ESCORPIÓN
Ando por el mundo boicoteándome la vida.
Si algo me sale bien, si no hay un problema que me pueda hacer sufrir, yo lo busco, lo busco hasta creerme que es tan grave que no puedo con él, y así consigo sentirme insatisfecha, sufrir por “eso” que ya existe y es real para mí.
Soy adicta a esa insatisfacción permanente, a la infelicidad.
El problema aumenta cuando tienes pareja, porque si uno sólo puede inventarse un problema, entre dos es el doble de fácil, claro está.
Y, por supuesto, ese problema siempre se refleja en “el otro”, porque, ¿por qué echarse la culpa a uno mismo si tienes a otra persona delante?
Me quedé boquiabierta cuando él me lo hizo ver, diciéndome:
“es como si tú me pides galletas, yo te las traigo y decides que no te gustan, que las querías de chocolate. Y si las traigo de chocolate, dirás que habías dicho fresa, no chocolate. Y así haces con todo, siempre igual…”
Soy criminal. Si un amigo mía conociese a una chica como yo, le diría que saliese corriendo, que no le conviene, que le va a destrozar la vida y luego le hará creer que ha sido su culpa. No tengo remedio.
Una de mis mejores maestras me calificó hace unos años de “escorpión”. A todo el mundo le hizo mucha gracia, a mí me da pena ser así.
Hay Momentos en que me odio tanto a mí misma que me encerraría en una habitación sin puerta, para no poder salir y no hacer más daño a nadie nunca.

¿¡QUÉ HAGO MAL!?
Me gustaría pensar que lo que acaba de suceder ha sido un fallo en Matrix, que estoy recordando sensaciones que ya he vivido, no que la historia se repite un vez más. Quiero volver a la cama de la que acabo de huir despavorida y que no haya nadie más que mis sábanas esperando!!
Y es que soy tan desastre en las relaciones sentimentales, que si no tropiezo con la misma piedra de siempre, hago que me caigo y acabo tropezando de verdad. Y ya me estoy viendo diciéndole la frase de siempre al amigo de siempre: ¿Qué hago mal?
Todo estaba siendo maravilloso, descubriendo los secretos que esconde el corazón de una persona nueva en mi vida, que surgió de la nada. Cada noche me iba a dormir pensando lo que en ese día me había regalado, y con todo lo que aún le queda por enseñarme de él, sus escondites, sus sabores preferidos, los nombres de sus amigos, sus viajes… Siempre lo he dicho, y quizá ese es mi problema base: estoy enamorada de los principios.
Hoy, ha entrado a mi casa con una amiga de la mano, una amiga a la que odio profundamente: la rutina.
La muy puta venía disfrazada de sana confianza, pero sus pasos han sido tan claros y tajantes que se ha delatado en mi cama hace unos minutos:
Paso 1: ENCUENTRO. Beso y abrazo de “cómo estás, me alegro de verte de nuevo”
Paso 2: ME INSTALO. Coloco mi ropa para ir a trabajar en los sitios que un día me enseñaste, y los que doy por supuesto que existen porque estoy yo aquí.
Paso 3: CENO. Ya que tú has cenado, me hago una suculenta cena para mí, utilizando los instrumentos de tu cocina cuyo lugar y escondrijo conozco más que de sobra.
Paso 4: SOFÁ. Este paso es terrorífico, ya que incluye pijama, incrustamiento en el sillón, y sobre todo…TELE!!!
Paso 5: SUEÑO. Aquí llega mi eterna fobia… Me quedo dormido en el sillón, hasta que me despiertes como si fueras mi madre, y nos vamos a la camita, que estoy tan cansado que no quiero hacer el amor!!
Y yo, que tengo muy mal dormir, me he quedado comiendo techo al son de sus ronquidos hasta que he saltado como una loca hasta este ordenador.
Quizá es lo normal, no lo sé, pero en apenas cinco meses nunca había ocurrido, y hoy aparecen todos los tópicos de golpe. Estoy absolutamente segura de que la culpa tiene que ser mía, que favorezco esta situación de alguna u otra forma, pero ni idea de cómo lo hago.
Y, cómo o podía ser de otra forma, me pregunto ¿QUÉ HAGO MAL?

Ojala mañana despierte y esto haya sido solo un mal sueño.
Dedicado a Jaime
Y es que soy tan desastre en las relaciones sentimentales, que si no tropiezo con la misma piedra de siempre, hago que me caigo y acabo tropezando de verdad. Y ya me estoy viendo diciéndole la frase de siempre al amigo de siempre: ¿Qué hago mal?
Todo estaba siendo maravilloso, descubriendo los secretos que esconde el corazón de una persona nueva en mi vida, que surgió de la nada. Cada noche me iba a dormir pensando lo que en ese día me había regalado, y con todo lo que aún le queda por enseñarme de él, sus escondites, sus sabores preferidos, los nombres de sus amigos, sus viajes… Siempre lo he dicho, y quizá ese es mi problema base: estoy enamorada de los principios.
Hoy, ha entrado a mi casa con una amiga de la mano, una amiga a la que odio profundamente: la rutina.
La muy puta venía disfrazada de sana confianza, pero sus pasos han sido tan claros y tajantes que se ha delatado en mi cama hace unos minutos:
Paso 1: ENCUENTRO. Beso y abrazo de “cómo estás, me alegro de verte de nuevo”
Paso 2: ME INSTALO. Coloco mi ropa para ir a trabajar en los sitios que un día me enseñaste, y los que doy por supuesto que existen porque estoy yo aquí.
Paso 3: CENO. Ya que tú has cenado, me hago una suculenta cena para mí, utilizando los instrumentos de tu cocina cuyo lugar y escondrijo conozco más que de sobra.
Paso 4: SOFÁ. Este paso es terrorífico, ya que incluye pijama, incrustamiento en el sillón, y sobre todo…TELE!!!
Paso 5: SUEÑO. Aquí llega mi eterna fobia… Me quedo dormido en el sillón, hasta que me despiertes como si fueras mi madre, y nos vamos a la camita, que estoy tan cansado que no quiero hacer el amor!!
Y yo, que tengo muy mal dormir, me he quedado comiendo techo al son de sus ronquidos hasta que he saltado como una loca hasta este ordenador.
Quizá es lo normal, no lo sé, pero en apenas cinco meses nunca había ocurrido, y hoy aparecen todos los tópicos de golpe. Estoy absolutamente segura de que la culpa tiene que ser mía, que favorezco esta situación de alguna u otra forma, pero ni idea de cómo lo hago.
Y, cómo o podía ser de otra forma, me pregunto ¿QUÉ HAGO MAL?

Ojala mañana despierte y esto haya sido solo un mal sueño.
Dedicado a Jaime





