logotipo

img_google
tras el telon de huma
Acerca de
Tras el telón de Huma
Enlaces
En cartelera
 
"Lleno, por favor"
Opino, y no es nada nuevo, que los hombres y las mujeres no estamos hechos de la misma pasta. Ahí está la gracia, claro. En nosotras el cuerpo comanda de manera muy poderosa. Si una mujer se siente triste, es fácil oírla decir que se ve fea, gorda, incluso “asquerosa”.
Soy una treintañera del montón, ni guapa ni fea, "graciosa". No soy de esas mujeres que hacen girar las cabezas de los hombres allá por donde pasan para observar sus curvas perfectas mientras entreabren la boca. Pero sí tengo mis curvitas (tengo que decirlo porque odio la falsa modestia), son discretas, pero ahí están.
Claro que, si unes mi reciente separación con el hecho de que el médico me haya tenido que provocar la retirada del periodo para una próxima operación quirúrgica, el resultado es esa sensación: “asquerosa”.

Después de aguantar varios kilómetros en reserva decido no torturar más a mi coche y hacer un alto en una gasolinera, la de siempre, la del barrio donde aún viven mis padres. Pero hacía mucho tiempo que no paraba por allí, y no veo caras conocidas. Salgo del coche, engancho la manguera de sin plomo 95. Me pilla un poco lejos, así que estiro la manguera con fuerza y comienzo a repostar. Un “gasolinero” se acerca. Su cara me quiere sonar, pero no le identifico. Me mira sonriente, como si de toda la vida me conociera.
- ¡Vaya estilo tenéis las mujeres para echar gasolina! ¿cuánto quieres?
- Lleno, por favor
Como no sé si me está llamando inútil o no, sonrío. Se acerca a su compañero: “¿sabes quién es?” –le dice. Cuando vuelve estoy tensa como si me hubiese dado un calambre por todo el cuerpo. No deja de mirarme y de sonreír, y yo, con cara de lela, hago lo propio.
- ¿Pago dentro?
- Si no te importa… te acompaño o vas sola?
Mi falta de costumbre y mis nervios me hacen sacar mi parte más borde:
- “Sola”
Entro, pago, y cuando me doy la vuelta, ahí está de nuevo. Ahora sí, ya concienciada, le dedico la mayor de mis sonrisas:
- Hasta pronto!
- Eso espero…
De pronto me descubro yendo hacia mi coche dando saltitos como Heidi, y cuando estoy volviendo a casa con el depósito lleno de alegría me doy cuenta de algo que casi había olvidado: ¡soy una mujer! ¡Soy una treintañera a quien no es tan desagradable mirar, no soy invisible, no soy un mueble! ¡Soy una mujer, y me encanta! En ese instante podría estar protagonizando uno de esos anuncios de Evax, viajando por mundos absurdos de infinitos colores, con Silke, con Rosi de Palma, con alas, sin alas, fina y segura, con odor-fresh, con las hermanas muy,… y si me preguntasen “a qué huelen las cosas que no huelen?” sin dudarlo diría: “a sin plomo 95”.
 
Comentario:
Te acabo de descubrir gracias al blog de Princesa y veo que ¡hasta me has enlazado! muchas gracias, yo también te enlazo.

He leído tus post y veo que hay cambios en tu vida y parece que las cosas empiezan a funcionar.
Espero que cuando vuelva a entrar (en breve) lo que cuentes sea el relato de la última juerga ;)

Un besote
 
Comentario:
esa es mi nenaaaaaaaa!!!
mas y mas y mas besos!!
te nemso la quedada chicas pendiente..
 
Comentario:
Precioso el post. Me ha encantado descubrirte, así que pasaré por aquí a menudo.

Besitos.
 
Comentario:
"y veréis el resurgir poderoso del guerrero, sin miedo a leyes ni a nostalgias, y caer mil veces más y levantarse de nuevo..." (te acuerdas?)

Al final cuando parece que todo se derrumba ¿qué queda en pie? ¡el orgullo femenino!

Como anécdota está bastante bien, pero si significa un cambio de rumbo, es impagable.

Besotes mil.
No