Todo sobre la tele
Acerca de
Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
Sindicación
 
Las crónicas de Sarah Connor
Ha sido un proceso lento, pero por fin The Sarah Connor Chronicles ha dado un paso más para ser realidad con el anuncio de que ya hay director para el piloto, David Nutter, y que el rodaje se realizará a comienzos de 2007. A veces pasa que viendo una película tienes la impresión de que hay alguna parte de su argumento poco explorada que resultaría interesante como serie de televisión. Ese fue el caso de Terminador 2 con el personaje de Sarah Connor y sus desventuras con su hijo John antes y después del periodo cubierto por la película. Terminator 3 cerró la saga definitivamente de forma no demasiado brillante, pero Terminator 2 es un título aún relevante en el cine moderno (y no sólo por sus efectos especiales). El proyecto ha nacido en Warner Bros. Television con Andrew Vajna y Mario Kassar como productores y está orientado a la cadena Fox, probablemente con vistas a la temporada 2007-2008 si todo sale como está previsto. Josh Friedman, el autor del guión, no tiene experiencia en televisión, pero si el piloto es ordenado como serie casi con toda seguridad se contratará a un productor de solvencia en el medio como showrunner. Aunque a muchos no les suene el nombre de David Nutter y piensen que un director cinematográfico podría ser más adecuado, su elección es un extraordinario voto de confianza en el proyecto. Nutter es el rey Midas de los pilotos: sus últimos doce trabajos han sido ordenados como series, incluyendo Sin rastro, Smallville, Dark Angel, Sobrenatural y el repuesto de media temporada Traveler. Sólo queda saber quién sustituirá a Linda Hamilton como Sarah Connor en el programa.

Parece que tras una etapa en decadencia (en las networks su presencia es inexistente desde hace años a pesar de que en alguna ocasión se han ordenado pilotos de interés), las series de televisión basadas en películas viven una cierta recuperación, probablemente como resultado directo de que el género fantástico está a su vez siendo revalorizado. El proyecto de The Sarah Connor Chronicles llega después de que Blade: La serie (que será emitida en octubre por el Sci Fi Channel España) haya sido una de las sorpresas de la temporada veraniega en Estados Unidos. A propósito de este tema, no podemos olvidar que se ha anunciado la cancelación de Stargate SG-1, una de las series basadas en una película más exitosas de la historia. Aunque hace años que no lo sigo de forma fiel, siempre he tenido mucho aprecio por este programa (fue uno de los casos de estudio de mi tesis) por ser una adaptación modélica, resultar muy entretenido y explotar un humor saludable que le ha permitido nunca tomarse demasiado en serio a sí mismo. Sin anticipar una cancelación previsible pero anunciada a traición (con el capítulo número doscientos recién emitido), The Hollywood Reporter dedicó un especial al programa que sus admiradores no se pueden perder.
 
Sobre el triunfo de "24" en los Emmys
Ya está disponible en FórmulaTV mi artículo sobre la entrega de los premios Emmy. La victoria de 24 fue una relativa sorpresa porque Anatomía de Grey, protagonista de un sonoro batacazo, era la gran favorita. Sin embargo, los Emmys son los premios de la industria y ésta tenía una deuda con un programa cuya historia queda para los anales. Un concepto imposible que logró el apoyo de una cadena como Fox que fue capaz de mantenerlo intacto para su segunda temporada, tras muchas dudas, a pesar de que el público no respondió. A partir de ahí, un crecimiento de audiencia a la vez que creativo sustentando en algo que no debe pasar desapercibido. El núcleo creativo (Joel Surnow, Robert Cochran y Howard Gordon) ha permanecido inalterable desde el principio, lo que ha permitido pocos desvaríos y la capacidad para ir perfeccionando el engranaje. Cierto que hubo algún abandono (Stephen Hopkins) y un par de incorporaciones afortunadas (Manny Coto y David Fury, casi un talismán para el Emmy si sumamos la victoria el año pasado de Perdidos), pero la continuidad en este aspecto de 24 es más propia de una serie del cable que de una network, donde habitualmente hay un desgaste notorio tras cada año y los creadores en buena racha apuestan por mimar otros proyectos. 24 ha sido un éxito crítico y comercial, pero también es hoy por hoy el programa más influyente de la televisión norteamericana. Su arriesgado planteamiento visual, la apuesta por la serialidad y su lucha constante contra los convencionalismos del medio (desde contar con un héroe perverso como figura central hasta matar sin piedad a sus personajes) han hecho evolucionar el relato televisivo. Y con mucho 24 es la serie regular más siniestra jamás producida, combinando todas las ideologías posibles en el mismo paquete y ofreciendo matices hasta en las situaciones más hiperbólicas. Y por último, abrió el camino a la explosión del mercado del DVD siendo pionera en la comercialización inmediata tras la emisión de la temporada allá por 2002. Un programa caro y con escasas perspectivas de tener vida en sindicación, logró vender más de un millón y medio de copias de su primera temporada. Disfruto mucho de Anatomía de Grey, House, Los Soprano y El ala oeste de la Casa Blanca y me alegré enormemente de la victoria de Perdidos el año pasado tras una temporada memorable, pero anoche por fin la industria pagó su deuda.

Tampoco me puedo olvidar de Jon Cassar y Kiefer Sutherland. La victoria de Cassar como mejor director por su trabajo en el capítulo de debut de la temporada fue el anticipo de lo que se avecinaba. Stephen Hopkins creó el estilo visual de 24 y, tras su marcha, Cassar tuvo el reto de mantenerse a la altura como director principal de la serie creando pequeñas películas de acción con un presupuesto muy alejado de los blockbusters. También así se salda una deuda histórica con el programa después de que Hopkins no recibiera la estatuilla en su momento. Que ese año 24 ganara al mejor guión y A dos metros bajo tierra por la dirección (ambos por sus pilotos) fue una extraña manera de repartir la compensación entre dos programas que se merecían ganar en ambas categorías.

Y por último, reseñar la victoria de Kiefer Sutherland, siempre ovacionado en sus nominaciones y hasta anoche siempre olvidado. Es un extraño caso de actor en un relato coral que es su centro de gravedad. Un lugar intermedio entre la coralidad real de Perdidos o El ala oeste de la Casa Blanca (por citar dos programas con repartos sensacionales) y House, donde la interpretación central hace palidecer todo lo demás. Siempre he pensado que su victoria debería haber llegado el primer año, pero Michael Chiklis le arrebató la estatuilla con su magistral trabajo en The shield, al margen de la ley. Desde entonces, Jack Bauer se ha ido haciendo más oscuro (en una entrevista reciente el actor hablaba de que echaba de menos la luminosidad del personaje en esa primera temporada) y las posibilidades de triunfar se estaban haciendo menores a pesar de las dos victorias en los premios del Gremio de Actores. La victoria se ha producido no por el trabajo en el episodio presentado (el debut de la temporada), sino por el conjunto de su trabajo en la serie. Es irónico que este año Sutherland haya tenido menos ocasiones de lucimiento y fuera hasta ciertamente eclipsado por Gregory Itzin como figura central de la temporada. Y es que lo propio era que su victoria llegara en presencia de su padre y que recibiera el premio de manos de Ray Liotta, otro actor de cine pasado a la televisión en busca de mejores pastos con el que protagonizó hace 14 años un estimable drama médico titulado Paro clínico. Con Hugh Laurie ignorado (espero que el año que viene sea su momento) y el fracaso de Anatomía de Grey a pocos minutos de distancia, fue ya la ironía al cubo.
 
Esta noche, los premios Emmy
Esta noche se celebra en Los Angeles la entrega de los premios Emmy 2006, que podremos ver a través de AXN y el canal de TDT SET en VO y con traducción simultánea. En FórmulaTV he publicado este fin de semana un artículo introductorio y mañana a primera hora habrá, también en FórmulaTV, un artículo resumen de la gala. Olvidados durante bastante tiempo en nuestro país, la apuesta de AXN está resultando bastante mejor de lo esperado. La polémica de este año me resulta un poco artificial si analizamos el contexto. La ausencia de James Gandolfini y Hugh Laurie en la categoría de actuación masculina de drama puede resultar un disparate. ¿Pero hay alguno de los cinco nominados (Sutherland, Leary, Sheen, Krause y Meloni) que no se merezca estar ahí?. La realidad es que tenemos el privilegio de vivir en un momento absolutamente dorado para la ficción televisiva. Hemos recorrido mucho camino desde que en los años setenta una importación británica como Arriba y abajo le sacó los colores a la producción local ganando en tres ocasiones el Emmy como mejor drama y en otra ocasión más como serie limitada.

Se use el sistema de elección que se use (y no niego que el actual, centrado en uno o dos episodios, puede ser mejorable teniendo en cuenta el auge de la serialidad), para reconocer tanta calidad habría que multiplicar el número de los nominados. No hay premio posible que resista esta exigencia. Por ello, hay colocar a los Emmy es su lugar justo, como un eslabón más en una cadena de reconocimientos con una personalidad distintiva y que incluye a los Peabody, los Globos de Oro, los Saturn (tan sui generis ellos como para nominar a Veronica Mars), los TCA, la lista anual del American Film Institute y los correspondientes a los Gremios de actores, directores, guionistas y productores. Es casi imposible encontrar un programa de calidad que no que haya sido recompensado con estatuillas o nominaciones en algunos de estos premios. Los Emmy son el clímax de una industria proteccionista y construida con dinero privado, pero aún así premian a importaciones extranjeras y productos de la televisión pública. Con sus luces y sus sombras, son una celebración de la televisión. Así que celebremos con ellos.
 
Flashback: "El prisionero"
El prisionero, aunque producida hace ya cuarenta años, parece que no pasa nunca de moda. Es un favorito de grandes creadores y continúa como objeto de culto en sociedades de fans como Six of One. Para colmo, al anunciado remake televisivo se suma uno cinematográfico bajo la batuta de Christopher Nolan. No sé si acabarán viendo la luz uno, los dos o ninguno de estos proyectos, pero está claro que El prisionero, la historia de un espía que abandona su trabajo y acaba recluido en una comunidad aislada llamada la Villa, no pierde su lustre. Como muchos de mi generación, descubrí El prisionero cuando se emitió en el mítico Album TV. Entonces estaba en mi primer año de universidad y como acabé con las compañeras de piso del infierno regresaba a casa en cuanto tenía la oportunidad, incluso aunque me perdiera las clases de los viernes. A veces hay series con las que se conecta porque de alguna forma sirven para sublimar experiencias personales. Sin duda, ese fue el caso. Me quedé fascinada y empecé a pensar que esto de la televisión era bastante más interesante que el cine.

Viendo este verano la serie de nuevo en DVD he llegado a la conclusión de que no ha perdido ni un ápice de su encanto. Y he apreciado algunas de las monumentales ironías sobre las que se sustenta. Especialmente el hecho de que el protagonista luchara contra la denominación Número 6 pero que privarnos de saber su verdadero nombre tuvo como consecuencia que el personaje quedara así nombrado para la posteridad. O que en cada secuencia inicial hubiera varios segundos dedicados a mostrar sin diálogo la renuncia del Número 6 a su trabajo y las explicaciones que aparenta dar. Después el personaje se niega a dar los motivo a su renuncia por la pura rebeldía contra la situación. Al Número 6 le piden algo que probablemente es conocido en un sitio donde a cualquiera le gustaría estar. Sólo que él no quiere estar allí. No se reivindica la libertad como acción práctica, sino como concepto. Capítulos como el dedicado a las elecciones en la Villa, una sátira política en toda regla, demuestran que no se trata de resistirse o de escapar, sino de cambiar las reglas del juego.

En tiempos saludables para la serialidad, su apuesta también fue visionaria. En la parte final Patrick McGoohan, protagonista y autor, optó por convertir su parábola en un relato esotérico. Dos capítulos de transición, un brillante pastiche del western (Drama en el Oeste) y un cuento escapista (La chica llamada Muerte), son el prólogo para dos episodios finales entregados a la psicodelia y el surrealismo. Después de tanta anticipación sobre la identidad del Número 1, cualquier respuesta hubiera sido poco satisfactoria. Así que se optó por romper la baraja narrativamente hablando y mostrar, en un plano casi onírico, que el Número 1 es un desquiciado Número 6. Cuando los creadores de hoy erigen series sobre grandes misterios y complejas mitologías, se enfrentan al mismo problema. Como colofón, vemos a Patrick McGoohan en un bólido. No sólo su personaje es libre, sino que él también deja atrás el fantasma de John Drake, su personaje de Danger Man, para siempre. Si McGoohan hubiera querido decir las cosas de manera sencilla, lo hubiera hecho. Cualquier análisis explicativo me parece por ello un ejercicio de futilidad. En su lugar, reconoció un problema básico de los creadores, la incapacidad de completar las expectativas de resolución del público y el carácter repetitivo de la ficción televisiva. Desafió el convencionalismo y dejó el misterio de la Villa abierto para siempre. Gracias a ello, El prisionero es un texto eterno.
 
Los favoritos de James Gunn y Joss Whedon
La cosa comenzó cuando James Gunn dedicó en su blog un texto a sus 25 personajes favoritos de la televisión, sin contar miniseries, series de animación y programas de telerrealidad, y teniendo en cuenta que debían ser regulares. En su lista estaban Pam Beesly (Jenna Fischer), THE OFFICE (Versión USA), Al Swearengen (Ian McShane), DEADWOOD, el Reverendo Jim Ignatowski (Christopher Lloyd), TAXI, Jack Bauer (Kiefer Sutherland), 24, Omar Little (Michael K. Williams), THE WIRE, Calamity Jane (Robin Weigert), DEADWOOD, Hank Kingsley (Jeffrey Tambor), EL SHOW DE LARRY SANDERS, David Brent (Ricky Gervais), THE OFFICE (Versión UK), Dr. Gaius Baltar (James Callis), GALACTICA: ESTRELLA DE COMBATE, Buffy Summers (Sarah Michelle Gellar), BUFFY, Tito Pullo (Ray Stevenson), ROMA, Maxwell Smart (Don Adams), EL SUPERAGENTE 86, Gob Bluth (Will Arnett), ARRESTED DEVELOPMENT, Christopher Moltisanti (Michael Imperioli), LOS SOPRANO, Creed (Creed Bratton), THE OFFICE (Versión USA), Kirk Gleason (Sean Gunn), LAS CHICAS GILMORE, Teniente Colombo (Peter Falk), COLOMBO, Carmela Soprano (Edie Falco), LOS SOPRANO, Woody Boyd (Woody Harrelson), CHEERS, Miguel Alvarez (Kirk Acevedo), OZ, Helen Mirren (Jane Tennison), PRINCIPAL SOSPECHOSO, Ray Barone (Ray Romano), RAYMOND, Artie (Rip Torn), EL SHOW DE LARRY SANDERS, Agente (Stephen Merchant), EXTRAS y Max Denby (Max Wright), NORM.

Porque he dedicado bastante tiempo a estudiarlos, he visto muchos remakes y películas basadas en series de televisión y tengo a las dos Scooby-Doo y a Amanecer de los muertos, todas escritas por James Gunn, entre mis favoritas. Y viendo esta lista no puedo negar que Gunn tiene un gran gusto y buen sentido del humor. No se priva tampoco de incluir a su hermano Sean Gunn y a su esposa Jenna Fischer. Pero resulta que olvidó citar a Mal Reynolds de Firefly y los browncoats (siempre rozando el fanatismo) han empezado asediarlo. Joss Whedon, con el que tiene una gran amistad (Gunn de Ángel recibió de su hermano y él el nombre), ha decidido participar en Whedonesque, donde se habían hecho eco de ello, para ofrecer su lista particular. Whedon demuestra mayor memoria televisiva que Gunn y ofrece una lista más heterogénea y amplia en temporalidad. No hay que olvidar que su padre y abuelo fueron relevantes guionistas de televisión.

Ahí va su lista: Número 6, EL PRISIONERO, George Michael Bluth, ARRESTED DEVELOPMENT, Diana Bennett, LA BELLA Y LA BESTIA, Belker, CANCIÓN TRISTE DE HILL STREET, Josh Lyman, EL ALA OESTE DE LA CASA BLANCA, Lou Grant, LA CHICA DE LA TELE y LOU GRANT, Hudson el Mayordomo, ARRIBA Y ABAJO, Phoebe, FRIENDS, Presidenta Roslin y Bill Adama, GALÁCTICA: ESTRELLA DE COMBATE, Rod Serling, LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA, Quincy, QUINCY M.D., Logan, VERONICA MARS, Jim, THE OFFICE (Versión USA), Agente Dale Cooper, TWIN PEAKS, Anna Devane, HOSPITAL GENERAL, Frank McPike, CHICO LISTO, Letitia Lawrence, FAMILIA, Teniente Torello, CRIME STORY, Maude, MAUDE, Detective Briscoe, LEY Y ORDEN y Dr. Gregory House, HOUSE. Whedon también incluye al encargado de la empresa de alquiler de coches de Veronica Mars, al que ya conocemos perfectamente, y Dick Van Dyke, con el que su abuelo John trabajó en El show de Dick Van Dyke. En la lista de Whedon destacan las referencias a Chico listo, Familia y Crime Story, todos programas que en su momento fueron bastante atrevidos en la utilización de estructuras seriales y que debieron influirle notablemente para sus propios trabajos.
 
Capítulos muy especiales de "Stargate SG-1" y "Scrubs"
Si hay algo que le da vida a un formato tendente a la monotonía como las series de televisión son los capítulos especiales, esas ocasiones en las que los universos se reiventan temporalmente a sí mismos. A veces la cosa funciona y el resultado es memorable, pero otras el artificio devora la idea inicial y es mejor pasar página con rapidez. Anoche se emitió en Estados Unidos el capítulo número doscientos de Stargate SG-1, que se precia de ser la serie de ciencia-ficción más longeva de la historia con permiso de Dr. Who. El capítulo es un catálogo de parodias y bromas más o menos privadas que promete ser un festival barroco de intertextualidad con referencias a Farscape, Star Trek, The O.C., El mago de Oz y Team America. La idea del capítulo es que el productor de la fracasada serie Wormhole Xtreme, una versión ficticia de las aventuras del equipo Stargate, quiere hacer una adaptación cinematográfica porque los DVDs se vendieron muy bien (umm, ¿a qué me suena esto?). Los protagonistas empiezan a criticar su guión y ofrecen sugerencias que van cayendo en la hilaridad, muy al estilo del divertido capítulo de Hércules en el que Kevin Sorbo desaparece y el equipo creativo comienza a proponer ideas para cubrir su ausencia. Hay fotos del capítulo aquí y un artículo más extenso con entrevista incluida aquí, ambos en el blog de Maureen Ryan en el Chicago Tribune.

El otro capítulo especial que promete alegrarnos la temporada está ahora en proceso de preparación y aún nos quedan unos meses para poder disfrutar de él. Esta vez es Scrubs la serie que siguiendo la estela de Chicago Hope y Buffy, cazavampiros se atreve con un musical. Los productores de esta histérica comedia han apostado sobre seguro y están contando con la colaboración del equipo de Avenue Q, el original musical de Broadway protagonizado por marionetas que triunfó en los Tony hace un par de años. No sé cómo será el resultado, pero la colaboración entre estos creadores geniales pero un tanto dementes puede ser explosiva.
 
Repetición de "El Hollywood Televisivo"
Un avispado lector me ha escrito para recordarme que El Hollywood Televisivo, un excelente documental sobre la situación actual de las series norteamericanas del que hablé hace tiempo, se vuelve a repetir en el Canal Odisea. Los tres pases son hoy jueves 17 de agosto a las seis de la tarde y las once de la noche y mañana viernes 18 de agosto a las doce de la mañana. Si tenéis oportunidad, no os lo perdáis.
 
Cinco títulos de crédito
¿Cómo se puede definir lo que son unos buenos títulos de crédito? Pues no se me ocurre otra forma que decir que una serie tiene unos buenos títulos de crédito cuando ves cuatro capítulos seguidos y siempre los dejas enteros sin pulsar la tecla de fast forward. Los títulos de créditos tienen una parte musical y una visual que deben corresponderse a la perfección y como tal son reconocidas en categorías separadas en los Emmy. Los créditos de A dos metros bajo tierra, el único caso reciente en el que unos mismos créditos triunfaron en ambas categorías, pusieron el listón bastante alto en lo que a exigencia se refiere. Para completar este especial sobre los títulos de créditos, ahí van mis cinco preferidos pertenecientes a series en producción.

- Weeds (tema Little Boxes de Malvina Reynolds)
La incorporación más reciente de la lista, en septiembre tendremos la oportunidad de disfrutar en España de esta original comedia a la que se puede considerar una versión radical de Mujeres desesperadas. La idea de los créditos es la monotonía vital de los suburbios de clase acomodada, representada aquí con la repetición y multiplicación de acciones comunes (idénticos coches pasando sin parar, por ejemplo) y un ácido tema de la cantante folk Malvina Reynolds.

- Deadwood (con música de David Schwartz).
Si a unos fantásticos créditos le sigue una de las secuencias introductorias más memorables, caer bajo el influjo hipnótico de una serie es casi inevitable. Eso es lo que me pasó con Deadwood, cuyos créditos combinan planos detalle de actividades cotidianas en el Oeste con la carrera de un caballo salvaje. La lucha entre la civilización y la naturaleza que es la base del género del western, hermosamente expuesta.

- Nip/Tuck, a golpe de bisturí (tema A Perfect Lie de The Engine Room)
La relativa brevedad de estos créditos hace que su efecto perturbador sea especialmente efectivo. La idea de la cosificación del cuerpo humano es explorada con gusto y es perfecta para una serie que recorre con igual empuje los horrores de la cirugía plástica y su inevitable preponderancia en el mundo actual.

- Los 4400 (tema A Place In Time de Robert Phillips y Tim Paruskewitz, interpretado por Amanda Abizaid).
Una de las sorpresas de Los 4400 fueron estos estupendos títulos de crédito que juegan con la idea de la ausencia repentina: el teléfono descolgado, la bañera rebosando de agua, el cigarro sin apagar…. La elección de A Place In Time era arriesgada porque probablemente era más esperable una melodía instrumental, pero le da a los créditos un tono de levedad y casi ternura muy apreciable.

- Mujeres desesperadas (con música de Danny Elfman)
Uno de los compositores más personales y conocidos del panorama actual, Danny Elfman no tiene un Oscar, pero al menos ganó un Emmy por esta melodía que se ajusta a la perfección a su estilo: exuberancia, fantasía y un toque de malicia. Ponen fondo a unos imaginativos créditos que reflejan los vericuetos de las relaciones de pareja en una mini-historia de las representaciones artísticas. Les sobran los rostros de las actrices al final, pero aún así son brillantes.
 
Cinco canciones de títulos de crédito
Los títulos de créditos de las series de televisión deben ser un aperitivo que nos pone en situación de conectar con ese universo. Pero como hay series de todas clases y colores, los títulos de créditos son también muy diversos y hasta hay series como 24 o Perdidos que los reducen a la mínima expresión. Otros son pequeños cortos de gran creatividad (A dos metros bajo tierra), pero muchos utilizan con poca imaginación fragmentos de capítulos de las series. A nivel de música, la distinción está entre los que apuestan por melodías originales y los que toman canciones más o menos conocidas. En un pequeño especial sobre los títulos de crédito, hoy hago un repaso a mis cinco canciones favoritas y el miércoles será el turno de las cinco secuencias de créditos en su conjunto que creo más notables.

- Way Down In The Hole (The Blind Boys of Alabama): The wire: Bajo escucha
Una de las cosas más curiosas de The wire: Bajo escucha, un policiaco brillante como pocos, es utilizar en cada una de sus temporadas la misma canción versionada por diferentes artistas. Tom Waits fue el autor de esta hermosa canción religiosa y la cantó en la segunda temporada, pero la versión de The Blind Boys of Alabama, que aparece en la primera, tiene un irresistible toque sureño que la hace irónicamente coherente con el universo de esta serie desarrollada en Baltimore.

- Woke Up This Morning (Alabama 3): Los Soprano
Partiendo del hecho de que sobre la música en Los Soprano se pueden escribir tesis doctorales (y no dudo que alguien lo esté ya haciendo), Woke Up This Morning es una elección muy afortunada como canción de los títulos de créditos. No es fácil ni mucho menos convencional, pero tiene un toque canalla y desencantado que se ajusta a la perfección a las peripecias de Tony Soprano.

- Won't Get Fooled Again (The Who): C.S.I.: Miami
La trilogía C.S.I. ha convertido a las canciones de The Who en uno de sus elementos de marca y el destino quiso en una extraña coincidencia que John Entwistle, en vez de disfrutar del renovado éxito del grupo, muriera precisamente en Las Vegas. Se supone que cada canción deben tener algo de la personalidad de la serie, pero en este caso la desconexión entre esta invitación revolucionaria y el caramelo para los ojos que es C.S.I.: Miami es total. Quizás por eso me gusta más.

- Where You Lead I Will Follow (Carole King): Las chicas Gilmore
La música es una parte esencial de Las chicas Gilmore, una serie que refleja como ninguna otra el papel que las canciones tienen en nuestras vidas. Carole King (que ha aparecido en alguna ocasión en el programa), volvió a grabar en un dueto con su hija Louise Goffin este tema de 1971 que pasa de ser una canción de amor a un himno sobre la devoción entre padres e hijos.

- I Don't Want To Be (Gavin DeGraw): One Tree Hill
Con esta canción dejamos el conflicto musical entre HBO y WB en tablas, lamentando testimonialmente que una serie como Sobrenatural con una banda sonora tan notable no tenga secuencia de créditos en la que insertar alguna canción rock de los años setenta. Con I Don't Want To Be en los créditos de One Tree Hill Gavin DeGraw pasó del anonimato a la fama y bien que lo merece el autor de esta notable canción con toques autobiográficos que encarna a la perfección la angustia adolescente y la búsqueda del individualismo del universo WB. Su estribillo es pegadizo y poderoso: I don't want to be anything other than what I've been trying to be lately / All I have to do is think of me and I have peace of mind / I'm tired of looking 'round rooms wondering what I've got to do or who I'm supposed to be / I don't want to be anything other than me.
 
Los otros 48 días
En muchas ocasiones cuando veo un capítulo de una serie de televisión sé a grandes rasgos lo que va a pasar, ya que suelo seguir la actualidad de las series pero a menudo veo los capítulos semanas o meses más tarde. Hay excepciones, pero el suspense es un componente que contribuye poco a mi experiencia estética cuando veo una serie de televisión. Con conocimiento de lo que ocurre, en las malas series se ven mejor las trampas y en las buenas se aprecia la belleza de la construcción. Saber de la muerte de Teri Bauer, Buffy y la señora Landingham no evitó que me emocionara profundamente en los respectivos capítulos. Y en el caso de Buffy, en cada una de las cuatro veces que lo he visto. Esta reflexión viene al caso a propósito del capítulo de la segunda temporada de Perdidos titulado Los otros 48 días, que está dedicado a rememorar la experiencia en la isla de los supervivientes de la cola del avión.

El reto del capítulo es que a grandes rasgos ya sabemos lo que va a ocurrir en él. Conocemos a los personajes que van a salir con vida y reencontrarse con el otro grupo. En un momento dado se había hecho la narración de lo que había sucedido para diezmarlos. Incluso se había visto la muerte accidental de Shannon, un personaje al que sólo hicieron interesante justo antes de matarlo. Sin flash-back porque en sí mismo es un inmenso flash-back, Los otros 48 días sólo tiene como misterio la presencia de un infiltrado en el grupo cuya existencia se revela con rapidez. Cuando Goodwin y Ana Lucía (un personaje fascinante al que dedicaré más adelante un comentario) suben juntos a la montaña, ya sabemos el qué: Ana Lucía regresará y Goodwin (como Ethan) no. Pero no el cómo. Y es en la exposición de este cómo donde brilla el verdadero suspense. En el intercambio de miradas, en el juego con la navaja militar, en la rápida pelea final. Los otros 48 días comprime una experiencia a la que en el caso de los otros supervivientes se había dedicado casi treinta capítulos y consigue no dejarse nada atrás, empezando por la desorientación del accidente y siguiendo con la presentación de un grupo de personajes que podrían haber sido los protagonistas de la serie. No deja de ser una continuación de ese brillante momento de autoconciencia narrativa en la primera temporada en el que el desafortunado Artz le dice a Jack y compañía que ellos se creen que son los únicos que hacen algo de valor en la isla cuando, en realidad, hay cuarenta personas allí.

Tenemos el horror del ataque de los Otros, las consecuencias de la violencia en la conciencia del Señor Eko y hasta un derrumbe emocional cuando Ana Lucía se permite llorar. Lo ya visto se resume pero no se obvia. Y es que, como la propia serie, los conocimientos adquiridos permiten que en una segunda visión tengan una nueva resonancia. El capítulo no deja de ser un ejercicio de estilo, pero su ejecución es tan perfecta que condensa una serie compleja como pocas sin que pierda un ápice de la acción y la riqueza emocional. Conscientes del artificio, los productores de Perdidos demuestran que la belleza dramática de la serie, su verdadero sentido, trasciende el MacGuffin del misterio de la isla. Si Los otros 48 días se hubiera presentado a los Emmy en vez de ese confuso capítulo de transición que es Hombre de ciencia, hombre de fe, Perdidos hubiera tenido la opción de revalidar el merecido premio como mejor drama que logró el año pasado.
 
¿Necesitamos héroes?
Cada día que pasa estoy más convencida de que Heroes va a ser uno de los grandes éxitos o de los grandes batacazos de la nueva temporada norteamericana. No creo que pueda existir un lugar intermedio. De momento hay señales dispares sobre lo que puede ser el destino de la serie. Por un lado, antes del comienzo de su emisión el programa ya ha logrado un culto apreciable, especialmente en la comunidad de seguidores de los cómics simbolizada en el Comic-Con. Sin embargo, la recepción al piloto de los críticos de televisión no ha sido tan entusiasta. Matt Roush, el crítico de TVGuide que considero mi principal referencia, realizó una valoración negativa del mismo y esa opinión ha debido ser compartida en parte por la cadena y los productores, ya que se ha realizado una nueva versión del piloto que pretende paliar sus deficiencias narrativas. El piloto de Heroes, al menos la primera versión, es de esos que sólo pueden crear impresiones contrapuestas: o se aborrece por forzado e inverosímil o se adora por su fascinante premisa.

Hay una razón por la que los personajes de cómics, particularmente los superhéroes, no han funcionado casi nunca bien en adaptaciones televisivas. Esas premisas hiperbólicas y personajes unidimensionales no conectan bien con el medio de la cercanía y la intimidad. Smallville se centra sobre todo en las relaciones familiares, amorosas y de amistad del protagonista, aprendiendo muy bien la lección de Buffy, cazavampiros. Los 4400, que cada día que pasa parece más una versión estrambótica de Los X-Men, ha tomado el original punto de vista del que ve a los elegidos para cambiar el mundo con cercanía pero con mucha desconfianza. Y Blade: The series está logrando presentar una mitología a cada paso más atractiva a pesar de su aburrido piloto y de un protagonista que es un cero a la izquierda dramáticamente. El planteamiento de Heroes parece hablar más de personas confundidas cuando no directamente atemorizadas por lo que sienten en su interior que de rescates imposibles y villanos sedientos de dominar el mundo. M. Night Shyamalan, ese reinventor del folklore moderno, ya hizo algo parecido con El protegido, pero plantear lo mismo en forma de serie de televisión y además hacer que sea bastante más entretenido es una tarea casi digna de un superhéroe.
 
Jim Steinman y el musical de "Batman"
Esto no tiene nada que ver con la televisión, sino con otras dos de mis aficiones favoritas, los musicales y las canciones del compositor Jim Steinman. Al que no le suene de nada este nombre, Steinman fue el autor de las canciones que inauguraron y cerraron Calles de fuego, además de los discos de Meat Loaf Bat Out of Hell I & II y de las canciones más memorables de Bonnie Tyler como Total Eclipse of the Heart y Holding Out for a Hero. Jim Steinman es un tipo poco convencional y sus canciones reflejan muy bien eso con sus melodias wagnerianas y esas largas narrativas con una complejidad que sonroja a la mayor parte de las canciones rock. En definitiva, es un autor con un mundo muy particular. Steinman se ha volcado con desigual fortuna en los musicales en los últimos años y uno de sus proyectos más curiosos fue trabajar en un musical basado en Batman en el que el propio Tim Burton iba a estar involucrado. Al final la cosa nunca llegó a buen término y ahora Steinman ha colgado en su completa página web tres canciones del musical, los dos números introductorios (Vespers)Angels Arise/Graveyard Shift (en el segundo de los cuales Batman hace su aparición) y Wonderful Toys, que es interpretado por el Joker como se puede adivinar por el título. Steinman reutilizó después los temas para otros proyectos con escasa fortuna según los comentarios que ha incluido en su blog, aunque para sus seguidores también es patente que también recurre a motivos de canciones anteriores. He descubierto esta delicia gracias a Ain't It Cool News, en donde la usaron para abrir una conversación tardía sobre el anuncio de que Heath Ledger será el nuevo Joker. Como Christian Bale como Batman me parece una elección inspirada, ahora sólo hace falta que esta segunda entrega tenga el brío que le faltó a la primera.
 
"Done the Impossible": El fenómeno "Firefly"
Los que visitan este blog saben de mi admiración por Joss Whedon e incluso pudieron leer mi tardía crítica de Serenity, la versión cinematográfica de Firefly. La realización de esa película fue un triunfo para la generación Internet y uno de los más brillantes ejemplos de la sinergia que se puede establecer entre un creador televisivo y el público que lo sigue con lo que se puede considerar cercano a la devoción. Cierto que los resultados económicos no fueron tan brillantes como se esperaba, pero el mero hecho de que Serenity llegara a ver la luz ya se puede considerar una hazaña. Un grupo de browncoats llevan un par de años trabajando en un documental que sirva de crónica a este espectacular fenómeno fan, cuyo título es muy apropiado: Done the Impossible. A través del informativo The KinseyGram he descubierto que el documental como tal se puede descargar de forma totalmente gratuita y legal a través del BitTorrent. Así los artífices del proyecto esperan que llegue a un público más diverso que los fans más irredentos de Firefly. El objetivo final es que los que disfruten con el documental se animen a comprar desde aquí la edición en DVD, que está cargada de extras, o incluso la banda sonora. De nuevo, una lección de buen marketing hecho con más ingenio que dinero.
 
"Paranoia Agent": El chico del bate y sus amigos
Paranoia Agent sólo era un título que me sonaba lejanamente (seguramente debido a su emisión en Cuatro hace unos meses) hasta que una persona cuyo gusto respeto mucho se habló de la serie, particularmente de un capítulo titulado ETC. Unos minutos más tarde entraba en un centro comercial y al pasar por la sección de DVDs de anime escuché a un chaval explicarle a otro quién era el chico del bate y llegué a la conclusión de que el universo conspiraba para que le diera una oportunidad a Paranoia Agent. Ví el primer capítulo con interés, pero no con tanto para ver inmediatamente el siguiente. Sin embargo, devoré los doce siguientes en dos tandas de seis capítulos hipnotizada por un universo rico y personal como he visto pocos en televisión.

Los que no hayan visto la serie se estarán preguntando quién es el chico del bate. Pues es un figura misteriosa que aparece de improviso para atacar a seres atrapados por las circunstancias. Cuando despiertan, esa violenta agresión los ha liberado de alguna forma y su existencia, aunque parezca mentira, ha mejorado por ello. Su primera víctima es la creadora de Maromi, un muñeco de éxito, y partir de ahí en cada capítulos asistimos a su carrera criminal y a la investigación que intenta ponerle fin. La historia comienza como una leyenda urbana y acaba, resolución psicoanalítica mediante, en forma de fantasía apocalíptica. Aunque muchas veces para analizar una serie es necesario destripar su argumento, en este caso no voy a hacerlo porque la mejor característica de la serie ha sido su capacidad para sorprenderme capítulo tras capítulo. Narrativamente, es un puzzle que añade nuevas pistas y personajes en cada entrega utilizando con brillantez el desorden temporal y elementos oníricos. Sin prisa, Satoshi Kon se toma su tiempo para presentar su universo, hasta el punto de que uno de los personajes de los créditos iniciales no aparece hasta el capítulo once.

Una gozada estética que utiliza diversos estilos de animación, Paranoia Agent es sobre todo también una ácida crítica a la sociedad japonesa que toca temas tan diversos como el acoso escolar, los suicidios pactados, el abuso sexual a menores, la deshumanización urbana y las miserias de la propia industria de la animación. ETC, el capítulo que me recomendaron inicialmente, muestra a un grupo de vecinas compartiendo rumores el chico del bate en una deconstrucción del propio universo de la serie y sus mecanismos narrativos. Prácticamente cada entrega tiene algo que puede ser considerado memorable, pero junto a ETC también me parecen construcciones geniales los capítulos que le preceden y le siguen, Los planes de una familia feliz y Maromi dormitando. De tiempo en tiempo me encuentro con un programa que me sorprende con una personalidad definida y una gran ambición satisfecha en el resultado final que eleva el listón de calidad de lo que le puedo pedir a la televisión. Paranoia Agent es uno de esos programas.