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Traqueotomía
Diario de un ex enfermo de párkinson (y de otras muchas cosas)
Acerca de
Carol Wojtyla: fui Papa y ahora me dedico a alimentar el fuego de las calderas del infierno.
Joseph Ratzinger: un trepa que se prueba mis ropas frente al espejo sin ningun pudor.
Navarro Valls: Opusino que no hacía más que sacarme fotos con el móvil mientras yo estaba en el lecho de muerte.
Sindicación
 
¿La despedida?
Queridos todos:

Las cosas se complican por momentos. Esta noche por un momento he sentido que moría. Me he visto a mí mismo abandonando mi cuerpo, ligero como nunca me he sentido, flotando en mis aposentos mientras observaba mi cuerpo inmóvil en la cama, rodeado por médicos, monjas, sacerdotes y enfermeras. He visto un luz al fondo de un tunel y me he sentido caminando hacia él, plácidamente. De repente he abiero los ojos y he vuelto en mí. Sigo vivo pero comienzo a ver el final de esta larguísima agonía. Para salir al paso de comentarios diré que cuando me asomé ayer a la ventana fue por voluntad propia, que yo mismo lo pedí, consciente de que posiblemente fuera la última vez que me dejaría ver en público. El médico me acababa de decir que iban a proceder a sondarme para darme alimento ya que la enfermedad paraliza por momentos mis funciones respiratorias y alimenticias. Quise despedirme y así lo hice ya que un Papa no puede asomarse al balcón con una sonda entrándole por la nariz.

Me he quedado mudo y, evidentemente, con el temblor de mis brazos tampoco puedo expresarme por escrito. En este momento me siento atrapado en un cuerpo que está a punto de morir. Acabo de ver en la televisión que ha fallecido Terri Schiavo, la joven americana a quien quitaron hace unos días la misma sonda que me han puesto a mí. Me siento muy cerca de ella.



Este blog será ya, por maravillas de esa ciencia a la que tantas veces nos hemos enfrentado (qué paradoja), mi única forma de comunicación con todos vosotros.

Dadme fuerzas

Post Scriptum

Viernes 1-4-2005
00:15 horas

Esto se ha llenado de periodistas y acaban de darme la extrema unción. Me atiborran a antibióticos.
S.O.S.
S.O.S.

02:22 horas

Mi nombre es Joseph Ratzinger, el santo padre debe descansar.
 
Pecado carnal
Tengo un disgusto... pero de los gordos. Y ustedes me van a entender. Resulta que para mí esta semana santa ha sido... no sé cómo decir, rara. Por un lado han estado todos los problemas de la cánula que me tienen puesta en la garganta, por otro las idas y venidas al Policlínico, por otro el ver aquí a todos los cardenales a la gresca decidiendo quién me sustituía (que si yo me hago el via crucis, que si yo la misa de resurreción; se ponen imposibles cuando se trata de figurar). Bueno el caso es que he estado con la cabeza, como se suele decir, a pájaros. Tanto que el pasado miércoles, a la hora de comer, me quedé mirando fijamente al plato, como ido, pensando para mis adentros que había algo extraño y, de repente, me fijé y caí en la cuenta de que me estaba zampando un chuletón con patatas. Estaba buenísimo, eso sí, no podía evitar que se me cayera un hilillo de baba a causa de mis jugos desbocados, pero era un chuletón. Me dió un mal rollo tremendo. Hice llamar de ipso facto al cocinero y señalando el plato le pregunté:

- ¿Y esto?
- De Avila, Santidad.
- Ni de Avila ni de Avilo. ¿Qué carajo hago yo comiéndome un chuletón en plena cuaresma?

De repente mudó el rostro. Se quedó pálido. Y caí en la cuenta de que no se trataba únicamente del chuletón que me estaba comiendo, sino que la noche anterior había cenado albóndigas y la anterior una tabla de fiambres. No sé cómo se me ha podido pasar pero el caso es que me he tirado toda la cuaresma dándole a la carne, inconscientemente pero dándole a la carne. Estoy muy contrariado porque esto me pone en pecado mortal. Y menos mal que me he dado cuenta y puedo irme a confesar pero imaginense que en uno de esos jamacucos que ultimamente me sobrevienen me largo al otro barrio sin percatarme del "pecado carnal" que estaba cometiendo. Menudo disgusto. Llegar al cielo y después de toda una vida dedicada a la iglesia resulta que te dan un billete para el purgatorio y un "ya veremos" porque te has tirado los últimos veinte días comiendo carne. Una desproporción, sí, pero podría haberme pasado. ¿Y a quién reclamo? ¿Al cocinero del Vaticano?

Está visto que uno tiene que estar en todo y que todos estos no son más que una bandada de grajos que solo se preocupan de lo mismo.

En fin, recen por mí.

 
La palmó en el Palmar
Aquí sigo. A pesar de los rumores, de las constantes especulaciones sobre mi salud, de los dimes y los diretes sobre si voy a participar o no en los actos de la Semana Santa. Aquí estoy... ¡¡¡Vivo!!!. Cosa que no pueden decir otros. Porque, ¿qué me dicen ustedes del Papa Clemente? 58 años tenía el gilipollas (con perdón) y ahí le tienen, rellenando una caja de pino. Haz ahora un milagrito de los tuyos Clemente, y levántate ¡y anda!... y bailate unas sevillanas si tienes lo que hay que tener.

A mí éste tipo siempre me cayó mal. El muy gilipollas se atrevió a excomulgarme. Pero desde ese día le puse dos velas negras. ¿A qué te crees sino que se debio tu accidente de coche? ¿A qué te crees que se han debido todos tus "gatillazos" de los últimos años? Que al final todo se sabe, Clementito, y se de muy buena tinta que hace muchos años que ya ni se te levantaba en todas esas juergas que te organizabas. Deberías habértelo pensado dos veces antes de desafiarme. ¡Que al Papa no hay Dios que le desafíe!, y tu, insolente, lo hiciste, y ahora te has puesto a criar malvas mientras yo aquí sigo. ¡¡JO-DE-TE!!



Mira tu por dónde "La Voltio" -que así te conocían en tu época de locaza sevillana-, se ha apagado. El Papa Clemente la ha palmado en el Palmar.

Otro día les cuento más cosas de mí pero es que hoy me siento flex y además necesitaba desahogarme.

Recen por mí.
 
Visita española
Ha venido a verme Rouco. Al parecer le han movido la silla en la Conferencia Episcopal Española (me lo dice y pongo las mías a remojar). Me ha traído un ejemplar del Quijote porque al parecer en España están celebrando no se qué aniversario de su publicación(los españoles siempre de celebración). Pero cada español que viene me trae una edición distinta y me estoy pensando abrir una librería (así tendría algo que dejarles a mis nietos). Se lo digo: "Rouco, ¿otro Quijote?, dame algo diferente". Y se rebusca en los bolsillos y encuentra un compact disc de unos jóvencitos de Zaragoza (¡qué recuerdos me trae esa ciudad!). El caso es que lo escucho y la primera canción no está mal y llevo un rato tarareando el estribillo:

"Quiero vivir, quiero gritar, quiero sentir
el universo sobre mí
quiero correr en libertad, quiero llorar de felicidad.
Quiero vivir, quiero sentir el universo sobre mí,
como un naufrago en el mar
quiero encontrar mi sitio, solo encontrar mi sitio".

Y yo no lo habría dicho mejor. No sabéis lo que se echa de menos correr cuando uno está postrado en una silla de ruedas.

También me ha enseñado una fotografía de un graffiti del que soy protagonista.



Qué guasones estos madrileños, que me llaman Duracell.

Recen por mí.


 
De nuevo en el Vaticano
Estoy de nuevo en casa. Estaba previsto que me trajeran esta semana pero llevo aquí desde la noche del domingo pasado. Este cambio de planes se ha debido a una siniestra operación organizada por algunas de las personas de mi entorno más cercano. He de confesar que para mí todo ha sido muy doloroso. Mis temores se han hecho realidad y, a día de hoy, estoy completamente convencido de que alguien trata de "moverme la silla". Como ya os anticipé "Rat" me ha buscado un doble. Este doble debería haber comenzado a actuar el pasado domingo, justo después de que "ellos" me hubieran quitado de en medio.

El pasado domingo a las 7:45 de la tarde entraron en mi habitación un par de sacerdotes, cuyos rostros no me resultaban nada familiares, y me dijeron que me iban a trasladar. No quisieron dcirme a dónde por lo que yo pedí hablar con Navarro Valls. Nav no apareció y veinte minutos después ellos me introducían en un automóvil en el parking del policlínico. "¿Adónde vamos?", pregunté. No obtuve respuesta. Pusieron el coche en marcha y en el mismo parking del hospital pude divisar el "papamovil" aparcado con un tipo idéntico a mí en su interior vestido como sui fuera yo. Lo ví claro, se trataba de sacarme de allí y de sustituirme por el doble. Afortunadamente a la salida del hospital fuimos descubiertos por un grupo de feligreses que portaban pancartas de "Murcia con el Papa". Se arremolinaron en torno al coche e instantes después aparecieron las primeras cámaras de la prensa. Mis captores se miraron el uno al otro e hicieron una llamada por el celular. Luego, con cara de resignación, uno de ellos dijo que tenían que llevarme al Vaticano, que al haber sido descubiertos por las cámaras todo se había frustrado.

Entonces, yo respiré aliviado (por mi agujerito traqueotomizado).

Recen por mí.
 
Salsa Rosa
Me dan el alta. Después de esta semana de foniatras en la que conseguido volver a balbucear algunas palabras los médicos se han sentido optimistas y me han dicho que la próxima semana me puedo ir a casa. Estoy contento, parece que éste es mi último fin de semana en el Gemelli.

Odio los fines de semana en el hospital. Como la gente no trabaja se suele arremolinar en la calle y no paran de gritar eso de "Juan Pablo segundo, te quiere todo el mundo" y un rato está bien, pero dos días seguidos llega a ser bastante desesperante. Si al menos cambiaran el estribillo...

En fin, que como aquí me aburro me he puesto a ver la tele. Lo único que me interesaba un poco era "Salsa Rosa" porque estaban hablando de la figlia de Romina y Al Bano. Qué quieren que les diga, yo, para mí, que está viva. Según me contó una vez mi amiga Gomez Borrero, la giornalista spagnola, los padres se llevaban fatal y además Romina tenía la cabeza un poco perdida. Si ya lo sabía yo. Si la Romina, al igual que su padre, es una cascabelera. Si es que no habiendo amor los matrimonios salen como salen y los hijos se echan a perder y terminan desapareciendo en el Mississippi, como la pobre Ylenia.

Han vuelto a empezar los cánticos en la calle. Aquí no hay quien viva. Pero cualquiera se atreve a decirles algo, que luego resulta que son "ultrasures" de sacristía y me intentan agredir con el rosario.
 
Estoy gordo...
... cada día más gordo. Esta mañana ha entrado en la habitación una monjita y me ha dicho que venía a cortarme las uñas. Ha empezado con las manos y ha seguido con los pies. Ya no me veo los pies. Yo la sentía, notaba sus manos sujetándome mientras escuchaba el "clic" del cortauñas pero no era capaz de ver nada. Mi barriga, cada día más grande, me lo impedía. Estoy hinchado. Se que es a consecuencia de la falta de movilidad pero lo cierto es que me estoy convirtiendo en una butifarra vestida de blanco. Creo que fisicamente soy bastante repulsivo. No me gusto, no me encuentro atractivo. Me acuerdo de cuando decían que era un papa deportista, un atleta de Dios. Y ahora en cambio...

Tampoco soy capaz de verme el pene, mi viejo y arrugado pene, mi inútil pene. Supongo que no les descubro ningún secreto si les cuento que cuando voy al baño no soy capaz de valerme por mí mismo. Suelen acompañarme dos asistentes que primerro me bajan los pantalones y luego me sientan en la taza intentando que no me caiga para los lados. Es una situación muy embarazosa. Me cuesta hacer fuerzas en su presencia y cuando me tiro alguna ventosidad no sé hacia dónde mirar. Ellos son completamente asépticos, nunca comentan nada, aunque la situación podría mover a bromas. Se limitan a decir: "¿ha terminado su santidad?" y yo, exhausto por el esfuerzo y babeante, hago un gesto de asentimiento con la cabeza. Luego me limpian el culo, vuelven a vestirme y me incorporan de nuevo a la silla. Muchas veces me pregunto porqué Dios me humilla de éste modo pero no tengo la respuesta.
 
¿Tengo un doble?
Es lunes por la tarde. He pasado todo el fin de semana con bastantes dolores y medio sedado. Hoy, más consciente, he visto el telediario. Me he sorprendido porque no recuerdo haberme asomado ayer a la ventana con motivo del ángelus. Es más, estoy seguro de que no me asomé. Sin embargo las noticias me muestran en la silla, saludando a los congregados y rodeado de médicos en uno de los pasillos del policlínico. Pienso si me estará comenzando a fallar la cabeza o si mis temores se habrán hecho realidad. El pasado jueves creí escuchar una conversación entre "Rat" y "Nav" en la que decían que lo tenían todo preparado. "Nav" decía que sí, que el hombre "tenía un gran parecido conmigo" y que "con los hábitos y el solideo papal nadie se daría cuenta". No quería creerlo pero hoy estoy casi seguro de que me han encontrado un doble. De momento aquí todos siguen tratándome igual pero me pregunto si llegado el caso serían capaces de prescindir de mí. No son delirios de moribundo, no. Podría morirme esta misma tarde y que ellos podrían continuar la comedia hasta tener resuelta la sucesión. No puedo hablar, no puedo moverme, no puedo resistirme. Soy como un mueble, como un objeto inanimado del que pueden disponer a su antojo. Escriben mis discursos y los leen por mí pidiendo una oración para que me recupere pero, en realidad, puede que hayan decidido quitarme de escena. Nadie va a enterarse. No tengo más que éste blog telepático y clandestino pero apenas nadie me lee.

Tengo miedo. Creo que ahora sí deben rezar por mí.
 
Medinaceli
Me han dado una medicina para el dolor y me siento estupendamente. Me noto en una nube, casi exultante, me dan ganas de salir corriendo por los pasillos del hospital saludando, felicitando y bendiciendo a todo el mundo. He tenido una llamada de Madrid. Me dicen que este año la peregrinación al Cristo de Medinaceli es, nuevamente, un éxito. Dicen que va el Rey, mi amigo "el Suma" (yo le llamo Suma por Su Majestad y el me llama Susan por Su Santidad). También me dicen que hay una señora que lleva dos semanas apostada a la puerta de la iglesia para ser la primera en entrar. A veces me quedo perplejo de lo bien que tenemos montado el chiringuito y de cómo la gente se traga lo que sea. La verdad es que -así entre nosotros-, hay que ser una fanática redomada para tirarse dos semanas, chupandose tres olas de frío polar en la calle, por adorar una imagen de madera. Me sorprende lo beatorras que llegan a ser algunas. Cualquier día se nos muere congelada una de esas y todavía nos buscan las cosquillas y tenemos un problema, que con el gobierno marxista que hay ahora en España no podemos fiarnos lo más mínimo.

Voy a comer y luego a arrearme otra pastillita de estas, que me pone de buen humor y me suelta la lengua (a mí, en mi estado, ¡¡Fíjense ustedes!!)
 
Juan Pablo y Carol
(He rescatado el último post que escribí en mi anterior habitación para darle continuidad a la cosa)

En las noticias dicen que el Papa ha dicho sus primeras palabras. Ha sonado como si fuera un niño y estuviera aprendiendo a hablar. En mayo cumplo 85 años y vuelvo a ser como un niño. El Papa come sus primeras papillas, el Papa dice sus primeras palabras... Me siento un poco frustrado. A veces pienso que dentro de mí conviven dos personas. De un lado Juan Pablo, el sucesor de Pedro, la máxima autoridad de la iglesia en el mundo... del otro Carol, el ser humano, el niño que corría por las calles de Cracovia, el que aprendió a hablar, el que aprendió a andar. Tengo 85 años y cuando recuerdo a todos mis amigos de la época, todos mis amigos de la juventud, del seminario... me doy cuenta de que todos se han ido ya. Me queda muy poca vida, por muchas traqueotomías que le hagan a Juan Pablo, yo Carol, siento que me extingo cada día que pasa. Estoy postrado en una cama, apenas puedo moverme, apenas encuentro el hilo de aire que me permita hablar. A mi alrededor siento una frenética actividad, todos hablan de mí, pero yo he de limitarme a observarlo todo, mudo, desde ésta cama. A veces pienso que me han convertido en un muñeco, el muñeco Juan Pablo, el que cuida de sus intereses, el que exhiben, al que besan el anillo. Antes de ayer vino Fini, en cualquier momento aparecerá Berlusconi. Todos se postran ante mí, ante Juan Pablo, el sucesor de Pedro. Pero yo ni siquiera puedo ser yo. En la película de Ramón Sampedro un sacerdote le dice: "las libertad sin vida no es libertad" y él responde que "la vida sin libertad tampoco es vida". Esta mañana estoy un poco triste, esta mañana no soy Juan Pablo sino que soy Carol.
 
Cambio de habitación
Los médicos me han cambiado de habitación. He dejado http://blogs.ya.com/deestalapalmo y me han metido en esta habitación azul en la planta de "traqueotomías". Yo estoy más contento, las vistas son mejores y hay menos monjas y más enfermeras. Espero que os guste.