Todo sobre la tele
Acerca de
Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
Sindicación
 
"Pues hagámoslos memorables"
No se puede negar que a Joss Whedon se le da bien poner un buen colofón a sus series. Tras el brillante final de Buffy, cazavampiros, el capítulo de despedida de Ángel estuvo a la altura de lo esperado a pesar de unas circunstancias poco propicias en forma de cancelación inesperada pocas semanas antes. La quinta temporada de Ángel deja un sabor agridulce en el espectador, pero a la vez es un perfecto exponente de una serie irregular, con cambios de tono radicales y que se dejaba llevar por un humor en ocasiones forzadamente grotesco. Pero, a la vez, Ángel también ha ofrecido algunos de los mejores, más perfectos y emocionales momentos del drama televisivo actual, erigiéndose a menudo en la cima de las posibilidades de la serialidad. El final de la cuarta temporada, en el que Ángel y su equipo aceptan dirigir Wolfram y Hart, sus antagonistas hasta ese momento, se me antojó como una solución artificial y forzada para cerrar una tanda de capítulos con los que la serie no sólo había perdido el norte, sino también el resto de los puntos cardinales. En la perspectiva de esta quinta temporada, parece más claro si cabe que Joss Whedon destruyó la serie en el proceso de salvarla colocando a su protagonista en una situación imposible para la progresión dramática. Y no me creo eso de que esta trama fuera una alegoría de la Guerra de Iraq, como afirmó Whedon cuestionando la inteligencia de sus espectadores. La sexta temporada de Buffy podrá tener sus admiradores o detractores, pero es imposible negar su audacia temática. A pesar de presentarse como equivalente (superar un profundo trauma), esta quinta temporada de Ángel sencillamente no va de nada hasta los dos últimos capítulos finales. La imposición de incluir a Spike, resucitado tras su muerte en el desenlace de Buffy, tampoco aportó gran cosa. Reducido a un interludio cómico, James Marsters sólo tiene tres o cuatro capítulos en los que brillar. Sin embargo, colocar a otro vampiro con alma en el mismo universo dinamita la mitología de Ángel cuestionando la profecía Shanshu y añadiendo más desorientación a la historia. Y eso a pesar de que es la base para el brillante Soul Purpose, en el que Ángel se enfrenta a sus miedos en una ensoñación alucinatoria mientras Spike revive casi virtualmente el piloto del programa.
Ésta acaba siendo la clave de una temporada que en su conjunto no funciona y a duras penas mantiene el interés, un pecado especialmente grave para una serie que como Ángel siempre encontró en la serialidad sus mejores bazas. Pero, a la vez, también es una temporada que proporciona un puñado de capítulos sencillamente memorables que no sólo se encuentran entre lo mejor ofrecido por Ángel, sino también entre lo más destacado del Buffyverso en su conjunto. No podemos olvidar de The Cautionary Tale of Numero Cinco, un pequeño cuento casi en clave de realismo mágico que recuerda a Ángel la importancia del heroísmo. Ni tampoco Why We Fight, un pastiche con el género bélico en su variedad de submarinos que nos adentra en los años oscuros de Ángel, post-alma y pre-Buffy. Una perfecta continuación de un favorito personal, Have You or Have You Been de la segunda temporada, recuerda a Ángel, poco antes de que se vea de nuevo casi reducido a la soledad, de que salvar vidas no es lo mismo que salvar almas. El hilarante Smile Time, una visión ácida de los programas infantiles que subvierte su mensaje tranquilizador, es un prólogo perfecto para un capítulo brutal y doloroso como A Hole in the World, en el que asistimos a la agonía de Fred, el personaje de bondad más pura que ha habitado este universo. Illyria supuso la llegada de otro personaje fascinante, pero sobre todo sirvió como escaparate del infravalorado talento de Amy Acker. Los ecos de Dante presentes en Underneath y la reaparición de la mitología de la Cazadora en Damage, con el propio Andrew colocado en una posición de superioridad moral frente a Ángel, son otros puntos álgidos de una temporada salvada por las individualidades.
Personalmente, creo que Whedon y su equipo nunca tuvieron muy claro lo que hace con la serie una vez cumplido el ciclo que a la postre ha venido a justificar su existencia, el arco de capítulos que comenzó a final de la primera temporada y concluyó a comienzos de la cuarta. Pero tampoco se me escapa que Ángel era un personaje para el que crear historias una vez superado el arco relacionado con su nacimiento como personaje y el amor que marcó su vida, Darla. Aunque Ángel siempre fue en Buffy el amor imposible y ayudante ocasional, funciones con las que fue concebido, la segunda visita de Buffy en Sanctuary sirvió para explicitar que en este universo privado de Ángel la cazavampiros iba a ser un cero a la izquierda. Sencillamente, cerraba las posibilidades dramáticas de la nueva serie. Cuando Darla se fue y el personaje de Connor perdió su función inicial, muy pocas cosas se salvaron del desmoronamiento narrativo. Es por ello que Not Fade Away es un episodio tan propicio para cerrar un universo centrado en la pérdida y la búsqueda de la redención a pesar de todo. Ángel pierde a amigos, enemigos y aliados, pero se encuentra a sí mismo cuando regresa a un callejón oscuro para convertirse en un campeón contra el Mal después de realizar lo que no puede considerarse otra cosa que un hara-kiri de su propio relato.
No tengo interés por ver más encarnaciones del Buffyverso ni en forma de telefilmes, cómics o novelas. Este final me resulta plenamente satisfactorio. Cualquier otra encarnación, tenga o no la bendición de Whedon, no deja de ser material de derribo, meras tramas privadas del tempo televisivo y la personalidad de los actores. Este final plagado de muerte e incertidumbre se me antoja la única conclusión posible para una serie que a pesar de todo encontró esperanza donde otros sólo hubieran visto nihilismo. Gunn nunca fue uno de mis personajes favoritos, pero reconozco que logró mi devoción absoluta cuando, enfrentado a la muerte cercana, se propuso de hacer sus últimos minutos memorables. De nuevo Joss Whedon demostró su genio verbalizando en los diálogos los retos narrativos de sus programas. No pude evitar que se me escapara una lagrimita unos segundos después del rotulo final. Ciertamente, los últimos minutos de la agonía de Ángel fueron memorables.
 
Comentario:
Un capitulo final oscuro que le va mucho a Angel. Las muertes y las despedidas son memorables y esos últimos minutos si, son geniales.

Josh Whedon supo darle un buen final pese a las prisas de última hora.
 
Comentario:
Hace poco que también escribí sobre el final de Angel, a mi sinceramente como dijé no encuentro un final mejor para la serie.
 
Comentario:
Muy cierto. Pocas series han sabido despedirse tan bien y con mejor frase.
 
Comentario:
Te doy toda la razón, el capitulo final de angel es uno de los mejores finales de serie que he visto en mucho tiempo.
No