Estamos en directo
La televisión nació como un medio en directo y, aunque en la actualidad la totalidad de la ficción se emite grabada o filmada, es lógico que de vez en cuando alguien quiera volver a esas raíces con un acontecimiento especial. Hace una semanas la telecomedia Will y Grace emitió su primer capítulo de la nueva temporada en directo con notable fortuna y ya hay otros dos proyectos. El más inmediato es la emisión en noviembre de un capítulo de El ala oeste de la Casa Blanca, dedicado al debate entre los dos candidatos presidenciales a los que dan vida Alan Alda y Jimmy Smits. Un veterano presentador de informativos, Forrest Sawyer, ya ha sido contratado para interpretarse a sí mismo moderando el debate. Como en otras ocasiones, el capítulo será representado dos veces, uno para la Costa Este y otras vez, unas horas más tarde, para la Oeste. Cobra fuerza de la idea de que el congresista Joe Santos, al que da vida Smits, puede ser el posible próximo presidente en la serie, que vive sus momentos finales. Si ya hay un presidente negro y una señora presidente, ¿por qué no va a haber un presidente hispano?. Sobre todo, porque Martin Sheen, que da vida en la serie al presidente Bartlett, se llama en realidad Ramón Estevez.
Por su parte, George Clooney, el impulsor del memorable capítulo en directo de Urgencias y productor de la versión para televisión, igualmente en directo, de la película Punto límite, quiere realizar una versión similar de la sátira sobre la televisión Network, un mundo implacable. La película fue un ajuste de cuentas del escritor Paddy Chayefsky con el medio en el que había alcazado la fama veinte años antes escribiendo dramáticos en sus primeros años de existencia. Por lo que esta versión es muy pertinente y no sólo porque su contenido, una exageración cómica en el origen, sea ahora completamente realista.
Por su parte, George Clooney, el impulsor del memorable capítulo en directo de Urgencias y productor de la versión para televisión, igualmente en directo, de la película Punto límite, quiere realizar una versión similar de la sátira sobre la televisión Network, un mundo implacable. La película fue un ajuste de cuentas del escritor Paddy Chayefsky con el medio en el que había alcazado la fama veinte años antes escribiendo dramáticos en sus primeros años de existencia. Por lo que esta versión es muy pertinente y no sólo porque su contenido, una exageración cómica en el origen, sea ahora completamente realista.