logotipo

img_google
tras el telon de huma
Acerca de
Tras el telón de Huma
Enlaces
En cartelera
 
NACÍ Y LLORÉ

Nací en primavera, cuando todo renace, cuando se agitan las almas presintiendo la llegada de la renovada naturaleza. Y lloro porque yo quiero volver a nacer para que mi naturaleza lo haga también, porque cada primavera cumplo un año y cada año me siento más pequeña.
Lloro y lloro casi cada día, porque quien quiera que sea quien inventó este mundo quiso que todo me doliera como le debió doler a mi madre sacarme de su vientre, porque yo no quería, porque me da miedo el doler y me duele el miedo.
Lloro porque compro cariño a precio de saldo en los mercadillos de la soledad, y cada mañana me meto la mano en la garganta para vomitar nostalgias que ya no caben en mí.
Lloro y pataleo porque me siento una niña perdida en un gran almacén, y no hay nadie que me busque ni yo sé a quién debo buscar. Y guardo un exilio interior que no dejo ver, un desierto infinito donde mis lágrimas se evaporan antes de rozar la arena incandescente que quema mis pies de no encontrar mi lugar.
Lloro porque necesito interpretar distintos personajes para poder olvidarme de quién soy en realidad. Y cuando me encuentro a solas conmigo, lloro sin motivo.






Hace unos días una persona me reprochaba mis lágrimas, a las que no encontraba sentido. Lorca dijo en una ocasión “Quiero llorar porque me da la gana”.
 
otra derrota

Me está matando esta espera.
Me mata el dolor, me duele el rechazo.
Me intento contentar con lo que tengo sin ti, pero no me llena como cuando te tenía. No sé qué hice mal, qué tecla toqué que te hizo cambiar.
Cambios, siempre son a peor.
Cambiar la magia por el tedio, los colores por el blanco y negro, las dulces palabras por dagas envenenadas, las tiernas caricias por amargos silencios, los eternos besos por la nada…
Y es eso lo que tenemos ahora, la nada.
Tú te empeñas en pensar, yo pienso qué tendrás que pensar tanto, cuando la arrolladora evidencia es que se nos ha escapado el tren intentando ocultar quienes somos, cómo sentimos, cuánto necesitamos el uno del otro.
No busques más, que no vas a encontrar la pieza que se ha roto, es sencillamente una maquina que no ha funcionado porque ninguno de los dos ha querido que lo hiciese. Por miedo, a no sé qué…
Una pena, te digo siempre. Y lo es.
Si mañana uno de los dos se muriese, qué ridículo hubiese sido haber sujetado un mar de emociones por miedo a desbordar la quietud del paisaje.
Somos estúpidos, lo hemos sido y ahora aún lo seguimos siendo.
Tú haciendo que necesitas pensar lo que tienes ya resuelto delante.
Yo esperando que veas lo que te niegas a ver…
…mejor ir asumiendo, y marcando otra cruz en la lista de derrotas.