REFLEXIONES TRAS UNA CRISIS

A veces pienso que somos idiotas por desperdiciar la vida como lo estamos haciendo. Yo me enfado mucho cuando fallas, pero al fallar tú fallo yo también. ¿Quién no falla alguna vez? Pero tu fallo lo dilato en el tiempo, lo engrandezco, lo rumío y lo escupo a los cuatro vientos intentando que decrezca pero soy yo la que lo hace crecer. Soy incapaz de perdonar de corazón. La boca traicionera invita al perdón pero el corazón dolido se niega a ello.
¡Han sido ya tantas veces...!
¿Y qué...? Me pregunto cuando la razón devuelve la calma a mi herido espíritu, ¿Y qué? ...
Si el amor nos ató de por vida ¿qué estamos haciendo estos últimos años?, ¿qué juego macabro nos impone herirnos sin tregua? Perdemos por el camino los momentos buenos que la vida nos ofrece, los más dulces, el almíbar se transmuta en la bilis que recorre la amargura de una garganta hastiada de discusiones. Transformamos la palabra en grito pero, son mis gritos los que salen a flote, tu silencio permanece herido, hundido por mi voz.
Te dije que sacabas lo peor de mí, y puede que sea cierto, pero si sale a flote es porque le permito escapar, porque me ahogo y me engaño pensando que mi tabla de salvación son las voces, pero esa tabla tiene falso apoyo, es frágil y me arrastra corriente abajo dejándome apenas un poco de aire para respirar. Y me ahogo más porque tu silencio, tu resignación, tu reticencia a entrar en ese juego de ruido incontrolado que espera paciente que las aguas vuelvan a su cauce tras la tormenta reconociendo tu culpa con tu mutismo y soportando la vileza de mis rugidos, porque es vileza la que pretende imponer un escarnio, una nueva herida sabiendo que te hiero al recordarte tu falta.
Falta grave, te repito una y otra vez. Otra falta, siempre la misma falta. Fallas, fallas, fallas... y mi voz pervive a través de un tiempo que ya no debería ser.
Quizás tú deberías esforzarte por no caer de nuevo y yo debería esforzarme como tú, hacer borrón y cuenta nueva, aceptarte tal cual eres ahora con tus fracasos y tus logros y ayudarte y ayudarme y no hacerte sentir tan culpable...
No sé cómo hacerlo, pero te quiero y lo voy a volver a intentar.
Comentario:
Somos idiotas por desperdiciar la vida. Punto.
Cuando él falla, tú fallas. Correcto. Tu reacción es muy humana, pero no deberías disculpar sus fallos por el hecho de que tú falles también.
¿Cual es el origen de los fallos de ambos?¿Quién empieza?
Pero por mucho amor que haya, creo que el amor no debería costar tanto trabajo. La gente siempre dice que hay que trabajar las relaciones, que todas las parejas discuten, pero creo sinceramente que el amor no debería costar tanto. Debería ser más fluído.
Seguramente sea un romántico (que lo soy), pero a veces las discusiones son el síntoma de algún problema.
Y conozco de primera mano el tema. También me he pasado más de un año discutiendo con la persona que amaba. Incluso llegué a pensar que el problema era mío. Cualquier cosa por disculpar al ser amado. Pero tras hablar largo y tendido, descubrí que el problema no era yo.
Mi consejo tras pasar por esa experiencia: hablad y hablad, hasta quedaros roncos, hasta descubrir el origen de los fallos de ambos.
Yo lo descubrí hablando, y se calamron las aguas turbias para siempre.
No se trata de hacer borrón o perdonar (no puedes estar perdonando siempre, él tiene que poner de su parte para no fallar tanto), se trata de que ambos (o el origen del problema general) no caigais.
Suerte.
Cuando él falla, tú fallas. Correcto. Tu reacción es muy humana, pero no deberías disculpar sus fallos por el hecho de que tú falles también.
¿Cual es el origen de los fallos de ambos?¿Quién empieza?
Pero por mucho amor que haya, creo que el amor no debería costar tanto trabajo. La gente siempre dice que hay que trabajar las relaciones, que todas las parejas discuten, pero creo sinceramente que el amor no debería costar tanto. Debería ser más fluído.
Seguramente sea un romántico (que lo soy), pero a veces las discusiones son el síntoma de algún problema.
Y conozco de primera mano el tema. También me he pasado más de un año discutiendo con la persona que amaba. Incluso llegué a pensar que el problema era mío. Cualquier cosa por disculpar al ser amado. Pero tras hablar largo y tendido, descubrí que el problema no era yo.
Mi consejo tras pasar por esa experiencia: hablad y hablad, hasta quedaros roncos, hasta descubrir el origen de los fallos de ambos.
Yo lo descubrí hablando, y se calamron las aguas turbias para siempre.
No se trata de hacer borrón o perdonar (no puedes estar perdonando siempre, él tiene que poner de su parte para no fallar tanto), se trata de que ambos (o el origen del problema general) no caigais.
Suerte.
Comentario:
Me gusta tu reflexiòn...siempre de frente, hablandolo todo es mas fàcil...
.....pero te quiero y lo voy a volver a intentar.
Un beso en la punta de la nariz!
.....pero te quiero y lo voy a volver a intentar.
Un beso en la punta de la nariz!
Comentario:
Conozco a dos viejecitos que están todo el dia discutiendo, no paran de hacrelo, semanas enteras, incluso meses enfadados.
Cuando les digo:"por favor, para estar así toda la vida, mejor vivir separados", me contestan:
-Separados? Nos queremos!
Supongo que las discusiones forman parte del amor
Cuando les digo:"por favor, para estar así toda la vida, mejor vivir separados", me contestan:
-Separados? Nos queremos!
Supongo que las discusiones forman parte del amor
Comentario:
Borrón y cuenta nueva , y como premio el olvido de los malos momentos.Qué reflexión tan bien contada...
Comentario:
¿Y que ha hecho, el pobre?... enga... a calmarse... :P
Me ha gustado la reflexión - mea culpa.
Un saludo.
Me ha gustado la reflexión - mea culpa.
Un saludo.
