FUE UN PLACER

Es Judy Garland eterna como el sol
Solían decirnos que teníamos mucho peligro cuando salíamos las cuatro solas. Ibamos en mi coche, ya que yo era la única que no bebía. Nuestra banda sonora era un disco de los ochenta, cuando sonaba Bananarama, nos volvíamos locas. A Patty siempre había que llevarla a rastras a casa, a las 7 suplicaba que fuésemos a un After… De esto hará unos seis años.
Patty cumplió 28 el viernes, pero esa noche la conversación tenía forma de espiral: el piso que se ha comprado una con su novio, la relación de la otra con los padres de su novio, y la tercera hablaba de su novio.
Y, sin comerlo ni beberlo, empezaron a pensar en el más apropiado para mí de entre los amiguetes de sus novios. No entiendo ese interés en emparejarme a toda costa, estaba claro que todas iban por el mismo camino, que no digo que no sea respetable, pero si yo me había perdido con Judy Garland por el camino de baldosas amarillas, ¿por qué no lo respetaban también?
Sobre las 3 de la mañana aparecieron los personajes de los que no habían parado de hablar. Y allí estaba yo, con mi chapines rojos y sin encontrar en camino a Kansas.
Entonces, me llamó la atención un chico con una camiseta que decía “me aburro”, igual que la de Dani Martín la noche de los Goya. Aproveché el momento en que se acercaba sólo a la barra, y allí me planté yo:
- Eres el Mago de Oz?
- Qué?
- Que si vas a salvarme
- De quién quieres que te salve?
- Del aburrimiento, como tú también te aburres, o al menos eso pone en tu camiseta
- Seguro que también lo pone en mi cara…
Sus amigos nos miraban con sonrisas picaronas. La mueca de mis amigas era bien distinta, pero ¿a quién le importaba? Marcos, acababa de aparecer y ya me encantaba. Y tras una hora de conversación me acerqué a mis amigas y me despedí. Me decían que no tenía remedio, pero yo no lo quería tener.
Me puse mi abrigo negro y me acerqué a Marcos.
- Me voy
- ¿Dónde vas?
- A mi casa
- Yo no sé si irme también a casa...
- Vale, vamos a tu casa, entonces
Y después de chocar mis chapines tres veces, aparecí en su piso de Embajadores, en una bañera, descubriendo un cuerpo nuevo, dejándome querer y desear, y sintiéndome más viva que nunca.

¿Sabes? No es lo mío hacer de florero por la vida
pues no es mi parada en la que tengo que bajar
nos quedan dos miradas hagamos el amor en un instante
hacer que nos queremos, enamorarnos dentro del vagón
Patty cumplió 28 el viernes, pero esa noche la conversación tenía forma de espiral: el piso que se ha comprado una con su novio, la relación de la otra con los padres de su novio, y la tercera hablaba de su novio.
Y, sin comerlo ni beberlo, empezaron a pensar en el más apropiado para mí de entre los amiguetes de sus novios. No entiendo ese interés en emparejarme a toda costa, estaba claro que todas iban por el mismo camino, que no digo que no sea respetable, pero si yo me había perdido con Judy Garland por el camino de baldosas amarillas, ¿por qué no lo respetaban también?
Sobre las 3 de la mañana aparecieron los personajes de los que no habían parado de hablar. Y allí estaba yo, con mi chapines rojos y sin encontrar en camino a Kansas.
Entonces, me llamó la atención un chico con una camiseta que decía “me aburro”, igual que la de Dani Martín la noche de los Goya. Aproveché el momento en que se acercaba sólo a la barra, y allí me planté yo:
- Eres el Mago de Oz?
- Qué?
- Que si vas a salvarme
- De quién quieres que te salve?
- Del aburrimiento, como tú también te aburres, o al menos eso pone en tu camiseta
- Seguro que también lo pone en mi cara…
Sus amigos nos miraban con sonrisas picaronas. La mueca de mis amigas era bien distinta, pero ¿a quién le importaba? Marcos, acababa de aparecer y ya me encantaba. Y tras una hora de conversación me acerqué a mis amigas y me despedí. Me decían que no tenía remedio, pero yo no lo quería tener.
Me puse mi abrigo negro y me acerqué a Marcos.
- Me voy
- ¿Dónde vas?
- A mi casa
- Yo no sé si irme también a casa...
- Vale, vamos a tu casa, entonces
Y después de chocar mis chapines tres veces, aparecí en su piso de Embajadores, en una bañera, descubriendo un cuerpo nuevo, dejándome querer y desear, y sintiéndome más viva que nunca.

¿Sabes? No es lo mío hacer de florero por la vida
pues no es mi parada en la que tengo que bajar
nos quedan dos miradas hagamos el amor en un instante
hacer que nos queremos, enamorarnos dentro del vagón





