"Veronica Mars" y el teen noir
Hace varios meses que le sigo la pista a la película Brick, una sensación en el festival de Sundance de inminente estreno comercial. He leído algunos artículos muy interesantes como éste del NY Times (suscripción gratuita), pero el más ilustrativo ha sido uno publicado hace un par de días en The Guardian que la relaciona con Veronica Mars. Tanto Brick como Veronica Mars están protagonizadas por adolescentes que por su cuenta y riesgo navegan los intricados pasillos de su instituto buscando resolver el asesinato de un ser querido, una novia en la película y la mejor amiga en la serie, ejemplificando eso que se ha venido a denominar teen noir, el género negro situado en el mundo adolescente. Probablemente Veronica Mars es lo más noir que ha pasado por la televisión norteamericana desde el combo de Michael Mann Corrupción en Miami-Crime Story (no me olvido del tecno-noir de Desafío Total 2070, pero tristemente esa serie no tuvo tiempo de florecer). Tenemos un protagonista resabiado, una narración en off repleta de frases desarmantes como "si el amor es una inversión, la información es un seguro", un misterio central, muchos casos menores y una brillante concepción estética que como Corrupción en Miami sabe que fuera del blanco y negro el noir funciona con brillantes colores. Veronica Mars toma todo eso y lo sitúa en un instituto, operando en la misma clave que las primeras temporadas de Buffy, cazavampiros (particularmente la primera) para analizar la experiencia escolar con el mismo ojo antropológico que (salvando todas las distancias) la excelente serie de animación La banda del patio. En el artículo de The Guardian se ofrecen muy acertados comentarios acerca del carácter de Verónica, un ser herido tan desencantado por el mundo que le ha perdido completamente el respeto y no duda en violar la intimidad de los demás. Como cualquier detective privado, Veronica es una voyeur que disfruta descubriendo que el padre de un compañero se ha cambiado de sexo, que una de sus amigas fue intercambiada al nacer por el bebé de otra familia (en uno de los mejores capítulos de la serie, The Silence of the Lamb), y que otra mantiene relaciones con su profesor. Con su propio padre mantiene una relación llena de secretos y mentiras, mientras que tampoco se le hunde el corazón cuando descubre que su nuevo novio es un aspirante a narcotraficante. En este sentido, la serie ha entendido a la perfección el juego de roles que es la vida de un instituto, donde a falta de personalidades propias cada uno toma la ajenas. Hasta el asesinato de Lily, Veronica jugaba a ser una de las chicas populares, un lugar que no le correspondía. Tras su brutal expulsión de ese lugar (con violación y humillaciones públicas mediante), se coloca a los márgenes y comienza a asumir los papeles que mejor se adecuan a sus intereses. En The Clash of the Tritons vemos cómo se las gasta cuando se ve amenazada, mientras que en Ruskie Business no duda en mostrarse como la joven inocente que obviamente no es buscando un consuelo amoroso. Un auténtico camaleón, Veronica es un misterio tan grande como el propio asesinato de Lily Kane. Y para colmo está Logan, el homme fatale, un psicópata en potencia moldeado en torno al Lex Luthor de Smalville. Ámalo u ódialo, pero Logan no sólo es un personaje memorable (que levante la mano quien no haya tenido al menos un par de Logans en su vida), sino que es el mejor complemento a la igualmente torturada Veronica. Veronica Mars es brillante hasta en sus elementos más controvertidos. Es difícil creer que exista un instituto al que vayan hijos de estrellas de cine y jóvenes de barrios pobres, pero eso sirve para que Neptune High también ofrezca una visión insólita (por poco habitual) de las relaciones de clase en la sociedad norteamericana. Cruzo los dedos para que la serie tenga una tercera temporada que nos lleve a un territorio que Joss Whedon no terminó de explorar, la vida universitaria.R.I.P. Dan Curtis
Ayer lunes falleció en Los Ángeles a los 78 años el guionista y productor de televisión Dan Curtis, el creador de Dark Shadows. Curtis ha sido una de las figuras más visionarias e iconoclastas de la televisión norteamericana. Tras comenzar su carrera como productor de programas deportivos, logró su primer gran éxito en la ficción con Dark Shadows, un serial diurno protagonizado por un familia asolada por vampiros y todo tipo de fenómenos paranormales. En una época en la que lo sobrenatural era raro en televisión, Curtis tomó como referencia la literatura gótica para crear un extraño híbrido que en la actualidad parece un cruce de Drácula de Bram Stoker y Santa Barbara en donde había brujas, vampiros, viajes en el tiempo, fantasmas y zombis. Tras dos versiones cinematográficas y la cancelación de la serie, Curtis se centró en los telefilmes. Su producción The Night Stalker, que fue el origen de Kolchak, cazador de vampiros, logró setenta y cinco millones de espectadores y se convirtió en el telefilme mas visto hasta ese momento. Pero Curtis se desvinculó de la serie, que fracasó estrepitosamente. Aunque seguía asociado al género del terror con películas como Pesadilla diabólica (1976), también produjo y dirigió dos miniseries de larga duración y elevado presupuesto sobre la II Guerra Mundial, The Winds of War (1983) y War and Remembrance (1988). Esta última ganó tres Emmy y tres Globos de Oro (incluyendo respectivos premios como mejor miniserie), pero fue un proyecto de una megalomanía tal que finiquitó el género dentro de las networks. Además de poner en marcha sendas versiones de Dark Shadows (la más reciente no pasó del piloto, la primera se estrenó como Vampiros), Curtis dio otro cambio de tercio en la etapa final de su carrera con Our Fathers (2005), un telefilme que de forma bastante crítica repasaba los escándalos por abusos sexuales en la iglesia católica norteamericana. Curtis ha muerto a causa de un tumor cerebral, era viudo desde hacía menos de un mes y deja dos hijas. Descanse en paz.La comedia norteamericana
Coincidiendo con el estreno de la Sexta (que va a apostar fuerte por el género), leo un interesante artículo sobre los índices de audiencia de las telecomedias en los Estados Unidos (via TVTattle, la mejor fuente para seguir la actualidad). Resulta que en un hogar norteamericano se sintonizan con comedias una media de 4.84 horas a la semana. En un estudio de 1994, la media era de 3.78 horas. Consultando una lista de audiencias veo que en la temporada 1993-1994 hubo once comedias entre los veinte programas más vistos y siete entre los diez primeros, entre ellos títulos como Frasier, Entrenador o Seinfeld. En esta temporada sólo hay dos comedias entre los veinte primeros, Two & Half Men y The New Adventures of Old Christine, que se acaba de estrenar. Al público le sigue interesando el género, pero no los programas que se emiten actualmente. En lugar prefieren ver clásicos como El show de Bill Cosby, The honeymooners, MASH, Te quiero Lucy o The Andy Griffith Show. Estos programas evitan las referencias a la cultura popular tan comunes en la televisión actual y por propia experiencia atestiguo que se mantienen increíblemente frescos. Sí, un programa de más de cincuenta años que refleja los valores del periodo es más gracioso que una comedia actual. Será porque el objetivo de sus guionistas era hacer reir a todo el mundo en vez de demostrar su gran ingenio (la misma clave del éxito de Aquí no hay quien viva). Ya veremos si chistes referentes al peinado de Meg Ryan aguantan igual el paso del tiempo. A nivel personal, me río mucho con Scrubs, Arrested development y Larry David, pero soy consciente de que son programas muy minoritarios (toda su audiencia junta en su mejor no llega a la de Todo el mundo quiere a Raymond). Y el éxito de My name is Earl viene más por el perfil de edad y porque es un punto de luz en ese agujero negro llamado NBC que a su éxito popular. La comedia tiene sus Nip/Tuck y Sopranos, pero no a su CSI. Y según el artículo, para encontrar ese CSI de la comedia hay que buscar llegar a un público familiar e intentar aprender de la principal competencia. Aunque mucha gente no se lo crea, la razón para sintonizar con la telerrealidad es que es muy graciosa. Veremos si hay futuro para la comedia norteamericana y cómo le funciona su arriesgada parrilla a la Sexta.Los dichosos "Numb3rs"
Por fin tuve tiempo de ver los dos primeros capítulos de Numb3rs, esa serie singular donde un matemático ayuda a resolver casos a su hermano del FBI. Como resulta que no tengo bastante con los CSI, los Ley y orden, Sin rastro, The closer, Caso abierto y no puedo esperar a que empiece Mentes criminales, decidí darle a esta serie una oportunidad para ver cómo se las organizaba para ofrecernos una nueva ración de violencia contra las mujeres en forma de secuestros, torturas, violaciones, estrangulamientos, enterramientos en vida y descuartizamientos, preferentemente si son repetidos. Si me pusiera intelectualoide, podría decir que es un síntoma de que en el subconsciente masculino hay cierta resistencia a la liberación de la mujer (y eso que rara vez está la sharia por medio), aunque en realidad mi conclusión es que los guionistas ya se estrujan bastante las neuronas pensando en creativas formas de matar como para entretenerse en estas menudencias socio-culturales. Las mujeres somos víctimas fáciles, y punto. Numb3rs tiene un elemento de originalidad por su estrambótico planteamiento. Pero no hay que buscarle la verosimilitud que no tiene. Al fin y al cabo nadie se queja de que en CSI las pruebas de ADN tarden 10 minutos. Pero lo que más me llamó la atención de la serie es su carácter como drama judío. Los productores debieron pensar que el público no se creería que un genio de los números podría ser otra cosa que judío. Vale, todos hemos vistos Una mente maravillosa, pero ahí el protagonista estaba loco y no cuenta. Así que se buscaron de protagonista a un actor que no sólo fuera judío, sino que además nadie lo pudiera confundir con otra cosa. Ya sabemos cómo funciona Hollywood: si no eres rubio y tienes los ojos azules puedes interpretar sin problemas a hispanos, italianos, árabes, filipinos, índios, hindúes, gitanos, pakistaníes, mapuches y hasta esquimales. David Krumholtz, que todo el mundo que ha visto Urgencias recordará para siempre como el paciente esquizofrénico que cosió a puñaladas a Carter y la pobre Lucy, es el esterotipo de judío hecho carne, como también Judd Hirsch (lo adoro desde Gente corriente), que interpreta a su padre. Por si hay alguna duda en el espectador, en los dos primeros capítulos se recuerda que nuestro matemático ya había colaborado con su hermano en casos económicos (el puñetero hasta se sabe de memoria el número de la Reserva Federal, lo que debió causar furor en esas webs anti-semitas especializadas en teorías de la conspiración). Según la IMDB, Gabriel Macht iba a interpretar al hermano del FBI, pero este actor que es guapo y carismático tenía un grave problema: aunque es judío, no se ajusta al estereotipo físico. Así que los productores, que no querían confundir al público, se buscaron a otro actor que fuera judío, que lo pareciera y que además ya hubiera interpretado a uno de los más famosos de la historia de la televisión, Joel Fleischman. Lástima que a Rob Morrow los años no lo estén tratando bien. Realmente Numb3rs sería una serie diferente con un actor con algo más de energía. Lo cual no me dejaba de recordar lo divertida que había sido la parodia de 24 en el capítulo de acompañamiento de Sin rastro. Aunque los judíos dominan Hollywood, ya sabemos que en la televisión su presencia siempre ha sido un poco peliaguda en un extraño fenómeno de auto-exclusión orquestado por los grandes magnates. Yo, que soy absolutamente pro-semita (para qué voy a ocultarlo), no veo mayor interés en Numb3rs como programa policíaco, pero sí me llama bastante más la atención la caracterización étnica de sus protagonistas, con o sin estereotipos, y cómo eso afectará a su desarrollo dramático.Conociendo a "Serenity"
No se puede decir que esté a la última, pero el pasado fin de semana vi por fin Serenity. Quizás eso sería motivo suficiente para retirarme el carnet de seguidora incondicional de Joss Whedon si tuviera uno. He seguido con fascinación e interés el desarrollo de este fenómeno fan, seguramente el más espectacular desde la efímera salvación de Star trek en los sesenta. Los que visitan este blog ya saben que la obra de Whedon me encanta y en cualquier caso también aclaro que la ciencia-ficción es mi género favorito como espectadora. ¿Por qué no he visto entonces la película hasta ahora y por obligación?. Supongo que porque era parecido a cuando tienes que conocer al nuevo novio/novia de tu mejor amigo/amiga: no podía decidir si quería que me cayera bien o mal. Las películas basadas en series de televisión son siempre problemáticas. La primera de Star trek se ganó a pulso el apodo de The motionless picture, mientras que la de Expediente X fue una decepción notable. Sé que Whedon quiere trabajar en el cine, pero siempre he dudado de que en este medio pueda sacar a relucir todo su potencial, que no son los diálogos más o menos ingeniosos sino forjar la relación entre los personajes con el apoyo de la serialidad. La episódica primera temporada de Ángel no fue mala, pero sí pobre en comparación a Buffy e hicieron bien en dar un golpe de timón. Y qué podemos decir del propio género cinematográfico de la ciencia-ficción (afortunadamente las cosas están mejor en la tele, como atestigua la magistral Galáctica: Estrella de combate). Si en la comedia norteamericana el fallo es que los actores son casi siempre mejores que los guiones, en la ciencia-ficción son los efectos especiales los que marginan al argumento. Dicho lo cual, tengo que decir que me disfruté enormemente con Serenity. Cierto que en algún momento Whedon demuestra su bisoñez con un par de movimientos de cámara raros, pero que su coherencia como artista en una película sin estrellas es admirable. Creo que desde Dark city y Pitch Black no me lo he pasado tan bien con una película del género, quizás porque Whedon es de la vieja escuela y prescinde de muchos clichés del cine actual. Aquí no hay un protagonista graciosillo (Will Smith, aprende) porque casi todos los personajes tienen un equilibrado punto de humor. Ni tampoco un traidor en el grupo (ya sé que somos una sociedad desconfiada, pero a ratos el cine norteamericano se deja llevar por la paranoia). Y como todo el mundo me acordé de La guerra de las galaxias y cómo George Lucas vendió su alma a las máquinas en vez de seguir los mitos. Aun sabiendo el alto precio que la televisión se cobra en los creadores, sigo deseando que Joss Whedon vuelva a montar Mutant Enemy y proyecte una nueva serie. Pero Serenity me ha convencido de que quizás su lugar esté en un medio bastante más necesitado de su talento que la televisión."Futurama", "Kidnapped" y los líos de CW
Tres noticias de interés:
- Al parecer Futurama, la sensacional serie de animación de Matt Groening, vuelve a entrar en producción con 26 capítulos, no se sabe si para Cartoon Network o para Fox. Como se veía venir, la buena experiencia con Padre de familia (más popular en el cable y el DVD que en su emisión original) va a tener continuidad. Me encanta Futurama y me parece infinitamente mejor que Los Simpson. Creo que su problema es similar al de Buffy, cazavampiros, que para entenderla y apreciarla es necesario ver unos cuantos capítulos y eso es algo que no todo el mundo está dispuesto a hacer (así que desde aquí gracias al amigo que me animó a dar a esta serie una segunda oportunidad).
- La NBC da luz verde a Kidnapped. Promete ser el drama estrella de la nueva temporada y de momento la cadena le otorga un voto de confianza encargando la serie dos meses antes de lo que suele ser habitual. Un adolescente de una familia acomodada secuestrado y un equipo especial encargado de encontrarlo a lo largo de una temporada. Parece un cruce de 24 y Sin rastro, dos de mis series favoritas. Y el reparto es nada menos que espectacular: Mykelti Williamson, Timothy Hutton, Dana Delany, Jeremy Sisto, Delroy Lindo, Carmen Ejogo y Linus Roache. Sisto interpreta al poco convencional experto en secuestros que asesora a los padres y conociendo el trabajo de este actor seguro que va a crear un personaje fascinante que nos puede llevar de la mano por muchos nuevos secuestros (y temporadas).
- Pasan las semanas y el personal está cada vez más nervioso por el futuro de sus programas favoritos en la cadena CW tras la fusión de WB y UPN. Lo último ha sido la metedura de pata de un joven publicista que insertó un añadido a una nota de prensa anunciando la inclusión de Veronica Mars, One Tree Hill, Supernatural, Las chicas Gilmore y Everwood en la programación del año que viene. Se desmintió después, así que los fans de Smallville pueden estar tranquilos. Sigo pensando que Supernatural, Las chicas Gilmore, Smallville y Veronica Mars son fichajes seguros para este All-Stars televisivo y que la suerte de Everwood y One Tree Hill dependerá de cómo salgan los nuevos pilotos dramáticos. Aquí la nueva cadena está funcionando con la prudencia ya perdida en WB, que canceló Ángel antes de tiempo y se encontró con que ni Lost in Space ni Dark Shadows daban la talla (definitivamente, el momento jump the shark de la cadena).
- Al parecer Futurama, la sensacional serie de animación de Matt Groening, vuelve a entrar en producción con 26 capítulos, no se sabe si para Cartoon Network o para Fox. Como se veía venir, la buena experiencia con Padre de familia (más popular en el cable y el DVD que en su emisión original) va a tener continuidad. Me encanta Futurama y me parece infinitamente mejor que Los Simpson. Creo que su problema es similar al de Buffy, cazavampiros, que para entenderla y apreciarla es necesario ver unos cuantos capítulos y eso es algo que no todo el mundo está dispuesto a hacer (así que desde aquí gracias al amigo que me animó a dar a esta serie una segunda oportunidad).- La NBC da luz verde a Kidnapped. Promete ser el drama estrella de la nueva temporada y de momento la cadena le otorga un voto de confianza encargando la serie dos meses antes de lo que suele ser habitual. Un adolescente de una familia acomodada secuestrado y un equipo especial encargado de encontrarlo a lo largo de una temporada. Parece un cruce de 24 y Sin rastro, dos de mis series favoritas. Y el reparto es nada menos que espectacular: Mykelti Williamson, Timothy Hutton, Dana Delany, Jeremy Sisto, Delroy Lindo, Carmen Ejogo y Linus Roache. Sisto interpreta al poco convencional experto en secuestros que asesora a los padres y conociendo el trabajo de este actor seguro que va a crear un personaje fascinante que nos puede llevar de la mano por muchos nuevos secuestros (y temporadas).
- Pasan las semanas y el personal está cada vez más nervioso por el futuro de sus programas favoritos en la cadena CW tras la fusión de WB y UPN. Lo último ha sido la metedura de pata de un joven publicista que insertó un añadido a una nota de prensa anunciando la inclusión de Veronica Mars, One Tree Hill, Supernatural, Las chicas Gilmore y Everwood en la programación del año que viene. Se desmintió después, así que los fans de Smallville pueden estar tranquilos. Sigo pensando que Supernatural, Las chicas Gilmore, Smallville y Veronica Mars son fichajes seguros para este All-Stars televisivo y que la suerte de Everwood y One Tree Hill dependerá de cómo salgan los nuevos pilotos dramáticos. Aquí la nueva cadena está funcionando con la prudencia ya perdida en WB, que canceló Ángel antes de tiempo y se encontró con que ni Lost in Space ni Dark Shadows daban la talla (definitivamente, el momento jump the shark de la cadena).
Mamet y "The Unit"
David Mamet es un dramaturgo reverenciado que ha ayudado a renovar el teatro norteamericano y a la vez es un guionista respetado en Hollywood que lo mismo produce textos de altura como los de Veredicto final, Los Intocables o La cortina de humo que pule guiones ajenos. También es un director de cine de películas pequeñas y muy atinadas. Puedo sentir predilección por Casa de juegoss o Spartan, pero tengo que reconocer que nunca he visto una película de David Mamet que no me haya gustado. Pero la realidad es que la televisión en Estados Unidos hoy es muy superior al cine, así ya estabamos pensando cuánto iba a tardar Mamet en atreverse a probar fortuna en el medio. Para este viaje Mamet ha elegido un estupendo compañero, Shawn Ryan, el creador de The shield, al margen de la ley (en la que Mamet dirigió un brillante capítulo). Pero el tema de The Unit no es seguramente lo que muchos tendrían en mente, la actividad de una unidad de las fuerzas especiales. Pero hay una sorpresa: junto a las aventuras de los muy machos protagonistas derrotando a terroristas por todo el mundo, asistimos a la vida cotidiana de sus esposas. Como la apodaron en la CNN, G.I. Joe se encuentra con Mujeres desesperadas. Y de momento lo segundo está resultando más interesante que lo primero. Ahora mismo The Unit es tras dos emisiones un incontestable éxito comercial con 18 millones de espectadores, lo que de seguir así lo convertiría en el estreno dramático de la temporada. Los ejecutivos de la CBS han sido listos, emparejándola con otra serie de tema militar, NCIS, que le proporciona un buen colchón. Pero lo más interesante es que las críticas no están siendo lo estelares que se esperaban. Esa narrativa dividida en dos no es fácil de manejar y en realidad se dirigen casi a dos públicos distintos. Mamet quiere ofrecer una versión heroica de la guerra contra el terrorismo para, a lo 24, mostrar también su reverso tenebroso: la paranoia, la desconfianza y el miedo entre los miembros de la unidad, entre sus mujeres y entre unos y otros. Y es que 24 no sólo se está consolidando como el programa más influyente de los últimos años (sobre todo por la calidad de los influenciados), sino que también está empezando a exportar actores, en este caso un Dennis Haysbert en estado de gracia que ha pasado de ser el presidente Palmer a convertirse en Jack Bauer. The Unit no será por el momento un gran programa, pero tiene ingredientes para serlo en cuanto encuentre su voz."Guión de cine": Para los amantes del séptimo arte
Mañana hablaré en el blog de una serie de televisión creada por alguien que ha escrito mucho sobre oficio de escritor en general y sobre el de guionista de cine en particular (esa profesión de putas), pero hoy dedico un post a presentar un libro hecho en España sobre el guión para cine donde se combinan los análisis de académicos con las experiencias de profesionales. Se títula Guión de ficción en cine: Planteamiento, nudo y desenlace, está coordinado por Pedro Sangro y Miguel Ángel Huerta y lo edita el Servicio de Publicaciones de la Universidad Pontificia de Salamanca. Es el fruto del trabajo realizado en la sección de guión de cine del Master de Cine y TV que se desarrolla en la misma universidad (en cuya sección de televisión yo participo, pero el libro me parecería igual de interesante aunque no fuera así). Abajo incluyo los datos técnicos del libro y un par de textos explicativos de su contenido."El cine ejerce una gran fascinación, sobre todo por su capacidad para contar historias. La brillantez del guionista resulta clave para escribir sobre papel las imágenes que un día se materializan en la gran pantalla. Y esa tarea tiene tanto de talento como de oficio. Por eso es inagotable la reflexión en torno al guión, a sus principios básicos de construcción, a sus condicionantes industriales y los problemas que afrontan quienes conviven con él. Estos son los tres apartados fundamentales que articulan El guión de ficción en cine. Planteamiento, nudo y desenlace, una obra colectiva que nace al calor del Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca y que tiene como autores a algunos de sus ponentes y profesores. Prestigiosos académicos y destacados profesionales del sector disertan sobre los mecanismos del guión cinematográfico, en la eterna búsqueda del material del que se alimentan los sueños del celuloide".
Participantes: Tiene como autores a prestigiosos teóricos del cine como José Luis Sánchez Noriega; Xavier Pérez (“La semilla inmortal”, “Yo ya he estado aquí”); o Antonio Sánchez escalonilla “Estrategias de guión cinematográfico”); también participan profesionales adscritos a la industria del cine nacional como Susana Herreras, del departamento de desarrollo de proyectos de Sogecine ("Mar adentro”, “Los otros”) y Marisa Fernández, del departamento de desarrollo de proyectos de Mediapro (“Los lunes al sol”, “Princesas”). También firman un artículo destacados guionistas y directores de cine como Ángeles González Sinde (“La buena estrella”, “Heroína”), Yolanda García Serrano (“El amor perjudica seriamente la salud”, “Reinas”), o el salmantino Rodrigo Cortés (“15 días”, “Concursante”)
Guión de ficción en cine: Planteamiento, nudo y desenlace
Miguel Ángel Huerta Floriano y Pedro Sangro Colón (Eds.)
Cultura, Comunicación y Pluralismo, 16
2006 - 204 pp. PVP: 12,00 €
Se puede comprar en librerías y aquí.
Nace La Sexta
Sólo han pasado unos cuantos meses desde la llegada de Cuatro y ya nos preparamos para recibir a una nueva cadena de televisión. Amistades, favores políticos o sana búsqueda de la pluralidad aparte, lo cierto es que La Sexta es una realidad y finalmente serán los espectadores los que pongan a cada uno en su sitio. La nueva cadena nace con escasas expectativas y limitada difusión, lo que le va a ahorrar el batacazo vivido por Cuatro. El público necesita saber que la cadena está ahí y abrir pequeños huecos en su esquema de programación personal antes de empezar a ver los programas de forma regular. A nivel de series extranjeras, la triste realidad es que La Sexta, con la excepción de Prison Break y Bodies (de la que ya hablamos aquí hace tiempo), sólo va a poder contar con material de derribo a nivel de dramas y (eso sí) muy interesantes telecomedias, que siempre ha sido un género muy marginal en España. Incluso Friends, que fue bastante popular, tenía un buen día cuando pasaba del 5% de share. Lo primero será subsanable con el tiempo cuando la cadena pueda llegar a acuerdos con las distribuidoras por los nuevos estrenos. Nadie duda de la calidad de Los Soprano, pero en España ya se ha visto por Canal + y está editada en DVD. Y quién iba a pensar que Commander in chief se iba a desinflar de esa forma tan espectacular. Pero lo mejor de La Sexta es el hecho de que por primera vez una cadena nace de creadores e investigadores de televisión. José Miguel Contreras no sólo es responsable de formatos como El club de la comedia, sino que también es catedrático de universidad, ha escrito libros imprescindibles como La programación de televisión (con Manuel Palacio) y es uno de los gerifaltes de Árbol-Globomedia. El malogrado Brandon Tartikoff, el ejecutivo responsable de algunos de los mayores éxitos de los años ochenta, afirmó que el negocio de la televisión está dividido entre beggars (los que piden, los productores que ofrecen sus programas) y choosers (los que eligen, los ejecutivos de televisión). La Sexta es un conglomerados de beggars (Globomedia, Mediapro, El Terrat, Bainet) que quieren utilizar toda su experiencia como tales para ser unos choosers diferentes capaces de crear también una televisión diferente. Desde aquí, les deseamos mucho éxito. De las fortunas de La Sexta nos beneficiaremos todos."Siete vidas" en directo
Prometía ser uno de los acontecimientos televisivos del año y el resultado final no defraudó: el capítulo doscientos de Siete vidas, emitido en directo, pasará a los anales de la ficción televisiva en España (y fue un incontestable éxito de audiencia también). A nivel de realización fue casi impecable gracias a una inteligente puesta en escena reducida a dos decorados y aumentada por mayores medios técnicos. El guión fue divertido a grandes rasgos, pero quizás se le puede echar en cara la escasa importancia de los artistas invitados con excepción de Carmen Machi. No es que salieran poco, es que cuando salieron tampoco tuvieron gran cosa que hacer (especialmente un Toni Cantó embotado que casi sólo pudo sonreir histéricamente). En cualquier caso hubo comedia de la calidad de los mejores tiempos y unas dosis de nostalgia propias del aniversario. Pero en comedia al final todo depende de los actores, y estos cumplieron con creces. Hubo algunas frases entrecortadas y algún amago de ataque de risa (especialmente por parte de Carmen Machi, que salió del trago como la gran profesional que es), pero precisamente la espontaneidad es lo que da sentido al directo. Hacía tiempo que había perdido la pista a la serie y para mi una de los mejores momentos fue el encuentro entre todos los personajes pasados y presentes, hermanos, primos y antiguas parejas creados unos a imagen y semejanza de los otros para cubrir el abandono sucesivo de sus intérpretes. La genialidad de Nacho García Velilla y el resto del equipo creativo de la serie ha sido ser capaces de mantenerla viva a pesar de todos estos vaivenes, una buena lección para muchos actores que creen que el éxito de un programa es mérito exclusivo de ellos y no de los guionistas. Pero la espectacular aparición de Javier Cámara en una escena grabada también puso de manifiesto que ya es hora de cerrar el chiringuito y empezar un nuevo proyecto que sirva de compañero a Aida. Creo que muchos espectadores como yo darían una oportunidad a una nueva serie que no tuviera un pasado brillante como el de Siete vidas de incómodo recordatorio. Por cierto, la desagelada aparición de Paz Vega fue innecesaria y bastante deprimente. La actriz apareció tan escasamente favorecida que dudo del sentido común de sus publicistas y de las condiciones de salubridad de Los Ángeles. Y también me gustaría saber el motivo de la ausencia (voluntaria o no) de Guillermo Toledo, cuyas actividades personales podrán ser todo lo discutidas que se quieran, pero que es uno de los mejores actores que han pasado por la serie. En resumen, sé que Siete vidas continúa, pero para mi ha sido un estupendo broche de oro y una divertida despedida.La televisión según Marc Ostrick
Marc Ostrick es un joven documentalista norteamericano cuyo nombre seguro que no sonará a casi nadie. Ostrick trabajó para el productor David Milch en uno de sus primeros proyectos profesionales y de aquello surgió una amistad y un documental, Without a Net: Creating NYPD Blue, una crónica del último año de Milch en Policías de Nueva York que mostraba toda su genialidad pero también cómo su peculiar carácter afectaba al resto del equipo creativo. Años después Ostrick dirigió otros dos magníficos documentales para respectivas ediciones en DVD de 24 y The shield, al margen de la ley, 24: Exposed, que muestra el proceso de creación de los dos últimos capítulos de la segunda temporada, y The Shield: Breaking 315, sobre el proceso de escribir el último capítulo de la tercera temporada. En un making of convencional, todos los actores, guionistas y productores se deshacen en elogios hacia los demás y no dejan de repetir lo felices que son, lo mucho que trabaja todo el mundo y lo bueno que es el programa. Sólo hay que ver los documentales incluidos en la por otra parte excelente edición en DVD de Perdidos, un puro relleno publicitario a excepción del dedicado a las audiciones de los actores. Pero Ostrick prefiere en su lugar desnudar el proceso creativo de la televisión mirando agudamente a sus miserias y grandezas. En el caso de 24 vemos a Kiefer Sutherland golpear y ser golpeado accidentalmente durante una escena de lucha y también resistirse a rodar una secuencia a la que no le ve sentido utilizando su prerrogativa como productor. Y en The shield, el productor Shawn Ryan comparte sus problemas familiares para justificar que no ha tenido tiempo de acabar el guión, desecha el trabajo de uno de sus guionistas porque le parece una bazofia y ve impotente como una estupenda idea es desperdiciada cuando no pueden conseguir al animal adecuado para ponerla en práctica. En un iluminador fragmento que muestra el rodaje de la confrontación final entre los miembros del Equipo de Asalto, las dinámicas entre actores y personajes se hacen tan estrechas que llegan a resultar indistinguibles. En cada uno de los documentales hay un tratamiento distinto. Con 24 se hace un repaso más global al proceso de creación, fijándose en guionistas, editores, técnicos de efectos especiales, especialistas, etc... En The shield el desarrollo del guión ocupa el lugar central, especialmente la manera en la que las diferentes tramas de la temporada se van cerrando para el capítulo final. Marc Ostrick también incluye un detalle de calidad realizando cada documental a imagen y semejanza del programa del que se ocupa: estilización visual y pantallas partidas en el caso de 24 y cámara en mano en The shield, al margen de la ley. En mi opinión no son sólo el mejor contenido extra incluido nunca en un DVD de una serie, sino también una aportación incalculable a los estudios sobre televisión.Paul Haggis, de vuelta a la tele
La victoria de Crash en los pasados Oscars fue una relativa sorpresa, ya que la favorita era Brokeback Mountain, pero también se hablaba de que Crash, por un motivo u otro, podría desplazarla. Era una situación imposible, ya que una victoria de Brokeback Mountain se hubiera entendido por los sectores más conservadores como una rendición a los lobbies gays, mientras que ahora mismo se interpreta que su derrota se debe a la homofobia por parte de otros sectores. Digamos que de todo puede haber y que la brillante estrategia de marketing de Lionsgate también ha sido un factor capital (véase este interesante artículo). Lo cierto es que el guionista-productor-director de Crash, Paul Haggis, ha decidido regresar a la televisión tras una experiencia tan estresante como director que casi le cuesta la vida. Haggis es un tipo singular de origen canadiense que ha hecho multitud de series de televisión con variable fortuna. Por un lado fue el creador de Walker Texas Ranger, un vehículo de lucimiento para Chuck Norris que lo convirtió en millonario pero que, por decirlo suavemente, no le hizo ganar premios Emmy. Y después creó una serie verdaderamente interesante, EZ Streets, un drama repleto de ambigüedad moral sobre un policía, un gangster y un ex-convicto en una ciudad siniestra y corrupta. A los críticos les encantó, pero sólo duró un puñado de capítulos en antena. Después estuvieron programas en un territorio medio que duraron dos o tres temporadas y que dejaron buen sabor de boca, como la divertida Rumbo al Sur, que jugaba con los estereotipos de los canadienses y norteamericanos, y Ley de familia, un entretenido drama judicial sobre divorcios. Ahora Haggis y su-guionista de Crash Bobby Moresco han creado The Black Donnelys, que ya es un estreno confirmado para el otoño en la NBC y que algunos ya definen como Los Sopranos irlandeses. La historia se centra en cuatro hermanos irlandeses y su relación con el crimen organizado en la Cocina del Infierno de Nueva York. No tiene mala pinta, pero la pregunta es hasta qué punto la audiencia de una network puede responder a este tipo de material, sobre todo cuando ya hay precedentes fallidos (como Kingpin) y parece que habrá algo de competencia (Brotherhood en Showtime). Veremos también si el proyecto de adaptación televisiva que prepara FX sobre Crash, que en origen se planteó como una serie, sigue adelante. Si es así, se trataría de la cuarta película ganadora del Oscar en ser convertida en serie tras Vive como quieras, Casablanca y En el calor de la noche.Repuestos
La media temporada norteamericana sigue en marcha y dos estrenos se presentan especialmente prometedores, Sons & Daughters y Heist. Sons & Daughters es una comedia semi-improvisada que pretende aprovechar todo lo bueno que aportó Arrested Development pero centrarse en experiencias más comunes y menos marcianas. El resultado está gustando a los críticos, pero francamente veo muy difícil que pueda llegar a la audiencia. La ABC ha desarrollado una divertidísima web promocional que nos permite conocer un poco mejor a los personajes, mientras que su creador Fred Goss está contando la aventura de realizar una serie para una network en un blog. El otro estreno de interés es Heist, protagonizada por Dougray Scott (que siempre será Lobezno en mi corazón, maldita sea Misión Imposible 2) y gente tan solvente como Steve Harris de El abogado y el veterano Seymour Cassel. El piloto está dirigido por Doug Liman, que ya ha demostrado que sabe hacer buen cine (¿quién necesita a James Bond teniendo a Jason Bourne?) y televisión (fue productor de la primera temporada de The O.C. y dirigió el piloto). Heist es otro programa con estructura serial organizada por temporadas a lo Murder One y 24, esta vez con un argumento de robo/timo similar a Ocean's Eleven. Es un género relativamente poco explorado en la televisión norteamericana en su forma pura (en Gran Bretaña hay más precedentes) que de pronto está ganando visibilidad. FX ya prepara el estreno de un programa con algunos puntos en común, Thief. La NBC ha desarrollado este proyecto a toda velocidad con la esperanza de que se convierta en el drama de éxito que devuelva el prestigio a la cadena tras un par de años bastante malos."The Book of Daniel": Lo que pudo ser y no fue
The Book of Daniel se presentó como un prometedor estreno de media temporada, pero su vida fue efímera debido a la escasa confianza de la cadena, el ataque de grupos religiosos, la cobardía de ciertos anunciantes y, la verdad sea dicha, al público, que no quiso darle una oportunidad. Tras su retirada de antena, la NBC ha decidido emitir los capítulos inéditos a través de su página web, un movimiento pionero que quizás sirva para ver las posibilidades de la edición en DVD de los ocho capítulos producidos. Tras ver el sexto capítulo, God's Will, he sentido tristeza por lo que hemos perdido, por las inmensas posibilidades de esta serie. El capítulo se desarrolla en dos momentos distintos. En la actualidad Peter Webster, el hijo mayor del pastor episcopaliano que protagoniza la historia (Daniel, al que da vida Aidan Quinn), está en una cama de hospital entre la vida y la muerte después de que le hayan dado una brutal paliza por ser homosexual. Pero en paralelo, asistimos a los últimos días de vida de su hermano gemelo Jimmy, que falleció a causa de una leucemia. Este planteamiento puede ser material para un melodrama o para un gran drama. Para mí, la diferencia entre uno y otro es el sentido final de la historia. En el melodrama los acontecimientos que sacuden a los personajes no tienen otro sentido que impactar y acongojar al espectador. En el gran drama, nos revelan mucho más de los personajes y sus relaciones. Y, sin duda, God's Will es gran drama. En la sección del pasado porque nos muestra los conflictos de la madre de la familia, Judith (Susanna Thompson), que asiste impotente a cómo se muere uno de sus hijos y se da cuenta de que no puede aceptar a otro porque no es como le gustaría. En una escena fantástica, rechaza que el novio de Peter asista el cumpleaños de despedida que preparan para los gemelos porque le da energia negativa. Puede que el joven fuera un poco radical políticamente, pero sabemos perfectamente lo que quiere decir. Y en el presente, Daniel intenta apoyarse en su fe para encontrar consuelo. Quizás el elemento más sobresaliente del cristianismo es que es la religión del perdón. Todavía me acuerdo del cardenal de Madrid rezando para que los terroristas del 11M se arrepintieran delante de los familiares de todos los que habían muerto. Daniel quiere pasar cinco minutos a solas con el que le ha hecho eso a su hijo para hacerle entender el daño que ha producido. Pero cuando tiene la oportunidad de hacerlo, no hay una respuesta beatífica, sino rabía, impotencia y algo de violencia. Daniel no puede perdonar en ese momento y ha de pedir perdón para sí mismo mientras abraza real y metafóricamente a Jesucristo (un estupendo Garret Dillahunt). Como me pasó muchas veces con Joan de Arcadia, lloré varias veces a lo largo del capítulo. Para mí fue tan satisfactorio tanto emocional como intelectualmente, lo que me hace lamentar todavía más que The Book of Daniel, que podría haber sido un gran drama familiar, no tuviera la oportunidad de demostrar su valía.Aprendiendo a escribir con Rod Serling
Como parece que han pasado 24 horas sin que ninguna celebridad televisiva mayor de 80 años haya pasado a mejor vida, por fin puedo dedicar un post a alguien que nos dejó muy joven, con apenas 50 años, por culpa del tabaco, el gran Rod Serling. Admiradores y amigos suyos pusieron hace años en marcha una fundación para preservar su trabajo y su memoria, The Rod Serling Memorial Foundation. Serling escribió algunos de los mejores programas de la antología en directo en los años cincuenta, hartándose de ganar Emmys y siendo el primer escritor del medio en lograr un Peabody, que es el premio más prestigioso de la radio y la televisión de los Estados Unidos. Pero por supuesto en la actualidad es conocido gracias The Twilight Zone, la antología con la que quiso explicar nuestro mundo en un contexto fantástico para escapar de la censura impuesta por los anunciantes y los ejecutivos de televisión. Era más fácil no herir sensibilidades cuando una historia sobre el racismo se desarrollaba en una civilización extraterrestre. Rod Serling también mantuvo durante los últimos años de su vida una amplia actividad docente, impartiendo seminarios sobre escritura y dando conferencias en diversas universidades de todo el mundo, fundamentalmente norteamericanas. En el año académico 1962-1963 dio un seminario para adultos sobre el drama en los medios de comunicación a un grupo de escritores no profesionales seleccionados especialmente de una larga lista de candidatos. Una de las asistentes fue la periodista Jeanne Marshall, que recopiló 23 hojas de apuntes mecanografiados. Gracias a The Rod Serling Memorial Foundation están disponibles en Internet. En esos apuntes se dibuja a un Rod Serling afable y cordial, pero también un hombre exhausto por el trabajo y la fama. Hay muchas recomendaciones de películas, obras de televisión, novelas y libros para escritores, pero sobre todo destaca la recurrencia con la que Serling regresaba una y otra vez al tema de la muerte y la guerra, algo ligado a sus experiencias en la II Guerra Mundial y su mala salud. Son una lectura emocionante para los que admiramos su obra, sobre todo cuando en apenas dos meses está previsto que se celebre un congreso académico dedicado a Serling en el Ithaca College y que esperamos que tome después forma en alguna publicación.