EL MOSQUITO MALVADO

Un mosquito muy contento
junto a una niña se ha situado
vuela vuela muy alterado
el banquete está dispuesto
tengo la cara rosita
unos ojos azulados
una nariz pequeñita
y el pelo ensortijado
¡Um qué manjar!
dice el mosquito malvado
que un mordisquito le ha dado
¡ay! Le ha picado otra vez
¡pobre niña! Se tendrá que esconder
¡Uhm qué rico!
dice el mosquito veloz
un picotazo en la mejilla
sabe a melocotón
La nariz pequeñita
enorme la hago yo
Los ojos azules
morados se los pondré
y entre los rizos de su pelo
luego me esconderé
¡Quita quita mosquito odioso!
no me piques más
que mi cara bonita
llena de ronchas está.
Ja ja ríe el mosquito
no dejaré de picar
que tu cara está muy rica
y el verano acaba de empezar.
La niña se enfada
protesta y patalea
le pica la cara
le pican las piernas
Levanta los brazos
su cara palmea
y el mosquito despistado
entre sus manos queda
¡Ea, mosquito malvado!
espero que aprenderas
mi cara no es tu merienda
y si tienes hambre
pica a una ballena!
AMANECE NUBLADO
Hoy amanece nublado
los rayos de sol se licuan
y a través de esas nubes de paso
tu imagen se difumina
ya sé que los soles nos abandonaron
y que la fina lluvia solubiliza
aquello que creímos eterno
ya sé que el tiempo cubre de herrumbre
y que los ayeres no traen futuros
ya sé que los caminos se encharcaron
y el lodo nos impide desandar nuestros pasos
ya sé que te fuiste porque me fui
y que...
pero hoy solo sé que amanece nublado
los rayos de sol se licuan
y a través de esas nubes de paso
tu imagen se difumina
ya sé que los soles nos abandonaron
y que la fina lluvia solubiliza
aquello que creímos eterno
ya sé que el tiempo cubre de herrumbre
y que los ayeres no traen futuros
ya sé que los caminos se encharcaron
y el lodo nos impide desandar nuestros pasos
ya sé que te fuiste porque me fui
y que...
pero hoy solo sé que amanece nublado
LUQUITAS
Luquitas ¿dónde estás?
no te escondas
sal ya
Mamá espera
nervioso está papá
las abuelas se muerden las uñas
¿este niño por qué no vendrá?
Estoy aquí, no os preocupéis
en la barriguita de mamá
Pero Luquitas
ya es hora
venga, deja de nadar
que la luna te espera
y las estrellas sonreirán
No quiero, no quiero
que fuera frío hará
aunque aquí adentro muy estrecho se está ya
Pues lo siento Luquitas
el reloj no da marcha atrás
las manecillas nos dicen
que de camino estás
y ya es hora de
que le veas la cara
a papá y a mamá
No te asustes, mi vida
un túnel atravesarás
todo muy oscuro
pero solo no estás.
A lo lejos una luz
indica el final
¿No oyes las voces?
Es mamá y papá
que te llaman desde fuera:
Lucas, Lucas, sal
que unos brazos calentitos
frío no te dejarán pasar.
Ya estás aquí, ya has llegado
risas, llantos, felicidad
mi niño chiquito
por fin se deja besar.
Para Lucas que hoy será acunado por las estrellas en su primera noche en este mundo
no te escondas
sal ya
Mamá espera
nervioso está papá
las abuelas se muerden las uñas
¿este niño por qué no vendrá?
Estoy aquí, no os preocupéis
en la barriguita de mamá
Pero Luquitas
ya es hora
venga, deja de nadar
que la luna te espera
y las estrellas sonreirán
No quiero, no quiero
que fuera frío hará
aunque aquí adentro muy estrecho se está ya
Pues lo siento Luquitas
el reloj no da marcha atrás
las manecillas nos dicen
que de camino estás
y ya es hora de
que le veas la cara
a papá y a mamá
No te asustes, mi vida
un túnel atravesarás
todo muy oscuro
pero solo no estás.
A lo lejos una luz
indica el final
¿No oyes las voces?
Es mamá y papá
que te llaman desde fuera:
Lucas, Lucas, sal
que unos brazos calentitos
frío no te dejarán pasar.
Ya estás aquí, ya has llegado
risas, llantos, felicidad
mi niño chiquito
por fin se deja besar.
Para Lucas que hoy será acunado por las estrellas en su primera noche en este mundo
Y UNA ESTRELLA

Y una estrella alumbrará
la noche fría en Belén
y con sus rayos calentará
al niño que acaba de nacer.
María exahusta
sonrie a José
que sostiene al pequeño
y no aparta sus ojos de él.
No hay pesebre
si no palacio real
que el niño Dios ha nacido
y entre paños de lana está.
Alegraos con nosotros
acercaos al portal
el niño os bendice
es Navidad.
FELIZ NAVIDAD
QUIZÁS TÚ
Quizás tú
que me miras de reojo
sin parecer que me miras
Quizás tú
que con tu rostro adusto
enmascaras esas cosquillas
que aún siente tu alma
Quizás tú
que sin saberlo lo sabes
y deambulas siguiendo mis huellas
y pisas donde yo puse mi pie
y caminas mis pasos ya dados
Quizás tú
sí, tú
que ocultas tu dolor
que alientas el desaliento
que te resignas a la fatalidad
tú, te rendirás al deseo y volverás a mí.
que me miras de reojo
sin parecer que me miras
Quizás tú
que con tu rostro adusto
enmascaras esas cosquillas
que aún siente tu alma
Quizás tú
que sin saberlo lo sabes
y deambulas siguiendo mis huellas
y pisas donde yo puse mi pie
y caminas mis pasos ya dados
Quizás tú
sí, tú
que ocultas tu dolor
que alientas el desaliento
que te resignas a la fatalidad
tú, te rendirás al deseo y volverás a mí.
AUSENTES
De entre la muchedumbre surgió tu rostro
impávido,mortecino, ausente...
Tus ojos, escondidos tras los ahumados cristales del abandono,
querían no ver que mi sombra, aún, estaba enganchada a tu recuerdo.
Dos pasos nos separaban
y no era la distancia, era el olvido el que nos alejaba
tu mirada se enganchó en mi pelo y yo luche por ahuyentarla
mi mirada se aferró de tu alma
pero estaba helada y resbaló hacia las tinieblas.
Tu aliento y mi aliento,
como riachuelos que amamantan un cauce árido,intentan fluir
pero el seco aire que nos rodea lo arrasa todo.
Tu sigues caminando, hacia adelante, sin volver la vista
pero es tu corazón el que ha tropezado
se ha caído de nuevo y ese dolor ralentiza tu paso
pero yo no lo sé, no lo siento
porque tus pasos te llevan lejos de mis esperanzas.
Mañana volveremos a coincidir en un mismo espacio
y tú por tu lado y yo por el mío
seguiremos ausentes a nuestros dolidos corazones.
impávido,mortecino, ausente...
Tus ojos, escondidos tras los ahumados cristales del abandono,
querían no ver que mi sombra, aún, estaba enganchada a tu recuerdo.
Dos pasos nos separaban
y no era la distancia, era el olvido el que nos alejaba
tu mirada se enganchó en mi pelo y yo luche por ahuyentarla
mi mirada se aferró de tu alma
pero estaba helada y resbaló hacia las tinieblas.
Tu aliento y mi aliento,
como riachuelos que amamantan un cauce árido,intentan fluir
pero el seco aire que nos rodea lo arrasa todo.
Tu sigues caminando, hacia adelante, sin volver la vista
pero es tu corazón el que ha tropezado
se ha caído de nuevo y ese dolor ralentiza tu paso
pero yo no lo sé, no lo siento
porque tus pasos te llevan lejos de mis esperanzas.
Mañana volveremos a coincidir en un mismo espacio
y tú por tu lado y yo por el mío
seguiremos ausentes a nuestros dolidos corazones.
Etiquetas: ausencias
SU ETERNA SOLEDAD
Un nuevo reproche, una nueva desgana. Dos caminos que se alejan de la vereda que una vez caminaron juntos.
-¡Escúchame!
-¡No, escúchame tú!
Y ninguno de los dos tiene palabras que arrullen los oídos del otro. Ya no hay sonrisas, ya no hay reproches, sólo ausencia de palabras, ausencia de caricias, ausencia de besos, ausencia, ausencia, ausencia...
¿Cuándo el movimiento de los labios abandonó el sonido?¿Cuándo la mirada comenzó a vagar esquiva por los rincones? ¿Cuándo dejaron de amarse?
Una marea de desganas arrulla sus orillas y ellos, varados en playas yermas, se abandonan a su soledad sin percibir que el otro está cerca, a su lado.
La niebla emborrona el horizonte y la cercanía. Apenas la espuma del rompeolas es el único signo de movimiento que los envuelve.
Todo se ha detenido, el viento, el mar, las nubes, las hojas del árbol que sombrea sus últimos sueños... el latido de sus corazones.
Viven juntos en su eterna soledad y apenas les bastaría una mirada para saberse acompañados.
-¡Escúchame!
-¡No, escúchame tú!
Y ninguno de los dos tiene palabras que arrullen los oídos del otro. Ya no hay sonrisas, ya no hay reproches, sólo ausencia de palabras, ausencia de caricias, ausencia de besos, ausencia, ausencia, ausencia...
¿Cuándo el movimiento de los labios abandonó el sonido?¿Cuándo la mirada comenzó a vagar esquiva por los rincones? ¿Cuándo dejaron de amarse?
Una marea de desganas arrulla sus orillas y ellos, varados en playas yermas, se abandonan a su soledad sin percibir que el otro está cerca, a su lado.
La niebla emborrona el horizonte y la cercanía. Apenas la espuma del rompeolas es el único signo de movimiento que los envuelve.
Todo se ha detenido, el viento, el mar, las nubes, las hojas del árbol que sombrea sus últimos sueños... el latido de sus corazones.
Viven juntos en su eterna soledad y apenas les bastaría una mirada para saberse acompañados.
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Tú, yo, todos los nosotros que creemos que la infancia es la época en la que deberíamos vivir etérnamente.
Tú, yo, todos los nosotros que nunca dejamos que parte de nuestra alma creciera.
Tú, yo, todos los nosotros que jugamos con el alma y sonreímos a las nubes.
Tú, yo, todos los nosotros que nos subimos a ese tren de carbón que sin salir de la misma vía recorre cientos de mundos.
Tú, yo, todos los nosotros que soñamos con príncipes encantados, princesas de cuentos, piratas, castillos, naves espaciales...
Tú, yo, todos los nosotros que pudimos pasar los años sin dejar de soñar no permitamos que a ningún niño se le rompan sus sueños.
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Etiquetas: pedofilia
LÁGRIMAS DE NACAR
Lágrimas de nácar
ensartadas en frágiles hilos
rodean tu ajado cuello de musa marchita
de diva caída
que desde los peldaños efímeros
de una postrera juventud
sólo vive en el recuerdo
de amantes despechados
Ecos de soliloquios afinados
por la melodía de notas fugadas
de partituras nunca escritas
que embriagan tu memoria
y revives las caricias que despreciaste
las sonrisas que nunca diste
los besos que ahuecaste
en rostros sedientos de ti
Y hoy añoras el tacto de sus manos
el calor de sus almas
el fragor de sus brazos
y las lágrimas se vuelven nácar
frías de soledad y olvido
pero compones tu rostro
con afeites y perfumes
y sales a la calle altiva
arrogante e hieres de despecho
al que se quita el sombrero a tu paso
Lágrimas de nácar ahogan tu cuello
amoratan tu alma
pero nadie sabrá que tu aliento se escapa
nadie notará que tu paso titubea
nadie se apiadará de tus lágrimas
porque serán lágrimas de nácar
frías como la noche
sólidas como la ausencia
y solo tú sabes lo que esas lágrimas pesan.
OLVIDANDO QUE TE OLVIDÉ
Olvidando que te olvidé
emborrono hojas de papel con la tinta añeja del ayer
y danzan en un baile espectral recuerdos tenues, translúcidos,
al son de palabras que renacen de un pasado
que no fue ni tuyo, ni mío, ni nuestro.
Palabras distorsionadas por sombras que amanecen veladas,
retorcidas por las lánguidas horas de la indiferencia
salpicadas por el desprecio más amargo de la fe traicionada.
Y yo, huyendo de un dolor que siempre toma ventaja
perdida, herida, moribunda
en las últimas horas del último día me marcho
con el aliento postrero del recuerdo que no olvido: tu nombre






