Oda a un concursante de Gran Hermano
Cosas sobre las que ayer tenía una absoluta certeza: el sol iba a salir por la mañana y Pepe iba a ganar Gran Hermano. A pesar de los vaivanes y algunos castings más que deficientes, sigo disfrutando de este concurso. Probablemente porque con él me río mucho más que con muchos otros programas pretendidamente cómicos (y ya sabemos que no hay nada peor que creerse gracioso sin serlo). También disfruto con los elementos de ritual: las nominaciones, las pruebas catastróficas, el "la audiencia ha decidido que debe abandonar la casa", los fallos técnicos la noche de la gala final que siempre estropean la forma de revelar al ganador... Y, por qué no, porque siempre he creído que de verdad era un experimento sociológico (otra cosa es que fuera científico, que hay una gran diferencia): colocar en una habitación a todos esos tipos que abundan en nuestros amigos, vecinos, familia, compañeros de estudios y trabajos, rollos de una noche y jefes, y obligarles a relacionarse entre sí viendo cómo van formando sus alianzas, superando los conflictos y mostrando su verdadera (o no) personalidad. Y en realidad la casa no funciona de forma tan diferente que el mundo real: la gente se enamora, se insulta e intenta aprovechar la experiencia antes de que llegue la muerte en forma de expulsión. Pero Gran Hermano también ha sido siempre un concurso un tanto hipócrita, en donde los concursantes que daban juego iban siendo expulsados y siempre ganaba alguien insustancial. Este año había unos cuantos candidatos: el rústico (Jesús), el tonto (Tono), la enfermita (Saray), el perteneciente a una minoría (Arturo, gay e inmigrante), el clon de David Meca (Javi) y hasta la rara enamorada (Raquel L.). Pero entonces ocurrió algo sencillamente extraordinario, Pepe, que merece ser considerado el mejor concursante de la historia de Gran Hermano, reinventó el concurso y toda la audiencia le siguió en su alocado viaje. Pepe se dió cuenta que en la frase "concurso de convivencia" la palabra concurso va antes que convivencia y comenzó a desarrollar una estrategia absolutamente genial. Primero, explotar el victimismo colocándose en una trinchera frente al resto de los concursantes. Y segundo, desmontar la imagen de cada uno de ellos mostrando su hipocresía. Sí, ya sabemos que todos se quieren mucho, son grandes amigos y grandes compañeros, excepto cuando nos ponen unas ilustrativas imágenes que muestran sus puñaladas traperas. Amistades de campamento de verano. Pepe jugaba a lanzar una pequeña provocación, que era contestada con una respuesta totalmente desproporcionada que a su vez se encontraba con una reacción calmada. Resultado: ¿quién de verdad quedaba bien: una histérica hipócrita como Raquel Abad o Dayron, que se aguantó las ganas de partirle la cara cuando rompió en sus narices el célebre nominator?. Asegurándose de que ellos dos siempre estaban nominados y eligiendo a quién se enfrentaban también resultó otra genialidad: los votos negativos se repartían y fijar el objetivo permitía trabajar para hundir su imagen antes de la expulsión. Lo más divertido de todo era ver cómo el Lado Oscuro (como era conocido el tandem Pepe/Dayron) iba pasando sobre la Piña Colada (el bando contrario) como un tren de mercancias mientras estos se quedaban con cara de idiotas: ¿esto no es Gran Hermano, el concurso donde ganan los buenos, es decir, NOSOTROS?. Pepe fue tan calculadamente generoso con sus amigos que les dejó ponerse la soga al cuello mientras quedaba bien. Javi lo acabó traicionando (como se dice, tiran más dos tetas...), mientras que a Raquel López le pudo más el instinto de supervivencia que el supuesto amor y nunca sacó la cara por él. Desde mi casa casi podía oir cómo a los miembros de la Piña Colada les iban saliendo úlceras y no dejaban de supurar. Pepe ha sabido hacer divertido el concurso hasta en la siempre aburrida fase final, planteando dos nominaciones fraticidas que sólo le beneficiaron a él. El colofón fue una victoría aplastante (casi el 90%). Y cuando Mercedes Milá (nada imparcial, pero en perfecta sintonía con la audiencia) le dijo lo que mucha gente pensaba (que sólo había utilizado a Dayron), Pepe se descolgó comprometiéndose a darle la mitad del premio, 25 kilos ni más ni menos, el acto más generoso en toda la historia del concurso. Para entonces Jesús e Inma (los oráculos de la casa) estaban ya completamente morados desarmados por el saber estar y la guasa del irónico Pepe, que tras tragar mucho estaba viviendo su momento de gloria. Qué gran noche de triunfo para el ingenio y la inteligencia.
Comentario:
Maite, gracias por visitar el blog. Es curioso como últimamente los programas de telerrealidad sólo cogen tracción al final. A T5 le ha venido de perlas tras tres meses por detrás de A3, la Quintana no lo necesita, pero para Emma García es cuestión de supervivencia. El jueves veré "Esta cocina es un infierno", a ver qué tal está. Para mí (y sé que también para ti) es unir dos pasiones.
Comentario:
Hola Conchi. A pesar de todo lo que tengo que hacer, me has hecho entrar en tu blog y he leído tus comentarios sobre GH7. Como siempre, coincido contigo. Estuve viéndola hasta hasta el final disfrutando con la victoria de Pepe, como dices, el mejor concursante de GH hasta el momento. Como al principio no pude verlo, me estoy tragando estos días su redifusión. Se disfruta más si cabe sabiendo como acaba la cosa. Lo peor es que mi madre me ha dicho que ayer Pepe estuvo toda la tarde en A tu lado dejando por los suelos a la piña colada al completo. Y me lo perdí. Lástima el tener que trabajar. Veremos si gracias a los nuevos grandes hermanos resucita A tu lado.
Comentario:
Particularmente EX es una serie que disfruté mucho y que logró hacer varias cosas: reivindicar el género fantástico en televisión y demostrar que era viable, ser visualmente brillante a pesar de las limitaciones presupuestarias, presentar una pareja con mucha química que por si sola justifica el programa... El problema es que nunca llegaron a saber muy bien qué hacer con la serie tras tres o cuatro años. La trama central se fue haciendo más pesada porque realmente no iba a ninguna parte, los personajes no evolucionaban (¿cómo podía seguir siendo Scully tan excéptica después de todo lo que había visto a lo largo de más de 100 capítulos) y el cambio de rodaje a Los Ángeles le quitó mucha atmósfera. A la mayoría de los programas le sobra una temporada, a EX le sobraron como mínimo tres. Conozco mucha gente que era fan total y que acabaron pasando de ella. Pero eso no quita dos cosas, que ha sido un programa muy influyente y que cuenta con un buen puñado de capítulos individuales memorables (como "El descanso final de Clyde Bruckman"), muchos de ellos fruto de la experimentación ("Jose Chung", "Hollywood AD", "X Cops", "Mala sangre", "Triángulo", ""Lunes", "Prometeo Posmoderno"...). En este último aspecto no creo que ninguna serie de las últimas décadas la supere. Ah, y gracias por tus palabras.
Comentario:
Siendo sincero, el concurso me ha parecido mas interesante como tu nos lo has contado que cuando lo veía cuando zapeaba.
Por cierto no blog es muy bueno y lo tengo como una de mis paginas de cabezera.
Y una preguntilla que no viene mucho al caso, pero que me gustaría saber tu opinión es sobre la serie Expediente X, ya se que han pasado unas pocas temporadas televisivas desde que la emitieron, pero tengo curiosidad por conocer tu opinion.
Un abrazo y a seguir así.
Por cierto no blog es muy bueno y lo tengo como una de mis paginas de cabezera.
Y una preguntilla que no viene mucho al caso, pero que me gustaría saber tu opinión es sobre la serie Expediente X, ya se que han pasado unas pocas temporadas televisivas desde que la emitieron, pero tengo curiosidad por conocer tu opinion.
Un abrazo y a seguir así.