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Un dulce sabor
Historia y articulos
Acerca de
EL punto donde el sueño y la relaidad se funden, donde la magia juega a sorprender, donde la vida pierde la lógica y se guia por el porque sí, donde no existen los convencionalismos solo el deseo y la libertad..
Sindicación
 
Adios rascacielos..., adios...

Con el paso del tiempo, del día a día, escalón a escalón somos capaces de crear inmensas mansiones, palacios y incluso algún que otro desapercibido rascacielos. Pero construir sobre falsos cimientos o sobre cimientos inexistentes siempre trae alguna que otra consecuencia.
Mi consecuencia la destapé ayer o mejor dicho la destapaste tú, un simple gesto, una simple mirada, una simple sonrisa por la que yo daría todo lo que soy, destruyo mi desapercibido rascacielos.
Todo cayó, todo... absolutamente todo. Con el también caí yo y harta de construir inventar y alzar rascacielos que luego acaban convertidos en polvo. Sin ninguna lágrima en mis ojos solo con un nudo en la garganta, con los ojos como platos intentado no perder detalle alguno de ti, sin ganas de soñar porque aun digiero mi realidad, hoy afirmo que soy incapaz de olvidarte, que soy incapaz de alzar rascacielos que no sean contigo.
 
El desnudo de la soledad
Desnudando soledades el olvido se recuerda tras las claras noches.
Hoy mirando unas fotografías de pasados años me he dado cuenta que la soledad se acerca a mi, que se desnuda ante mi, que cada año se quita una prenda más, que cada año me deja más sola quitándome a alguien más.
Es ley de vida irse, lo sé, pero no puedo evitar sentir miedo al pensar que en un futuro quizás esa soledad se desnude por completo. ¿Qué haré cuando llegue ese día?
A veces imagino, como tantas otras veces, que la soledad se vuelve friolera y que tiritando de frió reprende las prendas ya quitadas. Pero por mucho que me guste soñar se que quien se fue no volverá. Lo único que espero es que la soledad no se desnude del todo y que siempre haya alguien a mi lado, alguien que me quiera, que me escuche y que me cuente, alguien que de una manera u otra me haga sentir, alguien en quien confiar y que confíe en mi, alguien que me haga sonreír con su sonrisa y que sonría viéndome sonreír, simplemente alguien especial. Desnudando soledades el olvido se recuerda tras las claras noches.
 
Unos rallajos bien hechos..

Mis pies pisaron una vez más las huellas que se olvidaron mis zapatitos el sábado anterior; la noche había acabado, el reloj marcaba la hora de vuelta. La misma música resonaba en mi cabeza, los mismos recuerdos despertados, la misma esquina, el mismo coche, la misma hora, el mismo cansancio juguetón, la misma sonrisa tonta y enfadada dibujada en mi cara y mentalmente repasaba toda la gente vista durante las pasadas horas, hasta que paraba en ti..
Mis manos te dibujaban a rallajos pero aun así seguías siendo perfecto, mis ojos repasaban el contorno de tu silueta a lo lejos, mis voz te llamaba en silencio, mis labios te buscaban..
Pero la oportunidad de encontrarme con ellos un sábado más no apareció y Cenicienta tenía que volver por el mismo camino de siempre. Llegué a casa me quite la pintura de unos ojos cansados y hundidos en la decepción, la minifalda, los tacones, las joyas.. Era hora de dormir y soñar con tus rallajos.
 
Memoria olvidadiza
Mi memoria seguía volando sobre pasados sueños cuando al despertar se ha olvidado de ti, planeaba sobre fugaces sonrisas, sobre una esperanza convertida ahora en desilusión, sobre antiguos planes cubiertos de dulzura y que ahora viven enterrados en la decepción, en la amargura.
Un olvido tan simple pero tan inhabitual ha trastocado la monotonía de un tonto día más, en el que tu siempre eres la cima de todos mis pensamientos, de todas mis fantasías, siempre tan permanente, siempre tan aquí tu recuerdo..
No me supone ningún dolor recordarte sin poderte tenerte, el paso del tiempo me ha acostumbrado a esta cruel contradicción, todo al contrario, recordarte tal y como eres me hace sonreír, pero esta mañana mi memoria se ha olvidado de ti, se ha olvidado de lo que más quiero? O acaso no es así?


 
Hacia un fin dulce
Hoy un imán me atraía, una fuerza me invitaba a entrar en tus sueños, en tu vida en tu magia.. Sin pensar en nada solo en fusionar lo mío y lo tuyo y hacerlo de los dos, caminé por ese camino, por el camino de tu mirada, ella me guiaba, me advertía del peligro y me protegía, me regalaba la ternura de una forma totalmente altruista.
El tierno camino se convirtió en un intenso viaje, me transmitías tu sentir con los ojos, me decías lo que querías, me convencías de lo que quería yo y de lo que necesitábamos los dos.
Guiada por esa fuerza cambié de camino y me pose sobre tus dulces labios.
 
Perdida entre mis sábanas

Hoy al despertar no podía entrelazar mi yo con mi realidad, no creía en nada, no seguía a nada, mi mayor pensamiento un fondo en blanco. Me encontraba totalmente desubicada, perdida entre mis sabanas. Miraba fijamente la pequeña luz que entraba por la rendija de la ventana comparándola con la deseada libertad de un preso, no escuchaba nada, solo la tranquilidad y mi lenta respiración que no hubiera acelerado...
Y es ese momento en el que mi mano deja de escribir mi humilde historia, en la que mis pies no avanzan, en la que mi conciencia no se atormenta sobre la colección de metas por cumplir, en la que yo no escojo ninguna puerta, ningún destino; porque entre mis sábanas y con esa pequeña luz todo es perfecto, yo soy feliz.
Pero es fugaz ese momento y la nada se llena de todo, de todo lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará..
 
Sobre falsas nubes de felicidad
Acostumbrado a avanzar sobre escalones de fantasía, acostumbrado a hipnotizarse con la vida y a dejar atrás lo triste, lo insípido y pueril. Un mañana gris atraído y fascinado, perdiendo el sentido común y cegado por la brillante suerte que aquel disfraz daba a insinuar, topó con un sueño al que no supo dejar marchar. Abandonó los brillantes espejismos que eran su realidad, ignoraba lo demás, solo quería sumergirse en aquel sueño cubierto de suerte, pero ahí no estaba. Su realidad se quebró en mil partes, sobre un fondo nubloso que no le guió ni le ayudó.
Y la emoción y las promesas por cumplir se perdieron en un sueño del que ya no quiso despertar, por siempre permaneció soñando, al lado de la supuesta suerte, de la supuesta felicidad. Con sencillez y rapidez, alzó sus pies del suelo, palpó el cielo y se aferró a él, sus ojos vieron el simulado camino a seguir, se evadió de todo y consiguió sus deseos, sus sonrisas sobre nubes falsas de felicidad.