Upfronts 2007 (y 3)
Si la presentación de la nueva programación de la NBC, la CBS y la ABC nos trajo algunas sorpresas interesantes, lo mismo ocurrió con las últimas dos en discordia, Fox y CW. Aunque de distinta manera, cada una de ellas se enfrenta a la nueva temporada con ganas de dejar atrás un año no demasiado bueno. Sin duda, quien peor lo tiene es CW, cuyo primer año de existencia ha sido sencillamente desastroso, con sus nuevas series fracasando y sus éxitos de la vida anterior como el combo UPN/WB difuminándose en gran medida. Definitivamente fue un error cancelar Everwood para resucitar Siete en el paraíso, pero sobre todo lo fue pensar que la audiencia de las dos cadenas se sumarían automáticamente. Sin apenas novedades y con la mayor parte de sus programas al borde del retiro, o se produce un cambio de rumbo pronto o nos tememos que la historia de CW va a ser más efímera de lo que nadie anticipaba. Pero quizás la noticia más relevante es la esperada cancelación de Verónica Mars. Más que tristeza, creo que éste es el momento de celebrar la vida de un programa que ya ha sido definido como el fracaso más longevo de la historia de la televisión. Y es que francamente, que haya llegado hasta aquí es bastante inaudito. Pero aunque defensora de su segunda temporada pese a todo, reconozco que el paso por la universidad de nuestra detective favorita ha sido en muchos aspectos decepcionante. Más allá de los índices de audiencia, probablemente la cosa ya no diera para más creativamente, incluso con ese golpe de efecto que podría haber sido mostrar a Verónica en la academía del FBI. Lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible. Y, al menos, nos queda como consuelo saber que sus actores y guionistas no van a estar mucho en el paro (al parecer Rob Thomas se va a encargar de guiar los destinos de Viva Laughlin). Para evitar la decadencia a la que suelen estar condenadas la series de adolescentes que llevan a sus protagonistas a la universidad, One Tree Hill regresará a media temporada con los suyos recién graduados, una opción tan arriesgada como original. Respecto a las nuevas series, veremos qué ocurre con Reaper, cuya premisa es interesante si los excesos cómicos no la estropean, y Gossip Girl, uno de los dos proyectos que Josh Schwartz, el creador de The O.C., ha conseguido llevar a antena este año (el otro es Chuck de la NBC), esta vez un serial femenino.Aunque la situación es menos desesperada para Fox, lo cierto es que sus ejecutivos deben estar deseando quitarse la espinita de una temporada en la que todos sus nuevos dramas desaparecieron con rapidez de la parrilla. La mayor sorpresa ha sido dejar la prometedora The Sarah Connor Chronicles para la media temporada y en domingo, lo que se puede entender como una medida de protección para un producto cuya factura, tal y como se ha visto en los clips, es espectacular. Fox parece haber ido a por lo seguro con el policíaco K-ville (desarrollado en el Nueva Orleans pos-Katrina) y el judicial Canterbury's Law. De momento, sólo Sarah Connor y New Amsterdam, cuyo vídeo de presentación es muy atractivo, me parecen la nuevas series para seguir la próxima temporada en Fox. Por cierto, merece la pena echar un vistazo a los clips de presentación de Swingtown, Reaper, Dirty Sexy Money, Pushing Daisies, Life y Bionic Woman.
Upfronts 2007 (2)
Las cosas están pleno bullicio en los upfronts, ya sea porque se contratan series cuyos pilotos no tenían demasiado porvenir o porque se producen cancelaciones un tanto inesperadas. Pongamos el caso de Jericho, una sorpresa cuando se estrenó en otoño que tras regresar del descanso de primeros de año ha visto a su audiencia descender a niveles alarmantes. Siguiendo la idea de que, cuando los espectadores abandonan este tipo de programas, ya no vuelven, la CBS ha optado por la eutanasia de manera un tanto brusca. Pero a pesar de todo la CBS, buscando dar un toque heterogéneo a su parrilla, ha decidido apostar por un programa de género fantástico como Moonlight (no, no me gusta el título, pero probablemente es mejor que el anterior, Twilight). Y aunque la premisa de Moonlight (el vampiro como detective) nos resulta lígeramente familiar a las de un par de series ya emitidas, el protagonista Alex O'Loughlin me parece un actor a seguir. Por cierto, que ya se está siendo tópico de conversación la abundancia de protagonistas no norteamericanos en muchas nuevas series. Aparte de al australiano O'Loughlin, tenemos a los británicos Damian Lewis y Kevin McKidd. Pero quizás la apuesta más arriesgada de la CBS es Viva Laughlin, cuyo estilo de musical más o menos acentuado la convierte en la apuesta más bizarra de la temporada. Respecto a la ABC, poco que añadir a lo ya anticipado. Veremos cómo les funciona la noche de miércoles, compuesta por tres estrenos. ¿Será Pushing Daisies la revelación de la temporada como anticipan en TVGuide? ¿Arreglarán los problemas de Private Practice o volverá Addison a Seattle con la cabeza gacha? ¿Se convertirá Donald Sutherland en una estrella de la tele antes de acabar su carrera con Dirty Sexy Money o seguirá América ignorando a Peter Krause? Y francamente, ¿qué programa de la ABC tiene premisa más lamentable y peor material promocional, Cavemen o Big Shots? Material audiovisual aquí y mañana, réquiem por una Verónica.Upfronts 2007 (1)
Casi emociona ver cuáles van a ser finalmente las parrillas de programación de las principales cadenas de televisión norteamericanas pensando que probablemente algunas de las novedades previstas sea ese próximo éxito que nos enganche. De momento, lo más interesante de este año está siendo que prácticamente no está haciendo falta esperar a la presentación oficial ante los anunciantes de la nueva parrilla como solía ser habitual, ya que a través de comunicados de prensa y rumorología varia en blogs y páginas web ya se está sabiendo casi todo con un par de días de adelanto. De momento, la única que ya ha hecho su presentación oficial ha sido la NBC, colocada de nuevo este año en el cuarto puesto después de varios años de dominancia incontestable. Necesitada de éxitos desesperadamente después de que buena parte de sus ambiciosas apuestas para este año le salieran rana, la NBC ha optado por proyectos variados, muchos de los cuales en la arriesgada línea del fantástico. Para empezar, no ha contratado ninguna nueva comedia, prefiriendo ordenes ampliadas para sus semi-éxitos establecidos como The office y Mi nombre es Earl. Además, para evitar el bache de audiencia que ha aquejado a Héroes tras su descanso de media temporada, se han sacado de la manga un extraño spin-off, Heroes: Origins, protagonizada por nuevos personajes que, de gustar al público, podrán incorporarse a la narrativa central. Ley y orden vuelve, pero Acción criminal queda en segundo plano confinada, de momento, al canal de cable USA Network. Para cubrir los huecos dejados por las canceladas Crossing Jordan y Raines, la NBC apuesta por un grupo de series heterogéneas. Journeyman, sobre viajes en el tiempo, se combina con Héroes. Por su parte, Bionic Woman se ha emparejado con un prometedor proyecto titulado Life, en el que Damian Lewis (Hermanos de sangre) interpreta a un policía que regresa al trabajo tras haber pasado varios años encarcelado por un crimen del que era inocente. Chuck, sobre espías veinteañeros en clave de comedia dramática, es la novedad para la noche de los martes, mientras que Lipstick Jungle, adaptación de otra novela de la autora de Sexo en Nueva York con Kim Raver y Brooke Shield, se queda para la media temporada. Pero atención a la parrilla definitiva de la CBS, que ha dado luz verde a proyectos arriesgados como el musical Viva Laughlin, el drama sobre intercambio de parejas Swingtown y Cane, que aparenta ser una soap opera hispana.La obra inacabada
Dediqué el pasado puente de primeros de mayo a resolver una de las asignaturas televisivas que tenía pendiente de manera más acuciante: ver la segunda parte de la miniserie de Lars Von Trier Riget. Sin ser muy aficionada al trabajo cinematográfico de su director, los cuatro capítulos iniciales de su fantasmagórica soap-opera hospitalaria danesa me parecieron un ejemplo soberbio de narración que logra hibridar géneros con una soltura inaudita, asustando a ratos, divirtiendo a menudo y entreteniendo siempre. El final de la primera temporada de Riget dejaba demasiados interrogantes abiertos como para que aquello fuera el fin de las peripecias de Helmer, el cirujano sueco que en los momentos finales de cada capítulo declamaba contra "la escoria danesa", la señora Drusse, medium aficionada, y Krogshoj, el médico rebelde que maneja desde su morada en el sotano los hilos que mantienen en funcionamiento el hospital. Pero tengo que reconocer que la primera hora de la segunda parte de Riget no me gustó demasiado, fundamentalmente por apreciar un cambio de tono demasiado radical frente a su procedente. Tardé un poco en apreciar el estilo de comedia anárquica, absurda y desbocada que en el fondo sólo servía para amplificar la crítica radical a la profesión médica que toda la obra. Sin embargo, al llegar al cuarto capítulo, el relato no ofreció ninguna resolución a la mayor parte de los misterios, más bien al contrario, casi como si los artífices de la obra los hubieran dejado de manera premeditada en la mayor de las incógnitas.Obviamente este final suspendido tenía un importancia sobresaliente porque esos habían sido los capítulos finales de Riget, que tras su estreno en 1997 habían quedado sin conclusión. En el audiocomentario Lars Von Trier hablaba de un proyecto de tercera parte que no se realizó porque, sencillamente, nadie les pidió hacerlo, y por nadie entendemos a la televisión danesa. Y aunque finalmente esa orden hubiera llegado, las perspectivas del proyecto hubieran sido muy oscuras debido a la muerte de buena parte de los actores más relevantes de la serie, incluyendo a Ernst-Hugo Järegård (Helmer) en 1998 y Kirsten Rolffes (Sra. Drusse) en 2000. Riget permanece así como una obra inacabada, ¿pero eso desmerece en algo sus méritos?. La televisión, por su propia naturaleza como producto industrial, es el producto cultural que más expuesto está a los factores externos que pueden alterar su desarrollo. Al fin y al cabo, un escritor puede acabar una novela mientras siga con vida, y hasta las películas pueden de una manera u otra sobrevivir a la muerte de un actor o el director, o a la pérdida temporal de financiación. Cuando lo peor le ocurre a algún proyecto de entidad (como los Quijotes de Welles y Gilliam) la cosa pasa casi a la categoría de leyenda.
Sin embargo, en televisión esto no tiene nada de extraordinario. Cada año decenas de series ven la luz y la mayor parte de ellas ven sus vidas cortadas de manera abrupta por la cancelación. De hecho, como ya hemos comentado alguna vez, es precisamente en el género más dependiente de la construcción dramática, el drama, donde ello es lo más habitual. No hace falta indagar demasiado en la memoria para recordar casos como el del remake de El fugitivo, Joan de Arcadia, Wonderfalls, Carnivàle, Reunion..., por sólo citar casos de finales inesperados, en algunos casos en mitad de la orden de producción y en otros con el relato en mitad de desarrollar sus posibilidades. Tampoco me olvido de Firefly, que aunque tuvo la oportunidad de continuar a través de una películas, podemos coincidir en que no pudo completar así tampoco sus expectativas de vida. Salvadas del olvido por la revolución del DVD, estas obras inacabadas se han convertido en objeto de culto. Para algunos, su recuperación no es más que un futil intento de reproducir lo que pudo ser y no fue, y que por tanto carece de sentido dedicar tiempo a algo que ya sabemos que está incompleto y que nunca nos va a dar respuesta a sus interrogantes. Pero debemos buscar en las series algo más que tramas, y pensar si, aunque no nos han contado todo lo que se pretendía, no ha sido ya suficiente para entender lo que nos querían decir. Detesto la idea de que la experiencia televisiva sea devorada por el pragmatismo y que sólo tenga sentido en función de un hipotético final que debe contener todas las respuestas habidas y por haber. No deja de ser limitarse a los deseos de un espectador plano que equipara lo que ve a un mero producto alimenticio que aporta minutos de evasión, privado de esos elementos de riqueza en la ejecución y en el sentido que debe caracterizar a la experiencia estética. Las obras inacabadas no son por tanto recordatorios de las limitaciones del medio, sino ejemplo de sus intrincados matices. Así que, aunque me haya quedado saber qué había tras los misterios de El Reino, en sentido y forma y aunque inacabada, Riget es una obra completa. Y una excepcional.
"Dimensión Desconocida" en la UC3M
Aviso para los visitantes del blog que vivan en Madrid y alrededores. El próximo jueves 10 de mayo voy a presentar en la Universidad Carlos III una proyección dedicada a la serie Dimensión desconocida, que forma parte del ciclo Videodrome (Aula de Cine y TV), coordinado por la profesora del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual Elena Galán y en el que estamos participando varios profesores. La proyección se celebrará a las 16:00h en el aula 14.0.10, en la planta baja del edificio Concepción Arenal (sede también de la Biblioteca de Humanidades) del Campus de Getafe. Después de una presentación de la serie, veremos los capítulos The Monsters are Due on Maple Street, Shadow Play y Time Enough at Last. La entrada es libre y gratuita, así que estáis invitados todos a asistir.Encrucijada anual
Como todos los años, la llegada del mes de mayo marca el periodo más importante para la televisión en Estados Unidos, el momento en el que la parrilla de las networks se reordena con cancelaciones y cambios de horario que van a abrir los huecos para las novedades a punto de ser contratadas. Francamente, esta temporada será otra de las que no pasará a la historia. Incluso los novatos de más renombre como Ugly Betty, Cinco hermanos y Héroes se han tenido que conformar con índices de audiencia notables pero en ningún caso espectaculares. Ha habido notables decepciones como Studio 60, el batacazo del año, e incluso el título más admirado por los críticos, la sorprendente Friday Night Lights, se ha convertido en una cuestión de fe para la NBC ante su incapacidad para conectar con la audiencia. Y la mayor parte de las series consideradas más significativas está atravesando periodos muy complicados, con la audiencia en descenso, la creatividad en entredicho o ambas a la vez: 24, Perdidos, Anatomía de Grey, Verónica Mars, Mujeres desesperadas... Los fiascos se acumulan: la CW no funciona, la NBC no se recupera, los dramas seriales fracasan, la audiencia en la demo clave de entre los 18 y los 48 años ha descendido un 10%... En resumen, una temporada bastante tristona.Pero al menos, nos queda la esperanza de ver lo que el año que viene nos tiene que ofrecer a la espera de que se ampliando los huecos o limitándose en función de renovaciones en masa como la de la ABC hace unas semanas, las cancelaciones esperadas como la de Las chicas Gilmore (agradecida, en fin) o los acuerdos económicos a los que puedan llegar los productores de determinadas series en eso que se llama la burbuja para mantenerlas en antena. En el imprescindible blog de Nikki Finke tenemos un adelanto de los proyectos con más viabilidad de cara a las próximas semanas. De momento lo único seguro es la luz verde para el spin-off de Anatomía de Grey con Kate Walsh al frente (el backdoor pilot no ha sido brillante, pero Matt Roush nos recuerda que el piloto de la serie original tampoco provocó oleadas de entusiasmo en su momento, por si acaso). Y también parece claro que puede ser un buen año para el fantástico en las networks: The Sarah Connor Chronicles (derivación de Terminator), Them (sobre una célula de terroristas, perdón, extraterrestres infiltrados en nuestro planeta), Babylon Fields (sobre resucitados), Jorneyman (Kevin McKidd de Roma viajando por el tiempo para mejorar el futuro), Bionic Woman (el piloto retocado parece que ha evitado el naufragio) y The Reaper (joven trabaja para el Diablo recuperando almas) parecen apuestas seguras. Dirty Sexy Money, con Peter Krause y Donald Sutherland en el reparto, promete dar vida a un género de capa caída como el judicial, y es posible que con Marlowe Jason O´Mara por fin se convierta en una estrella tras pasar por series más que discutibles.