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Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante Doctor en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
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"Gran Hermano 8": Que comiencen los juegos
Artículo de opinión en FórmulaTV:
Gran Hermano es un programa bastante dependiente de los rituales: las nominaciones, las subidas al confesionario, las fiestas con alcohol destinadas a elevar la libido de los concursantes y especialmente las expulsiones con sus “conectamos con la casa” y “la audiencia ha decidido….”. Todo es previsible y por tanto satisfactorio para los espectadores más fieles. Pero de todos estos rituales, la gala inaugural siempre es el más aburrido y el estreno de la octava etapa del programa no fue una excepción.

En ese momento de contacto inicial, los concursantes ponen todo de su parte para resultar carismáticos y agradables, pero la mayoría resultan planos y forzados. Así que sólo nos queda ir identificando entre ellos a los que se ajustan a los arquetipos ya habituales: el metrosexual, la friki, el intelectual pretencioso, la virgen, el aspirante a latin-lover, la bomba sexual, el rústico, la borde, el extranjero simpático… Pero este año todos ellos se enfrentan a un reto mucho mayor que una vaquilla hiperactiva. Y es que en la pasada edición Pepe reinventó un concurso que hasta entonces se basaba en premiar a tontos útiles que habían aprendido bien la lección del protagonista de Yo, Claudio.

El prolongado atractivo de Gran Hermano se debe principalmente a dos factores. Por un lado, la presencia de Mercedes Milá, que al venir del mundo del periodismo tradicional le da un tono inquisitivo y cerebral sin que ello sea obstáculo para que a la vez muestre la exhuberancia de que quien disfruta con lo que hace. Y por otro, de todos los programas de telerrealidad, Gran Hermano es el que se basa en una convivencia más pura, sin actividades paralelas o penurias exageradas que distraigan a los concursantes. Y como un vistazo a los libros de Historia revela, la convivencia no es algo que se nos dé del todo bien a los seres humanos.

Pero hasta que la cosa se empiece a animar, Gran Hermano 8 ya tiene motivos para la polémica debido a un tropiezo en el sorteo para elegir al último participante y un enigmático concursante llamado Kiko, procedente de la costa gallega y que mostró un estilo de vida exageradamente lujoso para un empresario hostelero que no ha cumplido los treinta. Como no dudo del buen juicio de los responsables de Telecinco, me imagino que habrá una explicación convincente, pero resulta absolutamente irresponsable que su video de presentación dejara espacio para la ambigüedad y permitiera sacar conclusiones a cualquier espectador con un mínimo de perspicacia. Y no sólo por la gravedad del tema, sino sobre todo por el irreparable daño que se le puede hacer a Kiko y su familia. Gran Hermano es un concurso divertido. No vayamos ahora a jugar con fuego.
 
Comentario:
Me lo voy a peder :-(
 
Comentario:
Que comiencen los juegos, no. Que comience la basura.
 
Comentario:
Esta noche en el debate se supone que dicen la respuesta a lo del jaleo de las bolitas.
 
Comentario:
A veces la gente olvida que estos programas son concursos, y se cabrean cuando un concursante empieza a hacer cosas como lo de Pepe para asegurarse un puesto en la final. En una de las primeras ediciones de "Supervivientes" había también una participante que le caía mal a todo el mundo, pero era una concursante fabulosa, que ideó un plan verdaderamente maquiavélico para ganar el concurso. Su problema fue que la audiencia no echaba a los concursantes, sino ellos mismos, y acabó fuera dos semanas antes de llegar a la final. Un error de cálculo.
No