Stanislaw lem
Alianza Editorial
ISBN: 842065891X.
Ahora que tras su muerte se atreven al fin a reeditar algunas obras de este genial autor polaco, no está de mas acercarse a una de las que llevan ya seis o siete tiradas, en distintos formatos y editoriales.
Stanislaw lem es ante todo un autor inteligente, con una inagotable capacidad para sorprender al lector y obligarlo a pensar a base, o mejor dicho, a fuerza de fábulas constantes. Algunos de sus libros, como Solaris o la Fiebre del Heno han sido llevados al cine con distintos grados de fracaso, porque pagar con una imagen mil palabras de según que autor siempre redunda en timo. Se salva Tarkovski, por ruso, y porque necesito rodar ciento sesenta y cinco minutos de película y adaptar por su cuenta el guión.
Pero no hablamos de Solaris, que tiempo habrá, sino del Retorno de las Estrellas, una obra en la que se nos narran las sensaciones de un astronauta que vuelve a la Tierra muchas décadas después de su partida, y que no sólo no encuentra vivo a ninguno de sus seres queridos, sino que se siente cada vez más y más extraño en una sociedad tan pacífica y acomodada que desprecia el riesgo, la investigación, la aventura, la carrera espacial y cualquier cosa que ponga en peligro su nivel de forzoso bienestar.
La violencia es ya imposible, lo mismo que casi todos los sentimientos negativos, y toda delincuencia ha sido eliminada. pero precisamente por eso, a los humanos del momento, les resulta casi imposible comprender lo que el recién regresado astronauta quisiera contarles, lo que le hace sentirse más solo y más abandonado cada día.
Trabajar para las generaciones futuras es un gran ideal, pero, ¿qué pasa cuándo las generaciones futuras se encogen de hombros incapaces de comprender nuestra lucha y nuestros sacrificios?
Esa es la pregunta que plantea Lem en este libro, con una solución tan ambigua como sorprendente, tan inteligente como inquietante.
No podía ser de otro modo.
Javier Pérez
Ediciones Tisquets 2008
370 Páginas
Cuando el autor de novela negra se pone sentimental, puede llegar a impregnarse de existencialismo hasta un punto que resulta difícil otra clase de escritores, más acostumbrados a la introspección, y por tanto proclives a veces a un registro más automático, o desgastado por el uso.
Zapatos italianos es una historia intimista y existencia escrita por un sueco. Pueden ustedes ponerse en lo peor, o en lo mejor, según sus prejuicios.
Un médico retirado después de un grave error profesional, vive solo en una isla heredada de su familio y pasa el tiempo escribiendo en su diario las evoluciones de las aves marinas y los pequeños achaques de su perro y de su gato.
La llegada a la isla de una mujer con un andador, en medio del hielo y la ventisca, lo saca de semejante rutina para conducir su vida al cumplimiento de viejas promesas, o para convertirla en una auténtica vida, en vez de una especie de espectro de lo que fue.
Estamos en una novela sobre la renuncia, sobre la culpa, sobre la dificulta de establecer lazos y sobre el miedo al compromiso, pero no visto desde el hoy, sino desde los efectos que ese miedo al compromiso, o deseo de libertad, va dejando notar con el paso de los años.
La novela entretiene, y se lleva con gusto. Un defecto lo encuentro, si acaso: no se puede contar una historia como esta en primera persona y cuatrocientas páginas y decir, además, que el protagonista es un hombre silencios, remiso a malgasta palabras e incluso adicto al silencio.
Las novelas en primera persona conducen al lector a componerse un narrador locuaz, y ser locuaz y lacónico a la vez debe de ser duro hasta para un sueco que vive en una isla. Supongo.
Por lo demás, toca los tópicos con delicadeza, los temas duros sin sensacionalismo y los afectos sin ternurismo.
Vale la pena si se es aficionado al género afectivo.
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