Debate Estatut
Por fin llego el día del debate, el día del juicio final, la poligamia al poder, el preludio del fin de nuestros días… Pero estoy un poco perplejo, ¡no ha pasado nada! Esto es como el efecto 2000, joder, y yo que lo de la poligamia…Hoy ha comenzado el debate del Estatut en el Congreso de los Diputados. Hasta ahora hemos sentido -personalmente por lo menos- una tempestuosa serie de críticas y acusaciones hasta un umbral no menos que preocupante -más diría-, insultante, sobre el Estatuto aprobado por la mayoría del parlamento catalán, y más que sobre el Estatuto, al gobierno socialista y en extensiva a todos los socialistas. Esto se ve reflejado en las múltiples declaraciones y acusaciones que se nos hace por parte del PP. Por ejemplo, nos acusaban de romper la Constitución (que no votaron), bajarnos los pantalones con Cataluña y querer romper la unidad del Estado en el que vivimos. Hemos visto hasta llamamiento de boicots a productos catalanes. En fin, no llamaré a la responsabilidad a un partido político porque, ni me harán caso, ni servirá de nada.
Pero volviendo al planeta tierra, a la cordura, al debate que hemos tenido en el Congreso, hemos visto a Zapatero con una postura clara y lógica de respeto a un texto que viene aprobado por la mayoría del parlamento catalán, respetuoso de las reglas de juego constitucional y respetuoso al debate en el congreso. Si miro en un diccionario “Congreso” es una reunión de personas para discutir sobre algo. Que mejor lugar. Para algunos ninguno. En esta nuestra tierra también hemos encontrado a otros que parece ser que han rebajado su discurso, es más, he visto a un Rajoy que dentro de sus acusaciones -lógicas por otra parte tendiendo en cuenta su posición de oposición critica-, intentando dar imagen en su inicio de discurso de respeto a Cataluña, contrario al boicots, y no dejándose llevar por posturas radicales. Felicitémonos entones, no lo estaremos haciendo tan mal.
Presentada la previa y el contexto me sumergiré en lo que verdaderamente nos importa a todos los españoles, que no es otra cosa que el futuro estatuto catalán y su encuadre con la España autonómica y el debate con sus conclusiones que surjan del encuentro de posiciones e ideas en el Congreso.
Rajoy rechazando su tramitación y negando su posible ubicación en la Constitución y acusando a Zapatero de ser el causante de que esto suceda (utilizando un símil con el agua agitada pero yo introduciría que ya existían mareas). Zapatero apostando por el encaje en la Constitución para su tramitación, y recalcando el contexto del debate, el Estatuto y no ninguna reforma de la Constitución.
Carod haciendo una exposición de defensa llamando al sentimiento y a la comprensión. Muy al estilo de discurso de Ibarretxe, que siempre es muy bonito pero hay que mirar verdaderamente el trasfondo.
En este punto dejaré abierto al debate en los comentarios
Neivan
Comentario:
En primer lugar agradecerte tu visita Neivan a mi blog, siempre serás bienvenido.
En cuanto al artículo relativo al Estatut es más de los mismo por parte de los nacionalistas, pero también por parte del PP últimamente instalados en una especie de orgía apocalíptica donde todos acabaremos ardiendo en el fuego eterno...bla bla.
Respecto al Estatut en sí, creo que no se pierde absolutamente nada por admitirlo a trámite. Es la riqueza de la democracia, que todos pueden exponer sus posiciones en las Cortes y entre todos, alcanzar un consenso. Creo sinceramente que debe sguir avanzando el Estado de las Autonomías, pero con máximo respeto a la Constitución que todos nos dimos un frío día de Diciembre. Por ciero, algunos no estaban allí, ya sabes, los del fuego eterno...
Un abrazo
En cuanto al artículo relativo al Estatut es más de los mismo por parte de los nacionalistas, pero también por parte del PP últimamente instalados en una especie de orgía apocalíptica donde todos acabaremos ardiendo en el fuego eterno...bla bla.
Respecto al Estatut en sí, creo que no se pierde absolutamente nada por admitirlo a trámite. Es la riqueza de la democracia, que todos pueden exponer sus posiciones en las Cortes y entre todos, alcanzar un consenso. Creo sinceramente que debe sguir avanzando el Estado de las Autonomías, pero con máximo respeto a la Constitución que todos nos dimos un frío día de Diciembre. Por ciero, algunos no estaban allí, ya sabes, los del fuego eterno...
Un abrazo
Comentario:
Entrevista en elplural a
¿La reforma del Estatut debe inscribirse -más allá de cualquier otra valoración- en un proceso de normalidad democrática, puesto que su tramitación parece haberse ajustado de forma escrupulosa a la legalidad vigente?
Pienso que tanto los catalanes como el conjunto de los españoles tenemos derecho a que la tramitación del Estatut en las Cortes Generales se desarrolle desde la más escrupulosa normalidad democrática. El procedimiento seguido en el Parlament de Cataluña ha sido el correcto y por lo tanto, correcto debe seguir siendolo en las Cortes Generales.
Pienso que el ruido y la furia del Partido Popular con respecto a este Estatut dificultan enormemente el procedimiento de reforma en el Congreso de los Diputados y la plena constitucionalización del texto resultante. No les interesa tanto el texto que resulte como el que ha llegado del Parlament ya que con él han diseñado una estrategia contra el Gobierno con claros tintes electoralistas. Cuando un Estatuto de Autonomía está en debate, con la importancia que éste conlleva, jugar a discursos electorales dice muy poco de quien practica estas dinámicas y dificulta muchísimo el desarrollo de un debate limpio y de cierta altura.
¿Considera que el Estatut acabará siendo aprobado a satisfacción de la mayoría de los ciudadanos, tanto los del conjunto de España como los de Cataluña?
Considero que depende de las capacidades de negociación de los grupos en el Congreso de los Diputados. Si el texto no sobrepasara los límites constitucionales y a la vez, sirviera para cubrir las necesidades catalanas en los próximos años, el Estatut será refrendado y facilitará el desarrollo y la estabilidad política de Cataluña y del conjunto de España. De lo contrario, surgirán frustraciones e inestabilidades políticas.
El problema central no reside tanto en los contenidos del texto, perfectamente debatibles y enmendables, sino en determinadas actitudes políticas. Habrá más de un grupo político buscando el fracaso creyendo que en él reside su particular éxito electoral y éste es el principal obstáculo de la tramitación del Estatut en el Congreso de los Diputados.
Eduardo Madina
(Secretario General de las JSE)¿La reforma del Estatut debe inscribirse -más allá de cualquier otra valoración- en un proceso de normalidad democrática, puesto que su tramitación parece haberse ajustado de forma escrupulosa a la legalidad vigente?
Pienso que tanto los catalanes como el conjunto de los españoles tenemos derecho a que la tramitación del Estatut en las Cortes Generales se desarrolle desde la más escrupulosa normalidad democrática. El procedimiento seguido en el Parlament de Cataluña ha sido el correcto y por lo tanto, correcto debe seguir siendolo en las Cortes Generales.
Pienso que el ruido y la furia del Partido Popular con respecto a este Estatut dificultan enormemente el procedimiento de reforma en el Congreso de los Diputados y la plena constitucionalización del texto resultante. No les interesa tanto el texto que resulte como el que ha llegado del Parlament ya que con él han diseñado una estrategia contra el Gobierno con claros tintes electoralistas. Cuando un Estatuto de Autonomía está en debate, con la importancia que éste conlleva, jugar a discursos electorales dice muy poco de quien practica estas dinámicas y dificulta muchísimo el desarrollo de un debate limpio y de cierta altura.
¿Considera que el Estatut acabará siendo aprobado a satisfacción de la mayoría de los ciudadanos, tanto los del conjunto de España como los de Cataluña?
Considero que depende de las capacidades de negociación de los grupos en el Congreso de los Diputados. Si el texto no sobrepasara los límites constitucionales y a la vez, sirviera para cubrir las necesidades catalanas en los próximos años, el Estatut será refrendado y facilitará el desarrollo y la estabilidad política de Cataluña y del conjunto de España. De lo contrario, surgirán frustraciones e inestabilidades políticas.
El problema central no reside tanto en los contenidos del texto, perfectamente debatibles y enmendables, sino en determinadas actitudes políticas. Habrá más de un grupo político buscando el fracaso creyendo que en él reside su particular éxito electoral y éste es el principal obstáculo de la tramitación del Estatut en el Congreso de los Diputados.

