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Sindicación
 
CARTA DE AMOR




Siempre te quejabas de que nunca te dije te quiero y ahora que por fin salen de mi boca esas palabras ya no estás para oírlas.
¿Cómo hablar de algo que siempre ha estado tan dentro de mí, algo que era parte de mi ser, que, junto a la sangre, corría por mis venas dando el aliento a mi vida? Pero algo que, como la sangre, no podía salir nunca de mí.
Nunca te dije “te quiero”, no hacía falta. Ver a través de tus ojos, sentir a través de tu piel, oler sólo el aroma de tu cuerpo cuando, cada noche, hastiado del largo día, yacías a mi lado en este lecho que tantas veces compartimos.
Que nunca te dije “te quiero” cuando con una sonrisa me servías ese plato de comida, ese guiso que cada día preparabas y, humeante, esperaba mi regreso, para ser, con tu sonrisa callada, el alimento que me mantenía vivo.
Nunca te dije “te quiero” cuando una flor, robada al campo una mañana de primavera, alegraba la triste existencia que el destino nos deparaba.
Nunca te dije “te quiero” cuando tras ese esfuerzo sobrehumano, alumbraste al primero de nuestros hijos.
Nunca te dije “te quiero” cuando tu sola presencia llenaba un hogar que, sin ti, no hubiera sido hogar, solo unas paredes vacías y un techo donde malvivir.
Nunca te dije ”te quiero” cuando sola, sacabas adelante una familia cada vez más numerosa y cada vez más hambrienta de amor.
Nunca te dije “te quiero” cuando él, el pequeño, enfermó y tus cuidados, tu ánimo encendido con una fe que, es verdad, movió montañas, y a pesar de todo y de todos, te empeñaste en que su vida se prolongaría más allá de la tuya y que sin tu profundo amor jamás hubiera podido convertirse en realidad.
No te dije “te quiero” cuando cogida de mi brazo entregamos a nuestra hija para que ella iniciase el camino que nosotros comenzamos tantos años atrás.
No te dije “te quiero” cuando enfermo no podía salir a buscar el jornal que cada día alimentaba las bocas inquietas por el hambre y tú tomaste el relevo además, además de todo lo que hacías, saliste a buscar ese pedazo de pan que sabía como el manjar más exquisito que jamás se hubiera servido en mesa alguna.
Que jamás te dije “te quiero” cuando cansada, con las rodillas sangrantes volvías un día y el siguiente a conseguir que todos continuásemos adelante por ese camino que, lleno de espinas, parecía herirte a ti nada más.
No, jamás te lo dije, pero yo te quería, yo te quiero y, solo, ante tu cuerpo que yace en nuestro tálamo, ya sin vida, ya sin aliento que entregar, ya sin sangre que derramar porque toda la has ido entregando en este camino que anduviste muchas veces en la soledad de tu amor. Ahora, y solo ahora me doy cuenta que eres toda mi vida, que siempre has sido toda mi vida.
Sin ti no lo hubiera conseguido, sin ti no tiene sentido la existencia, sin ti no sé vivir y a pesar de todo jamás te dije “te quiero”.
¿Es tarde ahora? ¿Es tarde para decirlo? ¿Es tarde para gritar a los cuatro vientos que tú eres mi único amor?
Solo, llorando con lágrimas de hiel tu ausencia. Habiendo pasado una vida a tu lado, sabiendo que has sido el alma en la que siempre me he apoyado para continuar hacia adelante. Siempre mirando al frente, sabiendo que sin tu aliento me hubiera ahogado en un mar de soledad que ahora lo invadirá todo. Solo, cuando ya nadie me oye, mi corazón quiere hablar y ese dolor desgarrado, que nace de mis entrañas, arranca un murmullo que se va tornando grito, grito silencioso por tu ausencia, grito estéril porque ya no puedes oírlo, pero ese grito ya no puede ahogarse en la garganta, debe salir, va a salir.
Tú, que hoy ya no estás a mi lado, siempre te quejaste que nunca te dije “te quiero” y es verdad. Las palabras nunca surgieron de unos labios que bebían de tu boca, que solo se refugiaban en la sonrisa que enmarcaba todo tu rostro, que dejaron por olvidados unos sentimientos que sellaban mis labios impidiendo aflorar a esa superficie una voz, tal vez un ligero susurro; susurro que tanto necesitabas y que yo siempre te negué no porque no anidase en mí sino porque, de tan profundo, era inaccesible.
No lo sé, no sé por qué te negué esas dos palabras que se repiten, tantas veces sin sentido, y nunca vieron la luz en mis labios.
Andando por esta tierra en la que me ha tocado vivir, he aprendido, aunque quizás demasiado tarde, que el amor es entrega, el amor es compañía, a veces se torna sufrimiento, unas pocas alegrías y todo unido nos da la satisfacción de una vida juntos...“En las alegrías y en las penas” iba diciendo aquel sacerdote cuando, aquella mañana de julio, nuestras vidas se unían para siempre en un tortuoso camino que nos ha conducido hoy hasta aquí, hasta el lugar donde comenzó todo, para decir y por primera vez “te quiero”.
Sí “TE QUIERO” con mayúsculas, con toda la intensidad de un sentimiento que nació hace tanto y que esta actitud mía no ha podido ahogar.
Sí “TE QUIERO” y quiero que lo sepas, que lo oigas desde ese más allá que no está más lejos que el lugar donde yo enterré, sin saber por qué, estas palabras que hoy salen con todo el calor que siempre te debió acompañar.
Nunca he sabido hablar de amor, de sentimientos, de emociones, pero eso no significa que no lo disfrutara y los padeciera. Ningún hombre puede negar haber sentido agujas que se clavan en todo el cuerpo ante la mirada de una mujer, ni el deseo encendido al iluminar el interior de un cuerpo con una unión en la que dos seres se funden en uno. Ningún hombre puede negar el puñal de los celos ante una sombra de duda, ni el amargo almíbar de una reconciliación, ¿quién no ha deseado ser el receptor de unos cálidos abrazos, o de unos besos interminables, imposibles, recreados una y otra vez en la oscuridad de una noche solitaria? Todos albergamos sensaciones, ¡pero me es tan difícil expresarlas!
Ha sido necesario que traspases el límite de la vida para que de mi interior brotase el poeta que todos llevamos oculto, para que se haga patente en este mundo que tu has abandonado, una capacidad invisible cuando su presencia era más necesaria, una extensión más allá de los sentidos que me negaba a admitir y que por oculta, no existía.
Ese sendero que anduviste sola y que te llevó al otro lado es el que me ha conducido a esta luz tardía, a esta luz que se enciende cuando tú te apagas. Una luz que hubiera iluminado tus últimos días si me hubiera dado más prisa en recorrer este camino de vuelta que me lleva hasta ti en nuestro último encuentro antes de que la tierra, que tantas veces pisaste, te cubra para no dejarte volver a ver la luz.
Pero yo quiero que la luz te acompañe más allá, en tu nuevo destino y por eso te grito:”TE QUIERO MI AMOR”.
Aún no es tarde, sé que el tiempo corre en contra de ti, en contra de mí en contra de un nosotros que se escapó con tu último aliento, ya no volverá, lo he dejado escapar. Pero no, me resisto a creer que no tendré una última oportunidad para llegar hasta ti, hasta tu corazón. Sé que lo estás esperando y no te puedes marchar sin escucharlo aunque sea por primera vez, por última vez. Sé que mi voz será guía para ese camino que has emprendido sin mí pero no sin mis palabras que, arañando el triste pergamino de la despedida, se unirán a tu alma etérea cuando alces el vuelo hacia la eternidad.
Esta carta, que debió ser sonido, te acompañará en tu camino hasta nuestro reencuentro. Alza el vuelo y sé feliz.


 
JUEGO PROPUESTO POR LA PODEROSA


La poderosa propone un nuevo juego literario, podéis pasar por su blog para ver cómo se desarrollará.

Propone escribir una carta de amor o de desamor.

Yo como siempre llegaré tarde, pero llegaré.

Si os apetece pasad por:
http://locuaces.blogspot.com/
 
CON LOS PIIES COLGADOS EN EL INFINITO


Se vistió de sonrisa anhelada.
Se calzó de alegrías ajenas.
Cogió el bolso de los olvidos
y el abrigo de amistades lejanas.
Encaminó sus pasos a la eternidad
pero la orilla le impidió el paso.
La roca de sus sueños rotos,
echa añicos en el rompeolas,
la esperaba anhelante.
Una suave brisa acunó su pelo.
Volvió a tiempos pretéritos
y se balanceó en futuros imposibles.
Los añicos alzaron el vuelo
y en su ascensión dibujaron nuevas figuras.
Se sentó con los pies colgados en el infinito
y el infinito frenó sus pasos.
Se desprendió de sonrisas, de alegrías, de olvidos olvidados
y los añicos dorados por dorados rayos
dibujaron una diadema de esperanzas que alumbraban un nuevo camino.
Se deshizo de sí misma y se parió de nuevo.
Volvió a un hogar que la reconocía y la acogía,
su aliento le impulsó a la vida,
quizás nunca fuese feliz, pero nadie lo sabría.
 
CADENA DE FAVORES
No me gustan las cadenas, creo que te atan de diferentes maneras a amos, a obediencias o incluso a sueños, pero creo que esta cadena es necesaria, si puedes síguela. Un sueño, una esperanza ínfima pueden llegar a liberar de una terrible cadena a Cynthia.

No puedo subir su foto y es una lástima que no veais sus maravillosos y tristes ojos pero su imagen está en :
">http://blogs.ya.com/eraseunavezunangel

copio su post por si no podeis acceder a él. Gracias a todos



Es la foto que se ha puesto en los carteles y huchas que se han repartido por algeciras... aquí la dejo por si alguien quiere guardarla para mandar en cadena por mail el mensaje de ayuda, colgarlo en el blog, en algún foro donde participeis... cualquier cosa que hagamos puede servir de ayuda... La aportación económica, pues lo que se pueda, decía 5 euros, por poner un ejemplo, pero si alguien está montao en el dólar, o dispone de un piquito bueno... ni falta hace decirlo...
A ver si entre todos podemos seguir con esto.
Hoy he sabido algo más acerca de esta niña: Están pendientes de una intervención quirúrgica en Miamy, en Houston lo solicitaron también, pero se lo denegaron porque en el hospital donde en principio iban a operarla sólo hacen primeras operaciones, ya que es de investigación... Lo peor de todo es que el adelanto para el hospital de Houston es de no sé cuantos miles de dólares... pero la conversión es de cerca de 34 millones de pesetas... es increible cómo sólo la gente adinerada puede sobrevivir a una enfermedad grave...
A ver si entre hoy y mañana puedo hablar con los padres de la nena, ahora están en un hospital de Sevilla, van a traersela a casa unos días, para que se "anime un poco"... Ella ya sabe que está mal... y está muy decaida... cuando sepa algo más os contaré, que no parezca que todo esto es un cuento macabro...

Gracias ante todo a los que vais a ayudarnos...el número de cuenta es el siguiente:

2100-2627-80-0110106547 (La Caixa)


Podéis encontrar más información en el blog de "erase una vez un angel"
 
BAILE Y JADEO (JUEGO DE BITO)
Siguiendo con el juego propuesto por Bito, ahí va mi pequeña aportación.
Con barro en los zapatos http://conbarroenloszapatos.blogspot.com



El silencio ha dominado al murmullo. La oscuridad se asienta sobre las candilejas. La respiración se detiene en un suspiro. La vida está a punto de comenzar.

Tac-tac

Resuenan ecos perentorios.

Tac-tacatac-tac.

El corazón restituye su latido. Un foco alumbra el duende.

Tac, tac, tac, tac-tac.

Pasos revoleros, sordos, de azabache y sangre. Repiqueteo de campanas tamborileras revestidas de sigilo.

Tac-tacatac-tacatac...

Un sol de ínfimos rayos fija en las retinas espectantes la imagen silente de la bailaora. Se suben los vuelos iniciándose la orgía.

Tacatacataca-tacataca-tac-tac-tac-tacatacatac....

Las manos se lanzan al aire.

ta-ta-tacata-taca-taca-tacatac...

Primer acorde de guitarra. Luces al cielo. Remolinos de pasión.

La guitarra se desangra al son del duende que se agita, se conmueve, se detiene para volver a arrancar.

Taca-taca-tac-tac-tac....

Giros de melena despeinada, clavel que cae a los pies. Rojo y negro fundidos en volantes arrebatados. Taconeo, pasión, entrega...

Tac-tacatac-tacatacatac...

Los senos ardientes se agitan en un jadeo continuo.

Tactacatac-tacatac-tacatac...

Silencio, olvido, telón. El baile ha acabado.


 
HAY TANTAS PALABRAS


Hay tantas palabras que ansían abandonar mi boca y enmudecen ante tu sola presencia, ante tu porte indolente que me parece ingrata deserción.

Hay tantos besos derramados, escapados de mi alma en pena, que se pierden en un tortuoso camino, agostado de sentimientos, velado de pasión.

Hay tantas caricias que se expanden como humo por el aire, rozando nubes pretéritas que descargan sus lluvias en otros páramos alejando de mí toda razón.

Hay tantas miradas huecas que cierran las entradas a estas cavernas angulosas que me corroen por dentro, impidiendo que la luz de tus ojos, otrora límpidos, iluminen mis oscuridades y alienten mi desesperación.

Hay suspiros ahogados, lágrimas evaporadas cuya sal corroe las gargantas resecas de corazones manoseados, olvidados en un rincón.

Y hay esperanzas ajadas, marchitas por la sequía de tus celos, esperando lluvias eternas que las hagan de nuevo reverdecer como acto de constricción.

 
EN EL FONDO DE NUESTRA ALMA


En el fondo de tu alma me quieres y yo lo sé. En el fondo de la mía te quiero y tú lo sabes. Estamos malditos en esta vida. Equivocamos caminos y ahora pagamos la condena.

Cuando nos encontramos no me reconociste. Me mirabas y no me veías. Te miraba y, a pesar de que el anhelo de ser tuya cegaba mis sueños, en mis realidades sólo podía desearte.

La vida puso barreras inexpugnables, distancia, compromisos que no podíamos romper y nuestras ausencias envolvieron heridas, jirones desgarrados que se agrietaban a medida que la memoría hacía renacer, desde el recuerdo infinito en que nuestras almas habitaban otros cuerpos, sentimientos pasados que retoñaban con una mirada, con el tacto de una caricia, con un aroma eterno, con tu sonrisa cálida, con un suspiro robado al viento, con el deseo de desandar el camino o con recorrerlo deprisa para volver a ser uno . Almas que comenzaban a sentir la fría soledad del amor desencontrado.

Cuando estuviste dispuesto, cuando tus sentimientos maduraron, las almas se unificaron en veredas vacías. Sentimos orgamos etéreos, caminamos sólos en medio de muchedumbres y nuestros cuerpos no se fundieron en una comunión eterna, pero nuestros espíritus alcanzaron el único éxtasis que se nos permitía. El calor era tan grande que los infiernos se helaban a nuestro paso. Robamos al aire su esencia pretérita que se fundía en el presente tornándose esencia futura para vidas venideras.

El miedo anidó en nuestros cuerpos, nuestros rostros ruborizados delatarían nuestro amor, debíamos ocultarlo, convivir con el deseo recóndito, furtivo, olvidarnos de un nosotros imposible y recomponer los yo permitidos, separar palabras, aunar soledades.

El tiempo pasa y apenas nos encontramos, las sombras de atardeceres nos trae el recuerdo de otros tiempos y el deseo de otras vidas.

Sentados a orillas distantes de mares en penumbras sabemos que, en el fondo de nuestras almas, el amor es eterno y que el tiempo que fue un día volverá.

Y aunque no pueda gritártelo, te lo digo bajito para que este susurro acune tu dolor: te quiero.