EL TÍO LUIS, LA BODA Y EL REENCUENTRO CON SU SEÑORA EN EL PORTAL DEL DULCE HOGAR
-¡Anda, mi señora espera!
-D. Luis- se hablan con todo recato. Ante todo civismo, fineza y respeto.
- Doña Cándida.
-Cándida, sí, de nombre que no de condición-aclaración en un aparte.
-¿Dónde se ha metido usted desde hace más de cuatro horas?
- Pues verá, yo…
- Ver, ver le veo bien, pero creo que peor le voy a ver-dice aplaudiendo con el rodillo-¿o mejor decir se va a ver? Porque puede que acabe sin ver, usted.
-Perdone mi tardanza y le juro que no es chanza-con el estado nervioso que está adquiriendo D. Luis no consigue más que hablar en verso Su principal anhelo es no enojar a su gran señora, no sea que el rodillo empiece a bailar de hombro a hombro(suyo, claro) marcándose un cha-cha-chá.
-¡Mal empieza! ¡A ver cómo acaba!
-Pues-dice temblando hasta la chistera-verá, mi hija de usted, su hija de mi, esto ehhh, nuestra hija de nos, nuestra pequeña Nata…
-Na-ta-lia-dice la señora con retintín.
-Si, sí Nata parecía un flan, un flan con nata, y como la nata y el flan se hacen con azúcar y en siendo yo diabético y no queriendo estropear su textura, su velo ni su hechura…
-Nerviosa me está poniendo con tanto cocimiento…
-Perdone usted fermosura, es un poco de aturdimiento. Pues como le iba diciendo-el rictus se le enervaba al ver el vaivén del rodillo-me bajé a la calle para fumar un cigarrillo. El chaqué no tiene bolsillo, el tabaco escondido en el tresillo olvidé yo de coger, pero cualquiera subía a por él. La ansiedad aumentaba, los nervios también, falta de nicotina pensé. Me cacheé enterito, ¡es que uno tiene un cuerpecito…!-perdón dijo al ver del rodillo el meneito-En el bolsillo del chaleco unas cuantas monedas encontré, mis pasos al estanco encaminé con donaire, salero cerillas y algo de dinero. El estanquero no me entendió, y como mi tabaco no tenía, dirigí mis pasos a…
- Si dos horas llevas fuera y otras dos horas para contarlo, nuestra pobre hija a este paso…-D. Luis se pone nervioso, Doña Cándida acalla su boca, se arremanga las mangas y mirando con ojos de esposa pone cara de curiosa-…¿Y esas arrugas?
-Un sillón-dice el caballero ojeroso.
-¿Un mojón?-inquiere la señora.
-¿Me estás llamando capón?-Dice D. Luis altanero.
En manteniendo esta conversación, las carrozas se van alejando, la música divertida se entretiene las palabras disfrazando, así troca sillón por mojón y mojón por capón, lo que es negro hace marrón y a D. Luis le cuesta la primera amenaza.
-Suba usted, D. Luis deprisa que el rodillo está que amasa y nuestra adorada Nata se deshace derretida en lágrimas de melaza. Corra usted por las escaleras que como le pille de padrino a la iglesia no llega.
…Y en esto queda D. Luis subiendo apresurado, su señora le sigue unos escalones tras él rodillo en mano y la novia…Ya veremos cómo está la novia.
Comentario:
Vaya, con el tío Luís, ahora además, en verso. Está muy bien eso de que en situaciones de estrés le de a uno por hacer pareados...
No paro de reír...
Besos con la boca llena de risa.
No paro de reír...
Besos con la boca llena de risa.
Comentario:
Solo pienso en el pobre novio. Como se ponga, en la puerta de la iglesia, a pensar en lo que tras esta boda le espera, ese no se casa, y mucho me temo, que D Luis y Cándida hayan de soportar a su hija, eterna solterona, Natalia.
Jajajajajja. White eres genial, vaya historia. Pobre D Luis.
Besos muchos
Jajajajajja. White eres genial, vaya historia. Pobre D Luis.
Besos muchos
Comentario:
Pero la novia ¿todavía está en la Iglesia?.
Con un padrino como el tío Luis, mejor se casa sin padrino.
Espero la continuación. Un abrazo
Con un padrino como el tío Luis, mejor se casa sin padrino.
Espero la continuación. Un abrazo
Comentario:
Un saludito y un besazo, estoy disfrutando con Tío Luis