EMMA
Quisiera presentar los poemillas que le he escrito a mi sobrina Emma a un concurso de poesía infantil, y como ya sabéis, las obras tienen que ser inéditas y no publicadas, así que durante un tiempecito no van a estar. Pero seguro que será durante poco tiempo ya que mi suerte en los concursos es pésima. Claro, me diréis, la calidad de los demás es mejor, y yo lo admito, sin duda, o bueno con alguna duda que se me escapa de mi coranzocito, porque a veces en los concursos premian a... bueno a quien se lo "merece".
Pronto Emma asomará de nuevo sus ojitos inquietos a esta casita.
Besitos a todos.
Que no me engaño, que ya sé cuales son mis posibilidades, pero por intentarlo que no quede.
Pronto Emma asomará de nuevo sus ojitos inquietos a esta casita.
Besitos a todos.
Que no me engaño, que ya sé cuales son mis posibilidades, pero por intentarlo que no quede.
MÁSCARA
La máscara cubriría su corazón herido.
Tejió los jirones de su alma dándole forma de sonrisa enigmática y ambigua.
Su cara no delataría el dolor que padecía, pero cómo ocultar la sangre derramada.
LO EXTRAÑO NO FUE QUE VINIESE, SINO QUE SE QUEDARA
Nadie le veía, y todos sabían que estaba. Pensaron que jamás andaría el camino de vuelta. ¿Para qué volver? La vista desde las cumbres era infinita y en el abismo en el que vivían, la luz quedaba atrapada entre los riscos, entre las ramas que servían de frontera al submundo donde la miseria habitaba. Él había conseguido salir, ¿para qué regresar?
Y es que, los que allí habitaban, no podían entender que la soledad era la mayor de las oscuridades, que los ecos de las risas, del niño que murió para dar a luz al hombre próspero, sólo podían ser escuchados entre las paredes donde habitaron.






