Todo sobre la tele
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Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
Sindicación
 
Tengamos los paraguas preparados
Leo en FórmulaTV que Inundación, la miniserie emitida por Cuatro durante las dos últimas semanas, logró anoche un discreto registro para su capítulo de conclusión. Cuatro sigue apostando por crear un contenedor de miniseries para la noche del lunes y el público no termina de responder. En un primero momento, el contenido de Inundación parecía ajustarse como un guante a los presupuestos ideológicos de la cadena, especialmente su interés por resaltar los desastres que se nos avecinan con ese cambio climático que de momento tiene más de hipotético que de real. Inundación, en el que una tormenta acaba dejando el centro de Londres bajo varios metros de agua, tuvo el perfecto toque de profecía catastrofista. Hace unos meses Tsunami ya nos recordó que la Naturaleza no necesita demasiado para demostrar su mala leche y era imposible no relacionar la cobertura informativa que aparece dentro de la miniserie con las imágenes ya familiares de la tragedia del Katrina. El progreso cuesta y aquí es donde Occidente va a empezar a pagar. A nivel de género, la miniserie era fiel a sus coordenadas tradicional. La primera parte se centraba en la vida cotidiana de los personajes y los problemas de incomprensión e incomunicación familiar que los aquejan. En el caso de Rob Morrison, el personaje al que interpretaba Robert Carlyle, el problema es doble: mantiene una relación tirante con su ex-mujer Sam (Jessalyn Gilsig, que los seguidores de Nip/Tuck y Héroes sabemos que lo mismo vale para un roto que para un descosido) y directamente no se habla con su padre Leonard (Tom Courtenay, un poco perdido en su papel), quizás porque en el fondo es como él. Y como también es habitual, será irónicamente la tragedia lo que dará a los personajes perspectivas y les ayudará a recomponer sus vidas, con la idea del perdón siempre presente.

Sin embargo, más allá de sus inevitables convencionalismos melodramáticos (sin los que aquello sería simplemente un documental del Discovery Channel), Inundación fue una interesante muestra del oficio que los británicos ejercen en este tipo de productos. Más allá de los efectos (ya sean los efectos especiales o los golpes de efecto), Inundación tenía un tamiz de realismo, especialmente por su interés por centrarse en un puñado de funcionarios desorientados ante lo que está ocurriendo y un heroísmo de estar por casa, en el que el sacrificio se realiza sin grandilocuencias o sencillamente por casualidad. Incluso el suicidio del asesor científico que fue incapaz de predecir lo que iba a ocurrir se queda en off, casi privado de cualquier dramatismo. Esa clave baja lograba lo que casi parecía imposible: que lo que en contenido era un auténtico disparate, en la pantalla no lo parecía. E incluso en algunos momentos, como la muerte de uno de los empleados del Metro, el resultado fue verdaderamente notable. Y hablando de profecias, hoy no nos podemos perder Estado de sitio en Antena 3, una película que cada año año es más y más escalofriante.
 
Comentario:
"Estado de sitio" me encanta. El día de su estreno los críticos la hicieron polvo por lo fantasiosa que era, olvidando la propia calidad del guión y la realización... Pero ahora la cosa ha cambiado, claro. Malditos críticos.

 
Comentario:
Me gustaria que comentara algo sobre Heroes y su relación con Lost en cuanto al estilo de narración.
 
Comentario:
Me gustaria que comentara algo sobre Heroes y su relación con Lost en cuanto al estilo de narración.
 
Comentario:
Buenas! A ver si comentas algo pronto sobre Perdidos... En esta tercera temporada se demuestra que los guionistas se han radicalizado, y que van a seguir su plan aunque muchos telespectadores se queden por el camino. Que Locke se haya convertido en el gran personaje de la serie lo demuestra.

Y siguen los momentos brillantes. En el último capítulo volvieron a poner la escena con la que se abría la temporada... sólo que en otro contexto, y por tanto nos fijamos en cosas diferentes. ¡Éstas son las potencialidades del medio televisivo!
No