The way you look tonight

Pasea

Marifé y María, facultad de odontología

Dedicated to:

Dejávu

Esta tarde he estado jugando con mi prima de un año y medio y no me quería dar un besito. No quería dar un besito a nadie de la familia. Es una situación bastante estándar: toda la familia reunida diciendo gilipolleces para que la niña pequeña nos diera un besito. Y nada.
“Qué vergonzosilla doña Marina”- decía mi madre.
A mi me divierte jugar con ella un rato. Se ha pasado la tarde poniéndome collares y quitándomelos para ponérselos ella. Un tira y afloja continuo. Yo aguantaba el tipo. Marina ya es consciente de que un besito tiene gran importancia social y no se da a cualquiera, sin embargo, no dudaba en pedirme que le besara una pupa que tiene en el bracito. “Qué lista es”-decía mi abuela. Si que es lista, pero no porque adivinara donde tenía escondido su peluche. Todos le perdonamos que no nos quisiera dar un besito porque es muy rica y es muy simpática.
Realmente es frustrante. El deseo de todos nosotros era que nos diera un besito. Todos sacábamos lo mejor de nosotros mismos y hacíamos el tonto lo mejor que sabemos. Pero nada. Uno ponía cara fea y la niña se reía. Otro la cogía en brazos y la preguntaba: “¿quién es la más guapa?” y la niña, como es lista, pronunciaba un dadaísta pero rotundo “yo”. Nos rulábamos a la niña. Probaba uno. Si no tenía éxito en sus intentos pasaba a otro, y así. Todo en vano. Volvimos a nuestras casas sin el premio.





