en los alrededores. Se supone que Brahma, el creador, arrojó su flor de loto a la tierra para matar un demonio. En los tres lugares donde cayeron los pétalos, brotó agua mágicamente en medio del desierto para formar tres lagos azules. Rodedado de templos blancos y ghats, uno de estos lagos es venerado como uno de los lugares más sagrados de la India, y en estas fechas, cuando hay luna llena, se supone que sus aguas purifican el alma, atrayendo a peregrinos de las cuatro puntas del sub-continente indio. Los comerciante aprovechan para hacer su agosto, y, con el paso del tiempo, se ha llegado a constituir el mercado de camellos más grande del mundo.
Lo cierto es que el tema está bastante explotado turísticamente, pues en una especie de hipódromo que hay, se reunen los turista y participan en sosos concursos de turbantes, de bigotes, hacen cabalgatas...
Lo verdaderamente interesante está detrás: hay una inmensa llanura donde cientos de tiendas de campaña se despliegan, y miles de camellos y caballos aguardan pacientemente su destino, mientras sus propietarios negocian por un buen precio, los compardores merodean en busca de una buena bestia y los no tantos turistas se pasean embelesados por la autenticidad del espectáculo que contemplan.
Un camello puede costar entre 10.000 y 20.000 rupias, (entre 30.000 y 60.000 pesetas), pero hay camellos que pueden alcanzar cifras más elevadas según su fuerza, resistencia y obediencia. La tentación fue grande, pues se podían conseguir camellos mediocres hasta por 5.000 rupias (15.000 pesetas), pero no me cabían en la mochila.
Adjunto un link sobre Pushkar, ver "Links of Shiva". Aquí veréis fotos y os contarán mejor que yo.
Lo que no os contarán es las ventajas y desventajas de vivir en una ciudad sagrada, como son Pushkar, Varanasi y Hardwar, de las cuales ya os he hablado.
Mañana vuelvo.
Más bloqueos
Namaste....
Ante todo, quiero dar las gracias a Thrashto por el lavado de imagen del blog. Sin él, y ya era hora de que alguien lo dijera, todos seríamos más felices y habría más sitio en el mundo, pero bueno, tiene que haber de todo...
He recibido buenas críticas del artículo sobre los camareros indios, así que abundaré en el tema de los bloqueos y si queréis, en este artículo, nos adentraremos juntos en el mundo de las llamadas telefónicas en India. Sit back, take a deep breath and relax. Let´s go.
Llamar por teléfono en India puede ser una experiencia digna de un viaje temático. Cientos de millones de personas tienen teléfonos móviles, y como suele suceder en muchos países empobrecidos (término acuñado por las ONG´s), son más los móviles que los fijos, pues es más fácil crear una infraestructura inalámbrica que sembrar el país de postes telefónicos que acabarían sirviendo de andamio en alguna obra.
Conozco gente de la oficina que ha recibido hasta 10 llamadas al día de gente que no conoce, que se equivoca de número a cualquier hora del día buscando a Gagandeep o a Pradeep. Al final se hace muy molesto, pero las primeras veces que a uno le pasa, se puede vivir una situación realmente divertida.
Cuando llama alguien y te habla en hindi u otro dioma indio, hay que ser rápido y aprovechar el momento, atrapar a la víctima de nuestro divertimento y no dejar que se escape. Propongo una conversación modelo de estas características basada en la pura realidad. Suena el teléfono:
(Español) -¿Sí?
(Indio) -Bjhta alada gugu tata
(E)-Hello?
(I)- Hello?
(E)- Who is it?
(I)- Bjhta alada gugu tata
(E)- Hello? (tono inquisitivo)
(I)-Hello!! (tono más inquisitivo)
Este es el momento clave, donde uno se empieza a divertir de verdad.
(E)-Hello... (tono alegre)
(I)-Hello... (tono alegre)
(E)-Hello... (tono coqueta)
(I)- Helloooo (coquetón tirando a curioso)
(E)- HELLO!! (voz alta)
(I)-HELLO!! (voz más alta)
(E)- Who is it?
(I)- Bjhta alada gugu tata
(E)- Hello? (tono descojonado de risa)
(I)-Hello? (tono alegre, amistoso)....
La conversación puede seguir hasta el infinito. Parece ser que el hello significa "no te oigo", aunque algunos opinan que hace a los indios entrar en una especie de trance hipnótico...
Es fácil perder los nervios, a pesar de las risas. Esta semana hemos estado como locos llamando a decenas de empresas indias para concertar entrevistas con unas empresas españolas que vienen a un foro de inversiones. Como creo que os dije, mi papel de periodista se ha visto interrumpido temporalmente.
Los listados de empresas que se pueden conseguir de Internet están obsoletos. La mitad de los números ya no existen, las personas de contacto se han jubilado o simplemente te contesta alguien que no sabe de qué le hablas.
Cuando accedes a la empresa, rezas por que el que conteste hable inglés. No se puede perder el tiempo con juegos hipnóticos, así que nunca menciono la palabra "hello" y uso una fórmula más india, el "namasté", o un sencillo "good morning". Recreo una conversación que mantuve ayer (no sé si atreverme a llamarlo conversación):
Piiiiip- crjf (cogen el teléfono)
(I)- Whalb bungui?
(E)- Good morning, Telex Company?
(I)- Bharti fufi eehé.
(E)- Sorry, I don´t speak hindi.
(I)-Eehé fufi bharti ´güé.
(E)-Anybody speak English?
(I)- Eeeh... bolobolo.
(E)- Please, I don´t speak Hindi. You, English? Someone, English?
(I)- Uuhh, gua bupta neinei.
(E)- ENGLISH!! Speak English??
(I)- Mmmm... bharti
(E)- Please, English...
(I)-....
Pierdo los nervios, pero sigo...
(E)- I speak Spanish, English, a little bit of German and Italian, even Polish. I could do with some fucking Latin, but NO HINDI!!!
(I)-Guaf. Pic (dejan el teléfono y se oyen voces en la distancia)- parece que lo he conseguido.
(I)- Hello? (voz nueva)
(E)- He...Good morning (casi caigo en su trampa hipnótica), I´m phoning from the Embassy of Spain, my name is Mr. Porcar. Do you speak English?
(I)- Eeeh, no.
(E)- oh.
Y bueno, así muchas veces.
Lo cierto es que cuando llegas a hablar con alguien, son muy amables y les parece muy bien lo que les contamos. Ya veremos cómo acaba todo esto del Foro. Igual hasta sale en la tele.
Namasté.

PS- todo parecido entre el hindi que he usado y el hindi real es pura coincidencia.
Ante todo, quiero dar las gracias a Thrashto por el lavado de imagen del blog. Sin él, y ya era hora de que alguien lo dijera, todos seríamos más felices y habría más sitio en el mundo, pero bueno, tiene que haber de todo...
He recibido buenas críticas del artículo sobre los camareros indios, así que abundaré en el tema de los bloqueos y si queréis, en este artículo, nos adentraremos juntos en el mundo de las llamadas telefónicas en India. Sit back, take a deep breath and relax. Let´s go.
Llamar por teléfono en India puede ser una experiencia digna de un viaje temático. Cientos de millones de personas tienen teléfonos móviles, y como suele suceder en muchos países empobrecidos (término acuñado por las ONG´s), son más los móviles que los fijos, pues es más fácil crear una infraestructura inalámbrica que sembrar el país de postes telefónicos que acabarían sirviendo de andamio en alguna obra.
Conozco gente de la oficina que ha recibido hasta 10 llamadas al día de gente que no conoce, que se equivoca de número a cualquier hora del día buscando a Gagandeep o a Pradeep. Al final se hace muy molesto, pero las primeras veces que a uno le pasa, se puede vivir una situación realmente divertida.
Cuando llama alguien y te habla en hindi u otro dioma indio, hay que ser rápido y aprovechar el momento, atrapar a la víctima de nuestro divertimento y no dejar que se escape. Propongo una conversación modelo de estas características basada en la pura realidad. Suena el teléfono:
(Español) -¿Sí?
(Indio) -Bjhta alada gugu tata
(E)-Hello?
(I)- Hello?
(E)- Who is it?
(I)- Bjhta alada gugu tata
(E)- Hello? (tono inquisitivo)
(I)-Hello!! (tono más inquisitivo)
Este es el momento clave, donde uno se empieza a divertir de verdad.
(E)-Hello... (tono alegre)
(I)-Hello... (tono alegre)
(E)-Hello... (tono coqueta)
(I)- Helloooo (coquetón tirando a curioso)
(E)- HELLO!! (voz alta)
(I)-HELLO!! (voz más alta)
(E)- Who is it?
(I)- Bjhta alada gugu tata
(E)- Hello? (tono descojonado de risa)
(I)-Hello? (tono alegre, amistoso)....
La conversación puede seguir hasta el infinito. Parece ser que el hello significa "no te oigo", aunque algunos opinan que hace a los indios entrar en una especie de trance hipnótico...
Es fácil perder los nervios, a pesar de las risas. Esta semana hemos estado como locos llamando a decenas de empresas indias para concertar entrevistas con unas empresas españolas que vienen a un foro de inversiones. Como creo que os dije, mi papel de periodista se ha visto interrumpido temporalmente.
Los listados de empresas que se pueden conseguir de Internet están obsoletos. La mitad de los números ya no existen, las personas de contacto se han jubilado o simplemente te contesta alguien que no sabe de qué le hablas.
Cuando accedes a la empresa, rezas por que el que conteste hable inglés. No se puede perder el tiempo con juegos hipnóticos, así que nunca menciono la palabra "hello" y uso una fórmula más india, el "namasté", o un sencillo "good morning". Recreo una conversación que mantuve ayer (no sé si atreverme a llamarlo conversación):
Piiiiip- crjf (cogen el teléfono)
(I)- Whalb bungui?
(E)- Good morning, Telex Company?
(I)- Bharti fufi eehé.
(E)- Sorry, I don´t speak hindi.
(I)-Eehé fufi bharti ´güé.
(E)-Anybody speak English?
(I)- Eeeh... bolobolo.
(E)- Please, I don´t speak Hindi. You, English? Someone, English?
(I)- Uuhh, gua bupta neinei.
(E)- ENGLISH!! Speak English??
(I)- Mmmm... bharti
(E)- Please, English...
(I)-....
Pierdo los nervios, pero sigo...
(E)- I speak Spanish, English, a little bit of German and Italian, even Polish. I could do with some fucking Latin, but NO HINDI!!!
(I)-Guaf. Pic (dejan el teléfono y se oyen voces en la distancia)- parece que lo he conseguido.
(I)- Hello? (voz nueva)
(E)- He...Good morning (casi caigo en su trampa hipnótica), I´m phoning from the Embassy of Spain, my name is Mr. Porcar. Do you speak English?
(I)- Eeeh, no.
(E)- oh.
Y bueno, así muchas veces.
Lo cierto es que cuando llegas a hablar con alguien, son muy amables y les parece muy bien lo que les contamos. Ya veremos cómo acaba todo esto del Foro. Igual hasta sale en la tele.
Namasté.

PS- todo parecido entre el hindi que he usado y el hindi real es pura coincidencia.
Fotos, niños y templos.
¡Qué gratificante es pasar un rato con los niños en la India!
No, no, no estoy parafraseando parte de la autobiografía de Michael Jackson, sólo estoy refiriéndome a cada momento en el que, por algún motivo, un grupo de niños te rodea, te saluda, te toquetea, te pide que se fotografíe con ellos...
Lo de las cámaras fotográficas en India es increíble, pues no sólo los niños, sino también los adultos se vuelven locos por que te fotografíes con ellos, a pesar de que nunca más te volverán a ver. Se emocionan, te cogen de la mano, sonríen, y ¡chas! salta el flash y ya están contentos. Si encima les enseñas la foto que acabas de hacer, el resultado es un indio completamente orgulloso de haberse fotografiado con un extranjero.
Hasta ahora no hemos tenido ningú problema con nadie, salvo con algún santón que no ha querido posar, o en determinadas zonas sagradas, donde te dirán con mucha solemnidad un "No photos, plis".
Este es el caso de los templos jainistas, una extraña secta próxima al budismo y al hinduísmo, que prohíbe la carne, pescado y derivados animales en la dieta, e incluso piden en la entrada de los templos que, además de quitarse los zapatos, no se lleve encima nada de cuero. Los hombres sagrados de esta religión, un especie de sumos sacerdotes, no pueden llevar ropa, y sólo pueden ir caminando a los sitios. Sus condiciones higiénicas no son siempre óptimas, por lo que sugiero que les llamemos so-cerdotes a partir de ahora.
Muchos seguidores de esta secta llevan una escoba que usan al andar, barriendo cualquier bichejo que pueda pisar a su paso, y comen con una tela delante de la boca para no ingerir ningún ser vivo.
Los fieles del jainismo, vegetarianos, acuden a rezar a estos templos, donde suelen dar unas vueltas alrededor del altar, como muestra de no sé qué. Tienen 24 dioses, cuyos nombre se encuentran en tablas dispuestas en las paredes, con sus fechas y lugares de nacimiento, número de reencarnaciones y demás datos divinos.
Estuvimos el domingo en uno de estos templos, en Delhi, que se haya sobre una pequeña colina en medio de una zona llena de ruinas de uno de los antiguos emplazamientos fortificados, con unas vistas espléndidas y una enorme estatua de uno de los 24 dioses, llamado Mahavira. Entre las ruinas de este complejo arquitectónico, destaco tres:
-una tumba de un rey mogol (no falta una "n"), parecido al Taj Mahal, pero en pequeño y pobre, construído en el siglo XVII.
-un minarete enorme del siglo XII
-un par de ruinosos conos en forma de zigurat, que un lord inglés mandó construir en el siglo XIX, para poder ver desde la ventana de su casa de weekend "ruinas". Estos ingleses...
Como véis, la mezcla histórica es tremenda, pues en menos de 3 km cuadrados tienes restos arqueológicos de los antiguos sultanes, los mogoles, los ingleses... Así es India, una cocktelera.
Hablando de coktails, me voy a tomar uno. Os dejo. Namasté.
PS- he contratado a un especialista para que mejore el formato de este blog e inserte fotos. Su nombre es Hércules Saavedra. Esperemos que haga su trabajo con celeridad.
¡Ánimo Hércules!
No, no, no estoy parafraseando parte de la autobiografía de Michael Jackson, sólo estoy refiriéndome a cada momento en el que, por algún motivo, un grupo de niños te rodea, te saluda, te toquetea, te pide que se fotografíe con ellos...
Lo de las cámaras fotográficas en India es increíble, pues no sólo los niños, sino también los adultos se vuelven locos por que te fotografíes con ellos, a pesar de que nunca más te volverán a ver. Se emocionan, te cogen de la mano, sonríen, y ¡chas! salta el flash y ya están contentos. Si encima les enseñas la foto que acabas de hacer, el resultado es un indio completamente orgulloso de haberse fotografiado con un extranjero.
Hasta ahora no hemos tenido ningú problema con nadie, salvo con algún santón que no ha querido posar, o en determinadas zonas sagradas, donde te dirán con mucha solemnidad un "No photos, plis".
Este es el caso de los templos jainistas, una extraña secta próxima al budismo y al hinduísmo, que prohíbe la carne, pescado y derivados animales en la dieta, e incluso piden en la entrada de los templos que, además de quitarse los zapatos, no se lleve encima nada de cuero. Los hombres sagrados de esta religión, un especie de sumos sacerdotes, no pueden llevar ropa, y sólo pueden ir caminando a los sitios. Sus condiciones higiénicas no son siempre óptimas, por lo que sugiero que les llamemos so-cerdotes a partir de ahora.
Muchos seguidores de esta secta llevan una escoba que usan al andar, barriendo cualquier bichejo que pueda pisar a su paso, y comen con una tela delante de la boca para no ingerir ningún ser vivo.
Los fieles del jainismo, vegetarianos, acuden a rezar a estos templos, donde suelen dar unas vueltas alrededor del altar, como muestra de no sé qué. Tienen 24 dioses, cuyos nombre se encuentran en tablas dispuestas en las paredes, con sus fechas y lugares de nacimiento, número de reencarnaciones y demás datos divinos.
Estuvimos el domingo en uno de estos templos, en Delhi, que se haya sobre una pequeña colina en medio de una zona llena de ruinas de uno de los antiguos emplazamientos fortificados, con unas vistas espléndidas y una enorme estatua de uno de los 24 dioses, llamado Mahavira. Entre las ruinas de este complejo arquitectónico, destaco tres:
-una tumba de un rey mogol (no falta una "n"), parecido al Taj Mahal, pero en pequeño y pobre, construído en el siglo XVII.
-un minarete enorme del siglo XII
-un par de ruinosos conos en forma de zigurat, que un lord inglés mandó construir en el siglo XIX, para poder ver desde la ventana de su casa de weekend "ruinas". Estos ingleses...
Como véis, la mezcla histórica es tremenda, pues en menos de 3 km cuadrados tienes restos arqueológicos de los antiguos sultanes, los mogoles, los ingleses... Así es India, una cocktelera.
Hablando de coktails, me voy a tomar uno. Os dejo. Namasté.
PS- he contratado a un especialista para que mejore el formato de este blog e inserte fotos. Su nombre es Hércules Saavedra. Esperemos que haga su trabajo con celeridad.
¡Ánimo Hércules!
Hola again
¡Hola de nuevo!
Domingo y trabajando. Esto no es lo que yo pensaba de la beca, aunque he de reconocer que estoy aprendiendo mucho. Ya me han publicado en algunos medios información unas notas de prensa que envié, y he hablado con Efe en Delhi para que escriban sobre un par de temas que nos interesa (vinos, etc.)
Últimamente dedico mi tiempo a trabajar y visitar bares.
Hoy hablaré de ligar y de camareros en India.
Sobre ligar, no hay mucho que decir. La sociedad india es poco permisiva con demostraciones afectivas en público, por lo que no se ve ni siquiera parejas besándose, como mucho cogidos de la mano.
Los pobres becarios de sexo masculino las están pasando canutas, no se comen un torrado, pues como os comenté aún se estila el matrimonio concertado, y la virginidad se sigue contemplando como requisito sine qua non.
Las mujeres lo tienen más fácil, pues no hay problema en que un indio se acueste con una extranjera, o, en general, que un hombre tenga sexo prematrimonial. ¿Os suena? Así que casi todas las becarias que han pasado por aquí han acabado liadas con algún indio.
La vida nocturna es pobre y localizada. No existen bares, aunque sí restaurantes y comedores a mansalva, y los pubs no abundan. No obstante, los pocos que hay son bastante interesantes, además de caros y exclusivos.
La opción que a uno le queda a partir de las 2:00 de la mañana son las discotecas de los hoteles, que suelen estar llenas de indios que se nota que ven mucha MTV. Es increíble ver bailar a un tío con turbante al son de Britney Spears, de verdad que a veces vale la pena ir a estos sitios y olvidarse de la "auténtica India".
Pero la auténtica estrella de la hostelería y la restauración india son, como decía, los camareros.
No querría sonar como Lord Mountbatten, el último virrey inglés en India antes de la descolonización, pero la verdad es que, en algunos aspectos, a los indios les hace falta un "empujoncito mental". Son un pueblo lento, tranquilo, no gustan de hacer varias cosas a la vez, y creo que no suelen salirse de lo establecido, de la norma fija. Esto hace de ellos camareros inverosímiles y disparatados.
Lo más gracioso es cuando se bloquean.
Situación: 7 españoles con ganas de cenar llegan a un restaurante de lujo indio. Los españoles hablan, ríen, uno de ellos por fin hace amago de sentarse en un sitio, el atento camarero le ayuda con la silla, el español se lo piensa de nuevo en ese momento y se va al otro lado de la mesa. Resultado: el camarero se bloquea.
Los españoles deciden juntar otra mesa, pues no hay sitio, la cogen y la empiezan a arrastrar. El joven camarero indio observa, analiza, parece que reacciona, ayuda, entonces los españoles deciden que ese sitio no es bueno porque el aire acondicionado pega de lleno, y se van a la otra punta del restaurante. Resultado: syntax error.
Por fin, los españoles piden la cena. A veces, pedir comida para 7 es tan duro como negociar con una espora. Uno desarrolla un sentido especial para saber que el camarero no lo ha entendido, pues aunque se le hable en gaélico medieval, el camarero asentirá y se dirigirá hacia la cocina solo Vishnú sabe con qué objetivo.
Los españoles piden 3 cervezas, aquí son de 650cl. y se suelen compartir para dos personas, el camarero acude a por ellas. En este intervalo de tiempo, los españoles piensan que son pocas, y deciden pedir más. Llega el camarero con 3 cervezas, y cuando las va a abrir, un español le pide tres cervezas más. El camarero-robot abre los ojos, un ligero espasmo le recorre la espina dorsal: ¿qué hacer primero, traer las cervezas o abrir las que ya ha traído? Resultado: el camarero se bloquea, y se lleva las tres que ha traído, para volver con seis.
Y mi favorita. Un español pide para desayunar tostadas, café con leche y zumo natural. Da buena cuenta de las tostadas, ingiere el zumo y prueba el café. Está muy fuerte, falta leche. Llama al camarero, le pide por favor un vaso de agua y dos dedos de leche, indicándoselo en el vaso con el café. Resultado: llega el mozo con un vaso con una acuosa disolución blanquecina e insípida, eso sí, servida con la sonrisa y educación que nunca les falta a los camareros indios.
Domingo y trabajando. Esto no es lo que yo pensaba de la beca, aunque he de reconocer que estoy aprendiendo mucho. Ya me han publicado en algunos medios información unas notas de prensa que envié, y he hablado con Efe en Delhi para que escriban sobre un par de temas que nos interesa (vinos, etc.)
Últimamente dedico mi tiempo a trabajar y visitar bares.
Hoy hablaré de ligar y de camareros en India.
Sobre ligar, no hay mucho que decir. La sociedad india es poco permisiva con demostraciones afectivas en público, por lo que no se ve ni siquiera parejas besándose, como mucho cogidos de la mano.
Los pobres becarios de sexo masculino las están pasando canutas, no se comen un torrado, pues como os comenté aún se estila el matrimonio concertado, y la virginidad se sigue contemplando como requisito sine qua non.
Las mujeres lo tienen más fácil, pues no hay problema en que un indio se acueste con una extranjera, o, en general, que un hombre tenga sexo prematrimonial. ¿Os suena? Así que casi todas las becarias que han pasado por aquí han acabado liadas con algún indio.
La vida nocturna es pobre y localizada. No existen bares, aunque sí restaurantes y comedores a mansalva, y los pubs no abundan. No obstante, los pocos que hay son bastante interesantes, además de caros y exclusivos.
La opción que a uno le queda a partir de las 2:00 de la mañana son las discotecas de los hoteles, que suelen estar llenas de indios que se nota que ven mucha MTV. Es increíble ver bailar a un tío con turbante al son de Britney Spears, de verdad que a veces vale la pena ir a estos sitios y olvidarse de la "auténtica India".
Pero la auténtica estrella de la hostelería y la restauración india son, como decía, los camareros.
No querría sonar como Lord Mountbatten, el último virrey inglés en India antes de la descolonización, pero la verdad es que, en algunos aspectos, a los indios les hace falta un "empujoncito mental". Son un pueblo lento, tranquilo, no gustan de hacer varias cosas a la vez, y creo que no suelen salirse de lo establecido, de la norma fija. Esto hace de ellos camareros inverosímiles y disparatados.
Lo más gracioso es cuando se bloquean.
Situación: 7 españoles con ganas de cenar llegan a un restaurante de lujo indio. Los españoles hablan, ríen, uno de ellos por fin hace amago de sentarse en un sitio, el atento camarero le ayuda con la silla, el español se lo piensa de nuevo en ese momento y se va al otro lado de la mesa. Resultado: el camarero se bloquea.
Los españoles deciden juntar otra mesa, pues no hay sitio, la cogen y la empiezan a arrastrar. El joven camarero indio observa, analiza, parece que reacciona, ayuda, entonces los españoles deciden que ese sitio no es bueno porque el aire acondicionado pega de lleno, y se van a la otra punta del restaurante. Resultado: syntax error.
Por fin, los españoles piden la cena. A veces, pedir comida para 7 es tan duro como negociar con una espora. Uno desarrolla un sentido especial para saber que el camarero no lo ha entendido, pues aunque se le hable en gaélico medieval, el camarero asentirá y se dirigirá hacia la cocina solo Vishnú sabe con qué objetivo.
Los españoles piden 3 cervezas, aquí son de 650cl. y se suelen compartir para dos personas, el camarero acude a por ellas. En este intervalo de tiempo, los españoles piensan que son pocas, y deciden pedir más. Llega el camarero con 3 cervezas, y cuando las va a abrir, un español le pide tres cervezas más. El camarero-robot abre los ojos, un ligero espasmo le recorre la espina dorsal: ¿qué hacer primero, traer las cervezas o abrir las que ya ha traído? Resultado: el camarero se bloquea, y se lleva las tres que ha traído, para volver con seis.
Y mi favorita. Un español pide para desayunar tostadas, café con leche y zumo natural. Da buena cuenta de las tostadas, ingiere el zumo y prueba el café. Está muy fuerte, falta leche. Llama al camarero, le pide por favor un vaso de agua y dos dedos de leche, indicándoselo en el vaso con el café. Resultado: llega el mozo con un vaso con una acuosa disolución blanquecina e insípida, eso sí, servida con la sonrisa y educación que nunca les falta a los camareros indios.
Un trozo de vida
Hola a todos.
Poco tengo que contar por ahora, pues lo cierto es que me paso el día encerrado en la oficina, son las 19:00 y aquí sigo.
Ya ha acabado el Diwali, que resultó ser una verdadera guerra urbana, con más lanzamientos de petardos que en las Fallas más flamígeras de toda la historia de Valencia.
Hace tiempo que nadie me cuenta nada en el blog, (excepto mi madre), por lo que lanzo un grito desesperado a 8.000 km de España para que alguien me mande un saludo.
¿Se me nota un poco decaído? Lo estoy, pues en la oficina me ha caído un buen marrón, he perdido mi estatus de intocable y me va a tocar currar un montón en la elaboración de un futuro foro de inversiones entre España e India, pero nada que ver con el periodismo.
Estamos pensando en ir dentro de dos semanas a un pueblo llamado Pushkar, donde se celebra una importante feria de camellos anualmente, en el desierto de Rajastán. Ya veremos.
El domingo vi mi primer elefante en Delhi, lo impactante es que circulaba cual camión por una de las avenidas principales de Delhi, con dos hombres montados en su cuello.
Está lloviendo, pero hace calor, lo cual no hace agradable ir en moto. Supongo que habréis deducido que ya tengo moto. Es una especie de Vespa destartalada que me regaló el becario anterior. Una vez te habitúas a conducir por la izquierda, es pan comido.
Bueno, me voy a casa.
Besos.
Poco tengo que contar por ahora, pues lo cierto es que me paso el día encerrado en la oficina, son las 19:00 y aquí sigo.
Ya ha acabado el Diwali, que resultó ser una verdadera guerra urbana, con más lanzamientos de petardos que en las Fallas más flamígeras de toda la historia de Valencia.
Hace tiempo que nadie me cuenta nada en el blog, (excepto mi madre), por lo que lanzo un grito desesperado a 8.000 km de España para que alguien me mande un saludo.
¿Se me nota un poco decaído? Lo estoy, pues en la oficina me ha caído un buen marrón, he perdido mi estatus de intocable y me va a tocar currar un montón en la elaboración de un futuro foro de inversiones entre España e India, pero nada que ver con el periodismo.
Estamos pensando en ir dentro de dos semanas a un pueblo llamado Pushkar, donde se celebra una importante feria de camellos anualmente, en el desierto de Rajastán. Ya veremos.
El domingo vi mi primer elefante en Delhi, lo impactante es que circulaba cual camión por una de las avenidas principales de Delhi, con dos hombres montados en su cuello.
Está lloviendo, pero hace calor, lo cual no hace agradable ir en moto. Supongo que habréis deducido que ya tengo moto. Es una especie de Vespa destartalada que me regaló el becario anterior. Una vez te habitúas a conducir por la izquierda, es pan comido.
Bueno, me voy a casa.
Besos.
Rishickesh y el retiro espiritual
Procedo a narrar el fin de semana pasado, y lo en él acontecido.
El viernes por la tarde salimos de la oficina en coche hacia el norte. Habíamos alquilado un todoterreno con conductor para los tres días por un precio muy asequible, y partimos sobre las 17:00.
El viaje fue extremadamante largo y no poco peligroso: la conducción es lamentable, el estado de las carreteras pésimo, y todos llevan las largas y adelantan sin miramientos en cuanto tienen un hueco.
La distancia entre Rishickesh y Delhi son 235 km; nos costó 7 horas llegar. Los camiones son los amos de las carreteras, y en algunos puntos forman unos atascos insalvables que te obligan a esperar más de media hora, inmóvil.
Lo que más me ha impresionado es la cantidad de gente que transita las carreteras a cualquier hora del día, y cómo los ciclistas y carreteros se juegan la vida en los arcenes, con coches pasando a escasos centímetros de ellos, flemáticos e impasibles ante la proximidad de las Parcas.
Llegamos a Rishickesh sobre las 00:30, y rápidamente (esto es un decir) buscamos dónde dormir. El despertar al día siguiente fue maravilloso. Al no haber visto cómo era el lugar, por la mañana salí de mi habitación y descubrí que estábamos en un enclave montañosos espléndido: el pre-Himalaya. Rishickesh se extiende a lo largo de dos montañas contrapuestas y separadas por el divino río Ganges, aún limpio a estas alturas, y está rodeada de bosques de coníferas y árboles semi-tropicales. Este emplazamiento lo ha convertido en la capital mundial del yoga, y como os dije, los Beatles contribuyeron a popularizarlo. Es, además, un punto de partida para los peregrinos que viajan hasta Gangotri y Yamunotri, los nacimientos del Ganges y el río Yamuna, lugares sagrados en el Himalaya.
Rishickesh se presenta al viajero como un lugar donde descansar, visitar un par de templos y disfrutar del ambiente "místico" de las montañas. Se ve una mayor mezcla racial entre la población, y los rostros achinados de los nepalíes que van a trabajar confieren al lugar un clima de montaña con el que todos hemos soñado viendo "Al filo de lo imposible". Muchos visitantes vienen a dar clases de yoga y a relajarse. No obstante, Rishickesh es también famosos por ser un centro de deportes de aventura de primera magnitud. Los platos principales, el rafting por el Ganges (Ganga, en hindi) y el trekking con guía. Nuestra opción fua la primera.
El rafting estuvo muy bien, pues te desplazas unos 18 km río arriba en jeep, te dan una breve charla en un idioma que juran que es inglés, un casco y un salvavidas, y ¡a remar! Excepto los tres o cuatro rápidos que hay hasta llegar de nuevo a Rishickesh, la travesía es extremadamente plácida y relajada, y la principal atracción es disfrutar del paisaje desde el bote, las frondosas montañas por las que serpentea el río. Tuvimos ocasión de bañarnos en las no tan gélidas aguas divinas, saltar desde unos promontorios rocosos y contemplar unos interesantes templos hindúes de reciente construcción.
La siguiente ciudad que visitamos fue Hardwar,a 25 km de Rishickesh.
A pesar de no seruna ciudad bella y de no contar con un emplazamiento tal como el de Rishickesh, la ciudad es también sagrada, pues es donde el Ganges inicia su periplo por la gran llanura que lleva su nombre, y es además una de las entradas a las montañas. Hay un par de templos sagrados (Mansa Devi- Madre sagrada) en la cima de dos montes, donde pudimos compartir la devoción de los fieles y ver cómo adoran a sus dioses (ya contaré esto), y participar en la ceremonia diaria vespertina en el río Ganges, similar a la que vimos en Varanasi, pero más bonita (y corta). Estuvo muy bien, pues, como tal vez recordéis, es Diawhali en India, lo que equivale a las Navidades, y había muchísima gente dispuesta a derrochar fe y devoción, y así lo hicieron, para nuestro gozo y disfrute.
Os dejo, ya he escrito bastante.
NO DEJÉIS DE DEJAR COMENTARIOS, Y PASAD LA DIRECCIÓN DEL BLOG A CONOCIDOS, A VECES RECIBO SALUDOS DE GENTE QUE ME ANIMAN A SEGUIR!!!
NAMASTE
El viernes por la tarde salimos de la oficina en coche hacia el norte. Habíamos alquilado un todoterreno con conductor para los tres días por un precio muy asequible, y partimos sobre las 17:00.
El viaje fue extremadamante largo y no poco peligroso: la conducción es lamentable, el estado de las carreteras pésimo, y todos llevan las largas y adelantan sin miramientos en cuanto tienen un hueco.
La distancia entre Rishickesh y Delhi son 235 km; nos costó 7 horas llegar. Los camiones son los amos de las carreteras, y en algunos puntos forman unos atascos insalvables que te obligan a esperar más de media hora, inmóvil.
Lo que más me ha impresionado es la cantidad de gente que transita las carreteras a cualquier hora del día, y cómo los ciclistas y carreteros se juegan la vida en los arcenes, con coches pasando a escasos centímetros de ellos, flemáticos e impasibles ante la proximidad de las Parcas.
Llegamos a Rishickesh sobre las 00:30, y rápidamente (esto es un decir) buscamos dónde dormir. El despertar al día siguiente fue maravilloso. Al no haber visto cómo era el lugar, por la mañana salí de mi habitación y descubrí que estábamos en un enclave montañosos espléndido: el pre-Himalaya. Rishickesh se extiende a lo largo de dos montañas contrapuestas y separadas por el divino río Ganges, aún limpio a estas alturas, y está rodeada de bosques de coníferas y árboles semi-tropicales. Este emplazamiento lo ha convertido en la capital mundial del yoga, y como os dije, los Beatles contribuyeron a popularizarlo. Es, además, un punto de partida para los peregrinos que viajan hasta Gangotri y Yamunotri, los nacimientos del Ganges y el río Yamuna, lugares sagrados en el Himalaya.
Rishickesh se presenta al viajero como un lugar donde descansar, visitar un par de templos y disfrutar del ambiente "místico" de las montañas. Se ve una mayor mezcla racial entre la población, y los rostros achinados de los nepalíes que van a trabajar confieren al lugar un clima de montaña con el que todos hemos soñado viendo "Al filo de lo imposible". Muchos visitantes vienen a dar clases de yoga y a relajarse. No obstante, Rishickesh es también famosos por ser un centro de deportes de aventura de primera magnitud. Los platos principales, el rafting por el Ganges (Ganga, en hindi) y el trekking con guía. Nuestra opción fua la primera.
El rafting estuvo muy bien, pues te desplazas unos 18 km río arriba en jeep, te dan una breve charla en un idioma que juran que es inglés, un casco y un salvavidas, y ¡a remar! Excepto los tres o cuatro rápidos que hay hasta llegar de nuevo a Rishickesh, la travesía es extremadamente plácida y relajada, y la principal atracción es disfrutar del paisaje desde el bote, las frondosas montañas por las que serpentea el río. Tuvimos ocasión de bañarnos en las no tan gélidas aguas divinas, saltar desde unos promontorios rocosos y contemplar unos interesantes templos hindúes de reciente construcción.
La siguiente ciudad que visitamos fue Hardwar,a 25 km de Rishickesh.
A pesar de no seruna ciudad bella y de no contar con un emplazamiento tal como el de Rishickesh, la ciudad es también sagrada, pues es donde el Ganges inicia su periplo por la gran llanura que lleva su nombre, y es además una de las entradas a las montañas. Hay un par de templos sagrados (Mansa Devi- Madre sagrada) en la cima de dos montes, donde pudimos compartir la devoción de los fieles y ver cómo adoran a sus dioses (ya contaré esto), y participar en la ceremonia diaria vespertina en el río Ganges, similar a la que vimos en Varanasi, pero más bonita (y corta). Estuvo muy bien, pues, como tal vez recordéis, es Diawhali en India, lo que equivale a las Navidades, y había muchísima gente dispuesta a derrochar fe y devoción, y así lo hicieron, para nuestro gozo y disfrute.
Os dejo, ya he escrito bastante.
NO DEJÉIS DE DEJAR COMENTARIOS, Y PASAD LA DIRECCIÓN DEL BLOG A CONOCIDOS, A VECES RECIBO SALUDOS DE GENTE QUE ME ANIMAN A SEGUIR!!!
NAMASTE






