logotipo

img_google
tras el telon de huma
Acerca de
Tras el telón de Huma
Enlaces
En cartelera
 
TERMINAL
Reconozco mi cuerpo, es real. Estoy tumbada bocabajo. Algo incómodo dentro de mi pecho me hace entreabrir los ojos. Duele mucho, es insoportable, necesito que salga de mí y que lo haga ya porque no me deja respirar. Reacciono rápido, de manera casi automática, orgánica. Reacciono desde dentro, apretando desde mis entrañas para dejarlo salir, y sale… rompo a llorar como si de un dolor físico se tratara, y sé que no lo es. Lloro impotencia, mis lágrimas gritan de rabia, de negación… trato de recordar qué me ha pasado….piensa, piensa, piensa…


Mientras espero mis resultados, observo la gente que me rodea, todos iguales, todos sin nombres, y las caras poco importan en una situación así. Igual de ansiosos por conocer qué les ocurre a ellos también.
Es mi turno, me acerco a la enfermera y sin mediar palabra me da un papel minúsculo y alargado. Las malas noticias no caben en enormes folios de hospital.
Parece escrito a mano, la tinta es roja, pero no consigo leer. ¿Qué me pasa? ¿Es un ataque de pánico? Sólo leo TERMINAL, es la única palabra que consigo descifrar.

Como un zombi, me acerco a la auxiliar para preguntarle, me pitan los oídos, y apenas escucho esos términos tan técnicos que me impiden saber la realidad de lo que me espera. ¿TERMINAL significa que NADA me espera??
Me siento en la sala de espera a intentar tranquilizarme, pero me quedo dormida.
Al despertar, ya sin angustia, encuentro un álbum de fotos a mis pies, es enorme. No dudo, estoy demasiado confundida como para medir mis actos: lo cojo, sé que es para mí.
Fotos y más fotos, las veo borrosas y de pronto una me quiere decir algo… un perro, parece feliz, me quiere sonar… Es precioso, me hace enternecer, y de seguido vuelve la angustia, y entiendo todo de golpe. TERMINAL significa que nunca tendré un perro, que nunca lo veré, que no podré visitar todas esas playas que aparecen en las fotos, ni ver a todas esas personas que brindan en el álbum, no volver a reírme, a quejarme del tráfico, a charlar por teléfono hasta que se me caliente la oreja, a oler a tierra mojada, a ver un concierto, teatro, cine, a nadar en el mar, a bacilar a un colega, a irme de cañas, a protestar por lo que sí y también por lo que no, a jugar con mis gatos, a ver a una amiga, a comer pipas en un banco, a mirar las estrellas con un desconocido, a discutir con mi familia, a hacerle un regalo a mi hermano, a comerme un helado… a vivir.
Las últimas páginas del álbum no tienen fotos… ¿que hacer?



Sigo boca abajo, medio dormida, las lágrimas se han secado y he conseguido recordar. Y sí, aún tengo muchas fotos que colgar en muchos álbumes. Mucha maravillosa e inquietante vida, que me está esperando… Me desperezo sonriente… ¡Buenos días, Madrid!
 
Comentario:
Misterioso post, paso aquí todos los días para ver si me aclaro con lo que quieres decir, pero nada...
Besoss
 
Comentario:
¡¡HAY QUE APROVECHAR LA JUVENTUUUUUD!!
 
Comentario:
La peor forma de vivir es vivir con miedo.
Bonito corte de mangas a la angustia, Huma, muy bien hecho.
No