Cuentos de ayer y hoy: "LA CHICA DE LOS PIES DE CRISTAL"
Erase una vez, hace no mucho tiempo, una muchacha muy bella que era llamada “la chica de los pies de cristal” por la fragilidad de sus pies.
Tras una noche bailando “Reggeton”, sus pies no resistieron más y tuvo que hospitalizarse. Su abuela, una señora enferma y malhumorada, se había quedado desatendida ya que su nieta se encargaba de ella.
Al enterarse los vecinos de lo acontecido, nadie quiso hacerse cargo de la anciana en la ausencia de la bella muchacha salvo una señora que tenía tres hijos jóvenes:
- Hijos, nuestra anciana vecina tiene un problema y nosotros la solución.
- ¿Qué problema madre? – dijeron los tres hermanos.
- Su encantadora nieta ha tenido un accidente y se encuentra en el hospital. La pobre señora no tiene a nadie que le cuide, ni que le duche, ni que la dé de comer. Durante los tres días que la muchacha va a estar en el hospital, cada uno de vosotros pasará uno a cargo de los cuidados de su abuela.
Los tres hermanos se miraron patidifusos y más tarde dijeron los mayores al más joven:
- Tú irás hoy y nosotros iremos mañana y pasado mañana. Antes de venir a casa, debes traer algo de la habitación de la chica de los pies de cristal.

El joven hermano, que estaba enamorado en secreto de la chica, aceptó sin rechistar ya que era el pequeño y, como siempre, tenía las de perder.
Pasó el día acatando las órdenes de la amargada anciana y hasta tuvo que bañarla y vestirla. No lo encontró especialmente divertido pero, como era obediente, lo hizo sin más. Cuando llego el momento de coger algo de la habitación de la muchacha se sintió tan mal que se arrepintió y no cogió nada.
Al día siguiente su hermano mediano preguntó:
- ¿Has traído algo de la habitación de la chica de los pies de cristal?
- No. Me sentí mal y no pude coger nada – dijo el pequeño.
- Ya que no has cumplido tu promesa hoy volverás a cuidar a la anciana mientras yo voy a visitar a la muchacha al hospital. Y no te olvides de traer algo esta vez.
Los hermanos mayores se fueron riendo a la vez que halagaban, de una forma muy burda, los atributos físicos de la muchacha.
Aquel día había empeorado el humor de la anciana. Le hizo fregar los suelos, limpiar los baños, y cocinar un estofado que desaprobó después de tomar una cucharada. Cuando el joven muchacho creyó que el suplicio terminaba, apareció la anciana con una pastilla de jabón en la mano:
- Antes de irte. ¿Por qué no me das un baño?

Después de darle el baño se dirigió a la habitación de la chica, pero, como el día anterior, no entró.
Al día siguiente su hermano mayor le preguntó:
- ¿Has traído algo de la habitación de la chica de los pies de cristal?
- No. Me sentí mal y no pude coger nada – dijo el pequeño.
- Ya que no has cumplido tu promesa hoy volverás a cuidar a la anciana mientras yo voy a visitar a la muchacha al hospital. Y no te olvides de traer algo esta vez.
El joven hermano nada más llegar a la casa de la anciana se dirigió a la habitación de la chica y entró. Era un lugar pequeño, lleno de peluches y fotografías de la muchacha acompañada de un chico distinto en cada una. No había fotos de sus amigas. Al lado de la cama había unos zapatos de tacón altísimos. Los más altos que el joven hermano veía en su vida. Con razón tenía los pies de cristal. En cima de la mesa había un bote de pastillas con la inscripción: “Medicación de la abuela”. Lástima que no lo hubiera encontrado dos días antes ya que tras darle una de esas pastillas a la anciana, ésta cayó en un profundo sueño. No le molestó más en todo el día.
Al día siguiente volvió la chica a su casa y los tres hermanos se encontraban nerviosos. Los mayores obligaron al menor a preparar la comida para ir después a visitar a la muchacha con la mejor de sus sonrisas. Cuando terminaron de comer el hermano mayor preguntó al pequeño:
- ¿Has traído algo de la habitación de la chica de los pies de cristal?
- Si. Hoy si he traído algo – dijo el pequeño.
- Pues dánoslo.
- Ya os lo he dado – concluyó.
Tras estas palabras los hermanos mayores sintieron unas imperiosas necesidades de dormir. Entre la comida, el astuto joven, había mezclado la medicación de la anciana. Con sus hermanos profundamente dormidos podía ir a visitar a la chica de los pies de cristal sin que le molestaran.
La chica le recibió cortésmente. Era aún más guapa de lo que recordaba. Él le contó toda la historia, le dijo que la quería y esperó el momento de recibir su premio. Ella sonrió y dijo:
- Siento no poder corresponderte pero tengo novio. Él no es tan encantador como tú pero tiene dos patillas y una perilla que me vuelven loca.

Tras una noche bailando “Reggeton”, sus pies no resistieron más y tuvo que hospitalizarse. Su abuela, una señora enferma y malhumorada, se había quedado desatendida ya que su nieta se encargaba de ella.
Al enterarse los vecinos de lo acontecido, nadie quiso hacerse cargo de la anciana en la ausencia de la bella muchacha salvo una señora que tenía tres hijos jóvenes:
- Hijos, nuestra anciana vecina tiene un problema y nosotros la solución.
- ¿Qué problema madre? – dijeron los tres hermanos.
- Su encantadora nieta ha tenido un accidente y se encuentra en el hospital. La pobre señora no tiene a nadie que le cuide, ni que le duche, ni que la dé de comer. Durante los tres días que la muchacha va a estar en el hospital, cada uno de vosotros pasará uno a cargo de los cuidados de su abuela.
Los tres hermanos se miraron patidifusos y más tarde dijeron los mayores al más joven:
- Tú irás hoy y nosotros iremos mañana y pasado mañana. Antes de venir a casa, debes traer algo de la habitación de la chica de los pies de cristal.

El joven hermano, que estaba enamorado en secreto de la chica, aceptó sin rechistar ya que era el pequeño y, como siempre, tenía las de perder.
Pasó el día acatando las órdenes de la amargada anciana y hasta tuvo que bañarla y vestirla. No lo encontró especialmente divertido pero, como era obediente, lo hizo sin más. Cuando llego el momento de coger algo de la habitación de la muchacha se sintió tan mal que se arrepintió y no cogió nada.
Al día siguiente su hermano mediano preguntó:
- ¿Has traído algo de la habitación de la chica de los pies de cristal?
- No. Me sentí mal y no pude coger nada – dijo el pequeño.
- Ya que no has cumplido tu promesa hoy volverás a cuidar a la anciana mientras yo voy a visitar a la muchacha al hospital. Y no te olvides de traer algo esta vez.
Los hermanos mayores se fueron riendo a la vez que halagaban, de una forma muy burda, los atributos físicos de la muchacha.
Aquel día había empeorado el humor de la anciana. Le hizo fregar los suelos, limpiar los baños, y cocinar un estofado que desaprobó después de tomar una cucharada. Cuando el joven muchacho creyó que el suplicio terminaba, apareció la anciana con una pastilla de jabón en la mano:
- Antes de irte. ¿Por qué no me das un baño?

Después de darle el baño se dirigió a la habitación de la chica, pero, como el día anterior, no entró.
Al día siguiente su hermano mayor le preguntó:
- ¿Has traído algo de la habitación de la chica de los pies de cristal?
- No. Me sentí mal y no pude coger nada – dijo el pequeño.
- Ya que no has cumplido tu promesa hoy volverás a cuidar a la anciana mientras yo voy a visitar a la muchacha al hospital. Y no te olvides de traer algo esta vez.
El joven hermano nada más llegar a la casa de la anciana se dirigió a la habitación de la chica y entró. Era un lugar pequeño, lleno de peluches y fotografías de la muchacha acompañada de un chico distinto en cada una. No había fotos de sus amigas. Al lado de la cama había unos zapatos de tacón altísimos. Los más altos que el joven hermano veía en su vida. Con razón tenía los pies de cristal. En cima de la mesa había un bote de pastillas con la inscripción: “Medicación de la abuela”. Lástima que no lo hubiera encontrado dos días antes ya que tras darle una de esas pastillas a la anciana, ésta cayó en un profundo sueño. No le molestó más en todo el día.
Al día siguiente volvió la chica a su casa y los tres hermanos se encontraban nerviosos. Los mayores obligaron al menor a preparar la comida para ir después a visitar a la muchacha con la mejor de sus sonrisas. Cuando terminaron de comer el hermano mayor preguntó al pequeño:
- ¿Has traído algo de la habitación de la chica de los pies de cristal?
- Si. Hoy si he traído algo – dijo el pequeño.
- Pues dánoslo.
- Ya os lo he dado – concluyó.
Tras estas palabras los hermanos mayores sintieron unas imperiosas necesidades de dormir. Entre la comida, el astuto joven, había mezclado la medicación de la anciana. Con sus hermanos profundamente dormidos podía ir a visitar a la chica de los pies de cristal sin que le molestaran.
La chica le recibió cortésmente. Era aún más guapa de lo que recordaba. Él le contó toda la historia, le dijo que la quería y esperó el momento de recibir su premio. Ella sonrió y dijo:
- Siento no poder corresponderte pero tengo novio. Él no es tan encantador como tú pero tiene dos patillas y una perilla que me vuelven loca.

Comentario:
Hacía mucho que no veía dibujos tuyos... y he de decir que me has impresionado.
Comentario:
vaya imaginación y vaya habilidad q posees...¡¡eres demasiado bueno para seguir comentando tu"obra"..jaja(ya se que no t gusta este termino)FELICITACIONES JAMESETES¡¡:P
Comentario:
Jaja, muy bueno.
Comentario:
buenísima la pierna de la anciana, me encanta
P.D. las patillas han ido perdiendo su encanto :P ya no están en su momento culminante
P.D. las patillas han ido perdiendo su encanto :P ya no están en su momento culminante
Comentario:
El dibujo que más me gusta es el de el baño, realmente genial. Lo único que no me gusta es el personaje de la chica del rollo, me tiene un poco saturado.
Pero por lo demás el cuento mola.
Pero por lo demás el cuento mola.
Comentario:
te veo un gran futuro como ilustrador de libros de barco de vapor, nose si es en lo q estabas pensando para tu futuro... pero bueno
XD
XD
Comentario:
lo dije y espero seguir diciendolo: cada dia me sorprendes mas... vaya dibujos... ^^
Comentario:
yo todo lo ke dice el rboss pringao este y ademas añadire ke muy wenos los puntos del regueeton, el final y x supuesto el dibujo de la tia....." es tu chika del rolloo"
jeje
SALUDOS
jeje
SALUDOS
Comentario:
Una cosa es que dibujes asi cualkier cosilla y tal y la cuelgues pero esto ya se pasa de marrón oscuro.
La ostia bendita del cristo de los palotes pero que dibujos mas guapos madre mia. Me flipan, el primero sobretodo. Yo floto tronco.
La historia chula, el hermano decente y menos macarra demasiado pekeño se enamora de su vecina de 22 q es un pibon q seguro q usa gafas de pasta negra cuando lee o ve la tele y estudia Historia del Arte por la Uned. Si fuera al revés una hermana y un chico mayor... ya sabemos todos lo que pasaría jijiji.
P.D Es que las patillas, perillas y barbas en general tiran mazo eehh jaja.
Quiero ver los originales de los dibujos. agur
La ostia bendita del cristo de los palotes pero que dibujos mas guapos madre mia. Me flipan, el primero sobretodo. Yo floto tronco.
La historia chula, el hermano decente y menos macarra demasiado pekeño se enamora de su vecina de 22 q es un pibon q seguro q usa gafas de pasta negra cuando lee o ve la tele y estudia Historia del Arte por la Uned. Si fuera al revés una hermana y un chico mayor... ya sabemos todos lo que pasaría jijiji.
P.D Es que las patillas, perillas y barbas en general tiran mazo eehh jaja.
Quiero ver los originales de los dibujos. agur





