Todo sobre la tele
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Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante Doctor en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
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"Operación Triunfo": Más que un sueño
Artículo de opinión en FormulaTV:
Para comenzar a calentar el ambiente ante una nueva edición del concurso, Telecinco ha estado emitiendo durante las últimas semanas los primeros castings de Operación Triunfo, celebrados en diferentes ciudades de la geografía española a comienzos del verano. Emitido en forma de tira diaria de media hora de duración, el programa en principio debería ser únicamente de interés para los seguidores acérrimos del concurso, entre los que no me encuentro. Operación Triunfo, pasada la efervescencia de su éxito inicial, se me antojó como poco más que un entretenido y sofisticado karaoke con el que localizar a jóvenes a los que explotar convenientemente en carreras musicales más llevada por la avaricia que por el buen gusto.

Pero esta ambivalencia es probablemente la razón por la que en las últimas semanas he seguido fascinada el desarrollo de los castings, protagonizados por soñadores para los que Operación Triunfo no es un mero programa de televisión, sino una idea abstracta de realización personal. No hay nadie mejor que lo ejemplifique que Encarna, que se presentó a los castings de Málaga armada con los dos aparatos con los que mitiga una sordera degenerativa. Una cantante sorda parece una imposibilidad práctica y Operación Triunfo no es exactamente una ONG, pero haber superado las dos primeras fases ha cambiado de manera real la vida de esta joven. Y tampoco nos podemos olvidar de Jorge, un joven gitano afable, atractivo y con una voz prometedora al que esperaba en la puerta la mitad de su clan. Operación Triunfo es un generador de esperanza y estos castings ofrecen momentos de comunión entre padres e hijos a menudo sobrecogedores, como el dueto de la gallega Eva y su madre. No me faltaría cinismo para afirmar que pareció diseñado con el objetivo de rehabilitar la imagen de la abrasiva Noemí Galera, pero la situación provocó una emoción a la que dudo nadie pudiera resistirse.

Pero frente al propósito de hacer realidad los sueños, el fracaso se impone de manera mayoritaria entre los aspirantes. Muchos lloran por sí mismos y por decepcionar a sus padres, pero algunos se ven liberados para criticar al concurso de forma descarnada, revelando la irracionalidad de los sueños (ahora destruidos) que habían depositado en él. Así defienden con rencor su valor como artistas criticando de paso un proceso de selección basado más en un esquema comercial que en el reconocimiento del talento. Los castings de Operación Triunfo se podrían haber limitado a historias de Cenicientas y Cenicientos en proyecto, con el añadido cómico de las desastrosas actuaciones de los inevitables frikis. Sin embargo, se han añadido al relato las dosis de crueldad (el lujoso carruaje convertido de nuevo en calabaza) que caracterizan a los verdaderos cuentos hadas. Es su reflejo del lado oscuro de Operación Triunfo lo que eleva a este sucedáneo muy por encima del propio programa que justifica su existencia.
 
Comentario:
Creo que nunca entenderé cosas como OT o GH: sueños de ser algo sin esfuerzo puede tenerlos todo el mundo, pero realizarlos vendiéndote a la cutrería, a la moda, a caer en lo más bajo intelectualmente (son programas sin cultura, sin inteligencia) me parece deleznable.
Por eso mismo no entiendo muy bien tu artículo... o más bien sería a la gente que se presenta, supongo. Vi un cacho para reírme mientras cenaba, y vaya si me reí. La gente va al casting como si se jugara el futuro de su vida, como si fuera un examen final de carrera o una entrevista de trabajo importante, llorando, con la estúpida familia apoyándole... Ufff, para los que tienen que currar y empollar, ver tanta gente soñando con vivir del cuento es penoso.
Así va España, así va el mundo: cada uno quiere ser algo sin hacer nada. Así va la tele. Y joder, así va la música, cada vez es más difícil encontrar música de verdad y cultural en tiendas. Ya no se encuentra el sello de nuevas músicas de Narada, de folk ni te hablo...

En fin, detesto estas basuras de programas, no son más que manipulaciones de la población, tipo distopías como "Un mundo feliz" de Huxley o "Farenheit 451" de Bradbury. Por cierto, ¿cuántos de esos que van al casting de GH u OT han leído un libro en su vida?

Ah, y se me olvida: ¿por qué hay gente que va al casting de OT ¡con una guitarra a cuestas!? Como si ahí saber qué es la música importarse, todo es imagen y, menos mal, voz.

Saludos.
No