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EL TÍO LUIS, EL DÍA QUINCE Y LA BODA ¿POR FIN? (primera parte de la última parte)

El día amanece templado, la nieve se ha derretido, la madrina ha descansado y de nuevo en novia se ha convertido. Después de la celebración del bautizo de Nicolás, se vieron obligados a la otra familia invitar (aunque al novio no saben cómo se lo van a explicar). Sale el sol. Parece que el día no empieza mal. Los nervios de nuevo arreando, el desayuno Doña Cándida preparando. Los rulos de la novia quitando y hasta el narrador temblando. (Basta ya de rimar que lo hacemos bastante mal).
D. Luis está planchando el chaqué porque, después de tanto trajín en el día de ayer, está que da pena y él es un manitas que todo lo arregla. Lo dejamos cantando, con el corazón alegre, que si todo sale como espera, de la niña por fin, esa tarde, se libera. Entre pasada y pasada, marcando la raya del pantalón piensa en voz alta:
-Hoy es quince ¿no?
-D. Luis, no la líes-desde el fondo se oye una voz, es Doña Cándida mirando el calendario con pavor-, que ya no tolero otro error. Hoy es quince y quince (nadie suponga que al decir quince y quince sea treinta, además en febrero no hay treinta, ¿o sí?) es, la niña hoy se nos casa como me llamo…
- FERNANDO-dicen a coro D. Luis y Nata.
- Sí Fernando, ¿qué pasa?
- No te enfades mamita, no te enfades por favor que hoy por fin me caso con Nicolás (¿o no?).
-Si no te casas hoy del hogar te echo yo-D. Luis está desvariando.
-¿Cómo?-dice la novia compungida.
-¡Primero te echo yo! Que mi niña preciosa de esta casa no sale, que antes salgo yo.
-¡Me voy a librar de las dos!-dice frotándose las manos. D. Luis se desquicia, no puede con la tensión.
-D. Luis que no riges, un ataque de azotea te dio. Mejor siéntate y descansa que como sigas diciendo tonterías te tiro por el balcón.
-¡Mamá! No es posible, que sin padrino no me caso yo. Ya está bien de tonterías, ahora lo arreglo yo. El café por el retrete y de tila un mogollón que ya no sabemos ni lo que decimos y hoy, sin duda, me caso yo. ¿Entendido? ¡Pues hala! Papá sigue planchando…
-Me has dicho papá- D. Luis se sienta en un sillón llorando-¡Hija mía estoy soñando! Yo que, durante cuarenta años, esto estaba esperando y me lo dices el día que del hogar te marchas, si es que te acabas casando. ¡Me has hecho feliz! ¡Hija mía un abrazo!
-¡Papá, déjate de tonterías y sigue planchando! Mamá tengo hambre y todavía no estamos desayunando.
-¡Qué genio tiene la niña! ¡Pobre novio, la que le espera!-D. Luis, más tranquilo y de nuevo razonando, teme por la integridad de su yerno, que entre hombres hay que ser colegas, ese carácter no es una quimera y tiene tanta mala leche como la primera (se refiere a su esposa madre de su hija), pero si la primera se lo debe al nombre, ¿a qué se lo debe su heredera?
-¿Decías?
-¿Yo? Nada, Nata mía.
-Deseando estoy de largarme de esta casa infernal y ser ama y reina de mi propio hogar. De padre estoy hasta el moño, de madre hasta más allá. Por fin seré señora aunque para ello tenga que casarme con Nicolás.
Los nervios a todos atacan y se vuelven majaretas, los unos dicen tonterías y los otros les hacen pedorretas (Ozú qué manía, a ver si dejo las versificaciones que hasta yo me estoy metiendo en el grupo de los majarones).
La mañana avanza lenta, las horas detienen su paso, los nervios se desatan y, como no se calmen, van a empezar los porrazos. D. Luis no tiene tabaco, de nuevo todo se acelera, el día repite sus pasos, coge el frac y la chistera. Calladito, sin hacer ruido, baja el tres por cuatro (si no conoces este compás, retrocede en la historia un rato). En la calle se da cuenta que el tabaco en el tresillo olvidó.
-¡Horror! Sin tabaco y con chistera, qué es lo que hago. Hoy también tengo monedas en el bolsillo, ¿cerillas?-se palpa-, no, mechero. Los nervios se me salen, necesito… ¡Eh, simpático caballero! ¿Por caridad tiene usted un cigarrillo? La marca me da igual aunque preferiría…D. Luis, la boca calladita-se dice a sí mismo.
Un individuo con los pelos erizados, tachuelas al cuello insertadas, una calavera en el hombro, dos huesos en el antebrazo (además del cúbito y el radio), un aro del labio colgando, en la nariz tres bolas, y en las orejas doscientos aros, este es el caballero que a D. Luis se queda mirando pensando que los viejos cada día están más caducados.
-Vaya pinta tiene el vejete. Sabrá satán a quién estará esperando- se ríe en todos sus morros-. ¿Es a mí, al ciendientes, tú a mí me está llamando? ¡Amos, anda, abuelete, que en el asilo deberías estar embotellado! ¿Tabaco pa dar? ¡Viejo, lo estás flipando! Si te quieres envenenar, el bolsillo aflojando, que ahora me vas a dar, dinero, reloj y hasta chistera.
-¡Chistera no, por favor! Es que yo…
-¡Eh tú! ¿Al señor estás molestando?-dos guardias se acercan con la porra en la mano.
-¡Pies pa qué os quiero! ¡Al galope que ya tardo!



(ya sólo queda el epílogo final)
 
Comentario:
mira que me tienes muy entretenida con los posts.

saludos y abrazos
Alma
 
Comentario:
diosss qué estres justo hoy que es la bodaaaa.
que me temo yo que esto no termina bien...
:-)
besos que duren haste el epílogo
 
Comentario:
obligas a plantearse recreaciones de salir por patas o de quedarse parado entre tanta inkietud...saaludos
 
Comentario:
Ay White, que te he cogido a traspiés y no me entero de ná :P :P
Pero felíz epílogo. Besillos.
 
Comentario:
Pero White me tienes en ascuas, se casa o no se casa esta moza, y si lo hace, se casará con Nicolás o con otro, faltaría más...


Besos mil
PD:Gracias por lo del concurso, ayer envíe tres a ver que pasa.
 
Comentario:
- No te enfades mamita, no te enfades por favor que hoy por fin me caso con Nicolás (¿o no?).
-Si no te casas hoy del hogar te echo yo-D. Luis está desvariando.


Si es que...me gusta mucho!

Bikiños biko azul
 
Comentario:
pos na a riesgo de entrometerme he pillao tu espacio de la pag de mi cari;))
jejje pozi,es muy curioso,no lo esperaba asi.
un saludito

gamita
 
Comentario:
vaya curioso tu blog...una sonrisa curiosa para ti,su
No