Incertidumbres
Artículo Opinión Ramón Jauregui
fragmento
Todo parece indicar que se ha abierto una nueva etapa, a partir de las elecciones del 17 de abril y del recién nombrado Gobierno vasco, porque, aunque repiten Ejecutivo las mismas fuerzas y el mismo lehendakari, todos percibimos nuevos horizontes o incluso cabe decir que emergen nuevas esperanzas. Efectivamente, el marco de reformas estatutarias en el que se ha introducido la política española sustenta la oportunidad de un nuevo acuerdo autonómico vasco que consiga vertebrar el poliédrico e interminable problema de la convivencia pluriidentitaria de los vascos. A su vez, la percepción generalizada de que la violencia terrorista de ETA ha entrado en una fase terminal ha dado lugar a una renovada ilusión en la esperanza de la paz definitiva.
Sin embargo, no seré yo quien atribuya esos calificativos triunfalistas al nuevo Gobierno vasco, no por falta de ganas, sino porque me resulta imposible aplicar al comienzo de esta legislatura semejantes pronósticos. Al contrario, miro y analizo lo que ha sucedido en la investidura, examino los acontecimientos del proceso de fin de la violencia, observo el interior de los partidos, el nuevo Gobierno vasco y sus planes. Y todo me lleva a un prudente escepticismo, por no decir a una pesadísima incertidumbre. Es más, creo que hemos empezado rematadamente mal.
Yo no creo que éste sea el Gobierno de una nueva etapa. Es el mismo Gobierno, casi idéntico, que el que nos ha tenido cuatro años pendientes de un plan que pretendía resolver todos nuestros problemas políticos y que, además de no resolver ninguno, los ha agravado. Peor aún, el plan fracasó en los últimos estertores de una legislatura inútil. Al día siguiente del rechazo democrático del Congreso de los Diputados al famoso plan, Ibarretxe convoca elecciones anticipadas buscando una mayoría absoluta que le confirmara en sus proyectos. Pues bien, no sólo no la obtuvo, sino que perdió cuatro diputados y 140.000 votos. ¿Cuál ha sido la consecuencia? Ninguna. El mismo Gobierno, con el mismo programa, aunque, eso sí, con menos apoyo parlamentario. Para compensarlo, han pactado la investidura con EHAK, lo que añade mayor radicalidad nacionalista a sus fracasados planes. A su vez, EA, el socio principal del PNV, insiste en sus pretensiones independentistas reforzando sus perfiles diferenciadores del partido del que nacieron y que, no lo olviden, pretende secretamente diluir su escisión y absorberla a medio plazo.
Este Gobierno no tiene capacidad de iniciativa para cosas importantes y, aunque tuviera un papel, ¿es qué tiene un proyecto claro, una estabilidad suficiente como para liderar lo que reiterada y ampulosamente llaman 'la normalización'? EA e IU no se hablan. EA quiere desmarcarse del PNV por el lado nacionalista, en cuanto pueda. El PNV, a su vez, tiene una tensión interna brutal entre el sector de Egibar e Ibarretxe y el de Urkullu y Josu Jon Imaz. La pregunta es evidente: ¿Hacía dónde orientará su péndulo patriótico el PNV?
Después de la experiencia del Pacto de Estella (recuérdese el engaño de ETA y el bienio negro 2000-2001) y del fracaso del plan Ibarretxe (4 diputados y 140.000 votos menos), ¿seguirá el PNV buscando el gran acuerdo nacionalista desde el soberanismo autodeterminista? O por el contrario, ¿está dispuesto a negociar en el Parlamento una reforma estatutaria semejante a la catalana y a reforzar así el consenso estatutario de la pluralidad vasca? Éstas son las cosas que queremos saber.
Demasiadas incertidumbres como para ser optimistas. Ya lo dijo Schopenhauer o quizás simplemente lo dice un refrán marinero, «no hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige».
Noticias Todo a Babor!
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Todo parece indicar que se ha abierto una nueva etapa, a partir de las elecciones del 17 de abril y del recién nombrado Gobierno vasco, porque, aunque repiten Ejecutivo las mismas fuerzas y el mismo lehendakari, todos percibimos nuevos horizontes o incluso cabe decir que emergen nuevas esperanzas. Efectivamente, el marco de reformas estatutarias en el que se ha introducido la política española sustenta la oportunidad de un nuevo acuerdo autonómico vasco que consiga vertebrar el poliédrico e interminable problema de la convivencia pluriidentitaria de los vascos. A su vez, la percepción generalizada de que la violencia terrorista de ETA ha entrado en una fase terminal ha dado lugar a una renovada ilusión en la esperanza de la paz definitiva.Sin embargo, no seré yo quien atribuya esos calificativos triunfalistas al nuevo Gobierno vasco, no por falta de ganas, sino porque me resulta imposible aplicar al comienzo de esta legislatura semejantes pronósticos. Al contrario, miro y analizo lo que ha sucedido en la investidura, examino los acontecimientos del proceso de fin de la violencia, observo el interior de los partidos, el nuevo Gobierno vasco y sus planes. Y todo me lleva a un prudente escepticismo, por no decir a una pesadísima incertidumbre. Es más, creo que hemos empezado rematadamente mal.
Yo no creo que éste sea el Gobierno de una nueva etapa. Es el mismo Gobierno, casi idéntico, que el que nos ha tenido cuatro años pendientes de un plan que pretendía resolver todos nuestros problemas políticos y que, además de no resolver ninguno, los ha agravado. Peor aún, el plan fracasó en los últimos estertores de una legislatura inútil. Al día siguiente del rechazo democrático del Congreso de los Diputados al famoso plan, Ibarretxe convoca elecciones anticipadas buscando una mayoría absoluta que le confirmara en sus proyectos. Pues bien, no sólo no la obtuvo, sino que perdió cuatro diputados y 140.000 votos. ¿Cuál ha sido la consecuencia? Ninguna. El mismo Gobierno, con el mismo programa, aunque, eso sí, con menos apoyo parlamentario. Para compensarlo, han pactado la investidura con EHAK, lo que añade mayor radicalidad nacionalista a sus fracasados planes. A su vez, EA, el socio principal del PNV, insiste en sus pretensiones independentistas reforzando sus perfiles diferenciadores del partido del que nacieron y que, no lo olviden, pretende secretamente diluir su escisión y absorberla a medio plazo.
Este Gobierno no tiene capacidad de iniciativa para cosas importantes y, aunque tuviera un papel, ¿es qué tiene un proyecto claro, una estabilidad suficiente como para liderar lo que reiterada y ampulosamente llaman 'la normalización'? EA e IU no se hablan. EA quiere desmarcarse del PNV por el lado nacionalista, en cuanto pueda. El PNV, a su vez, tiene una tensión interna brutal entre el sector de Egibar e Ibarretxe y el de Urkullu y Josu Jon Imaz. La pregunta es evidente: ¿Hacía dónde orientará su péndulo patriótico el PNV?
Después de la experiencia del Pacto de Estella (recuérdese el engaño de ETA y el bienio negro 2000-2001) y del fracaso del plan Ibarretxe (4 diputados y 140.000 votos menos), ¿seguirá el PNV buscando el gran acuerdo nacionalista desde el soberanismo autodeterminista? O por el contrario, ¿está dispuesto a negociar en el Parlamento una reforma estatutaria semejante a la catalana y a reforzar así el consenso estatutario de la pluralidad vasca? Éstas son las cosas que queremos saber.
Demasiadas incertidumbres como para ser optimistas. Ya lo dijo Schopenhauer o quizás simplemente lo dice un refrán marinero, «no hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige».
Noticias Todo a Babor!
Comentario:
Desde Madrid con cariño. He estado en el ecosy en Portugal junto con los compis vitorianos y me lo he pasado teta.y por una semana me he olvidado de todos los problemas, de todos los conflictos políticos, y me he concentrado en lo que importa: en la intrahistoria personal de miles de jóvenes unidos por valores que ni nuestras diferentes lenguas, gastronomías, culturas y rh´s no nos han desviado del disfrute de los pequeños placeres de la vida
pd.hay q regalarle un gps a Ezki, nos perdió por figuera-da foz
pd.hay q regalarle un gps a Ezki, nos perdió por figuera-da foz
Comentario:
Simplismo
Asier Antón Ruiz/(San Sebastián)(Diario Vasco 19/07/05)
El simplismo, pese al barullo que arman, caracteriza a las reivindicaciones tÃpicas del nacionalismo vasco. Es asà con el mito de la autodeterminación convertido porque sà en derecho sagrado e inalienable. No es lo que dicen, porque si fuera derecho en vez de mito, irÃa en sus planteamientos unido necesaria, inseparablemente, a unos deberes que los limitan. Pero qué va, aseguran que los suyos son derechos sin lÃmites, expresados por el morro, sin rubor alguno, en aras de perfeccionar al máximo el mensaje simplista, que a fin de cuentas -bien lo saben- es el que cala: llamada a la irracionalidad y el capricho disfrazado de «legalidad» y victimismo.
Su error de partida consiste en concebir derechos y deberes antagónicamente, y puestos a exigir, pedir la Luna, apostar duro, no quedarse cortos. Parecido con las identidades, otro asunto conflictivo en el que también se le ve la oreja al simplismo. ¿Por qué no se puede tener al mismo tiempo doble identidad, debiendo definirse entre vasco y español, entre vasco y francés? Es un alarde de maniqueÃsmo infantil, de falsas incompatibilidades forjadas al calor de sus cerriles intereses separatistas. Hay que ver cuánta estrechez de espÃritu, desbarre y simplismo. ¿Y que por estas inconsistencias mentales maten...! Por cierto, el mismo terrorismo es otro comportamiento que brota del simplismo (de ideas equiparadas a los ideales y de los expeditivos procedimientos).
Asier Antón Ruiz/(San Sebastián)(Diario Vasco 19/07/05)
El simplismo, pese al barullo que arman, caracteriza a las reivindicaciones tÃpicas del nacionalismo vasco. Es asà con el mito de la autodeterminación convertido porque sà en derecho sagrado e inalienable. No es lo que dicen, porque si fuera derecho en vez de mito, irÃa en sus planteamientos unido necesaria, inseparablemente, a unos deberes que los limitan. Pero qué va, aseguran que los suyos son derechos sin lÃmites, expresados por el morro, sin rubor alguno, en aras de perfeccionar al máximo el mensaje simplista, que a fin de cuentas -bien lo saben- es el que cala: llamada a la irracionalidad y el capricho disfrazado de «legalidad» y victimismo.
Su error de partida consiste en concebir derechos y deberes antagónicamente, y puestos a exigir, pedir la Luna, apostar duro, no quedarse cortos. Parecido con las identidades, otro asunto conflictivo en el que también se le ve la oreja al simplismo. ¿Por qué no se puede tener al mismo tiempo doble identidad, debiendo definirse entre vasco y español, entre vasco y francés? Es un alarde de maniqueÃsmo infantil, de falsas incompatibilidades forjadas al calor de sus cerriles intereses separatistas. Hay que ver cuánta estrechez de espÃritu, desbarre y simplismo. ¿Y que por estas inconsistencias mentales maten...! Por cierto, el mismo terrorismo es otro comportamiento que brota del simplismo (de ideas equiparadas a los ideales y de los expeditivos procedimientos).
Comentario:
La última frase lo resume todo en la política vasca. «No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige».
Hay muchas incertidumbres en el País Vasco.Para mí la principal es ETA pero estan las que el artículo comenta.El posicionamiento del PNV y su rumbo no esta del todo definido,esta balanceandose,como un péndulo,veremos como acaba,EA por su parte me gustaría verla verdaderamente como un partido diferenciado del PNV pero lo único que les he oído es quejarse de la ración que les tocaba en el reparto del Gobierno y als peleas y discrepacias con IU....
El PSE ha pronunciado su predisposición a sacar acuerdos puntuales yo creo primero con el miedo en el cuerpo de que el sector Equibar coja fuerza dentro del pNV teniendo que llegar a acuerdos con EAHK y segundo por que un partido por supuesto no se debe colocar en el NO x el No,por ser oposición.
El PP tiene una postura muy radicaliza da ,estos no crean incertidumbre,más bien,cansancio y dolores de oido pero en estas estamos.
Hay muchas incertidumbres en el País Vasco.Para mí la principal es ETA pero estan las que el artículo comenta.El posicionamiento del PNV y su rumbo no esta del todo definido,esta balanceandose,como un péndulo,veremos como acaba,EA por su parte me gustaría verla verdaderamente como un partido diferenciado del PNV pero lo único que les he oído es quejarse de la ración que les tocaba en el reparto del Gobierno y als peleas y discrepacias con IU....
El PSE ha pronunciado su predisposición a sacar acuerdos puntuales yo creo primero con el miedo en el cuerpo de que el sector Equibar coja fuerza dentro del pNV teniendo que llegar a acuerdos con EAHK y segundo por que un partido por supuesto no se debe colocar en el NO x el No,por ser oposición.
El PP tiene una postura muy radicaliza da ,estos no crean incertidumbre,más bien,cansancio y dolores de oido pero en estas estamos.

