La vida de una universitaria: Chapter 2
Al principio lo del apartamento fue como estar en el mismísimo cielo. La semana antes de irme me quedaba en la sala de ordenadores de la residencia hasta las cinco de la mañana (en teoría aquello no estaba permitido, pero teniendo en cuenta la situación, hacían la vista gorda) para no escuchar el jaleo de mis vecinitas. ¡Me ponían muy nerviosa! Me dedicaba a chatear y cosillas así... La verdad es que en aquel momento aún no había descubierto los blogs... si lo hubiese sabido entonces... tendría más que leer y podría desahogarme poniendo a parir a aquellas víboras.
Bueno, el caso es que finalmente me fui al apartamento. Y al principio era maravilloso porque podía dormir tranquilamente... Después de la cura de sueño de las dos primeras semanas, me empecé a sentir mucho mejor y a estudiar y a ese tipo de cosas. Pero como siempre algo se tiene que torcer, la alegría no me duró demasiado tiempo. Mis queridas amigas de la residencia, vete a saber tú por qué, empezaron a dejar de quedar conmigo, a dejar de venir a verme... y cuando yo iba a la residencia a verlas pasaban de mí muchísimo. Siempre estaban muy ocupadas, ¡qué casualidad! Excepto una, hay que hacer honor a la verdad. Pero claro, era la única que no pertencía a aquel grupo, una chica un poco "peculiar" que era cinco años mayor que nosotras. De todas maneras, para mí la situación no había llegado a ser grave, aún no había empezado a sospechar nada extraño. Llegué a mi casa para las vacaciones de Navidad, contentísima de poder pasarla en casa con mi familia (sabiendo que en enero me volvería a marchar) y con mis amigas. El día que llegué me llevé el disgusto más grande de toda mi vida. Mi hermana se había escapado de casa. Y no voy a contar ahora los detalles, porque no me apetece y no tengo mucho tiempo, quizá algún día sí os lo cuente. La cosa es que todos pasamos unas vacaciones horribles. Mi hermana volvió a casa el cinco de enero. El siete yo regresé a Seavillage. Aún me sentía muy mal por todo aquello, me costaba muchísimo estudiar, estaba triste y estaba sola... porque claro, mis "amigas" estaban muy ocupadas. Menos Montse, que siguió conmigo. Como las juergas de las vecinitas no la dejaban descansar y estudiar en época de exámenes... se pasó el "parón" de febrero (y el de junio) viviendo conmigo.
Tuve dos exámenes en febrero, aprobé uno.
Con el tiempo, poco a poco, fui superando aquellos disgustos. Aunque tuve entre medias un rollo con un palentino que me hizo trizas también durante una temporadita. Estuve mal, pero no podía compararse al dolor que sentí cuando mi hermana se fue o al abandono colectivo de las amigas con las que siempre había soñado. Aquello tardó menos en cicatrizar.
Tuve seis exámenes en junio: aprobé dos.
En septiembre aprobé dos exámenes. Terminé el curso con 5 de 8.
Bueno, el caso es que finalmente me fui al apartamento. Y al principio era maravilloso porque podía dormir tranquilamente... Después de la cura de sueño de las dos primeras semanas, me empecé a sentir mucho mejor y a estudiar y a ese tipo de cosas. Pero como siempre algo se tiene que torcer, la alegría no me duró demasiado tiempo. Mis queridas amigas de la residencia, vete a saber tú por qué, empezaron a dejar de quedar conmigo, a dejar de venir a verme... y cuando yo iba a la residencia a verlas pasaban de mí muchísimo. Siempre estaban muy ocupadas, ¡qué casualidad! Excepto una, hay que hacer honor a la verdad. Pero claro, era la única que no pertencía a aquel grupo, una chica un poco "peculiar" que era cinco años mayor que nosotras. De todas maneras, para mí la situación no había llegado a ser grave, aún no había empezado a sospechar nada extraño. Llegué a mi casa para las vacaciones de Navidad, contentísima de poder pasarla en casa con mi familia (sabiendo que en enero me volvería a marchar) y con mis amigas. El día que llegué me llevé el disgusto más grande de toda mi vida. Mi hermana se había escapado de casa. Y no voy a contar ahora los detalles, porque no me apetece y no tengo mucho tiempo, quizá algún día sí os lo cuente. La cosa es que todos pasamos unas vacaciones horribles. Mi hermana volvió a casa el cinco de enero. El siete yo regresé a Seavillage. Aún me sentía muy mal por todo aquello, me costaba muchísimo estudiar, estaba triste y estaba sola... porque claro, mis "amigas" estaban muy ocupadas. Menos Montse, que siguió conmigo. Como las juergas de las vecinitas no la dejaban descansar y estudiar en época de exámenes... se pasó el "parón" de febrero (y el de junio) viviendo conmigo.
Tuve dos exámenes en febrero, aprobé uno.
Con el tiempo, poco a poco, fui superando aquellos disgustos. Aunque tuve entre medias un rollo con un palentino que me hizo trizas también durante una temporadita. Estuve mal, pero no podía compararse al dolor que sentí cuando mi hermana se fue o al abandono colectivo de las amigas con las que siempre había soñado. Aquello tardó menos en cicatrizar.
Tuve seis exámenes en junio: aprobé dos.
En septiembre aprobé dos exámenes. Terminé el curso con 5 de 8.
Comentario:
La verdad, Pequepichona, no tengo ni idea de por qué de repente empezaron a "no tener" (o sea, a no querer tener) tiempo para mí. Nunca lo supe. Cuando todo fue ya demasiado descarado y me cansé de me diesen largas y después de verme llorar porque no entendía nada... acabaron diciéndome que ya no era lo mismo, que al irme de la residencia pues las cosas se habían enfriado y no se qué más. Por mi parte no había cambiado nada, las visitaba igual y les daba el mismo trato. No sé qué les pasaba a ellas. Ni idea.
Comentario:
Jo, me dejas intrigada, ¿poque las petardas de tus "amigas" no tenian tiempo para ti?
Besos
Besos
Comentario:
HOLA INES TE AGRADEZCO MUXO TU APOYO Y TU MENSAJE ME HA HEXO MUXA ILUSION GRACIAS DE VERDAD
P-D QUE SEPAS Q NO TE OLVIDARE CON FACILIDAD YA Q TU HAS SIDO LA PRIMERA JAJAJAJAJJA BESOS
P-D QUE SEPAS Q NO TE OLVIDARE CON FACILIDAD YA Q TU HAS SIDO LA PRIMERA JAJAJAJAJJA BESOS





