siempre nos quedará París
Acerca de
Cada vez que amanda abre una puerta, allí le espera París.

Sentada en un banco a orillas del Sena, amanda está leyendo
Cortafuegos de Henning Mankell
Sindicación
 
Escoleta.
Anoche, como en los últimos tres años, el día que acaba, hicimos la fiesta de cierre de l'escoleta d'estiu. L@s niñ@s habían preparado dos pequeñas representaciones (geniales, como siempre), y el fin de fiesta fue la cena comunitaria que preparamos las madres y los padres, un poco para agradecer al grupo de monitores que los hayan entretenido durante todo el mes de julio, y otro poco para que los niños disfruten a tope de una noche que es "suya". El último acto, sin embargo, es el que todos los padres esperamos con un poco de "gusanillo". Los niños se gradúan con el "título" de la característica (siempre positiva, no se buscan enfrentamientos) que más ha llamado la atención a los monitores. A la nena, por orden de antigüedad, la han nombrado: la más creativa, la más emprendedora, y este año, "la más alternativa". Mi cari babeaba. Aunque ella no lo entendió y vino inmediatamente a preguntarme qué era eso de "alternativa". No quise explicarle, bastante le cuesta digerir no poder ver en la tele las series que ven sus amigas, no ir todos los días de compras, no llevar ropa ajustada, ver que sus padres leen y tienen muchos libros, no acostarse después de las doce, no tener los CD's de los triunfitos...pero resulta que a nosotros nos está saliendo bien.
Nos sentimos muy orgullosos de ese título. ¡Viva la diferencia!
 
"Nuestra incierta vida normal"
He terminado el libro de Rojas Marcos al que hacía referencia unos posts más abajo. Es curioso, lo he leído en salas de espera (últimamente he ido mucho al médico), porque lo llevaba en el bolso grande que cojo para ir a la ciudad. Todos mis bolsos son grandes, pero éste especialmente.
Aunque está escrito en referencia al 11S, su objetivo es más amplio que analizar los cambios emocionales experimentados en el mundo tras la convulsión que supusieron los hechos ocurridos en ese día.
En los tres últimos capítulos, expone, de acuerdo con el refrán "más vale la práctica que la gramática", una receta que consta de dos partes: una prescripción general que requiere descartar tres comunes quimeras o mitos incorrectos acerca de la humanidad, y la segunda, más específica, consite en una serie de estrategias o antídotos eficaces que contrarrestan los efectos nocivos de la incertidumbre y la vulnerabilidad en nuestro tiempo (y en cualquiera, añadiría yo).
Las tres quimeras son:
- somos malos
- antes estábamos mejor
- la dicha no existe
Los antídotos:
- informarse
- diversificarse
- relacionarse
- hablar
- encontrar la explicación
- reírse
- moverse
- dejarse ayudar por la ciencia
- cultivar la espiritualidad
- llevar a cabo actividades voluntarias filantrópicas.

Y finaliza con un proverbio chino: "Todas las crisis tienen dos elementos: peligro y oportunidad. Con independencia de la peligrosidad de la situación, en el corazón de cada crisis se esconde una gran oportunidad. Abundantes beneficios esperan a quienes descubren el secreto de encontrar la oportunidad en la crisis". Sublime.
 
Uno de Maitena


Se admiten comentarios (por favor)
 
sólo un grito


Hoy no hay más.
 
Cuando el cuerpo no puede, no puede.
Desgana, abandono, flaccidez, inapetencia, tedio, congoja, decaimiento, flojedad, laxitud, abatimiento, desaliento, desfallecimiento, hastío...

Razones por las que llevo unos días que no "levanto cabeza":
a) Mi suegra me insulta a mis espaldas, delante de mis amigas.
b) Mi cari hace como si no lo hubiese oído.
c) Mis amigas me lo cuentan.
d) Le doy vueltas, más vueltas, quiero hablarlo con mi cari, pero no me atrevo. Cuando, por alguna razón que yo nunca provoco, sale el tema de su madre, estamos varios días sin hablarnos.
e) Llevo dos sábados sin ir a la playa.
f) No me queda cerveza, y no me apetece ir a comprar.
g) A veces pienso que soy tan mala como dice mi suegra.
h) Mañana tengo cita con el traumatólogo. Todavía no sabemos qué le pasa a mi rodilla.
i) La nena está insoportable, supongo que se aburre, pero esa razón no toca esta semana.
 
El juez no quiere leer (demasiado).
Un juez de Madrid, que absuelve de malos tratos síquicos a un hombre por "cometerlos sólo en el ámbito familiar, sin que hubieran excedido (los malos tratos) de ese entorno", relaciona en la sentencia la extensión de la querella con la ausencia de delito, porque para defirnirlo (al delito) "bastan tres o cuatro líneas".
Qué es más bochornoso, la absolución o las pocas ganas de leer del señor juez?
 
Agua para todos.
Al hilo del post publicado hoy en Halón disparado, quiero recuperar una carta al Director publicada en El País, edición Comunidad Valenciana, acerca de la Gran Polémica del Trasvase del Ebro.

¿Quién calcula?
Todo valenciano puede situarse, aunque sea un momento, en la Gran Vía del Marqués del Turia, cuya anchura es de unos 50 metros, e imaginarla flanqueada a ambos lados por unos edificios de cinco pisos, es decir, 20 metros de altura a cada lado; con estas dimensiones se obtiene un área de 1.000 metros cúbicos que, multiplicada por un kilómetro de esa Gran Vía, nos daría un contenedor de un hectómetro cúbico de agua.
Pensaban extraer del río Ebro 1.050 hectómetros cúbicos que, según hemos visto gráficamente, equivale de llenar de agua todos los años una Gran Vía o canal cuyas medidas serían de 50 metros de ancho por veinte metros de altura y una longitud equivalente a la distancia que dista por carretera desde Murcia a La Coruña, es decir, 1050 Km.
Para aquellos que juran que el río Ebro vierte 9.000 Hm3 por su Delta al mar, o ese "informe del Consell según el cual el Ebro verterá este año al mar el agua de dieciséis trasvases", según nos informa en su magnífico artículo D. Carlos de Aguilera, publicado en Opinión el domingo 11/07/04. Dieciséis trasvases son 16.800 Km de Gran Vía o canal virtual de las dimensiones que se han fijado, y para hacer más gráfico el ejemplo, basta coger un compás de puntas y fijar la medida de Murcia a la Coruña (un trasvase). Con esta medida, sobre un Planisferio y empezando desde Huelva, punto más occidental de la Península Ibérica, se irá haciendo girar el compás hasta casi diecisiete veces y después de atravesar todo el continente europeo a través de Rusia iremos a parar al Golfo de Anadir, junto al Estrecho de Bering, todo ese recorrido en kilómetros de Gran Vía o canal en el cual cada kilómetro es un hectómetro cúbico de agua.
Ya no nos queda más que ir a Amposta a ver discurrir el río Ebro, por este paraje, y cabe preguntarse: ¿Quién calcula? ¿Cómo nos calculan?


 
Amor cibernético.
La conoció por internet, lo cual es una nueva manera -inédita hasta ahora- de conjugar el sentido bíblico del verbo conocer. Tres semanas antes había respondido a un anuncio del periódico que le ofrecía conexión ADSL ultrarrápida de banda ancha más una cafetera eléctrica y un reloj despertador, todo ello al precio irrisorio de veinte euros mensuales. Una ganga.
El ciberespacio revolucionó su vida solitaria y al poco tiempo viajaba por la pantalla del PC con la misma soltura que un astronauta al mando de su nave. No tardó en iniciar una frenética correspondencia por correo electrónico con los miembros de diversos foros de discusión, en donde lo mismo se divagaba sobre guerras petroleras que sobre las tetas de Sara Montiel; además, hizo nuevas amistades en los cuatro continentes, y sobre todo, descubrió el chat. ¡Ah, el chat!
Su vida sentimental cambió de signo cuando alguien le comentó las virtudes del último portento tecnológico en cibercomunicación instantánea: el Messenger. Sin dudarlo, descargó el software, lo instaló en el disco duro y empezó a chatear con su primo Alfonso, el testigo de Jehová. Por supuesto, aquellas conversaciones escritas en tiempo real perdieron pronto cualquier interés, pues no hay cosa más aburrida que soportar al plasta de Alfonso con sus rollos de la Biblia. Pero como unas cosas llevan a otras, se enteró pronto de que el ciberespacio alberga miles de mujeres dispuestas a chatear sobre lo que él más añoraba, el amor. Bendito internet.
Y, de hilo en ovillo, la encontró. A pesar del sugerente seudónimo que ella utilizaba para firmar -Embriagadora-, parecía tímida al principio y tardó un par de sesiones en entrar en faena, pero cuando lo hizo resultó ser una hembra desinhibida, que lo dejaba al borde del colapso con un repertorio infinito de deliciosas guarrerías -cuyo único defecto era su carácter virtual, no real- provocadoras infalibles de un consuelo inmediato tras el chat.
La temperatura fue subiendo entre los dos, el calor del verano también. Embriagadora, de manera casual, le comentó una vez que solía bañarse topless en la Malva-rosa y él supo entonces que ella era de Valencia. Aprovechó la ocasión para meter cuña: "Oye, pues yo vivo en Cuenca. ¿Por qué no concertamos un encuentro de verdad?".
Se pusieron de acuerdo. La cita fue el mes de julio, pongamos el 27, en el paseo de la playa, frente al chiringuito de L'Estimat. El llegó por la mañana y se hospedó en el Astoria. Preparó el acontecimiento con esmero: corte de pelo a la navaja, fragancia Calvin Klein for men, triple cepillado de dientes, calzoncillos limpios y un paquete de doce preservativos que compró en la farmacia de la esquina. "Que se jodan los obispos", pensó con sarcasmo al echárselo al bolsillo.
Fue en un taxi hasta la Malva-rosa. Las piernas le temblaban cuando llegó al paseo. Allí, junto a la farola convenida, vio una silueta femenina con el clavel rojo en la mano. Era ella. "A la mierda la virginidad" dijo entre dientes, "que treinta y cinco años son muchos años, leche".
El miedo y la alegría se le agolparon en la garganta. Deseaba al mismo tiempo huir y abrazarla, pero a aquellas alturas ya no era posible dar marcha atrás. Apretó el paso, forzó una sonrisa y se abandonó al destino.


Manuel Talens. Publicado en El País, 27-07-2004.

Detrás de Internet no hay una red de ordenadores, hay una red de personas.
 
Art i Natura. Intervenciones plásticas al aire libre.
Se reúnen cinco o seis ayuntamientos. Convocan un concurso de artistas plásticos. Exponen su obras, en verano, en plena naturaleza.
Aquí, en el pueblo, el paraje-galería es una pinada donde los escultores "integran" su obra entre árboles y rocas. En otros, el escenario son las calles, las plazas, los paseos, incluso la orilla del mar.
Vale la pena paseárselas todas, son obras muy escogidas, normalmente de grandes dimensiones, murales, móviles, colgantes, que aparecen, dentro del circuito, en los lugares más insospechados.
Los primeros años se temía el vandalismo. No hay vigilancia, los visitantes pueden acudir a cualquier hora del día y de la noche, pueden tocar, oler, fotografiar, se trata de eso precisamente, de acercar el arte .
He leído que se va a publicar un catálogo con todas las obras que se han expuesto en años anteriores. De momento no tengo fotografías.

Rectificación: Tengo fotografías de hace dos años.
 
Pedantería.
Borjamari ha vuelto.

pedantería.
1. f. Vicio de pedante.
2. f. Dicho o hecho pedante.
pedante.
(Del it. pedante).
1. adj. Dicho de una persona: Engreída y que hace inoportuno y vano alarde de erudición, téngala o no en realidad. U. t. c. s.
2. m. desus. Maestro que enseñaba a los niños la gramática yendo a las casas.

Este fin de semana hemos tenido a unos amigos en casa. Después de una comida ligera regada con cuatro botellas de cava, trasteando en el ordenador, V. me ha pedido que le ayudase a empezar un blog. Necesita otros canales de comunicación, en otra época él quiso ser escritor, y publicar. Esta parecía ser la oportunidad, y el método. Y lo hemos hecho. En blogspot, porque he oído por ahí que nadie los lee.
Título, en inglés. Una línea de "Estúpido hombre blanco" de M. Moore (in english, of course), como inauguración.
Y mientras tanto, mi cari, rondando, mirando por encima del hombro y "ronroneando": hace cuatro días que sabe distinguir un "ratón" de un ratón, y ya cree que lo sabe todo...

Pues eso. Pedantería.
 
5 Grammys. 30º. 500 personas.
Hace un rato tenía las manos rotas de aplaudir a Al Jarreau.
Para mí ha sido un concierto memorable. Mucho ritmo, muchos blues, geniales los "escateos", y un público emocionado.
Tenía que escribirlo para acabar de creérmelo.
 
No podía creerlo.
Estuve escuchando en la radio (La Ser) los titulares de los periódicos para hoy. Todos escriben sobre la medalla de JM, dándole más o menos la vuelta al escándalo pero este panfleto, en un indescriptible truco de magia, pone completamente del revés el titular, hasta el punto de no reconocer la noticia. He tenido que comprobar con mis propios cuatro ojos que lo que oí anoche entre sueños no fue una alucinación.



 
Cumpleaños feliz.
Hoy nos hemos levantado todos extrañamente temprano. A mí no me gusta madrugar, pero todavía tenía el regalo de la nena para envolver, y quería dárselo cuando se levantara, junto con el desayuno, que hoy tocaba llevarle a la cama. Me espera, además, un duro día de cocina, y más tarde empieza a hacer demasiado calor, así que anoche decidí que lo haría todo muy temprano. Hay que hinchar los globos, colgar las banderolas, arreglar un poco el jardín...Como la nena tiene un radar que controla absolutamente todos mis movimientos, se ha levantado inmediatamente después, y claro, me ha pillado con las manos en la masa. He tenido que darle el regalo antes del desayuno. Y los gritos se oían a kilómetros de distancia. Ya tiene su Gameboy Advance Sp, y yo ya puedo quedarme con la vieja para jugar al Pin Ball.
Aun no son las diez de la mañana y ya estamos cansadas, yo de cocinar, y ella de jugar.
Lo dicho, nos espera un día muy largo.

Agradablemente largo.
 
Casablanca
- Bogart: Si ese avión deja el suelo y tú no estás en él, te arrepentirás. Quizá no hoy, quizá no mañana, pero pronto, y por el resto de tu vida.
- Bergman: Pero ¿qué pasará con nosotros?
- Bogart: Siempre nos quedará París.

Para mí "ese" París es algo más que París. Es una metáfora de esperanza, de recuerdo, de buenos tiempos, de grandes amores...
Pero también es París, una ciudad en la que sólo he estado una vez, pero a la que volvería al menos una vez al año, porque me dejó embrujada.
 
Contador.
Después de dos meses peleándome con el código que me envió NedstatBasic, ¡¡al fin!! he podido poner un contador que funciona. Excepto las cuatro visitas que me hice yo misma para comprobar que contaba, el resto han venido de fuera.
Estoy preocupada, a partir de ahora ya no va a a ser lo mismo.
 
En la cocina.
Si el ordenador fuese mío, lo trasladaría a la cocina, porque este ir y venir continuo me tiene muy mareada. Esta casa no es grande, somos tres, y cada uno de ellos tiene su espacio. Sí, de ellos, porque a mi no me dejaron ni un rincón cuando nos instalamos. Mi "habitat natural" es la cocina. Allí tengo mi escritorio, heredado de mi abuelo, con todos mis útiles para "escribir a mano", que son muchos (bolígrafos de todos los colores, cuadernos de todos los tamaños...), mi pequeño equipo de música, mi estantería para los libros que estoy leyendo (normalmente tengo dos o tres empezados), mis plantas, mi silla favorita, y, cómo no, mi pequeña biblioteca de recetas (libros, revistas, apuntes en mil cuadernos).Mi cari me dice que me los vaya escaneando y me haga una base de datos, pero ¿para qué?, el ordenador no está en la cocina. Allí es donde paso (ahora que estoy de baja) la mayor parte de la mañana, cuando estoy sola. Menos comer y dormir,si no estoy de guardia con los animales, podría decirse que todo lo hago allí. Bueno, lo hacía. Porque el ordenador no está en la cocina.
 
Fiesta de cumpleaños.
El viernes es el cumpleaños de la nena. Desde que cambié la hoja del calendario al mes de julio, ella se encargó de marcar el día, para que no se me olvide, dice. ¿Cómo se me va a olvidar, si es la fiesta que más me asusta del año?

40 niños de diferentes edades, al menos un padre por niño, montañas de sandwiches de nocilla, patatas fritas, gusanitos, aceitunas, litros y litros de coca-cola sin cafeína, montones de adornos que me lleva todo un día preparar, juegos, regalos, chucherías, sorpresas, una enorme tarta...
Los niños son fáciles de manejar, "alquilo" unos payasos que me cobran su peso en oro, y me olvido de ellos hasta que empiezan los problemas, que siempre los hay.
¡Pero los padres! ¡Esos sí que son difíciles de controlar! Desde que vivimos aquí, la fiesta de cumpleaños de la nena se ha convertido en "la fiesta del verano" por excelencia. Los padres llegan, descargan, y dicen que van a aprovechar para comprar, pasear, echar una siesta...lo primero que se les ocurre, pero nunca es cierto. Se sientan. Y ya no se levantan hasta pasadas las diez. La culpa, en parte, es mía, dicen que les trato demasiado bien, nunca falta la cerveza, ni la ensaladilla, ni la tortilla de patatas, ni los pasteles de puerros, ni las empanadillas, ni el jamón, ni el queso...Después van llegando mis amig@s, que no tienen niños, pero quieren venir a la fiesta. Y más cerveza, más tortilla de patatas, más empanadillas, más jamón...Acabamos cantando, bailando, desternillándonos, hasta que la propia naturaleza de los niños va haciendo una selección. La despedida es siempre la misma: "que no nos falte esta fiesta el próximo año".

Pues resulta que ya no decido yo. La nena, la protagonista, que cumple 9, ha decidido que se acabaron las "fiestas infantiles", que ya es mayor (¡¡con 9 años!!), y que ya no quiere sandwiches de nocilla, ni payasos, ni críos en su fiesta. Así que llevamos todo el mes haciendo los preparativos para una fiesta de preadolescentes a la que sólo están invitadas 11 niñas de su edad y para la que yo no estoy preparada.
 
pequeña (preocupante) noticia.
El deseo de una pareja de celebrar su boda civil en el Paraje de Sant Josep, junto a la ermita de la Sagrada Familia de la localidad castellonenese de La Vall d'Uixó ha provocado una auténtica polémica en el municipio. El lugar, según aseguró el alcalde, es de titularidad municipal, lo que posibilita su elección como escenario de una boda civil. Sin embargo, el párroco de quien depende la ermita entendió como un "atentado" ¿? el que la pareja eligiera para la celebración civil este lugar, junto al templo. Por ello, comenzó su búsqueda de apoyos, amparado por los ediles de PP, en la oposición, y algunos feligreses. En su campaña, ha reclamado el espacio y ha acabado remitiendo un escrito al Ayuntamiento en el que solicita que "no se autoricen ni se realicen, en el presente ni en el futuro" ceremonias de matrimonios civiles así como actividades que "atenten contra la doctrina y la moral católica" en el entorno de los ermitorios del municipio.
Los novios, vista la polémica y la presión, ¿decidieron? buscar otro paraje para celebrar su boda.

Sin comentarios.
 
Día de playa.
Me gustan los sábados en verano.
Es el día que podemos ir a la playa cuando no estamos de vacaciones. Y a mí me encanta ir a la playa. Porque allí desconecto. Me desnudo, le pongo la crema a la nena y me olvido de que he ido acompañada. Ya es toda la mañana para mí. En la playa yo no estoy "de guardia".
Me tumbo en mi hamaca, cierro los ojos y dejo que el sol "me tome". Porque realmente me toma, no es una forma de hablar. Me acaricia, me calienta, me penetra, me llena de sensaciones...
Después, claro, un cigarrito. Una cerveza. Un baño reparador. Al mar también le gusto. Me refresca, me mece, me envuelve, me deja flotar, me enseña sus profundidades, y luego me enfría y me deja salir...
Cuando volvemos a casa, mi color es diferente al del resto de la gente. Cuando me preguntan por qué estoy tan morena, mi respuesta es siempre la misma: "porque el sol me quiere".


 
¿Hay alguien ahí?
Esta es una llamada de socorro como las que se hacían antes en Radio Nacional (de España, claro).
Se necesita urgentemente encontrar manual de protocolo o de etiqueta o incluso de cortesía en este asunto de las bitácoras. Si alguien conoce alguno que tenga buena pinta, se ruega lo redirija a esta dirección, donde será muy bien recibido.
No espere nadie recompensa en metálico, porque no la habrá.
GRACIAS
 
viajando


Con la tranquilidad que me dan todos los programas antiespía y de limpieza que he instalado recientemente, vuelvo a viajar, dedicándole más tiempo del que debo, por el universo de los blogs, que aumenta a una velocidad vertiginosa. Estoy encontrando verdaderas joyas.
Es difícil llegar a todos, seguro que me estoy perdiendo la mayoría, pero de algún modo hay que seleccionar. Yo tengo mi método, claro.
Ya estoy en un directorio, y aparecen miles en cada sección. Empiezo por los personales, por aquello de la comparación. Y ahí ya puedes perderte. Los títulos. De ahí se parte. Los hay sugerentes, atrevidos, monótonos, sonoros, rompedores, glamorosos, horribles, huibles, predecibles, infantiles, maduros, rebuscados, largos, cortos, con nombres de persona, de animal , de ciudad, de país... Abundan las frases hechas, los títulos de películas o canciones, frases más o menos conocidas de películas y canciones (apartado en el que me incluyo). De momento sólo entro en los que, por alguna razón que desconozco, llaman mi atención a la primera.Una vez dentro, voy directamente al archivo. Me interesa saber cuándo comenzaron a escribir. Leo las primeras líneas de los primeros escritos (¿se llaman posts?) , y, si me engancha o me interesa por algo en especial,continúo con los posteriores, y paso a los enlaces. Entonces es cuando grito ¡¡¡Socorro!!!
(continuará...)
 
Desmesura informática.
Campus Party renovó ayer su apuesta por el gigantismo. El encuentro de internautas en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia ha convertido en rutina el hecho de batir año tras año sus propias marcas. La presente edición, la octava, convocará del 26 de Julio al 1 de Agosto a 5.000 jóvenes decididos a pasar siete días y seis noches frente al ordenador, navegando a una velocidad que alcanzará "el billón de bytes por segundo". Los organizadores calculan que la Campus costará cerca de 7.200.000 euros.
...
El festival informático promete premios en competiciones de juegos; ofrece cursos; talleres de observación de la luna y el sol, y de tecnología wireless. Los cálculos son que por los ordenadores pasarán cerca de un millón de CD y DVD para intercambiar o descargar de la red todo tipo de archivos. ¿No plantea ello un serio riesgo de piratería?, se preguntó ayer. "Funcionamos sobre todo con Linux y tenemos muy buena relación con la SGAE", respondió algo apurado el fundador de la Campus.
...
Hay más. Los organizadores aseguraron ayer en rueda de prensa que de la seguridad de la Campus Party "se encargará el ejército". El Ministerio de Defensa, por medio del organismo Soldados.com, dará cursos de protección informática y revisará los equipos de los internautas que lo crean conveniente.

Ignacio Zafra. El País, miércoles 14 de julio 2004.
 
De libros.
Ayer tenía que enfrentarme a una interminable espera en la consulta de mi médico de cabecera. Pensé, pues, "aprovechar" el tiempo leyendo, y pasé, antes de acercarme al centro de salud, por mi librería favorita en la ciudad.
Soy lectora compulsiva de novela negra, de siempre, desde que me recuerdo leyendo. Mi primera parada fue, pues, en la sección correspondiente.
Había un montón de novedades (carísimas y muy bien encuadernadas) de mis autores favoritos, pero tenía que seleccionar, pensar en cuáles me van a prestar, cuáles voy a encontrar en la biblioteca del pueblo y cuáles leeré en casa de mi hermana cuando vaya en agosto. Con el tiempo acabo comprándolas todas, pero ya sin la urgencia de leerlas, simplemente porque me gusta tenerlas a mano. Me decidí por la última de Robert Wilson, que espero que me arrebate como las anteriores, y pasé a la sección "de bolsillo". Allí estaba (y en oferta!), un Matilde Asensi que no había leído, así que también lo puse en la cesta. Había acabado pronto, no había agotado mi presupuesto, podía mirar en otras secciones...
El pasado día del libro, mi cari compró "La vida merece la pena ser vivida" de Miret Magdalena, y hace unos días, tuve la osadía de empezar a leerla. Me sentí avergonzada. No entendía nada. Me perdí en las primeras páginas y no pude retomarla. En aquel momento me propuse volver a los libros básicos de filosofía, como cuando estudiaba en el instituto (hace de ello un millón de años). Y ya que iba a mirar más libros, pensé que era la ocasión. Tropecé con un manual supersencillo de Javier Sábada, que en alguna página de la agenda el año anterior había tenido apuntado para comprar, y ya me iba.
Pero en otro estante, había un pequeño libro que me hacía guiños. Lo juro. Era "Nuestra incierta vida normal" de Luis Rojas Marcos, de quien tanto hemos oído todos hablar después del 11S . Al leer el resumen en la contraportada, me quedé petrificada: "En estos tiempos, los sentimientos de aprensión, duda, miedo y fragilidad parecen haberse convertido en ingredientes permanentes de nuestra "nueva vida normal". No pocos nos encontramos andando inconscientemente con los dedos cruzados intentando mantener el delicado balance entre la esperanza que nos alienta y el miedo que nos perturba".
Aquel libro había sido escrito para mí, sobre todo después de la estresente semana que llevaba a cuestas. Lo compré.
La espera en la consulta del médico resultó no ser tan larga, apenas me dio tiempo más que para leer el primer capítulo. Pero creo que éste sí lo voy a entender. Dejaré la filosofía para el invierno.
 
Limpieza general.
Después de una terrible, caótica, desesperanzadora y depresiva semana, en la que nada de lo que hacía aquí sentada parecía ir bien, sino todo lo contrario, después de deshacerme de millones de troyanos y de espías que habían encontrado este hotelito rural donde ponerse cómodos y estar calentitos, vuelvo a confiar en que todo, con ayuda, una inestimable ayuda que no sé todavía cómo agradecer (aunque ya se me ocurrirá algo, no en vano soy una mujer de recursos), tiene solución.




De momento, esta imagen es para ti.

Y al fin parece que la limpieza ha dado resultado. Que los intrusos han sido abducidos , que vuelven a estar en el espacio exterior.Pero lo más sobrenatural de esta experiencia es que mi cari no se cree todavía que yo (no le he contado lo de la "ayuda") haya pasado tantas horas delante de la pantalla y haya limpiado sin pedirle consejo en ningún momento, vamos, que los dos hemos tenido bastante desatendidos al resto de los habitantes de la granja, yo con mi obsesión por la limpieza, y él por los paseos que se ha dado por esta zona de la casa para ver qué demonios estaba haciendo. Y para ver si me rendía, claro, que a mí estas cosas de la tecnología me vienen grandes. Es cierto, por supuesto, pero esta vez no me daba la gana reconocerlo.
 
De "Una casa en la arena"
EL MAR
El mar los descubrió sin mirarlos siquiera, con su contacto frío los derribó y los anotó al pasar en su libro de agua.
Siguió el océano con su sacudimiento y su sal, con el abismo. Nunca se llenó de muertos. Procreó en la gran abundancia del silencio. Allí la semilla no se entierra ni la cáscara se corrompe: el agua es esperma y ovario, revolución cristalina.



Canta y golpea el mar, no está de acuerdo. No lo encierren. Aún está naciendo. Estalla el agua en la piedra y se abren por primera vez sus infinitos ojos. Pero se cierran otra vez, no para morir, sino para seguir naciendo.

Pablo Neruda.
 
Otro jueves, otra concentración.
El último "episodio" de violencia "de género" se ha cobrado la vida de dos niños. Y mientras tanto, el resto de los mortales seguimos mirándonos el ombligo.
La polémica de la comisión de investigación del 11M ha casi acabado con la polémica del proyecto de ley de protección contra la violencia "doméstica", y, aunque es de agradecer, porque ya sobraban las palabras, no debemos olvidar que siguen muriendo personas a manos de los que "más los quieren", porque parece ser la única manera que conocen de conservarlos de su propiedad.
 
La vida en el campo.
En estos largos días del mes de julio es cuando más se nota que vivimos en el campo. Estamos de vacaciones, pasamos muchas horas en casa, y casa es tanto el edificio donde vivimos, como el huerto, el corral de los animales, el jardín.
En invierno, casa son las cuatro paredes y el techo que nos albergan, pero cuando hace buen tiempo, cuando los días empiezan a alargar, el concepto se agranda, se transforma, hasta tal punto que casa llega a ser más lo de fuera que lo de dentro.
La huerta comienza a tener una producción estimable de hortaliza, y hay que regar, recoger, trasladar, cocinar, conservar... Es el primer año que participo tan de cerca en el proceso, y la verdad es que me maravilla bastante ver cómo va cambiando el terreno, cómo van creciendo las matas, cómo salen los tomates, cómo maduran, y lo más importante, cómo saben una vez han llegado a la mesa.
Llevamos como cinco años aquí, y, aunque la casa no es nuestra, mi cari ha ido adaptando el trozo de tierra yerma que había como complemento , y lo ha convertido en uno de los mejores huertos de hortaliza de los alrededores. Hay poco terreno, pero lo ha distribuido de tal manera, que ahora ya siembra y recoge, por orden de estaciones, patatas y cebollas para todo el año, habas y guisantes para llenar el congelador, pimientos, tomates, berenjenas, melones, judías de varias clases, coles, apio, perejil, lechugas, zanahorias, rábanos...
Y las gallinas, que ponen unos huevos que nada tienen que ver con los que comíamos antes, y que han tenido descendencia (pollitos que a su vez se han convertido en más gallinas y pollos) dos veces desde el día que compramos la primera pareja. Y los patos, que también se reproducen, y van llenando el gallinero de pequeños y preciosos patitos (mudos, para mi satisfacción).
Estos días de vacaciones los tres hemos dedicado varias horas al día al huerto y al corral, y la verdad es que cuando anochece, después de una ducha reparadora (este trabajo cansa y ensucia), te sientas a cenar con el orgullo de estar comiendo la verdura que tú mismo has cultivado, los huevos de las gallinas que tú has alimentado, y, aparte de que realmente está muy pero que muy rico, saboreas la naturaleza en cada bocado. Mi cari dice que un día mtaremos una gallina y nos la comeremos, pero yo por ahí creo que no paso...
Nos queda esta semana de vacaciones. Después, hay que volver a ponerse la ropa de trabajo, hay que pasar toda la mañana en la ciudad, hay que respirar el aire (viciado) acondicionado, hay que sobrevivir a base de cafés, y volveremos a fumar demasiado. Y de nuevo nos plantearemos que el próximo verano hay que rascarle días a las vacaciones, aunque sea sin cobrarlos, porque lo que nos perdamos ahora no lo vamos a recuperar...

 
El día después.
Y resultó que la cena no fue tan 5 estrellas. Nos habíamos dejado deslumbrar por las apariencias. Falló la comida, por supuesto, pero también la organización y el servicio. Las únicas cosas que no fallaron fueron la buena disposición de los comensales y la luna que, después de un día bastante cubierto , lució en todo su esplendor en el, eso sí, maravilloso jardín en el que nos habían puesto las mesas. Y las niñas, que lo hicieron muy, muy bien, y las mamás, que derramamos las lágrimas justas.

Después, al despertarme, llegó la mala noticia. Ha muerto El Padrino.
Y ya he tenido todo el día como música de fondo la banda sonora. Recuerdo cuando vi la película. Mi primer viaje a Madrid. Mi primera visita a un gran cine. El más nítido recuerdo que he guardado siempre de aquel viaje.
Y El último tango. Mi primera película prohibida. Y Apocalipse Now, la primera vez que salí del cine sin haber visto completa la película, porque no pude soportar el horror. Después sí, después la he visto entera varias veces, pero no esa primera vez.
Y ya más tarde, con más años, las primeras, "Un tranvía llamado Deseo" y "La ley del silencio", esas ya buscadas, en cines de reestreno (¿existen todavía los cines de reestreno?), incluso en televisión. Y "Reflejos en un ojo dorado", donde Brando tenía un personaje más ambiguo, pero que le iba tan bien como todos los demás.
Después se acabaron los grandes papeles, pero él ya no los necesitaba, él ya era el DON.
Se han escrito, y se escribirán, grandes y pequeñas palabras en su homenaje, incluso grandilocuentes palabros, pero de todo lo que he leído, me quedo con una frase de Maruja Torres:"Cuando descubrió la falsedad del mundo, se refugió en algo muy propio de él: la desmesura".
 
5 estrellas.
Esta noche hacemos el festival de fin de curso de la Academia de Baile a la que va la nena. Y digo hacemos, aunque las mamás no bailemos, porque nos lo hemos currado, con quince días que llevamos de ensayos, de viajes aquí y allá, de horas perdidas mientras las niñas bailan, de cigarros mal fumados en la calle, de agobios por la ropa, de gastos exagerados, de poner lavadoras cada vez que acaban de ensayar porque acaban con la ropa sucísima (son niños, y lo que más les gusta es revolcarse por el suelo cuando no están bailando). Y por fin, hoy es el Gran Día. La nena no baila muy bien, le falla la posición de las manos y los pies casi siempre, es un poco torpe, yo lo veo, pero le encanta, y todavía es pronto (sólo tiene 8 años), para decirle que eso no es lo suyo, así que hacemos como que estamos tan ilusionados como ella, le aplaudimos y la animamos a seguir, hasta que se canse, hasta que encuentre otra actividad que le guste más, o simplemente hasta que diga basta.
Y después del Festival, las mamás tendremos el Premio que nos hemos bien merecido con todos esos días de esfuerzos sin protestar, de horas perdidas, de cigarros mal fumados...
Nos han organizado una cena en el mismo local en el que van a bailar, que es nada menos que el Hotel de ¡¡¡5 estrellas!!! que tenemos en la zona. Y va a ser una cena en el jardín, bajo la preciosa luna llena de la que estamos disfrutando, al lado de la maravillosa piscina, y servida por camareros de etiqueta...



Y yo, la verdad, no estoy acostumbrada a tantos lujos. Pero juro que podría acostumbrarme. Sólo hay un pequeño contratiempo. El Hotel al que vamos, inaugurado hace un año más o menos, está en el término municipal del pueblo donde vivo, y desde el mismo momento en el que empezó su construcción, un grupo de gente, en el que me incluyo, iniciamos una serie de protestas, porque, aparte de que se estaban cargando el entorno, nos dejaban sin agua, y no creaban ni un puesto de trabajo para la gente de aquí...
En fin, por esta noche vamos a olvidar nuestro lado combativo, vamos a ver bailar a nuestra niña, vamos a disfrutar de una cena 5 estrellas, y cuando volvamos a casa, quizá nos sintamos como la Cenicienta del cuento, pero habremos hecho (de nuevo) realidad el sueño de la nena de verse en el escenario con tutú y zapatillas de baile. Y sólo por eso, ya habrá valido la pena.