Todo sobre la tele
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Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante Doctor en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
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Los fenómenos del verano
El verano 2009 ha sido ciertamente singular desde el punto de visto televisivo, con al menos tres puntos de interés.

- El fenómeno True Blood. Nada ha generado más artículos en la prensa que el extraordinario éxito del programa vampírico de Alan Ball, que semana tras semana ha ido batiendo sus record de audiencia hasta lograr cifras cercanas a los blockbusters de HBO por antonomasia, Los Soprano y Sexo en Nueva York. No es que precisamente nos sorprenda, ya que ocurrió algo similar en la primera temporada de la serie, que tras un comienzo titubeante tomó más velocidad con cada capítulo (algo que curiosamente también pasa con el propio ritmo narrativo de la serie). Y a ello hay que sumar las cifras de venta en DVD, casi un millón y medio de unidades en tres meses. Si todo va cómo se espera con la nueva serie de David Simon y la estimulante apuesta de Martin Scorsese, parece que la resurrección de HBO es un hecho.

- El fenómeno del cable básico. Mientras todos los amantes del drama de calidad cruzamos los dedos para que Jay Leno se dé un batacazo con su nuevo programa nocturno (véase este artículo de la revista TIME para calibrar las implicaciones de lo contrario), las series del cable básico se consolidan como una estupenda "tercera vía", más convencionales que en el cable premium pero más atrevidas que en las networks, cuyo modelo de producción empieza a perder sentido año tras año. Mientras que en las networks El mentalista ha sido el único éxito contrastado, en el cable básico se han lanzado en estos meses con buenos resultados Royal Pains, Dark Blue, Warehouse 13 y HawthoRNe.

- El fenómeno Sobrenatural. Lo sé, lo sé. No se puede poner a la misma altura que los dos anteriores, pero no deja de ser una satisfacción ver cómo dos de los críticos televisivos más destacados de los Estados Unidos, Matt Roush de TV Guide Magazine y Maureen Ryan del Chicago Tribune, se han pasado el verano poniéndose al día con Sobrenatural a rebufo de una extraordinaria cuarta temporada en la que prácticamente todo salió bien, especialmente la incorporación de un sensacional Misha Collins como el arcángel Castiel. Como admiradora de la serie desde el comienzo (comentarios aquí y aquí) esta cuarta temporada fue un estupendo premio, tanto por su notable cohesión (nunca uno de los puntos fuerte de Sobrenatural) como por una notable sucesión de grandes capítulos: "In the beginning" (Dean conoce la sorprendente verdad sobre sus padres gracias a un salto en el tiempo), "Yellow fever" (con Dean convertido en un hilarante cobarde), "I Know What You Did Last Summer" y "Heaven and Hell" (sobre profetas y sexo), "Death Takes a Holiday" (uno de los mejores monstruos de la semana de la serie), "It's a Terrible Life" (qué pasaría si los hermanos no lo fueran), "The Monster at the End of This Book" (Dean y Sam los cazademonios conocen al escritor de una serie de novelas protagonizadas por Dean y Sam los cazademonios), "Jump the Shark" (el medio hermano Winchester que nunca conocieron) y "The Rapture" (lucimiento absoluto de Mischa Collins comi Castiel y Jimmy, el propietario de su cuerpo humano). Sobrenatural, sin prisas ni hacer ruido, se han convertido en una de los programas más entretenidos y sorprendentes de la televisión. Bienvenido por fin el reconocimiento crítico.
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