Sherpas, yaks y seismiles
Hola a todos,
lunes y de nuevo vuelta al trabajo. Procedo a narrar lo acaecido este fin de semana.
Hay un estado en India, constituido sobre los años 70, que alberga uno de los tesoros paisajísticos más increíbles del mundo. El nombre lo dice todo: Himachal Pradesh, en cuya capital, Shimla, hemos vivido momentos inolvidables.
Partimos el viernes a la 22:00 dede la estación de Old Delhi, y un viaje de 6 horas nos llevó hasta la ciudad de Kalka, justo a las puertas de los Himalaya. Aquí, sobre las 5:30 de la mañana, enlazamos con una de las birguerías de la ingeniería británica más impresionantes de India, el toy train a Shimla.
El tren, de diminutas dimensiones, recorre los 85 km que separan las dos ciudades prácticamente arrastrándose montaña arriba entre bosques y valles de gran belleza, y va ganando altura hasta los 2300 metros de Shimla. El trayecto, largo pero fascinante, viene aderezado por un servicio agradable de té, desayuno y algún refresco.
Al llegar, un nutrido número de porteadores esperan a los viajeros para llevarles sus pertenencias a un módico precio. Los más tacaños, como no, los españoles. Shimla recibe una gran afluencia de turistas indios, pero muy poca de turistas de otros países, y creo que fuimos los únicos que cargamos con nuestros propios macutos. Hay que considerar que los indios que viajan son ricos, y nunca llevarían su equipaje si existe algún minúsculo transportista que lo haga por unas rupias.
Shimla fue "descubierta" por los ingleses sobre los años 20 del siglo XIX, y debido a sus vistas, su clima templado en verano y la naturaleza envolvente, se convirtió rápidamente en el summer resort favorito de muchos sandwich-eaters.
Hay cosas que no cambian. Cuando los ingleses van a Mallourca, Aebisa o a Teneruiffa, quieren comer English food, beer and chips. Pues en Shimla sucedió lo mismo, pero a lo grande. Situada en la falda de una montaña, con vistas a los Grandes Himalayas que cortan la respiración, la alpina capital cuenta con innumerables hoteles y guesthouses de estilo colonial bastante bien conservadas, además de numerosas casas al estilo cottage inglés, con vigas de madera y paredes blancas, que hacían de este lugar una pequeña Britain en India.
Lo cierto es que se nota que es una capital, pues hasta ahora es la ciudad más limpia y ordenada que he visto en India. Pasear por la calle principal, el Mall, resulta verdaderamente delicioso, sobre todo si uno viene de Delhi (que es menos delhicioso).
La gente es bastante amable, poco pesada, y se ven rasgos himaláicos en las caras. A pesar de la avalancha de trabajadores de otras partes de India, se pueden contemplar aún ojos más achinados y ropas tradicionales alpinas, sobre todo las mujeres, que trabajan duro en cualquier faena, mientras cargan con sus hijos.
El ambiente es puramente alpino, se respira un aire fresco, se observa un cielo limpio y los rostros curtidos de la gente dan fe de los rigores del invierno en la zona.
Los hombres, bajos y enjutos, visten mantones alrededor de la cabeza para protegerse del viento, y las mujeres, de bellos ojos claros y tez morena, visten de manera muy tradicional, con capuchas de colores y largos cabellos trenzados.
Desde el Mall hay un subida que lleva hasta un templo hindú en reformas, dedicado a Hanuman, el dios mono, al que se llega a través de un duro ascenso a través del bosque, donde no hay que perder de vista a los endiablados hijos del dios, cientos de monos que aprovechan la más mínima oportunidad para quitarte cualquier cosa que les llame la atención, desde gafas de sol, cámaras, y como no, cualquier clase de comida. Al inicio de la subioda se pueden alquilar garrotes por 5 rupias (15 ptas) para mantener a las bestiezuelas a raya, aunque dudo que alguien se enfrente a uno de los machos...
Desde Shimla se pueden hacer bellas excursiones. Si bien la alta montaña queda lejos, se pueden hacer ascensiones a los pueblos cercanos, de hasta 3000 metros de altura, a pie, en autobús o en caballo. Os lo cuento mañana.
Namaste.
lunes y de nuevo vuelta al trabajo. Procedo a narrar lo acaecido este fin de semana.
Hay un estado en India, constituido sobre los años 70, que alberga uno de los tesoros paisajísticos más increíbles del mundo. El nombre lo dice todo: Himachal Pradesh, en cuya capital, Shimla, hemos vivido momentos inolvidables.
Partimos el viernes a la 22:00 dede la estación de Old Delhi, y un viaje de 6 horas nos llevó hasta la ciudad de Kalka, justo a las puertas de los Himalaya. Aquí, sobre las 5:30 de la mañana, enlazamos con una de las birguerías de la ingeniería británica más impresionantes de India, el toy train a Shimla.
El tren, de diminutas dimensiones, recorre los 85 km que separan las dos ciudades prácticamente arrastrándose montaña arriba entre bosques y valles de gran belleza, y va ganando altura hasta los 2300 metros de Shimla. El trayecto, largo pero fascinante, viene aderezado por un servicio agradable de té, desayuno y algún refresco.
Al llegar, un nutrido número de porteadores esperan a los viajeros para llevarles sus pertenencias a un módico precio. Los más tacaños, como no, los españoles. Shimla recibe una gran afluencia de turistas indios, pero muy poca de turistas de otros países, y creo que fuimos los únicos que cargamos con nuestros propios macutos. Hay que considerar que los indios que viajan son ricos, y nunca llevarían su equipaje si existe algún minúsculo transportista que lo haga por unas rupias.
Shimla fue "descubierta" por los ingleses sobre los años 20 del siglo XIX, y debido a sus vistas, su clima templado en verano y la naturaleza envolvente, se convirtió rápidamente en el summer resort favorito de muchos sandwich-eaters.
Hay cosas que no cambian. Cuando los ingleses van a Mallourca, Aebisa o a Teneruiffa, quieren comer English food, beer and chips. Pues en Shimla sucedió lo mismo, pero a lo grande. Situada en la falda de una montaña, con vistas a los Grandes Himalayas que cortan la respiración, la alpina capital cuenta con innumerables hoteles y guesthouses de estilo colonial bastante bien conservadas, además de numerosas casas al estilo cottage inglés, con vigas de madera y paredes blancas, que hacían de este lugar una pequeña Britain en India.
Lo cierto es que se nota que es una capital, pues hasta ahora es la ciudad más limpia y ordenada que he visto en India. Pasear por la calle principal, el Mall, resulta verdaderamente delicioso, sobre todo si uno viene de Delhi (que es menos delhicioso).
La gente es bastante amable, poco pesada, y se ven rasgos himaláicos en las caras. A pesar de la avalancha de trabajadores de otras partes de India, se pueden contemplar aún ojos más achinados y ropas tradicionales alpinas, sobre todo las mujeres, que trabajan duro en cualquier faena, mientras cargan con sus hijos.
El ambiente es puramente alpino, se respira un aire fresco, se observa un cielo limpio y los rostros curtidos de la gente dan fe de los rigores del invierno en la zona.
Los hombres, bajos y enjutos, visten mantones alrededor de la cabeza para protegerse del viento, y las mujeres, de bellos ojos claros y tez morena, visten de manera muy tradicional, con capuchas de colores y largos cabellos trenzados.
Desde el Mall hay un subida que lleva hasta un templo hindú en reformas, dedicado a Hanuman, el dios mono, al que se llega a través de un duro ascenso a través del bosque, donde no hay que perder de vista a los endiablados hijos del dios, cientos de monos que aprovechan la más mínima oportunidad para quitarte cualquier cosa que les llame la atención, desde gafas de sol, cámaras, y como no, cualquier clase de comida. Al inicio de la subioda se pueden alquilar garrotes por 5 rupias (15 ptas) para mantener a las bestiezuelas a raya, aunque dudo que alguien se enfrente a uno de los machos...
Desde Shimla se pueden hacer bellas excursiones. Si bien la alta montaña queda lejos, se pueden hacer ascensiones a los pueblos cercanos, de hasta 3000 metros de altura, a pie, en autobús o en caballo. Os lo cuento mañana.
Namaste.
Comentario:
just be careful what you say about us sandwich eaters mate......You are nearly one yourself. If I hadn´t caught that train at Victoria Station that glorious morning, which brought me to this wonderful Fallas burning, bull killing, paella cooking town, where would you be now? Not in India buddy. Blackpool perhaps or even Birmingham. Although come to think of it...Birmingham? India? it´s just the same really. Only the accent´s different.
Comentario:
Namaste, Kike!
Sigo leyendo tus aventuras, definitivamente eres el nuevo willy frog de mis semanas.
El capítulo de hoy me ha encantado, sobretodo porque me recuerda de una manera vaga a mi empresa: todo es un paraíso, ningún rico hace tu trabajo porque tu estás dispuesto a hacerlo por 20 rupias, y además está lleno de monos. un saludo!
Sigo leyendo tus aventuras, definitivamente eres el nuevo willy frog de mis semanas.
El capítulo de hoy me ha encantado, sobretodo porque me recuerda de una manera vaga a mi empresa: todo es un paraíso, ningún rico hace tu trabajo porque tu estás dispuesto a hacerlo por 20 rupias, y además está lleno de monos. un saludo!






