logotipo

img_google
Todoletras
AVATARES DE UN ESCRITOR Y SUS PERSONAJES.
Acerca de
Sindicación
 

La conjura


Cuando se trata de escribir una conjura, tan de moda actualmente pero tan mal planteado en la mayoría de los casos, no sólo es importante que no queden cabos sueltos, sino también que la escala de relevancia sea acorde a lo que se quiere contar.
¿Y qué leches es eso de la escala de relevancia? Pues no dar demasiada importancia a lo secundario y no usar el truco, miserable y trapacero, de presentar como secundario lo realmente importante. El lector permite que se le engañe, pero no permite que se le maree con estupideces.
La conjura debe tener una razón sostenible para ponerse en marcha, debe seguir su curso alimentada por verdaderos intereses, y concluir con triunfo o fracaso por motivos razonables. Todo recurso a la casualidad debilita la narrativa. Echar mano d elo imposible, o de lo infinitamente improbable, debilita la credibilidad y deja al lector con la impresión de haber perdido el tiempo.
En la conjura, más que en cualquier otro género, hay que evitar a toda costa loque se llama “meter un elefante en la bañera” , o sea, complicar la trama de tal modo que el autor sólo pueda resolverla con una estupidez, un milagro o un fraude.
Véase, como ejemplo negativo, la estupenda trama de El Club Dante, de Mathew Pearl, y su mendicante, zarrapastrosa, piojosa resolución.

 

Lenguaje poético

Hay que escribir poesía, aunque se queme luego, o se entierre en un cajón, o se doble en cuadraditos, como hacía yo antes, para abandonarlas en las grietas de un piso de alquiler a la espera de que alguien las encuentre, o no, algún día inesperado. Todo vale, con tal de acercarse a su lenguaje.
Y si además de buscar la imagen y la metáfora, el sentido y la sensibilidad, se trabaja la vieja técnica de la rima y la medida, mejor aún, porque de lo que se trata es de familiarizarse con el peso, la medida y la textura de las palabras. No propongo hacer sudokus verbales, aunque tampoco eso estaría mal: propongo una disciplina, un reto, una partida de tenis con red.
Después, al volver a la prosa, siempre se nota.
Garantizado.