Una vez más...
... por no quedarme callado e indiferente, por tratar de opinar sobre lo que veo que está mal, por meter las narices donde no me llaman, por tratar de arreglar los problemas de dos amigos que no tienen el menor interés en arreglarlos, y sobre todo, por no conseguir nada de lo que pretendía... se me vuelve a quedar cara de gilip...
Como, al parecer, no solo lo hago mal, sino que lo hago del revés, tomo la siguiente decisión: NO VOLVERÉ A HACERLO.
Y esta vez va en serio.
Como, al parecer, no solo lo hago mal, sino que lo hago del revés, tomo la siguiente decisión: NO VOLVERÉ A HACERLO.
Y esta vez va en serio.
¿Y qué le importa a nadie donde está mi alma? Mas triste que el silencio, y más SOLA que la luna... y qué importa, ser poeta, o ser basura.
"Quemando tus recuerdos" - Extremoduro
P.d: me siento y me encuentro SOLO
P.d: me siento y me encuentro SOLO
Los "Proyectos de Fin de Carrera" (PFC's)
Definitivamente, parece ser que estoy más cerca de acabar. El jueves salió la nota del "examen", de la última asignatura propiamente dicha (las asignaturas de libre elección no pueden compararse con el resto de las asignaturas de la carrera...) que me faltaba en mi carrera. Era una asignatura optativa para quien cursa la especialidad que yo he cursado, pero era un verdadero hueso. Por muy ingeniero que seas, en quinto curso de carrera ponerte a hacer números, integrales... más que un paso adelante parece un paso atrás. La cosa salió bien, y quitando una (la última asignatura de libre elección), lo último que me queda para acabar la carrera es el proyecto.
Se acaba, más de seis años tratando de demostrarme que era capaz de sacar esta carrera, por muchas trabas, decepciones y tragos duros que tuviese que superar. A base de poner empeño, la cosa ha ido cediendo... pero aún falta el último escollo.
Porque los ingenieros, al igual que los médicos, no acaban sus carreras con la última de sus asignaturas, cosa que ocurre en el resto de las carreras. Mientras que un médico, después de estudiar seis años, para obtener su titulación necesita de cuatro años de residencia en un centro hospitalario, un ingeniero, para obtener su título, precisa de hacer su Proyecto de Fin de Carrera (Alias "PFC"). Se trata del "primer trabajo de ingeniería" que un ingeniero realiza, y para ello cuenta con la ayuda de un tutor que se encarga de guiar y orientar al proyectando para que lleve a término. Esto es, en teoría, lo que significa el "proyecto de fin de carrera" de un ingeniero.
Y tal y como lo cuenta la teoría, parece algo incluso atractivo y bien estructurado. El problema es que, como tantas cosas en ingeniería (y en la vida misma), la teoría se suele parecer poco o nada a la realidad. En la universidad pública se ofertan gran cantidad de proyectos, puesto que son un ente de investigación... pero como hablamos de universidad pública, hablamos por desgracia de profesorado dedicado a la investigación y con generalmente escasa vocación o interés docente.
Este detalle se hace crítico cuando un profesor como los que arriba describo, que recibe de la universidad un notable incremento salarial por tutorizar proyectos de fin de carrera, se encarga de "guiar" a un alumno que se juega el final de su carrera. Lo que debería ser una ayuda acaba siendo una verdadera tomadura de pelo (por no emplear un calificativo más grosero). Tener que estar encima de esa persona para que deje sus complicadas y laboriosas ocupaciones para echarse un lejano vistazo, durante cinco minutos, a un proyecto del que él es responsable, acaba convirtiéndose muchas veces en algo habitual. Y lo que es peor, un proyecto que debe durar unos 6 meses (y que según los planes de estudios forma parte del ultimo semestre de quinto curso, como una asignatura cualquiera), acaba alargándose a veces hasta mucho más de un año.
Me parece mal que en la universidad pública se considere a los alumnos como si fuesen números, y se les trate demasiadas veces con el mismo interés con el que se trataría a un saco de basura a la hora de su formación, cuando la principal obligación de una universidad debería ser la transmisión de conocimiento y la formación. Pero después de padecer esta situación a lo largo de una carrera, estar en manos de personas que, aun sabiendo que te juegas tu futuro, no te hacen más caso que el que se haría a una mosca molesta en tu habitación (o despacho, en su caso), me parece una falta de consideración y respeto.
Yo, en este aspecto, soy una persona francamente afortunada. De momento, mi tutor está pendiente de mi trabajo, y no tengo queja alguna. Fuerte contraste con una persona muy cercana a mi, que ha realizado otra ingeniería, y un proyecto de corte mucho más literario, y por tanto, bastante más fácil de guiar, puesto que no existía la complicación de "obtener resultados correctos". El sujeto (porque llamarle "tutor" sería un insulto grave y un agravio comparativo con todos cuanto se toman en serio su labor de guía del alumno) encargado de tutorizar ese proyecto no era la "disponibilidad" personificada. Los días en los que no tenía clases, aparecía por la universidad a las 12 de la mañana, para marcharse dos horas después, y fuera de estos intervalos su localización era poco más que una quimera ("No está, ya se ha ido", "Aun no ha llegado", "El teléfono móvil está apagado o fuera de cobertura"). Ni buzones de voz, ni mensajes. O se trataba de una conversación en directo, o no era digna de escucharse.
Cuando por fin era posible dar con él, era preciso llevarle lo que se llevase hecho del proyecto por escrito, puesto que el sujeto tenía el ordenador estropeado, y no podía echarle de otra forma un vistazo. Que un sujeto que usa un ordenador para trabajar tenga estropeado el mismo un mes, es mucho tiempo, pero se comprende. Que lo tenga estropeado 9 meses no se lo traga nadie. A eso hay que unirle el detalle de que un proyecto empieza por unas pocas páginas, y según avanza, rebasa la decena, la cincuentena, y el centenar de páginas. Tener que imprimir más de cincuenta páginas (y a veces, más de cien) después de cada avance porque al señor no le apetece echarle un vistazo a un archivo en el ordenador es una verdadera muestra de prepotencia y de poco respeto por el alumno. Y más cuando después de haber realizado tantas impresiones, apenas le ha dedicado unos minutos a hojearlas. Hasta aquí entra dentro de lo que podemos considerar como un "tutor dejado".
Lo grave empieza cuando esta persona comienza a faltar a las obligaciones básicas de todo tutor. La primera de ellas es comentar al tutorizado, al principio de todo, qué documentación tiene que entregar para la realización del proyecto. Nuestro sufrido tutorizado se enteró el último día de plazo para entregar el proyecto de que tendría que haber entregado previamente un anteproyecto, y otras dos copias del proyecto entero; por supuesto, el sujeto que tutorizaba su proyecto nada le había comentado al respecto. Se trata de una falta grave que podría interpretarse como un descuido , gordo pero descuido (todos somos humanos y nos equivocamos) que sumarle a una persona francamente dejada, y un tanto prepotente. Pero lo que es mucho más grave es que este sujeto conozca este despiste desde antes, trate de arreglarlo de mala manera (de tan mala manera que la chapuza no funciona) y entre tanto, engañe a su proyectando. Existía la posibilidad de que el proyectando pudiese haber entregado el proyecto en diciembre, pero este sujeto aseguró que tal convocatoria no existía, y que habría que esperar hasta enero, y posteriormente hasta febrero.
Y lo que ya roza lo penal es que, por culpa de este sujeto, la persona de la que hablo pueda quedarse sin un empleo. Esta persona fue admitida en una empresa en diciembre para comenzar a trabajar en febrero, con la condición de que tuviese entonces finalizada la carrera. Hasta donde nos hemos quedado, esto era aún posible. Incluso las dos copias que faltaban por entregar, en una demostración de fuerza de mi impresora, se entregaron en el último día para presentarlas y así poder leer el proyecto en enero. Pero faltaba el problema de la aprobación del anteproyecto. Nuestro sujeto, encima de que su chapuza en el anteproyecto fracasó, y no contento con haber engañado a su tutorizado, tuvo la cara dura de desentenderse totalmente del tema durante todo el mes de enero, y sólo por la intervención del jefe de estudios, envió la solicitud de aprobación a la junta de escuela. La persona damnificada de la que hablo pudo empezar en el trabajo gracias a un justificante que le entregaron en jefatura de estudios, a expensas de leer el proyecto cuanto antes. Pero en la empresa se les termina la paciencia y le piden el título en un plazo de diez días, o se quedará sin trabajo. Esta persona llama a jefatura de estudios, y desde ahí le indican que la junta de escuela sufre un retraso y se convocará dentro de cinco días, por lo que esta persona sólo podría defender su proyecto y terminar la carrera en un plazo mínimo de 15 días, al tiempo que le sugieren que se ponga en contacto con el tutor para forzar una solución de urgencia. Desesperada, esta persona trata de ponerse en contacto con el "tutor"... pero ¡¡¡¡oh sorpresa!!!!: "No está" "Teléfono apagado o fuera de cobertura". Salvo milagro, esta persona se quedará sin trabajo. Y TODO ello sin haber cometido otro error que haber escogido como tutor a semejante GILIPOLLAS (y creedme, hago un verdadero esfuerzo por no poner una larga lista de calificativos mucho más duros).
No nos quedemos cruzados de brazos, y hagamos algo porque la universidad pública, que pagamos todos nosotros, deje de ser lo que es a nivel docente. Desde la postura del alumno, como desde la del que trabaja para la universidad y está de acuerdo con esto, algo puede hacerse. Acabemos de una puñetera vez con esta mierda.
Se acaba, más de seis años tratando de demostrarme que era capaz de sacar esta carrera, por muchas trabas, decepciones y tragos duros que tuviese que superar. A base de poner empeño, la cosa ha ido cediendo... pero aún falta el último escollo.
Porque los ingenieros, al igual que los médicos, no acaban sus carreras con la última de sus asignaturas, cosa que ocurre en el resto de las carreras. Mientras que un médico, después de estudiar seis años, para obtener su titulación necesita de cuatro años de residencia en un centro hospitalario, un ingeniero, para obtener su título, precisa de hacer su Proyecto de Fin de Carrera (Alias "PFC"). Se trata del "primer trabajo de ingeniería" que un ingeniero realiza, y para ello cuenta con la ayuda de un tutor que se encarga de guiar y orientar al proyectando para que lleve a término. Esto es, en teoría, lo que significa el "proyecto de fin de carrera" de un ingeniero.
Y tal y como lo cuenta la teoría, parece algo incluso atractivo y bien estructurado. El problema es que, como tantas cosas en ingeniería (y en la vida misma), la teoría se suele parecer poco o nada a la realidad. En la universidad pública se ofertan gran cantidad de proyectos, puesto que son un ente de investigación... pero como hablamos de universidad pública, hablamos por desgracia de profesorado dedicado a la investigación y con generalmente escasa vocación o interés docente.
Este detalle se hace crítico cuando un profesor como los que arriba describo, que recibe de la universidad un notable incremento salarial por tutorizar proyectos de fin de carrera, se encarga de "guiar" a un alumno que se juega el final de su carrera. Lo que debería ser una ayuda acaba siendo una verdadera tomadura de pelo (por no emplear un calificativo más grosero). Tener que estar encima de esa persona para que deje sus complicadas y laboriosas ocupaciones para echarse un lejano vistazo, durante cinco minutos, a un proyecto del que él es responsable, acaba convirtiéndose muchas veces en algo habitual. Y lo que es peor, un proyecto que debe durar unos 6 meses (y que según los planes de estudios forma parte del ultimo semestre de quinto curso, como una asignatura cualquiera), acaba alargándose a veces hasta mucho más de un año.
Me parece mal que en la universidad pública se considere a los alumnos como si fuesen números, y se les trate demasiadas veces con el mismo interés con el que se trataría a un saco de basura a la hora de su formación, cuando la principal obligación de una universidad debería ser la transmisión de conocimiento y la formación. Pero después de padecer esta situación a lo largo de una carrera, estar en manos de personas que, aun sabiendo que te juegas tu futuro, no te hacen más caso que el que se haría a una mosca molesta en tu habitación (o despacho, en su caso), me parece una falta de consideración y respeto.
Yo, en este aspecto, soy una persona francamente afortunada. De momento, mi tutor está pendiente de mi trabajo, y no tengo queja alguna. Fuerte contraste con una persona muy cercana a mi, que ha realizado otra ingeniería, y un proyecto de corte mucho más literario, y por tanto, bastante más fácil de guiar, puesto que no existía la complicación de "obtener resultados correctos". El sujeto (porque llamarle "tutor" sería un insulto grave y un agravio comparativo con todos cuanto se toman en serio su labor de guía del alumno) encargado de tutorizar ese proyecto no era la "disponibilidad" personificada. Los días en los que no tenía clases, aparecía por la universidad a las 12 de la mañana, para marcharse dos horas después, y fuera de estos intervalos su localización era poco más que una quimera ("No está, ya se ha ido", "Aun no ha llegado", "El teléfono móvil está apagado o fuera de cobertura"). Ni buzones de voz, ni mensajes. O se trataba de una conversación en directo, o no era digna de escucharse.
Cuando por fin era posible dar con él, era preciso llevarle lo que se llevase hecho del proyecto por escrito, puesto que el sujeto tenía el ordenador estropeado, y no podía echarle de otra forma un vistazo. Que un sujeto que usa un ordenador para trabajar tenga estropeado el mismo un mes, es mucho tiempo, pero se comprende. Que lo tenga estropeado 9 meses no se lo traga nadie. A eso hay que unirle el detalle de que un proyecto empieza por unas pocas páginas, y según avanza, rebasa la decena, la cincuentena, y el centenar de páginas. Tener que imprimir más de cincuenta páginas (y a veces, más de cien) después de cada avance porque al señor no le apetece echarle un vistazo a un archivo en el ordenador es una verdadera muestra de prepotencia y de poco respeto por el alumno. Y más cuando después de haber realizado tantas impresiones, apenas le ha dedicado unos minutos a hojearlas. Hasta aquí entra dentro de lo que podemos considerar como un "tutor dejado".
Lo grave empieza cuando esta persona comienza a faltar a las obligaciones básicas de todo tutor. La primera de ellas es comentar al tutorizado, al principio de todo, qué documentación tiene que entregar para la realización del proyecto. Nuestro sufrido tutorizado se enteró el último día de plazo para entregar el proyecto de que tendría que haber entregado previamente un anteproyecto, y otras dos copias del proyecto entero; por supuesto, el sujeto que tutorizaba su proyecto nada le había comentado al respecto. Se trata de una falta grave que podría interpretarse como un descuido , gordo pero descuido (todos somos humanos y nos equivocamos) que sumarle a una persona francamente dejada, y un tanto prepotente. Pero lo que es mucho más grave es que este sujeto conozca este despiste desde antes, trate de arreglarlo de mala manera (de tan mala manera que la chapuza no funciona) y entre tanto, engañe a su proyectando. Existía la posibilidad de que el proyectando pudiese haber entregado el proyecto en diciembre, pero este sujeto aseguró que tal convocatoria no existía, y que habría que esperar hasta enero, y posteriormente hasta febrero.
Y lo que ya roza lo penal es que, por culpa de este sujeto, la persona de la que hablo pueda quedarse sin un empleo. Esta persona fue admitida en una empresa en diciembre para comenzar a trabajar en febrero, con la condición de que tuviese entonces finalizada la carrera. Hasta donde nos hemos quedado, esto era aún posible. Incluso las dos copias que faltaban por entregar, en una demostración de fuerza de mi impresora, se entregaron en el último día para presentarlas y así poder leer el proyecto en enero. Pero faltaba el problema de la aprobación del anteproyecto. Nuestro sujeto, encima de que su chapuza en el anteproyecto fracasó, y no contento con haber engañado a su tutorizado, tuvo la cara dura de desentenderse totalmente del tema durante todo el mes de enero, y sólo por la intervención del jefe de estudios, envió la solicitud de aprobación a la junta de escuela. La persona damnificada de la que hablo pudo empezar en el trabajo gracias a un justificante que le entregaron en jefatura de estudios, a expensas de leer el proyecto cuanto antes. Pero en la empresa se les termina la paciencia y le piden el título en un plazo de diez días, o se quedará sin trabajo. Esta persona llama a jefatura de estudios, y desde ahí le indican que la junta de escuela sufre un retraso y se convocará dentro de cinco días, por lo que esta persona sólo podría defender su proyecto y terminar la carrera en un plazo mínimo de 15 días, al tiempo que le sugieren que se ponga en contacto con el tutor para forzar una solución de urgencia. Desesperada, esta persona trata de ponerse en contacto con el "tutor"... pero ¡¡¡¡oh sorpresa!!!!: "No está" "Teléfono apagado o fuera de cobertura". Salvo milagro, esta persona se quedará sin trabajo. Y TODO ello sin haber cometido otro error que haber escogido como tutor a semejante GILIPOLLAS (y creedme, hago un verdadero esfuerzo por no poner una larga lista de calificativos mucho más duros).
No nos quedemos cruzados de brazos, y hagamos algo porque la universidad pública, que pagamos todos nosotros, deje de ser lo que es a nivel docente. Desde la postura del alumno, como desde la del que trabaja para la universidad y está de acuerdo con esto, algo puede hacerse. Acabemos de una puñetera vez con esta mierda.
¿El último?
El jueves hice el que posiblemente haya sido mi último examen de la carrera. Espero que la nota sea positiva, porque teniendo una sola asignatura (despues de cuatrimestres en los que he llegado a tener once), no aprobarla sería para matarme. PFC (proyecto fin de carrera) y se acabó.
... pero cuando se acabe del todo... ¿y ahora qué? Por todas partes aparecen ofertas de trabajo que exigen un perfil en el que sé que no acabaré encontrándome a gusto. Sean telecos, informáticos, licenciados, diplomados, o estudiantes no universitarios, se vuelven locos por gente que "pique" teclas. Y por supuesto, dado que son gente "recién salida del horno", para hacer lo que nadie quiere hacer. Partiendo de la premisa de que a mi NO me gusta picar teclas, y en un 90% es lo que acabaré haciendo, si encima me cargan con el mochuelo de lo que nadie quiere hacer (es decir, con algo que con alta probabilidad me resulte vomitivo), la cosa no tiene muy buena pinta.
Queda el 10% de posibilidades, en las que acabo trabajando en algo que no me disgusta... En fin, nunca se me dio bien tirar los dados, pero al menos puedo tirarlos xD
P.d: prometo escribir más a menudo ;)
... pero cuando se acabe del todo... ¿y ahora qué? Por todas partes aparecen ofertas de trabajo que exigen un perfil en el que sé que no acabaré encontrándome a gusto. Sean telecos, informáticos, licenciados, diplomados, o estudiantes no universitarios, se vuelven locos por gente que "pique" teclas. Y por supuesto, dado que son gente "recién salida del horno", para hacer lo que nadie quiere hacer. Partiendo de la premisa de que a mi NO me gusta picar teclas, y en un 90% es lo que acabaré haciendo, si encima me cargan con el mochuelo de lo que nadie quiere hacer (es decir, con algo que con alta probabilidad me resulte vomitivo), la cosa no tiene muy buena pinta.
Queda el 10% de posibilidades, en las que acabo trabajando en algo que no me disgusta... En fin, nunca se me dio bien tirar los dados, pero al menos puedo tirarlos xD
P.d: prometo escribir más a menudo ;)





