Los dichosos "Numb3rs"
Por fin tuve tiempo de ver los dos primeros capítulos de Numb3rs, esa serie singular donde un matemático ayuda a resolver casos a su hermano del FBI. Como resulta que no tengo bastante con los CSI, los Ley y orden, Sin rastro, The closer, Caso abierto y no puedo esperar a que empiece Mentes criminales, decidí darle a esta serie una oportunidad para ver cómo se las organizaba para ofrecernos una nueva ración de violencia contra las mujeres en forma de secuestros, torturas, violaciones, estrangulamientos, enterramientos en vida y descuartizamientos, preferentemente si son repetidos. Si me pusiera intelectualoide, podría decir que es un síntoma de que en el subconsciente masculino hay cierta resistencia a la liberación de la mujer (y eso que rara vez está la sharia por medio), aunque en realidad mi conclusión es que los guionistas ya se estrujan bastante las neuronas pensando en creativas formas de matar como para entretenerse en estas menudencias socio-culturales. Las mujeres somos víctimas fáciles, y punto. Numb3rs tiene un elemento de originalidad por su estrambótico planteamiento. Pero no hay que buscarle la verosimilitud que no tiene. Al fin y al cabo nadie se queja de que en CSI las pruebas de ADN tarden 10 minutos. Pero lo que más me llamó la atención de la serie es su carácter como drama judío. Los productores debieron pensar que el público no se creería que un genio de los números podría ser otra cosa que judío. Vale, todos hemos vistos Una mente maravillosa, pero ahí el protagonista estaba loco y no cuenta. Así que se buscaron de protagonista a un actor que no sólo fuera judío, sino que además nadie lo pudiera confundir con otra cosa. Ya sabemos cómo funciona Hollywood: si no eres rubio y tienes los ojos azules puedes interpretar sin problemas a hispanos, italianos, árabes, filipinos, índios, hindúes, gitanos, pakistaníes, mapuches y hasta esquimales. David Krumholtz, que todo el mundo que ha visto Urgencias recordará para siempre como el paciente esquizofrénico que cosió a puñaladas a Carter y la pobre Lucy, es el esterotipo de judío hecho carne, como también Judd Hirsch (lo adoro desde Gente corriente), que interpreta a su padre. Por si hay alguna duda en el espectador, en los dos primeros capítulos se recuerda que nuestro matemático ya había colaborado con su hermano en casos económicos (el puñetero hasta se sabe de memoria el número de la Reserva Federal, lo que debió causar furor en esas webs anti-semitas especializadas en teorías de la conspiración). Según la IMDB, Gabriel Macht iba a interpretar al hermano del FBI, pero este actor que es guapo y carismático tenía un grave problema: aunque es judío, no se ajusta al estereotipo físico. Así que los productores, que no querían confundir al público, se buscaron a otro actor que fuera judío, que lo pareciera y que además ya hubiera interpretado a uno de los más famosos de la historia de la televisión, Joel Fleischman. Lástima que a Rob Morrow los años no lo estén tratando bien. Realmente Numb3rs sería una serie diferente con un actor con algo más de energía. Lo cual no me dejaba de recordar lo divertida que había sido la parodia de 24 en el capítulo de acompañamiento de Sin rastro. Aunque los judíos dominan Hollywood, ya sabemos que en la televisión su presencia siempre ha sido un poco peliaguda en un extraño fenómeno de auto-exclusión orquestado por los grandes magnates. Yo, que soy absolutamente pro-semita (para qué voy a ocultarlo), no veo mayor interés en Numb3rs como programa policíaco, pero sí me llama bastante más la atención la caracterización étnica de sus protagonistas, con o sin estereotipos, y cómo eso afectará a su desarrollo dramático.Comentario:
Ufff, Numbers... vi un rato, y no pude más. Exagerada, mala, actores acabados, doblaje horrible... y ya está muy visto el esquema que sigue. House también lo sigue, pero es más rica en personajes y sobre todo en diálogos.
CSI, de esta moda, es la primera y la mejor (Las Vegas, que sus secuelas son cada cual peor).
Volviendo al hilo del tema... Pues sí que es mosqueante la manía de Holliwood de recurrir a arquetipos, por ejemplo con las razas. Una pena.
Saludetes.
CSI, de esta moda, es la primera y la mejor (Las Vegas, que sus secuelas son cada cual peor).
Volviendo al hilo del tema... Pues sí que es mosqueante la manía de Holliwood de recurrir a arquetipos, por ejemplo con las razas. Una pena.
Saludetes.
Comentario:
La verdad es que a mí "Numb3rs" no ha terminado de engancharme, y ni siquiera "Sin rastro" me ha obligado a ser infiel a "House". De todas estas series policíacas "especializadas", me sigo quedando con "CSI", sobre todo porque sus personajes son entrañablemente frikis.