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Sindicación
 
EL TÍO LUIS, LAS PRISAS, LA RUTA Y TODOS ACABAN TURUTAS


A ochocientos kilómetros de su hogar, (bueno quizás en metros no pero sí en el tiempo que tardaron en llegar que tanto podían haber sido ochocientos o mil quinientos), vislumbran la ermita, o eso creen ellos. Los nervios algo alterados, sobre todo los de Doña Cándida que incluso llegó a amenazar con realizar los últimos (y primeros porque en total eran sólo esos) veinte kilómetros a pie si alguna bicicleta más les adelantaba. D. Luis decía que era para que su pequeña no se despeinara y la novia rezaba para que al llegar su novio aún la esperara. En realidad no era la ermita lo que vieron sino el portalón del cementerio del pueblo vecino. D. Luis reaccionó a tiempo y frenó (lo que pudo que era poco ya que reducir más la velocidad era imposible), giró el volante y puso rumbo a…según él a la iglesia, según ella a la ermita y según ellita sabe Dios a dónde la llevaría semejante tortuga. El caso es que, para no errar más el camino y después de preguntar a un lugareño, que tras un esfuerzo ímprobo logró entender la algarabía que había en el coche, y corregido el rumbo, se encaminaron a la que sería la sagrada morada en el que su hijita dejaría de ser señorita para convertirse en señora (¿Natita para ser Natona?, no eso no). El camino parecía que crecía a medida que se iban acercando, no lograban poner fin a la ruta y para colmo una delicada capa de nieve en el campo se va posando.
-¡Ay tiíto! ¡Que está nevando! Aligere usted el paso o nos quedamos en medio (en el usted se notan los nervios de la novia que si bien cambia tiíto por papá, de tú le habla siempre que le inunda la tranquilidad).
-Mi pequeña niña hermosa, no puedo acelerar porque el coche se resfría y puede estornudar, y si estornuda patina y si patina al reguerón vamos a parar. Mejor disminuir el paso que si el novio ha esperado medio día igual le da esperar dos horas más este día.
-¡Mamá!-protesta la niña llorando-¡Haz algo o no te llamas Fernando!
-D. Luis, acelera, que yo te lo mando. Por supuesto que soy Fernando y si no me obedece le aplasto la chistera.
-¿Nervios, mi bella dama? ¿Es acaso cagalera? Si he dicho que llegamos y que el novio espera, ¿qué más puedo hacer yo que caminar pasito a paso a tu vera?
-D. Luis no me tiente.
-Tentarla, eso quisiera.
-D. Luis las manos al volante que la niña espera.
-¡Qué ganas tengo que la niña salga ya de mi exigencia, que me apremia la obligación que conlleva ser varón que a dama tan noble acelera!
-¿Pero qué dices D. Luis? Tanto palabrerío y no entiendo la mitad, nerviosita me siento y hasta el usted pierdo, acelera tú al coche que la dama no sabe y no espera. (Ya me dio el sofocón, ¿los calores de la menopausia o ardores de pasión?).
La nieve cuaja su manto y la carretera se estrecha, muchos coches se van quedando y D. Luis ahora acelera que ya ha visto el campanario y su hija ha de casar, lo juró por su mujer que se llama Fernando (aunque Cándida prefiera él, que parece con menos mando).
La plaza que la ermita rodea está vacía de público, los invitados no aparecen, ¿escondidos, protegidos, huidos…? La tensión se siente. Los dientes a D. Luis le castañean:
-¡Por Dios, por Dios, que me quedo sin pariente!
Doña Cándida le mira con desespero y Natita se atraganta.
-No te preocupes hija mía, en el templo aguarda la gente. Que hace frío y desde la boda de la infanta, hace feo esperar al relente.
Suspiran los tres en su desvarío, esperando encontrar chanza, (que suerte es palabra prohibida después de lo del bingo y la tardanza). Hacia dentro los pasos encaminan. D. Luis a su hija tiende el brazo y Doña Cándida le tersa la cola (no a D. Luis, al vestido de la novia) y en la música sonando hacia el altar encaminan sus pasos cuando… ¡Ay, horror! ¿Qué está pasando?
Voces que a todos alteran y un señor preguntando:
-¿Qué se ha olvidado el agua? ¿Qué el óleo está olvidado? ¿Y la sal dónde se encuentra? ¿Y la madrina, hasta cuándo la estaremos esperando? ¡Que este niño se nos casa antes de ser bautizado!
-Bautizado no-dice Doña Cándida- ni casado, que es mi hija la que se casa y el altar ya está usted desalojando.
- ¿Casando su hija? ¡No, mi sobrino bautizando! Si se ha equivocado de iglesia, ¡Hala, por la puerta arreando!
- Haya paz hermanos-dice el cura apaciguando-que para todo hay solución en esta vida menos para un entierro organizado.
-¡Eh!-dice uno
-¡Ah!-dice la otra.
-y los dos a la vez- Ya se puede estar usted callando.
-No nombre usted la bicha-dice uno.
Que es de mal agüero mentarla-dice la otra.
-Bueno amados hermanos, yo creo…-al cura ya no le hacen caso.
- Soy D. Jacobo Belicoso, pacifista y padrino del bautizo.
-Yo Doña Cándida F. Horticones, mucho genio, muchos…bueno da igual y madre de la novia.
-¿F?
-Es muy largo de contar y no podemos perder el rato, que a mi hija hemos de casar y a este angelito bautizar.
-A mi me falta la madrina.
-Al novio estamos esperando.
-Al novio esperando, ¿hoy es la boda, seguro?
-Si quiere me apuesto un duro, hoy es quince y andando.
- Lo siento señora mía, hoy es catorce y arreando.
-¡Señor cura, diga algo! ¿Es catorce o es quince?
-Según se mire señora mía, que en China puede que sea ya quince.
- Mire usted que me está liando, aquí y ahora ¿qué día estamos disfrutando?
-Disfrutando, disfrutando, como que ninguno me temo, que de problema en problema voy saltando.
-Señor Cura…
-¡Alabado sea Dios!
-Sea por siempre alabado-responden todos.
-Entonces quedamos que hoy es…
-Catorce, si me permite afirmarlo.
-¡Catorce Dios mío! La boda estoy adelantando. D. Luis al coche y de vuelta que mañana estaremos agotados. ¿Cómo he podido yo equivocarme tanto? ¿Tantas ganas tengo de que Nata se vaya combinando? (digo casando).
-Lo siento señora mía pero del templo no puede salir-el padrino del neonato se dirige a la madre de la novia-. Un metro de nieve cubre ya la entrada y no tenemos con qué retirarla. Y además he pensado, que como la madrina no ha llegado, y su hija iba a ser hoy, aunque por error, protagonista, como neófito no puede ser, ¿qué le parece si es la madrina? Así el viaje no ha sido en balde y hoy es también protagonista.
- Muchas gracias señor mío, para mí un honor cierto, llevar a este niño a la pila, pero ¿y el agua? Habrá que improvisar en esto. Mi madre tiene agua de Bezoya, que para los niños es un acierto, aceite de oliva y sal lleva mi padre en un bolsillo del pantalón del frac, por si tiene que hacer un guisillo en algún desierto lugar (era un chaqué pero no vamos a discutir con la novia, en estas circunstancias, de moda). ¿Puede ser, señor cura, este apaño hogareño? ¿Puede el niño bautizarse con aliños caseros?
-Puede ser señorita y de hecho voy a hacerlo, primero bendecirlos y luego al pequeño aliñar, digo bautizar. (Ego benditum…) Que la madrina coja al pequeño, que el padrino ocupe su lugar. Yo te bautizó con el nombre de Nicolás.
-¿Nicolás?-todos al unísono-¿pero no iba a ser Carlos?
-¿Carlos? Lo siento, ya es Nicolás.
-Padre, Nicolás es el novio con el que mañana me va a casar.
-Ya decía yo que el nombre me era familiar.

…Y ahí dejamos la ceremonia, que de bautizo es en vez de casamiento, mañana está a la vuelta de la esquina, veremos si hay boda y de la novia lucimiento.



 
Comentario:
Me dejas alucinada, White. Leído lo atrasado y riéndome con tus dotes cómicas. Eres genial, amiga.

Mil besos.
 
Comentario:
Jajaja, Whitee :-))

Cuanta imaginación, sé que escribes bastante bien, pero esta historia cómica esta para morirse de la risa :))

Muy buena historia.

;o)
 
Comentario:
ay, ay, cómo es el tío Luis jajajaja
qué buenooooo


besos!
 
Comentario:
Que no se case La Nata y que espere a que crezca su ahijado. Pues si el niño es bautizado con Bezoya, muchas alegrias dará de mayor a las doncellas casaderas.
 
Comentario:
Si es que este tio!!! jajajaja

Un bikiño bien fuerte y buena semana!
 
Comentario:
jajaj este tio luis es la caña!! jajajaja
me he reido mucho :)
Besitos salados de CHOI
 
Comentario:
Por Dios, White. Es de infarto. Para mearse de la risa.
De boda a bautizo y cambió de día.
Seguro que mañana no llega el novio por la nieve y la novia despeinada durmiendo sobre un balnco de la iglesia. Muy bueno, en serio. Menuda historia.
Besos
 
Comentario:
el tío Luis da para mucha historia,muchas hilos de donde tirar,
 
Comentario:
Ayyyy Dios mío que se nos queda para vestir santos la natalita, esta a este paso no se casa. La pobre con estos padres y si ahora le añadimos el Padre, digo el cura...

Besos muchos, White
No