Todo sobre la tele
Acerca de
Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
Sindicación
 
La locura del tabaco
Hoy quería dedicar un espacio a la nueva y mejorada Galáctica: Estrella de combate, pero resulta que estamos en el Día de los Tontos y creo que voy a despreciar así a la serie más brillante de la televisión actual. Dicho lo cual, dedico unas líneas al especial anti-tabaco de Antena 3 con el que me topé anoche de madrugada, que maldita fue la hora. En virtud de la honestidad informativa, debo decir que que fumé habitualmente durante unos 3 o 4 años de mi vida, pero nunca una cantidad demasiado apreciable debido a que era (y soy) demasiado pobre y tacaña para comprar paquetes de manera regular y demasiado vaga para liar tabaco. Una pulmonía infantil me hace tener los pulmones débiles y aún recuerdo la mañana en la que llegué jadeando a la puerta de entrada principal de mi morada de estudiante (en estructura de patio sevillano y sin telefonillo) después de bajar a zancadas dos pisos y cuarenta escalones tras escuchar la melodía de aldabonazos que tenía como identificador de mis visitas para diferenciarlas de las de los vecinos del bajo (un alemán y una coreana aficionada a provocarme pesadillas vistiéndose de flamenca) y el primero (unos bakaladeros con un perro con el original nombre de Pluto). Detrás de la puerta estaba el futuro ex novio de una amiga, que me miró a los ojos y me dijo: "Killa, deberías plantearte fumar menos". El patetismo de la situación me hizo dejar el tabaco para ocasiones muy concretas, como fumarme un puro en las bodas (tengo testimonio gráfico, pero no voy a compartirlo). Con este bagaje personal, los primeros minutos del programa me interesaron, aunque pronto se me vino a la cabeza un título clásico, Reefer Madness, una película propagandística realizada en Estados Unidos en los años treinta para alertar de los peligros de la marihuana tan catastrofista y exagerada que hoy en día se la considera una de las cumbres de la comedia cinematográfica. Incluso inspiró un brillante musical adaptado hace unos meses como un telefilme protagonizado por la adorable Kristen Bell. La maestra de ceremonias de este particular Tabaco Madness ibérico fue Teresa Viejo, rodeada por una panda de patéticos comparsas que encendían sus supuestos últimos cigarrillos asustados y temblorosos, más como yonquis tirados en las calles que como personas completamente funcionales con un hábito salido de madre. Y después estaban los invitados especiales, desde la irresponsable que fumó durante el embarazo y reconoció preferir comprar tabaco a leche (¿no pueden intervenir los servicios sociales?) hasta el aspirante a policía que no pasa la pruebas físicas (y bien que podemos dar las gracias por ello, ¿un tipo sin autocontrol que pasa los test psico-técnicos?). Todos los vídeos estaban repletos de hilarantes reconstrucciones de sus infructuosos intentos de dejar de fumar, con una iluminación siniestra y planos imposibles. Lady Anti-tabaco (es decir, la Viejo) tuvo su momento cumbre cuando preguntó en plan inquisitorial a un fumador por su vida sexual, ante la expresión desencajada de éste. Como no sacó la respuesta que quería del hombre (es decir, que su vida sexual era un desastre), se fue hacia la mujer, que echó un capote a su hombre. Seguro que con 60 años, 120 kilos de peso y problemas respiratorios algún problema sexual habrá, pero no es plan confesarlo en televisión para que después seas el hazmerreir del pueblo cuando regreses a casa. Para entonces yo ya tenía la impresión de que aquello era más que nada un truco publicitario para la sucursal española de la empresa del tal Allen Carr, para el que todo es fácil: Es fácil tener éxito, Es fácil dejar de preocuparse, Es fácil perder peso, Es fácil que las mujeres dejen de fumar, Es fácil que tus hijos dejen de fumar, Es fácil forrarse haciendo libros de autoayuda para gente para la que lógicamente no es fácil dejar de fumar, tener éxito, dejar de preocuparse y perder peso. Y después estaban los pequeños anuncios que nos anticipaban la llegada de la atracción principal, la mujer que más fumaba en España. Pero no me quedé a ver cómo se utilizaba a una persona enferma como un mono de feria. Después de presenciar esta siniestra paranoia tabaquil, me dispuse a descansar soñando con Hannibal Lecter, que sí que sabe apreciar un buen cigarro.
No