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tras el telon de huma
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Tras el telón de Huma
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TERMINAL
Reconozco mi cuerpo, es real. Estoy tumbada bocabajo. Algo incómodo dentro de mi pecho me hace entreabrir los ojos. Duele mucho, es insoportable, necesito que salga de mí y que lo haga ya porque no me deja respirar. Reacciono rápido, de manera casi automática, orgánica. Reacciono desde dentro, apretando desde mis entrañas para dejarlo salir, y sale… rompo a llorar como si de un dolor físico se tratara, y sé que no lo es. Lloro impotencia, mis lágrimas gritan de rabia, de negación… trato de recordar qué me ha pasado….piensa, piensa, piensa…


Mientras espero mis resultados, observo la gente que me rodea, todos iguales, todos sin nombres, y las caras poco importan en una situación así. Igual de ansiosos por conocer qué les ocurre a ellos también.
Es mi turno, me acerco a la enfermera y sin mediar palabra me da un papel minúsculo y alargado. Las malas noticias no caben en enormes folios de hospital.
Parece escrito a mano, la tinta es roja, pero no consigo leer. ¿Qué me pasa? ¿Es un ataque de pánico? Sólo leo TERMINAL, es la única palabra que consigo descifrar.

Como un zombi, me acerco a la auxiliar para preguntarle, me pitan los oídos, y apenas escucho esos términos tan técnicos que me impiden saber la realidad de lo que me espera. ¿TERMINAL significa que NADA me espera??
Me siento en la sala de espera a intentar tranquilizarme, pero me quedo dormida.
Al despertar, ya sin angustia, encuentro un álbum de fotos a mis pies, es enorme. No dudo, estoy demasiado confundida como para medir mis actos: lo cojo, sé que es para mí.
Fotos y más fotos, las veo borrosas y de pronto una me quiere decir algo… un perro, parece feliz, me quiere sonar… Es precioso, me hace enternecer, y de seguido vuelve la angustia, y entiendo todo de golpe. TERMINAL significa que nunca tendré un perro, que nunca lo veré, que no podré visitar todas esas playas que aparecen en las fotos, ni ver a todas esas personas que brindan en el álbum, no volver a reírme, a quejarme del tráfico, a charlar por teléfono hasta que se me caliente la oreja, a oler a tierra mojada, a ver un concierto, teatro, cine, a nadar en el mar, a bacilar a un colega, a irme de cañas, a protestar por lo que sí y también por lo que no, a jugar con mis gatos, a ver a una amiga, a comer pipas en un banco, a mirar las estrellas con un desconocido, a discutir con mi familia, a hacerle un regalo a mi hermano, a comerme un helado… a vivir.
Las últimas páginas del álbum no tienen fotos… ¿que hacer?



Sigo boca abajo, medio dormida, las lágrimas se han secado y he conseguido recordar. Y sí, aún tengo muchas fotos que colgar en muchos álbumes. Mucha maravillosa e inquietante vida, que me está esperando… Me desperezo sonriente… ¡Buenos días, Madrid!
 
Ulises y las sirenas

- ¿Qué piensas de todo esto?
- Es raro, no lo sé. ¿Qué piensas tú?
- Nunca te mojas, eh? Es muy raro.
- Pero divertido, verdad?
- A mí no me resulta muy divertido
- ¿No te diviertes conmigo? Puedo ser muy graciosa… jajaja
- Lo eres, pero mis circunstancias son diferentes
- Cada uno tiene las suyas, y cada uno elige. ¿Estás preocupado?
- Un poco, la verdad. Nunca me había pasado.
- ¿El qué? ¿Conocer a alguien en una zapatería? A mí tampoco.
- No es sólo eso, es que llevamos dos horas hablando y se me han pasado volando, y así es siempre.
- ¿Siempre? Pero si nos hemos visto tres días!
- Mejor me lo pones.
- Pues yo no tengo interés en complicarle la vida a nadie, así que si soy una preocupación, no me llames.
- Ya no puedo hacer eso.
- Será porque no quieres.
- Será porque no me dejas.
- No pienso discutir con alguien que aún estoy conociendo.
- Yo tampoco. Además me refería a ti, a lo que me engatusas.
- Explicate o me cabreo de verdad.
- Tu voz.
- ¿Qué?
- Eso, que me engatusa tu voz.
- ¿Cómo a Ulises con las sirenas?
- ¿Qué?
- ¿No conoces la historia?

....................................

En la mitología griega, las sirenas viven en una isla del Mediterráneo. Su canto es tan bello que los marinos que las escuchan no pueden resistírseles y arrojan sus naves contra los arrecifes. Los supervivientes son asesinados sin piedad.
Cuando Ulises abandona la morada de la hechicera Circe, sabe que debe pasar cerca de la isla de las sirenas. Siguiendo los consejos de la hechicera, el astuto héroe recurre a una estratagema que le permitirá oír y no obstante salvar la nave y a sus compañeros.
Tapa los oídos de sus hombres con cera después de haberles pedido ser sólidamente atado al mástil. Así podrá saciar su curiosidad escuchando el canto de las sirenas, sin ceder a su encantamiento. ...Este canto se revela melodioso y desgarrador, y está colmado de bellas promesas. Ulises les grita a sus compañeros que lo desaten, pero por supuesto éstos permanecen sordos a sus gritos. Finalmente, el barco pasa y los héroes escapan al funesto destino de tantos otros marinos.


 
a un hombre, a un niño y a un gilipollas
Escúchame tú ahora, que estoy cansada de hacerlo yo. Cada vez es más difícil creer en las personas, y contigo es imposible. No me toques, mi piel es demasiado sensible para tu brusquedad, mi fragilidad es máxima a estas alturas, y me temo que mi máscara es transparente para ti, ya veo. Tu discurso incongruente me cansa, me está agotando tu presencia, y tu monólogo es tan contradictorio que me hace reír. Río de asco, no te confundas, que bastante lo estoy yo. Me ganas, lo sé, no me hagas creer que soy yo quien se lleva la partida. Pero el juego es para los niños, no sueñes que lo eres porque cuando despiertes llorarás como yo ayer. Ojala te mires al espejo y descubras el patetismo del que estás hecho, que con esa labia no me vas a liar más. Contigo estoy haciendo un curso acelerado, y voy aprendiendo a distinguir entre un traje elegante y un elegante en traje. No me subestimes, que a lo mejor acabo jugando mejor que tú, y te va a doler.

Mi niño, no voy a participar en nada que tenga que ver contigo, porque no puedo, porque no tengo medida y me dueles con sólo olerte. Sepárate del todo, no dejes huellas en mi teléfono, porque desde ahí escucha mi alma todo tu sentir, y me duele que sufras, y de nuevo me pierdo en tu dolor y no cuido mi corazoncito. Te voy a seguir queriendo tanto tiempo que voy a salir corriendo en dirección contraria. Déjame respirar otro aire, que me pierdo y no encuentro un suelo firme donde posar mis sueños heridos. Quiéreme tú, si es lo que quieres, pero desde la distancia, que todo se curará, y volveremos a vivir el hoy. Y sopla fuerte, que entre los dos lanzaremos al mar la nostalgia que contagia nuestras vidas separadas y unidas por la soledad. Cuídate, pero vete.

De ti no voy a despedirme. Seguro nos vamos a encontrar pronto, pero no va a ser igual, y estoy deseando verte de nuevo, espero que esta vez sin ese disfraz que te hace sentir más…más…para mí cada vez eres menos. Debes distraerte a menudo haciendo esto, creo yo, pero la gran putada es que has topado con una que está muy hasta los ovarios de tipos como tú. Y, la verdad, va a ser divertido ver tu cara de nada cuando te cuente lo que en realidad pienso de ti. Seguro que nunca has querido oírlo, o es que no sabes escucharlo. No te preocupes, lo diré alto, para que te entre bien en el cerebro, y despacito, para que se te quede grabado.



Agarrarse fuerte a la butaca, se abre el telón de Huma , y puede ser una tragedia