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Traqueotomía
Diario de un ex enfermo de párkinson (y de otras muchas cosas)
Acerca de
Carol Wojtyla: fui Papa y ahora me dedico a alimentar el fuego de las calderas del infierno.
Joseph Ratzinger: un trepa que se prueba mis ropas frente al espejo sin ningun pudor.
Navarro Valls: Opusino que no hacía más que sacarme fotos con el móvil mientras yo estaba en el lecho de muerte.
Sindicación
 
La sentencia
Ave Maria purísima,

Queridos todos:

Quiero en primer lugar pedir perdón por lo desatendido que tengo el blog, pero supongo que comprendereis que en mis actuales circunstancias me resulta difícil encontrar tiempo (y un ordenador desde el que escribiros). Me llegan noticias de que Joseph (lo siento pero no me sale lo de llamarle Benedicto) se propone iniciar el proceso de mi beatificación y mi posterior santificación. Me llena de orgullo tal iniciativa si bien Joseph y yo nos conocemos y siempre he sabido que era bastante pelota.

Por otra parte he de decir que de poco o nada sirven aqui las santificaciones terrenales. Es una lástima que haya tardado tanto en enterarme porque sabéis que el menda tiene el record de santificaciones llevadas a cabo por un papa. Y total ¡para qué! Hace unos días me llegaron noticias de las mil desgracias acontecidas a Escrivá de Balaguer a quien como todos sabéis yo mismo elevé a los altares. Pues bien, su vida desde que llegó aquí ha sido toda una cadena de calamidades empezando por la terrible pena que le fue impuesta en el juicio final.

Y aquí es donde quería llegar. Ya tengo sentencia y -como deducireis por el tono de mis palabras- no ha sido demasiado favorable. De momento me han puesto a trabajar alimentando el fuego de las calderas de la sección WHD345 del infierno. Es un trabajo duro por las altas temperaturas que sufro y más duro aún por el hecho de ver arder a mis semejantes en un fuego que no termina de consumirles nunca. También es duro trabajar teniendo que escuchar todo el día el último disco de un tal Bustamante. Os pido por lo que más querais que si aluno de vosotros le conoce le ruege encarecidamente que ponga fin a su carrera musical.

Es el mio un trabajo en prácticas ya que de cómo lleve a cabo su desempeño dependerá el si termino yo también dentro de una de esas grandes cazuelas o si, por el contrario, redimo mis penas y me pasan al purgatorio.

No obstante cabe recurso a mi condena y ya tengo a mi abogado empeñado en presentarlo lo antes posible. Entretanto recen por mí.

 
El juicio final IV (declara mi antecesor)
A pesar de que ultimamente me dejo ver poco por aquí -ustedes comprenderán que estando muerto no podría ser de otra manera-, de vez en cuando obro el milagrito y comparezco ante mis fieles seguidores terrenales para hacerles partícipes de los últimos acontecimientos que se producen a mi alrededor.

En los últimos días han sido muchas mis ocupaciones ya que el juicio final contra mi persona ha comenzado y estoy teniendo que ver cosas bastante desagradables.

El primer golpe de efecto del fiscal ha sido llamar a declarar a Albino Luciani, tristemente conocido como Juan Pablo I, es decir mi antecesor. Luciani -al que me niego a llamar Papa-, me ha increpado y me ha preguntado sobre mi relación con el Cardenal Jean Villot, que en el momento de su muerte fue quien tejió y destejió a su antojo desatando así toda esa sarta de burdos rumores en torno a su supuesto asesinato. Es cierto que yo conocía a Villot, es cierto que el era el Camarlengo en el momento de mi proclamación, es cierto que Villot habló conmigo la tarde del 27 de septiembre del 78, alrededor de 30 horas antes del fallecimiento de Luciani pero nada tuve yo que ver con lo que sucedió al día siguiente, ni con aquella botella de vino ni con nada de lo que se me acusa. Todo son mentiras y difamaciones y "ni existen pruebas ni existirán".

¿Que me beneficié de su muerte? Es cierto, no puedo negarlo, pero no tuve nada que ver con ella. Eso es como si algunos vincularan al actual presidente del gobierno de España, el Zapatero ese, con la organización del célebre atentado del 11 M en Madrid sólo por el hecho de haber sido su máximo beneficiario. ¿A quién se le ocurre tal aberración? Ya, ya sé que hay algunos que lo insinúan y me duele que sean precisamente mis correligionarios de la COPE pero no son más que expeculaciones sin sentido a las que hemos de hacer oídos sordos.

Esto no ha hecho más que empezar porque creo que también tienen pensado llamar a declarar a Freddy Mercuri por todas las acusaciones que me hacen sobre la propagación del SIDA.

¡¡¡Esto es una comedia!!!

Recen por mí (si es que aún tienen fe).

Posdata: Veo que finalmente se han destapado los "tejemanejes" de Konrad Sanislaw Hejmo. Siempre supe que no eras trigo limpio. Ahora carga con tu condena.
 
¿Benedicto XVI?
Acabo de enterarme. Ahí abajo habeis hecho Papa al bueno de Joseph. Estaba cantado. Ya visteis que intentó moverme la silla en éste mismo blog colando su foto hace unos cuantos post y, al final, se ha salido con la suya. Ahora es fácuil decirlo pero esto es algo que yo me olía desde hace más de seis años cuando mi salud comenzó a flaquear estrepitosamente.

Recuerdo que un día, después de las audiencias de los miércoles, me conduje a mi apartamento y me sorprendió ver la puerta de mis habitaciones abierta. Mi sorpresa fue mayúscula al entrar y encontrarme al bueno de Jospeh probándose mis sotanas blancas y lanzando bendiciones por la ventana. Yo le pregunté que qué hacía y me contó no recuerdo qué historia de las sotanas y la lavandería que yo, desde luego, no me tragué.

No obstante lo que más me ha sorprendido de todo esto ha sido la elección de su nombre porque, y esto sí que está aún fresco en mi mente como si hubiera sido ayer, fueron muchas las ocasiones en que Ratzinger me dijo que mi papado entraría en la historia y que después de mí aquel que fuera mi sucesor no tendría otro remedio que honrarme adoptando mi nombre. ¿Benedicto XVI? ¡¡¡Menudo rostro tienes JOSEPH!!! Mi único consuelo es que si yo lo tengo jodido para salvarme aquí arriba a tí ya te tienen reservada una silla en el infierno junto a Pio XII a quien aquí llaman "el amigo de los nazis".

Recen por mí (mi proceso se va dilatando y la vida aquí es una aburrida espera)
 
El juicio final (III)
Ya tengo abogado. Es un tal Rybcinscky, un polaco natural de Wadowice -como yo-, que se dedica a esto desde hace doce siglos. Según me ha comentado el mio es un caso ganado aunque yo no quiero lanzar las campanas al vuelo hasta que no se celebre la vista oral.

Al parecer son dos los grandes argumentos que tienen contra mí. De una parte el haber convertido al Vaticano en el primer estado en reconocer a Croacia, dando alas al gobierno de Tudjman y alimentando el concflicto de la antigua Yugoslavia que todos sabemos cómo terminó. Según mi abogado será bastante difícil vincularme por ello al origen de la guerra y sólo me podrían calificar de "imprudente" lo que no lleva implícita ninguna condena mayor. El otro gran argumento que tienen contra mí es el de haber "ejercido proselitismo contra la profilaxis sanitaria consecuencia de lo cual se habría disparado el número de contagios del VIH y se habrían generado miles de muertes". Para que me entendais me acusan de todas mis campañas contra el preservativo y al parecer por ahí si que me tienen bastante "pillado" ya que sería un claro "delito contra la salud pública". No sé, a estas alturas me pregunto quién me mandaría a mí meterme en esos asuntos cuando en realidad yo estaba tan contento con mis votos de castidad y aquello era algo que ni me iba ni me venía. Rybcinscky piensa que aunque me condenarán es posible que consigamos minimizar la pena pero ya os contaré.

Sigo al corriente de lo que pasa allí abajo y estoy soprendido de la que organizaron en mi funeral. Les doy las gracias a todos los que asistieron pero quede aquí mi malestar al no haber sido respetada mi decisión de ser enterrado en Polonia junto a los míos. Al final han hecho una interpretación torticera de mi testamento y me han metido en la tumba de Juan XXIII que no es precisamente donde me hubiera gustado descansar. No obstante que sepan Ratzinger y compañía que se la guardo para cuando vengan. También quiero felicitar a TVE por la cobertura que han dado a todo lo mio (no, si al final va a resultar que el Zapatero éste es tan meapilas como su antecesor) y quiero decir a mis amigos de la COPE (especialmente al amigo Losantos que deje de "mear fuera de tiesto" y que no sea más papista que yo).

Un abrazo a todos y recen por mí.
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En el momento de escribir este post me llega una nota de mi abogado diciéndome que piensan buscarme las vueltas con el tema de la muerte de Roberto Calvi (y todo el lio del banco Ambrosiano) y con el "asesinato" de mi antecesor. La he cagado, la he cagado. ¡¡¡¡RECEN POR MI!!!
 
El juicio final (II)
He perdido la noción del tiempo. Aquí no existen los días y las noches por lo que estoy completamente desorientado. Estoy al corriente, eso sí, de lo que sucede en la tierra y de toda la que se está organizando desde mi desaparición. Antes de nada quiero pedir perdón al príncipe Carlos de Inglaterra ya que me he enterado de que ha tenido que aplazar su boda a causa de mis funerales. Algún mal pensado podría decir que le he hecho un favor dándole un día más para pensárselo pero a mí, la verdad, me sabe mal.

Por lo demás vivo en una absoluta incertidumbre donde lo único que a estas alturas tengo claro es que vida eterna SÍ que hay (sino no podríais leer éste post). Ahora bien lo del cielo, el purgatorio y el infierno no lo tengo todavía demasiado claro.

Según mi guía, quienes venimos de la tierra tenemos una especie de "pecado original" que nos impide ir al cielo directamente. Parece que, a pesar de los dos milenios transcurridos, Dios no acaba de asimilar lo que allí hicieron con su hijo y cuando nos presentamos aquí nos la tiene guardada. La parte positiva es que tampoco es nada fácil ir al infierno en sentencia firme ya que has de pasar por el juicio final y al parecer ríete tú de la lentitud de la justicia allí abajo.

No sé cuánto tiempo lleva muerto Ronal Reagan pero es uno de los que aún anda por aquí. Está condenado pero a la espera de que se resuelva uno de sus últimos recursos. Cuando nos encontramos me dijo, de muy malos modos, que porqué iba yo atribuyéndome el haber acabado con el comunismo cuando fue él y su guerra de las galaxias quienes metieron el miedo en el cuerpo de Gorbachov. Yo, que no estoy para muchas discusiones, intenté irme por los cerros de Úbeda y desviar la conversación.

También me han hablado de una posibilidad bastante común aquí que es la de "rebote y te reencarnas" pero aún no se exactamente cómo es. Ya os contaré.

No sé, por si acaso y si sirve de algo, seguid rezando por mí.

 
El juicio final (I)
Voy a tratar de reproducir lo que me ha sucedido desde mi último post.

En mi último post estaba en una enorme sala de espera con todos aquellos que habían fallecido a la vez que yo. La sala era un descontrol hasta que apareció un tipo repartiendo números. Esperé alrededor de seis horas más hasta que me llamaron: "El 003976".

Desde ahí fuí conducido a una sala llena de luz detrás de la que se asomó una voz preguntándome:
- ¿Nombre?.
- Juan Pablo Segundo
- ¿Segundo, qué más?
- Segundo a secas. Juan Pablo Segundo a secas.
- ¿De qué planeta vienes?
- Altísimo, vengo de la tierra Soy el Papa ¿es que no me reconoces?

De entre la bruma ví salir a un ser con un enorme ojo que me miraba por encima de sus enormes gafas.

- ¿De la tierra? ¿Tú eras Papa en la tierra?
- Sí, señor -dije con la voz entrecortada por la emoción-.
- No sé qué os pasa a los de la tierra que os creeis el centro del universo y en realidad no sois más que un vulgar planeta al que no suelo prestar atención.

Yo no sabía qué decir.

- ¿A cuántos planetas te crees que he enviado yo a mi hijo? -continuó-.
- No lo sé.
- A más de seis mil, y de ninguno me lo devolvieron tan mal como me lo devolvísteis vosotros. Perdóname pero yo a los de la tierra... no os trago. ¿Y de verdad tu eras Papa en la tierra?
-Sí, altísimo.
- Increíble. Esta vez creo que me he pasado -murmuró-. Os tengo del todo desatendidos. Menudos representantes que tengo. ¿Y te hacían caso aún siendo tan anciano, estando tan postrado y, perdona pero, completamente hecho unos zorros?
- Sí, la verdad es que he sido un Papa bastante popular -expliqué-. Me cargué el muro de Berlín yo solo.
- ¿El muro de qué?
- De Berlín, el muro de Berlín.
- No tengo ni idea de qué muro me hablas. Pero bueno si con esa facha eras capaz de hacerte respetar debes de ser una persona convincente.
- Gracias.
- Si has sido Papa... habrás sido bueno, claro.
- Eso he intentado.

Hizo una pausa mientras consultaba unos apuntes.

- Muy bien Juan... ¿cómo me dijiste que te llamabas?
- Juan Pablo Segundo.
- Vale Juan Pablo. Pues ahora te van a acompañar y te explicarán el procedimiento.
- De acuerdo.

En ese momento me asignaron una especie de guía, un tal Vallejo, a quien estoy siguiendo en el momento de escribir éste post.

En el primer momento que pueda os contaré más novedades pero vamos, así de primeras, esto es bastante diferente a lo que me esperaba.

Dios os bendiga y seguid rezando por mí que esto no está nada claro.

 
Esperando audiencia
Veo que aún no os han dicho nada y que Navarro hasta mantiene que estoy consciente. Son incorregibles pero bueno solo es cuestion de un poco más de paciencia. Yo, por mi parte, llevo desde anoche en una especie de sala de espera abarrotada donde estamos los muertos de los últimos días (ni os podéis imaginar la de gente que se muere cada día). Algunos me reconocen y vienen a saludarme, otros que parecen venidos de otros mundos no tienen ni repajolera idea de quien soy. Aún así todos estamos bastante nerviosos esperando audiencia. Ya os contaré cómo va todo.

Lo de estar muerto es muy curioso. Uno puede verse físicamente, con el mismo aspecto que tenía estando vivo, pero no puedes tocar nada porque no eres más que una especie de holograma. La materia puede atravesarte porque no eres más que una especie de visión. Ah, y lo mejor de todo es que no tienes ni hambre, ni sed, ni ganas de ir al servicio.

Un abrazo y seguimos en contacto.
 
RIP
Acabo de morir. Aún no han dado las nueve de la noche. No se el tiempo que tardarán en anunciarlo oficialmente pero así es. De repente he notado como un latigazo en el pecho y luego plácidamente he sentido una gran paz. Desde lo alto de la habitación he visto como algunos se santiguaban, he visto como los médicos intentaban resucitarme desesperadamente pero yo ya no estaba en ese cuerpo.

Ahora me siento flotando, como sobrevolándolo todo. Una luz muy potente me ciega, creo que estoy a punto de entrar. Ya os contaré, ahora tengo por delante muchas cosas importantes.

Dios os bendiga a todos.

 
Toda la vida cruza por mi cabeza en imágenes
Veo que Ratzinger intenta colarse en mi blog. Les noto deseosos por arrebatarme el anillo. Tengo alucinaciones. Mi vida pasa ante mí como si se tratara de diapositivas

Andreotti, Augusto, aquellas balas

Aznar, esa chica, Bush

Aziz, Wasowice, las gafas

Juan Pablo I, Reagan, Sasakawa y su dinero

el ejército, la gente, aquella chica, Walesa


Alucinaciones.

Recen más, recen más.
 
¿La despedida?
Queridos todos:

Las cosas se complican por momentos. Esta noche por un momento he sentido que moría. Me he visto a mí mismo abandonando mi cuerpo, ligero como nunca me he sentido, flotando en mis aposentos mientras observaba mi cuerpo inmóvil en la cama, rodeado por médicos, monjas, sacerdotes y enfermeras. He visto un luz al fondo de un tunel y me he sentido caminando hacia él, plácidamente. De repente he abiero los ojos y he vuelto en mí. Sigo vivo pero comienzo a ver el final de esta larguísima agonía. Para salir al paso de comentarios diré que cuando me asomé ayer a la ventana fue por voluntad propia, que yo mismo lo pedí, consciente de que posiblemente fuera la última vez que me dejaría ver en público. El médico me acababa de decir que iban a proceder a sondarme para darme alimento ya que la enfermedad paraliza por momentos mis funciones respiratorias y alimenticias. Quise despedirme y así lo hice ya que un Papa no puede asomarse al balcón con una sonda entrándole por la nariz.

Me he quedado mudo y, evidentemente, con el temblor de mis brazos tampoco puedo expresarme por escrito. En este momento me siento atrapado en un cuerpo que está a punto de morir. Acabo de ver en la televisión que ha fallecido Terri Schiavo, la joven americana a quien quitaron hace unos días la misma sonda que me han puesto a mí. Me siento muy cerca de ella.



Este blog será ya, por maravillas de esa ciencia a la que tantas veces nos hemos enfrentado (qué paradoja), mi única forma de comunicación con todos vosotros.

Dadme fuerzas

Post Scriptum

Viernes 1-4-2005
00:15 horas

Esto se ha llenado de periodistas y acaban de darme la extrema unción. Me atiborran a antibióticos.
S.O.S.
S.O.S.

02:22 horas

Mi nombre es Joseph Ratzinger, el santo padre debe descansar.
 
Pecado carnal
Tengo un disgusto... pero de los gordos. Y ustedes me van a entender. Resulta que para mí esta semana santa ha sido... no sé cómo decir, rara. Por un lado han estado todos los problemas de la cánula que me tienen puesta en la garganta, por otro las idas y venidas al Policlínico, por otro el ver aquí a todos los cardenales a la gresca decidiendo quién me sustituía (que si yo me hago el via crucis, que si yo la misa de resurreción; se ponen imposibles cuando se trata de figurar). Bueno el caso es que he estado con la cabeza, como se suele decir, a pájaros. Tanto que el pasado miércoles, a la hora de comer, me quedé mirando fijamente al plato, como ido, pensando para mis adentros que había algo extraño y, de repente, me fijé y caí en la cuenta de que me estaba zampando un chuletón con patatas. Estaba buenísimo, eso sí, no podía evitar que se me cayera un hilillo de baba a causa de mis jugos desbocados, pero era un chuletón. Me dió un mal rollo tremendo. Hice llamar de ipso facto al cocinero y señalando el plato le pregunté:

- ¿Y esto?
- De Avila, Santidad.
- Ni de Avila ni de Avilo. ¿Qué carajo hago yo comiéndome un chuletón en plena cuaresma?

De repente mudó el rostro. Se quedó pálido. Y caí en la cuenta de que no se trataba únicamente del chuletón que me estaba comiendo, sino que la noche anterior había cenado albóndigas y la anterior una tabla de fiambres. No sé cómo se me ha podido pasar pero el caso es que me he tirado toda la cuaresma dándole a la carne, inconscientemente pero dándole a la carne. Estoy muy contrariado porque esto me pone en pecado mortal. Y menos mal que me he dado cuenta y puedo irme a confesar pero imaginense que en uno de esos jamacucos que ultimamente me sobrevienen me largo al otro barrio sin percatarme del "pecado carnal" que estaba cometiendo. Menudo disgusto. Llegar al cielo y después de toda una vida dedicada a la iglesia resulta que te dan un billete para el purgatorio y un "ya veremos" porque te has tirado los últimos veinte días comiendo carne. Una desproporción, sí, pero podría haberme pasado. ¿Y a quién reclamo? ¿Al cocinero del Vaticano?

Está visto que uno tiene que estar en todo y que todos estos no son más que una bandada de grajos que solo se preocupan de lo mismo.

En fin, recen por mí.

 
La palmó en el Palmar
Aquí sigo. A pesar de los rumores, de las constantes especulaciones sobre mi salud, de los dimes y los diretes sobre si voy a participar o no en los actos de la Semana Santa. Aquí estoy... ¡¡¡Vivo!!!. Cosa que no pueden decir otros. Porque, ¿qué me dicen ustedes del Papa Clemente? 58 años tenía el gilipollas (con perdón) y ahí le tienen, rellenando una caja de pino. Haz ahora un milagrito de los tuyos Clemente, y levántate ¡y anda!... y bailate unas sevillanas si tienes lo que hay que tener.

A mí éste tipo siempre me cayó mal. El muy gilipollas se atrevió a excomulgarme. Pero desde ese día le puse dos velas negras. ¿A qué te crees sino que se debio tu accidente de coche? ¿A qué te crees que se han debido todos tus "gatillazos" de los últimos años? Que al final todo se sabe, Clementito, y se de muy buena tinta que hace muchos años que ya ni se te levantaba en todas esas juergas que te organizabas. Deberías habértelo pensado dos veces antes de desafiarme. ¡Que al Papa no hay Dios que le desafíe!, y tu, insolente, lo hiciste, y ahora te has puesto a criar malvas mientras yo aquí sigo. ¡¡JO-DE-TE!!



Mira tu por dónde "La Voltio" -que así te conocían en tu época de locaza sevillana-, se ha apagado. El Papa Clemente la ha palmado en el Palmar.

Otro día les cuento más cosas de mí pero es que hoy me siento flex y además necesitaba desahogarme.

Recen por mí.
 
Visita española
Ha venido a verme Rouco. Al parecer le han movido la silla en la Conferencia Episcopal Española (me lo dice y pongo las mías a remojar). Me ha traído un ejemplar del Quijote porque al parecer en España están celebrando no se qué aniversario de su publicación(los españoles siempre de celebración). Pero cada español que viene me trae una edición distinta y me estoy pensando abrir una librería (así tendría algo que dejarles a mis nietos). Se lo digo: "Rouco, ¿otro Quijote?, dame algo diferente". Y se rebusca en los bolsillos y encuentra un compact disc de unos jóvencitos de Zaragoza (¡qué recuerdos me trae esa ciudad!). El caso es que lo escucho y la primera canción no está mal y llevo un rato tarareando el estribillo:

"Quiero vivir, quiero gritar, quiero sentir
el universo sobre mí
quiero correr en libertad, quiero llorar de felicidad.
Quiero vivir, quiero sentir el universo sobre mí,
como un naufrago en el mar
quiero encontrar mi sitio, solo encontrar mi sitio".

Y yo no lo habría dicho mejor. No sabéis lo que se echa de menos correr cuando uno está postrado en una silla de ruedas.

También me ha enseñado una fotografía de un graffiti del que soy protagonista.



Qué guasones estos madrileños, que me llaman Duracell.

Recen por mí.


 
De nuevo en el Vaticano
Estoy de nuevo en casa. Estaba previsto que me trajeran esta semana pero llevo aquí desde la noche del domingo pasado. Este cambio de planes se ha debido a una siniestra operación organizada por algunas de las personas de mi entorno más cercano. He de confesar que para mí todo ha sido muy doloroso. Mis temores se han hecho realidad y, a día de hoy, estoy completamente convencido de que alguien trata de "moverme la silla". Como ya os anticipé "Rat" me ha buscado un doble. Este doble debería haber comenzado a actuar el pasado domingo, justo después de que "ellos" me hubieran quitado de en medio.

El pasado domingo a las 7:45 de la tarde entraron en mi habitación un par de sacerdotes, cuyos rostros no me resultaban nada familiares, y me dijeron que me iban a trasladar. No quisieron dcirme a dónde por lo que yo pedí hablar con Navarro Valls. Nav no apareció y veinte minutos después ellos me introducían en un automóvil en el parking del policlínico. "¿Adónde vamos?", pregunté. No obtuve respuesta. Pusieron el coche en marcha y en el mismo parking del hospital pude divisar el "papamovil" aparcado con un tipo idéntico a mí en su interior vestido como sui fuera yo. Lo ví claro, se trataba de sacarme de allí y de sustituirme por el doble. Afortunadamente a la salida del hospital fuimos descubiertos por un grupo de feligreses que portaban pancartas de "Murcia con el Papa". Se arremolinaron en torno al coche e instantes después aparecieron las primeras cámaras de la prensa. Mis captores se miraron el uno al otro e hicieron una llamada por el celular. Luego, con cara de resignación, uno de ellos dijo que tenían que llevarme al Vaticano, que al haber sido descubiertos por las cámaras todo se había frustrado.

Entonces, yo respiré aliviado (por mi agujerito traqueotomizado).

Recen por mí.
 
Salsa Rosa
Me dan el alta. Después de esta semana de foniatras en la que conseguido volver a balbucear algunas palabras los médicos se han sentido optimistas y me han dicho que la próxima semana me puedo ir a casa. Estoy contento, parece que éste es mi último fin de semana en el Gemelli.

Odio los fines de semana en el hospital. Como la gente no trabaja se suele arremolinar en la calle y no paran de gritar eso de "Juan Pablo segundo, te quiere todo el mundo" y un rato está bien, pero dos días seguidos llega a ser bastante desesperante. Si al menos cambiaran el estribillo...

En fin, que como aquí me aburro me he puesto a ver la tele. Lo único que me interesaba un poco era "Salsa Rosa" porque estaban hablando de la figlia de Romina y Al Bano. Qué quieren que les diga, yo, para mí, que está viva. Según me contó una vez mi amiga Gomez Borrero, la giornalista spagnola, los padres se llevaban fatal y además Romina tenía la cabeza un poco perdida. Si ya lo sabía yo. Si la Romina, al igual que su padre, es una cascabelera. Si es que no habiendo amor los matrimonios salen como salen y los hijos se echan a perder y terminan desapareciendo en el Mississippi, como la pobre Ylenia.

Han vuelto a empezar los cánticos en la calle. Aquí no hay quien viva. Pero cualquiera se atreve a decirles algo, que luego resulta que son "ultrasures" de sacristía y me intentan agredir con el rosario.
 
Estoy gordo...
... cada día más gordo. Esta mañana ha entrado en la habitación una monjita y me ha dicho que venía a cortarme las uñas. Ha empezado con las manos y ha seguido con los pies. Ya no me veo los pies. Yo la sentía, notaba sus manos sujetándome mientras escuchaba el "clic" del cortauñas pero no era capaz de ver nada. Mi barriga, cada día más grande, me lo impedía. Estoy hinchado. Se que es a consecuencia de la falta de movilidad pero lo cierto es que me estoy convirtiendo en una butifarra vestida de blanco. Creo que fisicamente soy bastante repulsivo. No me gusto, no me encuentro atractivo. Me acuerdo de cuando decían que era un papa deportista, un atleta de Dios. Y ahora en cambio...

Tampoco soy capaz de verme el pene, mi viejo y arrugado pene, mi inútil pene. Supongo que no les descubro ningún secreto si les cuento que cuando voy al baño no soy capaz de valerme por mí mismo. Suelen acompañarme dos asistentes que primerro me bajan los pantalones y luego me sientan en la taza intentando que no me caiga para los lados. Es una situación muy embarazosa. Me cuesta hacer fuerzas en su presencia y cuando me tiro alguna ventosidad no sé hacia dónde mirar. Ellos son completamente asépticos, nunca comentan nada, aunque la situación podría mover a bromas. Se limitan a decir: "¿ha terminado su santidad?" y yo, exhausto por el esfuerzo y babeante, hago un gesto de asentimiento con la cabeza. Luego me limpian el culo, vuelven a vestirme y me incorporan de nuevo a la silla. Muchas veces me pregunto porqué Dios me humilla de éste modo pero no tengo la respuesta.
 
¿Tengo un doble?
Es lunes por la tarde. He pasado todo el fin de semana con bastantes dolores y medio sedado. Hoy, más consciente, he visto el telediario. Me he sorprendido porque no recuerdo haberme asomado ayer a la ventana con motivo del ángelus. Es más, estoy seguro de que no me asomé. Sin embargo las noticias me muestran en la silla, saludando a los congregados y rodeado de médicos en uno de los pasillos del policlínico. Pienso si me estará comenzando a fallar la cabeza o si mis temores se habrán hecho realidad. El pasado jueves creí escuchar una conversación entre "Rat" y "Nav" en la que decían que lo tenían todo preparado. "Nav" decía que sí, que el hombre "tenía un gran parecido conmigo" y que "con los hábitos y el solideo papal nadie se daría cuenta". No quería creerlo pero hoy estoy casi seguro de que me han encontrado un doble. De momento aquí todos siguen tratándome igual pero me pregunto si llegado el caso serían capaces de prescindir de mí. No son delirios de moribundo, no. Podría morirme esta misma tarde y que ellos podrían continuar la comedia hasta tener resuelta la sucesión. No puedo hablar, no puedo moverme, no puedo resistirme. Soy como un mueble, como un objeto inanimado del que pueden disponer a su antojo. Escriben mis discursos y los leen por mí pidiendo una oración para que me recupere pero, en realidad, puede que hayan decidido quitarme de escena. Nadie va a enterarse. No tengo más que éste blog telepático y clandestino pero apenas nadie me lee.

Tengo miedo. Creo que ahora sí deben rezar por mí.
 
Medinaceli
Me han dado una medicina para el dolor y me siento estupendamente. Me noto en una nube, casi exultante, me dan ganas de salir corriendo por los pasillos del hospital saludando, felicitando y bendiciendo a todo el mundo. He tenido una llamada de Madrid. Me dicen que este año la peregrinación al Cristo de Medinaceli es, nuevamente, un éxito. Dicen que va el Rey, mi amigo "el Suma" (yo le llamo Suma por Su Majestad y el me llama Susan por Su Santidad). También me dicen que hay una señora que lleva dos semanas apostada a la puerta de la iglesia para ser la primera en entrar. A veces me quedo perplejo de lo bien que tenemos montado el chiringuito y de cómo la gente se traga lo que sea. La verdad es que -así entre nosotros-, hay que ser una fanática redomada para tirarse dos semanas, chupandose tres olas de frío polar en la calle, por adorar una imagen de madera. Me sorprende lo beatorras que llegan a ser algunas. Cualquier día se nos muere congelada una de esas y todavía nos buscan las cosquillas y tenemos un problema, que con el gobierno marxista que hay ahora en España no podemos fiarnos lo más mínimo.

Voy a comer y luego a arrearme otra pastillita de estas, que me pone de buen humor y me suelta la lengua (a mí, en mi estado, ¡¡Fíjense ustedes!!)
 
Juan Pablo y Carol
(He rescatado el último post que escribí en mi anterior habitación para darle continuidad a la cosa)

En las noticias dicen que el Papa ha dicho sus primeras palabras. Ha sonado como si fuera un niño y estuviera aprendiendo a hablar. En mayo cumplo 85 años y vuelvo a ser como un niño. El Papa come sus primeras papillas, el Papa dice sus primeras palabras... Me siento un poco frustrado. A veces pienso que dentro de mí conviven dos personas. De un lado Juan Pablo, el sucesor de Pedro, la máxima autoridad de la iglesia en el mundo... del otro Carol, el ser humano, el niño que corría por las calles de Cracovia, el que aprendió a hablar, el que aprendió a andar. Tengo 85 años y cuando recuerdo a todos mis amigos de la época, todos mis amigos de la juventud, del seminario... me doy cuenta de que todos se han ido ya. Me queda muy poca vida, por muchas traqueotomías que le hagan a Juan Pablo, yo Carol, siento que me extingo cada día que pasa. Estoy postrado en una cama, apenas puedo moverme, apenas encuentro el hilo de aire que me permita hablar. A mi alrededor siento una frenética actividad, todos hablan de mí, pero yo he de limitarme a observarlo todo, mudo, desde ésta cama. A veces pienso que me han convertido en un muñeco, el muñeco Juan Pablo, el que cuida de sus intereses, el que exhiben, al que besan el anillo. Antes de ayer vino Fini, en cualquier momento aparecerá Berlusconi. Todos se postran ante mí, ante Juan Pablo, el sucesor de Pedro. Pero yo ni siquiera puedo ser yo. En la película de Ramón Sampedro un sacerdote le dice: "las libertad sin vida no es libertad" y él responde que "la vida sin libertad tampoco es vida". Esta mañana estoy un poco triste, esta mañana no soy Juan Pablo sino que soy Carol.
 
Cambio de habitación
Los médicos me han cambiado de habitación. He dejado http://blogs.ya.com/deestalapalmo y me han metido en esta habitación azul en la planta de "traqueotomías". Yo estoy más contento, las vistas son mejores y hay menos monjas y más enfermeras. Espero que os guste.