¿enfriamiento?
Siguiendo los consejos del gran guru de la inteligencia emocional, Daniel Goleman, para ENFRIAR mi RABIA salí a dar un paseo... virtual, claro, no eran horas de salir en el sitio donde vivo.

¿Conseguí realmente algo con mi paseo? Bien, me distraje, pero, la verdad, yo sólo sigo a Goleman a nivel teórico. Me importó más el consejo que me daba mi madre cuando me decía eso de que a la cama no hay que llegar nunca enfadada...Yo también se lo digo a mi hija, y por la noche, cuando se acuesta, solemos jugar a algo que vi en una película (americana, claro, que eso de las buenas relaciones padres-hijos lo enfatizan mucho): nos contamos cada una lo mejor y lo peor que nos ha pasado durante el día, y así es más fácil, porque lo hacemos entre risas, deshacernos de los demonios y otros monstruos que nos hayan perseguido ese día (entre ellos esa maldita RABIA que a veces nos ataca).
Y me acosté casi bien, pero esta mañana hemos vuelto a cagarla.

¿Conseguí realmente algo con mi paseo? Bien, me distraje, pero, la verdad, yo sólo sigo a Goleman a nivel teórico. Me importó más el consejo que me daba mi madre cuando me decía eso de que a la cama no hay que llegar nunca enfadada...Yo también se lo digo a mi hija, y por la noche, cuando se acuesta, solemos jugar a algo que vi en una película (americana, claro, que eso de las buenas relaciones padres-hijos lo enfatizan mucho): nos contamos cada una lo mejor y lo peor que nos ha pasado durante el día, y así es más fácil, porque lo hacemos entre risas, deshacernos de los demonios y otros monstruos que nos hayan perseguido ese día (entre ellos esa maldita RABIA que a veces nos ataca).
Y me acosté casi bien, pero esta mañana hemos vuelto a cagarla.
RABIA
Rabia: f. Patol. y Vet. : Enfermedad infecciosa del sistema nervioso central, causada por un virus RNA filtrable
Fig.: IRA, ENOJO, ENFADO GRANDE.
Esa es la RABIA figurada que yo tengo, ahora, y desde hace cinco horas, o cinco días, o cinco meses, o cinco años, o cinco lustros, que realmente ya no lo recuerdo.
Esa es la RABIA que me viene acosando cada vez que cruza el umbral de la puerta. Esa es la RABIA con la que espera conseguir algo que todavía no he sido capaz de descifrar.
Fig.: IRA, ENOJO, ENFADO GRANDE.
Esa es la RABIA figurada que yo tengo, ahora, y desde hace cinco horas, o cinco días, o cinco meses, o cinco años, o cinco lustros, que realmente ya no lo recuerdo.
Esa es la RABIA que me viene acosando cada vez que cruza el umbral de la puerta. Esa es la RABIA con la que espera conseguir algo que todavía no he sido capaz de descifrar.
Viajando por la Blogosfera.

Llevo un par de días viajando por la blogosfera y la verdad es que me he perdido un poco. He dejado mensajes aquí y allá, he leído artículos aquí y allá, he encontrado algunos que son de mi gusto y muchos que no. Supongo que como todo internauta que se precie. Después habrá que ir seleccionando, volver a los que me han puesto la carne de gallina, no volver, si no es por curiosidad malsana, a los que me han puesto los pelos de punta, aprender de cómo escriben algunos bloggers, olvidarme de cómo lo hacen otros, y por qué no, alucinar con algunas páginas.
Este es un universo del que hace un mes escaso yo no sabía nada, pero nada, y a día de hoy me siento orgullosa, en mi ignorancia, de estar participando en esta aventura. También he pensado en que debía cambiar, darle otro enfoque a mis reflexiones, pero por qué. Recuerdo un escritor que, aunque publicaba y publicitaba sus libros, decía que escribía sólo para él, que no le interesaba que le leyese nadie. Así de cierto sería si yo lo dijese ahora, salvando las distancias, por eso no lo voy a decir. Ya me comprendéis. No pretendo entrar en el ranking de los más leídos,(eso debe ser otra mentira), pero tampoco pienso guardar mi blog como un diario secreto.
... y desesperación.
Hoy tampoco va a salir el sol.
Ni mi sol.
Ni mi sol.
angustia
Quisiera salir de mí misma.
Quisiera observarme en la distancia.
Quisiera perderme de vista de vez en cuando.
Quisiera observarme en la distancia.
Quisiera perderme de vista de vez en cuando.
Ansiedad
Pido perdón por mi amargura.
Sobre todo a ti, hija mía, que eres la que más la sufre.
Ayer estaba leyendo, no importa qué. Una abuela se quejaba de que la madre de su nieta era poco seria, y por eso educaba a su hija con poca disciplina, porque se reía mucho y hacía reír a su hija. El padre de la niña le respondió que, como era una mujer alegre, sólo podía ser una madre alegre, y la niña no se había quejado nunca.
No era el párrafo más profundo de la novela, pero a mí todavía hoy me está haciendo pensar.
Yo no he sido nunca una madre alegre, porque no soy una persona alegre. Puedo ser divertida en algunos momentos especiales, puedo ser simpática y agradable, pero no SOY alegre.
He educado a mi hija a mi imagen, con seriedad, con reglas bastante estrictas, sin bromas. Ek resultado está siendo una niña educada, responsable para la edad que tiene, pero ¿una niña alegre? No cuando está conmigo. Y yo ahora reflexiono, y llego a la conclusión de que no tenía, no tengo, ningún derecho a convertir a una persona, que todavía está madurando, en una persona amarga, como yo, que soy su principal referencia.
He de cambiar mi actitud, al menos en mi contacto con ella, pero ¿cómo, si mi amargura tiene solera?
Sobre todo a ti, hija mía, que eres la que más la sufre.
Ayer estaba leyendo, no importa qué. Una abuela se quejaba de que la madre de su nieta era poco seria, y por eso educaba a su hija con poca disciplina, porque se reía mucho y hacía reír a su hija. El padre de la niña le respondió que, como era una mujer alegre, sólo podía ser una madre alegre, y la niña no se había quejado nunca.
No era el párrafo más profundo de la novela, pero a mí todavía hoy me está haciendo pensar.
Yo no he sido nunca una madre alegre, porque no soy una persona alegre. Puedo ser divertida en algunos momentos especiales, puedo ser simpática y agradable, pero no SOY alegre.
He educado a mi hija a mi imagen, con seriedad, con reglas bastante estrictas, sin bromas. Ek resultado está siendo una niña educada, responsable para la edad que tiene, pero ¿una niña alegre? No cuando está conmigo. Y yo ahora reflexiono, y llego a la conclusión de que no tenía, no tengo, ningún derecho a convertir a una persona, que todavía está madurando, en una persona amarga, como yo, que soy su principal referencia.
He de cambiar mi actitud, al menos en mi contacto con ella, pero ¿cómo, si mi amargura tiene solera?
¿no voy a aprender?
Cada día pienso, antes de sentarme a escribir, que lo voy a hacer mejor que el día anterior, porque no se trata sólo de lo que escribes, que eso no tiene vuelta de hoja, sino cómo lo escribes, y lo que es más importante, cómo lo presentas. Porque es como la comida, que el sabor es el mismo, pero si la presentación es original y colorida, entra antes por los ojos, y si es minimalista, despierta comentarios, y si es vulgar, pues se come y ya está. Y me leo un capítulo nuevo de mi manual, uno que he confeccionado yo misma con retazos de aquí y de allá. E incorporo algún detalle, que procuro comprobar, y así, poco a poco, este diario de mis (in)satisfacciones, cada día será más un diario de mis iluminaciones, de mis avances, de mis (in)correcciones.
Yo escribía un diario cuando era joven, y lo leían mis padres...
Escribía un diario cuando estudiaba y vivía con unas amigas, y lo leía cualquiera que entrara en el dormitorio...
Escribía un diario poco después de casarme, y lo leía mi marido...
Escribía cuando nació mi hija, y lo seguía leyendo mi marido...
Luego mi hija aprendió a leer y también pretendía leer mi diario, hasta que dejé de escribirlo. Soy ya demasiado mayor para empezar de nuevo a escribir mi diario, y la verdad es que ahora es cuando menos me importa que venga alguien y lo lea...
Yo escribía un diario cuando era joven, y lo leían mis padres...
Escribía un diario cuando estudiaba y vivía con unas amigas, y lo leía cualquiera que entrara en el dormitorio...
Escribía un diario poco después de casarme, y lo leía mi marido...
Escribía cuando nació mi hija, y lo seguía leyendo mi marido...
Luego mi hija aprendió a leer y también pretendía leer mi diario, hasta que dejé de escribirlo. Soy ya demasiado mayor para empezar de nuevo a escribir mi diario, y la verdad es que ahora es cuando menos me importa que venga alguien y lo lea...
Empezamos a cumplir cincuenta
Hoy hemos estado de cumpleaños. Estoy un poco borracha, pero espero escribir algo coherente. Empezamos a cumplir cincuenta, y creo que eso nos preocupa a todos. Al menos sí a mí. Yo los cumplo en noviembre...
La fiesta ha sido genial, todavía no ha acabado, pero yo siempre me retiro de las primeras, tengo una hija pequeña y he de acostarla. Si, cumplo cincuenta este año, pero tengo una hija pequeña. ¿Alguien se ha fijado en que las mujeres cada vez nos lo pensamos más para parir? Antes era algo casi automático, te casabas y enseguida tenías un hijo. Yo soy de las de antes, pero en esto fui muy moderna, no me quedé embarazada hasta los cuarenta, hasta que tuve claro , o casi claro, porque cada vez lo veo más oscuro, lo de la maternidad responsable. Y así me fueron las cosas, porque la verdad, los cuarenta no son años para criar. Los niños comportan un montón de situaciones de riesgo, no sólo el parto, que es lo de menos, sino lo que viene después, cógelos al brazo, dales de mamar, edúcalos, críalos, en definitiva, no son animales, que sobreviven, has de estar continuamente a su servicio, y eso no es tarea para gente tan mayor, te agotan, te exprimen, acaban contigo. Aunque tiene sus satisfaciones, claro, un hijo no es cualquier cosa. Pero la cuestión es que ahora mi hija tiene casi nueve años y yo me tengo que retirar pronto de las fiestas porque he de acostarla. Y eso, a veces, jode, la verdad. Hoy, por ejemplo. Podía haberme quedado cantando, como mi cari, pero no, yo soy la responsable de que la niña descanse las horas que necesite, que para eso soy su madre. Que la he parido, pero si fuese adoptada sería lo mismo, la madre es siempre la responsable. Qué cojones de responsabilidad, si yo me lo estaba pasando en grande y él hacía tiempo que se aburría...
Bien, no lo va a pagar la niña, que bastante desgracia tiene de tener un padre tan ... y encima, parecerse a él. La fiesta ha sido genial, desde la mañana hasta la noche, como tenemos por costumbre, buena comida, buena bebida, buenas canciones, buenos regalos, buena compañía, buen ambiente, buena música, bueno, lo de la música unas veces sale mejor y otroas peor, qué le vamos a hacer, depende de la cas donde celebremos la fiesta, porque no siempre es lo que se espera, pero hoy teníamos buenas vibraciones, y podíamos haber estado cantando hasta caer redondos. ¿Que me estoy pasando? Quizá, pero no necesito ningún pepito grillo que me diga lo que puedo o no escribir, lo que puedo o no contar. O sí.
La fiesta ha sido genial, todavía no ha acabado, pero yo siempre me retiro de las primeras, tengo una hija pequeña y he de acostarla. Si, cumplo cincuenta este año, pero tengo una hija pequeña. ¿Alguien se ha fijado en que las mujeres cada vez nos lo pensamos más para parir? Antes era algo casi automático, te casabas y enseguida tenías un hijo. Yo soy de las de antes, pero en esto fui muy moderna, no me quedé embarazada hasta los cuarenta, hasta que tuve claro , o casi claro, porque cada vez lo veo más oscuro, lo de la maternidad responsable. Y así me fueron las cosas, porque la verdad, los cuarenta no son años para criar. Los niños comportan un montón de situaciones de riesgo, no sólo el parto, que es lo de menos, sino lo que viene después, cógelos al brazo, dales de mamar, edúcalos, críalos, en definitiva, no son animales, que sobreviven, has de estar continuamente a su servicio, y eso no es tarea para gente tan mayor, te agotan, te exprimen, acaban contigo. Aunque tiene sus satisfaciones, claro, un hijo no es cualquier cosa. Pero la cuestión es que ahora mi hija tiene casi nueve años y yo me tengo que retirar pronto de las fiestas porque he de acostarla. Y eso, a veces, jode, la verdad. Hoy, por ejemplo. Podía haberme quedado cantando, como mi cari, pero no, yo soy la responsable de que la niña descanse las horas que necesite, que para eso soy su madre. Que la he parido, pero si fuese adoptada sería lo mismo, la madre es siempre la responsable. Qué cojones de responsabilidad, si yo me lo estaba pasando en grande y él hacía tiempo que se aburría...
Bien, no lo va a pagar la niña, que bastante desgracia tiene de tener un padre tan ... y encima, parecerse a él. La fiesta ha sido genial, desde la mañana hasta la noche, como tenemos por costumbre, buena comida, buena bebida, buenas canciones, buenos regalos, buena compañía, buen ambiente, buena música, bueno, lo de la música unas veces sale mejor y otroas peor, qué le vamos a hacer, depende de la cas donde celebremos la fiesta, porque no siempre es lo que se espera, pero hoy teníamos buenas vibraciones, y podíamos haber estado cantando hasta caer redondos. ¿Que me estoy pasando? Quizá, pero no necesito ningún pepito grillo que me diga lo que puedo o no escribir, lo que puedo o no contar. O sí.
Estoy de reposo
Ayer tuve que ir a URGENCIAS. Fue la primera vez en mi vida, y yo tenía una idea muy confusa sobre lo que podía encontrar allí. La verdad, estaba acojonada. No me gustan los médicos, aunque esté casada con uno, o precisamente por eso, y menos los hospitales, pero me armé de valor y allá que me fui, yo sola.
He de reconocer que fui muy bien atendidad, con celeridad, con amabilidad, con paciencia. Pero el resultado no me gusta. Es lo que pasa cuando vas al médico, que seguro que te encuentra alguna enfermedad. Pues eso, después de unas radiografías, apareció algo extraño en las articulaciones de mi rodilla derecha, y me han recomendado, porque yo no consiento que me ordenen, que haga reposo absoluto si quiero poder caminar normalmente en unos días. Y caminar es una de las cosas que más me gustan del mundo, después de cocinar, así que voy a portarme bien y estaré quietecita unos pocos días. Luego, ya veremos.
No me ayuda, la inmovilidad, con esa pequeña depresión que tenía el otro día, empiezo a pensar que ya son enfermedades de persona mayor, y yo hace varios años que no quiero hacerme mayor, pero supongo que es inevitable.
He de reconocer que fui muy bien atendidad, con celeridad, con amabilidad, con paciencia. Pero el resultado no me gusta. Es lo que pasa cuando vas al médico, que seguro que te encuentra alguna enfermedad. Pues eso, después de unas radiografías, apareció algo extraño en las articulaciones de mi rodilla derecha, y me han recomendado, porque yo no consiento que me ordenen, que haga reposo absoluto si quiero poder caminar normalmente en unos días. Y caminar es una de las cosas que más me gustan del mundo, después de cocinar, así que voy a portarme bien y estaré quietecita unos pocos días. Luego, ya veremos.
No me ayuda, la inmovilidad, con esa pequeña depresión que tenía el otro día, empiezo a pensar que ya son enfermedades de persona mayor, y yo hace varios años que no quiero hacerme mayor, pero supongo que es inevitable.
Sigue lloviendo en París
Hoy también llueve, y tampoco he ido a trabajar, porque me sigue doliendo la pierna, la rodilla, apenas puedo caminar.
Pero eso no es lo peor. Llevo dos días sin ducharme, eso es lo que realmente me preocupa, porque soy una persona muy limpia conmigo misma, y pasar de mi aseo significa que me estoy deprimiendo. ¿Será por la lluvia, por el dolor, por la primavera, o por mis otros muchísimos problemas que no puedo contar a nadie?
Cuando estuve en París también llovía, también me dolía la pierna y también era en primavera. ¿Por qué entonces no estaba deprimida y me duchaba todos los días?
Pero eso no es lo peor. Llevo dos días sin ducharme, eso es lo que realmente me preocupa, porque soy una persona muy limpia conmigo misma, y pasar de mi aseo significa que me estoy deprimiendo. ¿Será por la lluvia, por el dolor, por la primavera, o por mis otros muchísimos problemas que no puedo contar a nadie?
Cuando estuve en París también llovía, también me dolía la pierna y también era en primavera. ¿Por qué entonces no estaba deprimida y me duchaba todos los días?
Llueve
Hoy no voy a trabajar. Estoy lesionada. No sé cómo, me he lesionado el menisco, o eso dice mi cari, que es médico, y tengo la rodilla hinchada como una enorme morcilla. Me cuesta caminar y, como llueve y yo voy a todos sitios andando, he decidido que era mejor quedarme en casa, por si me resbalo y me hago todavía más daño.
Así que aquí estoy, con toda la casa para mi, y el ordenador, por fin, a mi disposición todo el día. Porque mientras están ellos despiertos, yo no puedo ni acercarme, no sea cosa que aprenda demasiado y ya no les necesite. El ordenador es de la niña, se lo regalé yo por reyes, con doble intención, claro, aunque yo al principio no me atrevía ni a encenderlo. Estuve dos meses sin tocarlo, más que para quitarle el polvo, claro, que eso es cosa mía, pero un día me decidí y me apunté a un cursillo de informática, y me compré libros, y, aunque aún le tengo mucho respeto, aquí estoy, navegando y con página propia.
Y luego dicen que las marujas no evolucionamos...
Así que aquí estoy, con toda la casa para mi, y el ordenador, por fin, a mi disposición todo el día. Porque mientras están ellos despiertos, yo no puedo ni acercarme, no sea cosa que aprenda demasiado y ya no les necesite. El ordenador es de la niña, se lo regalé yo por reyes, con doble intención, claro, aunque yo al principio no me atrevía ni a encenderlo. Estuve dos meses sin tocarlo, más que para quitarle el polvo, claro, que eso es cosa mía, pero un día me decidí y me apunté a un cursillo de informática, y me compré libros, y, aunque aún le tengo mucho respeto, aquí estoy, navegando y con página propia.
Y luego dicen que las marujas no evolucionamos...
Hoy no limpio
Sabía que había hecho algo mal. Alguien ha llenado mis palabras de puntos, y yo procuré hacerlo todo con cuidado, con mimo, de la manera que siempre me siento delante del teclado, porque todavía temo a la máquina, aunque mi marido me ha dicho un millón de veces que no lo haga con miedo, que es más lista que yo y, que si no le doy trompazos fuertes, no la voy a romper. Pero yo no estoy muy segura. Por eso la acaricio y le limpio el polvo todos los días. No, hoy no, hoy es domingo y los domingos no hago ninguna tarea de la casa, me ducho, me pongo mi mejor ropa, y salgo a tomarme cañas con los amigos, que acabamos siempre un poco borrachos, pero para eso están los domingos, que ya trabajamos bastante el resto de la semana, entre el trabajo por el que nos pagan y el que hacemos gratis, nosotras, las mujeres, ya podemos emborracharnos aunque sea sólo los domingos y así, además, les dejamos tranquilos para que vean el fútbol, que además cada uno es de un equipo y han de ver todos los partidos, con la cantidad de tiempo que se pierde en eso. Hoy ha ganado el Valencia, voy a tener a mi cari contento durante toda la semana. ..
Tareas para hoy
1º. Asegurarme de que he arrancado bien el ordenador
2º. Recordar lo que aprendí de joven, cuando preparaba las oposiciones y necesitaba saber escribir a máquina
3º. Después de tanto esfuerzo, tirarme en el sofá, decicarme a leer, que es lo mío, y empezar a escribir otro día.
2º. Recordar lo que aprendí de joven, cuando preparaba las oposiciones y necesitaba saber escribir a máquina
3º. Después de tanto esfuerzo, tirarme en el sofá, decicarme a leer, que es lo mío, y empezar a escribir otro día.