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- Quique Porcar Garrett -
Aristócrata Indio convertido al Jainismo carnívoro y feroz. De estirpe anglosajona, destacó desde niño en la cria de flamencos paticortos haciendose muy famoso en bautizos y pasos a nivel. Ya de mayor se ganaba el jornal como sonámbulo en campos de golf, trabajo que le causó terribles dolores de cabeza.
Decidió entonces hacer carrera de periodista, y desde ese momento, junto con su amada Aga, no han parado de patearse medio mundo subidos a su burra famélica, hasta que esta se enamoró de un vendedor de naranjas de carretera y les abandonó justo a mitad de camino. Justo en el medio. En el oriente medio.

Atharva-Veda Syndicate
 
Hampi
De todos los lugares que he visto en el bello y rural estado de Karnataka, sin duda alguna destaca Hampi, pueblo del cual os hablaré a continuación.
Cogimos un tren nocturno en tercera clase el martes por la noche, lo que te da derecho a litera, mantas, sábanas limpias y lavabos decentes para estándares indios (por debajo queda la categoría de sleepers, con derecho a litera, y por último los vagones de asientos...)
y nos plantamos en Hampi el miércoles por la mañana. Una horda de rickshaw-drivers se nos echaron encima para llevarnos a la zona turística, de la cual yo no sabía mucho, y en media hora llegamos al lugar en cuestión, un lugar realmente único.
El emplazamiento de Hampi, nombre actual de Vijaynagar, el antiguo reino hindú de la zona, se halla en medio de una gran extensión de campos de plátaneros y arrozales, salpicado por enormes túmulos de rocas rojizas de gran tamaño, que confieren al lugar un aspecto jurásico.
Durante centurias, desde el siglo VIII hasta el XVI más o menos, distintas dinastías indias de reyes hindúes y musulmanes (no confundir indio con hindú, este primero es un término geográfico, el segundo es religioso), construyeron magníficos complejos arquitectónicos que nada tienen que envidiar a Luxor, Roma o Andorra.
Fueron unos reinos tremendamente ricos, que desde tiempos inmemoriales vivían del comercio con otras civilizaciones (fenicios, griegos, romanos, chinos...) y que llegaron a desarrollarse cultural y artísticamente tanto como política y socialmente.
Tras las guerras del siglo XVI, entre la dinastía Vijaynagar y una coalición de sultanes, la capital cayó en desgracia y el centro de poder se desplazó a Mysore, ciudad musulmana cercana que eclipsó a Vijaynagar, la cual quedó arrasada y abandonada durante siglos.
La fortuna quiso que, a pesar de los saqueos, quedaran en pie los magníficos monumentos que hoy tanto nos asombran.
Repartidos alrededor del pueblecillo de Hampi, que no contará con más de 1000 habitantes, quedan restos en distintos estados de conservación de impresionantes estatuas, templos, torres y edificios reales, además de establos para los elefantes reales, los baños de la reina, aljibes, avenidas...
Pero bueno, basta de historia, eso se puede ver en:
Turismo en Hampi
Hampi en la Wikipedia

Lo que realmente puede valer la pena que os cuente es qué siente uno al estar ahí.
Como sucede en tantas ocasiones, la gente del campo acaba utilizando las ruinas de tales lugares como establos, casas o canteras. En el caso de Hampi, el pueblecillo ha crecido literalmente entre uno del conjuntos arquitectónicos principales, alrededor del enorme templo de Virupaksha, y a lo largo de una extensa calle que era un célebre mercado de artículos de lujo, con columnas adinteladas que hoy sirven de casa a los hampicenses. Esto realmente me impactó, pues la población se ha fundido literalmente con las ruinas y es algo realmente digno de ver.
Gracias al turismo, abundante pero no masivo, Hampi ha florecido, y al igual que os narré cuando visité Shimla, los indios han sabido amoldarse a las necesidades turísticas y han surgido numerosos restaurantes, albergues y tiendas muy cuidadas y limpias, que hacen muy agradable la estancia en el lugar.
Lo mejor para desplazarse por Hampi es alquilar una bicicleta o una moto, o como hicimos nosotros, un rickshaw, que te lleva a los lugares más importantes y te cuentan un par de cosillas sobre lo que uno está viendo.
Recuerdo ahora gratos momentos sentado junto a las ruinas de unos baños reales, entre unas palmeras, a la sombra de una columna de más de mil años de antigüedad...
De todo lo que vi, destacaría un templo que visitamos el jueves, el más famoso de todos y fantásticamente conservado, llamado Vitthala, en el que el guía local (que cuestan un par de euros y te explican muchas cosas) nos mostró cómo las columnas del templo eran literalmente instrumentos musicales de percusión. En total, había más de 130 columnas, que sonaban con notas distintas al golpearlas con un pedazo de metal, y según el guía, eran capaces de hacer himnos y canciones con todas las columnas sonando a la vez. Impresionante.
Hay un río que pasa cerca, donde los hampicenses pescan con redes en unas barcas redondas hechas de juncos y brea, totalmente indiferentes pero compenetrados con el mágico entorno. Tras el río, una colina esconde uno de los mejores templos, que literalmente se encuentra fundido con la selva, pues tras sus murallas sólo hay que verde intenso. Esto, al contemplarlo al atardecer, da ganas de creer en Shiva y en la reencarnación.
Nos fuimos de allí el jueves por la tarde, realmente impresionados por la belleza de Hampi, la historia, el ambiente y los ridículos precios que uno paga por buenos alimentos y duras camas donde reposar los molidos fémures, peronés y cadenas de huesecillos.
Corto y cambio.
 
Comentario:
La verdad es que no me he enterado mucho, ¿y dices que esta bien el poblacho?.
 
Comentario:
I am going to London for Christmas. Just what do you have in mind? Have you been invited to the Christmas ball at the Embassy? Or are you thinking of visiting some poor lonely rajah in his palace in the wilds of Gotaroomforthenightystan? You should know a few by now, the way you are travelling around.
 
Comentario:
Vmaos, que no vuelves a casa por Navidad
No