Una nueva oportunidad.
¿Nunca os habéis preguntado si la situación en la que os movéis a día de hoy responde a aquello en lo que soñábais cuando erais niños? ¿Somos realmente como siempre habíamos deseado ser? ¿Es esto lo que esperábamos?...
Si hay alguien que se sienta lejos de aquellos deseos soy yo, sin ninguna duda. Me falta poco para acabar la carrera que escogí, y estoy lejos de lo que me esperaba, tanto a nivel académico como personal.
No voy a comentar cuales eran mis expectativas o mis sueños, pero sí comentaré que desde que era niño me he considerado alguien ambicioso. Alguien que, cuando deseaba conseguir algo, ponía todo su empeño, todas sus ganas y energías en alcanzarlo. Esta forma de hacer las cosas permite avanzar en algunos ámbitos de forma constante y rápida, siempre que no lleguemos a rebasar los límites que toda persona, por nuestra condición de seres humanos, tenemos y tendremos.
Pero llegado un momento, para alcanzar nuestros objetivos, nuestro esfuerzo personal deja de requerir el 100% de la importancia, y empiezan a entrar en escena las demás personas y el mundo que nos rodea. Es en estos momentos donde se produce el gran salto hacia lo que nosotros deseamos...o donde nos quedamos estancados. En mi mente merodean planes, deseos, ideas (a veces con excesiva frecuencia), y sé que dentro queda algo que, en algunas ocasiones, se manifiesta y me recuerda a esa persona que en algun momento deseé ser. Pero por encima hay una especie de barrera invisible e inevitable, que acaba por relegar aquello a apariciones puntuales o, tan solo, a innumerables ensoñaciones... y que acaba dejándonos en un lugar mediocre, e incluso ridículo (que a veces hace que sintamos vergüenza de cómo nos hemos comportado); que al mirarnos al espejo nos preguntemos ¿por qué? ¿por qué no he hecho nada?¿por qué me he callado?¿qué estoy haciendo mal y por qué lo hago tan mal?
El origen de esa barrera invisible puede que se encuentre en aspectos como descubrir el mundo que nos rodea (que resulta ser mucho peor de lo que nos habíamos imaginado), mirarse al ombligo y no ser capaz de ver más allá de nuestras narices (el egoismo), la timidez, el miedo al ridículo y/o al fracaso, y fundamentalmente, los palos de todo tipo y clase que hemos recibido en esta vida que, si bien muchas veces no se pueden ver externamente, pueden dejar huellas y cicatrices muy profundas en nuestro ser, y que constituyen todo un lastre invisible, que hace pesados nuestros pasos, lentas nuestras reacciones, abotarga nuestra mente y arruina muchos de nuestros sueños.
Todos esos sueños, ilusiones, y los lastres que los oprimen, junto con el resto de cosas que forman parte de una persona concreta, estuvieron anoche a punto de desaparecer para siempre. Esta persona se disponía a cenar en compañía de unos amigos, y por uno de sus incontables defectos se encontraba, una vez más, en la tesitura de correr para llegar a la hora... así que no dudó en no esperar a que el semáforo se pusiese verde para los peatones y cruzó la mitad de la calle, al ver que nadie venía de frente. Al tratar de seguir a la carrera sin mirar en sentido contrario, otra barrera, también invisible pero diferente a la que mencioné anteriormente, lo detuvo, justo en el momento en el que un taxi pasaba a escasos centímetros, y cuyo conductor no habría tenido más tiempo que el de echarse las manos a la cabeza...
"Por tanto, estad en guardia, porque no sabéis el día ni la hora". Mateo 25,13.
No te limites a soñar. Vive. No te limites a pensar. Actúa.
Carpe diem.
Si hay alguien que se sienta lejos de aquellos deseos soy yo, sin ninguna duda. Me falta poco para acabar la carrera que escogí, y estoy lejos de lo que me esperaba, tanto a nivel académico como personal.
No voy a comentar cuales eran mis expectativas o mis sueños, pero sí comentaré que desde que era niño me he considerado alguien ambicioso. Alguien que, cuando deseaba conseguir algo, ponía todo su empeño, todas sus ganas y energías en alcanzarlo. Esta forma de hacer las cosas permite avanzar en algunos ámbitos de forma constante y rápida, siempre que no lleguemos a rebasar los límites que toda persona, por nuestra condición de seres humanos, tenemos y tendremos.
Pero llegado un momento, para alcanzar nuestros objetivos, nuestro esfuerzo personal deja de requerir el 100% de la importancia, y empiezan a entrar en escena las demás personas y el mundo que nos rodea. Es en estos momentos donde se produce el gran salto hacia lo que nosotros deseamos...o donde nos quedamos estancados. En mi mente merodean planes, deseos, ideas (a veces con excesiva frecuencia), y sé que dentro queda algo que, en algunas ocasiones, se manifiesta y me recuerda a esa persona que en algun momento deseé ser. Pero por encima hay una especie de barrera invisible e inevitable, que acaba por relegar aquello a apariciones puntuales o, tan solo, a innumerables ensoñaciones... y que acaba dejándonos en un lugar mediocre, e incluso ridículo (que a veces hace que sintamos vergüenza de cómo nos hemos comportado); que al mirarnos al espejo nos preguntemos ¿por qué? ¿por qué no he hecho nada?¿por qué me he callado?¿qué estoy haciendo mal y por qué lo hago tan mal?
El origen de esa barrera invisible puede que se encuentre en aspectos como descubrir el mundo que nos rodea (que resulta ser mucho peor de lo que nos habíamos imaginado), mirarse al ombligo y no ser capaz de ver más allá de nuestras narices (el egoismo), la timidez, el miedo al ridículo y/o al fracaso, y fundamentalmente, los palos de todo tipo y clase que hemos recibido en esta vida que, si bien muchas veces no se pueden ver externamente, pueden dejar huellas y cicatrices muy profundas en nuestro ser, y que constituyen todo un lastre invisible, que hace pesados nuestros pasos, lentas nuestras reacciones, abotarga nuestra mente y arruina muchos de nuestros sueños.
Todos esos sueños, ilusiones, y los lastres que los oprimen, junto con el resto de cosas que forman parte de una persona concreta, estuvieron anoche a punto de desaparecer para siempre. Esta persona se disponía a cenar en compañía de unos amigos, y por uno de sus incontables defectos se encontraba, una vez más, en la tesitura de correr para llegar a la hora... así que no dudó en no esperar a que el semáforo se pusiese verde para los peatones y cruzó la mitad de la calle, al ver que nadie venía de frente. Al tratar de seguir a la carrera sin mirar en sentido contrario, otra barrera, también invisible pero diferente a la que mencioné anteriormente, lo detuvo, justo en el momento en el que un taxi pasaba a escasos centímetros, y cuyo conductor no habría tenido más tiempo que el de echarse las manos a la cabeza...
"Por tanto, estad en guardia, porque no sabéis el día ni la hora". Mateo 25,13.
No te limites a soñar. Vive. No te limites a pensar. Actúa.
Carpe diem.
Comentario:
Joe no me habías dicho que tenías blog otra vez melón!!!
Pues yo creo que no te lo montas nada mal ¿eh nene?
Lo importante es que todo se mueva a tu alrededor y tener la oportunidad de poder intentar cambiar, y al no hacerlo (:p) poder decir "la próxima vez será"
Pues yo creo que no te lo montas nada mal ¿eh nene?
Lo importante es que todo se mueva a tu alrededor y tener la oportunidad de poder intentar cambiar, y al no hacerlo (:p) poder decir "la próxima vez será"
Comentario:
Teniendo que el porcentaje de objetivos cumplidos es casi fijo, lo que hay que hacer es fijar unos objetivos tan altos que con lo que se cumpla estés más que satisfecho a toro pasado. Porque eso es lo que cuenta, que lo que se cumpla sea suficiente, no necesariamente cumplir todo lo planificado.
Y otra cosa, si en un conflicto hay un taxista metido, la culpa es del taxista (y que no me oiga el padre de rocío....ni rocío, jejee). Esto es un axioma. He dicho.
Chau!
Y otra cosa, si en un conflicto hay un taxista metido, la culpa es del taxista (y que no me oiga el padre de rocío....ni rocío, jejee). Esto es un axioma. He dicho.
Chau!
Comentario:
Creo que son pocos los afortunados que pueden decir que han alcanzado lo que soñaban de niños. Las cosas cambian mucho a medida que te vas haciendo mayor, pero bueno... así es la vida y habrá que aceptarlo. Tal vez el truco sea no pensar más allá del "aquí y ahora" e intentar disfrutar del instante, en vez de pensar más en un hipotético futuro. Pensar simplemente en tratar de ser lo más felices posible a cada momento.
Aunque es tan complicado no fijarse unas metas, no soñar con algo... Parece que solo avanzamos si hay algo que nos motive a hacerlo.
Madre mía, tengo la cabeza hecha un revoltijo y me parece que he soltado un rollo de campeonato y poco inteligible :P
Por cierto, por qué no me dijiste ayer nada de lo del taxi? aisss ten cuidado ninio!
Un abrazo y un besazo muy grandes cara apa!!!!
Aunque es tan complicado no fijarse unas metas, no soñar con algo... Parece que solo avanzamos si hay algo que nos motive a hacerlo.
Madre mía, tengo la cabeza hecha un revoltijo y me parece que he soltado un rollo de campeonato y poco inteligible :P
Por cierto, por qué no me dijiste ayer nada de lo del taxi? aisss ten cuidado ninio!
Un abrazo y un besazo muy grandes cara apa!!!!





