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Encantada de conocerme
Si me conoces, más vale que me caigas bien porque seguro que hablo de tí...
Acerca de
Esquizofrénica de nacionalidades, española de nacimiento y con México en las entrañas, 38 años, coleccionista de ex, mejor amante que esposa, futurible madre sobreprotectora y eternamente condenada a enamorarme de quién no debo: corazón de Frankenstein, siempre roto, siempre remendado. Soy una superviviente, una nómada emocional, ecléctica y generosa con mis afectos, desmemoriada para el dolor e implacable con los engaños. Como dice Calamaro "Honestidad Brutal". A veces, duelo. Pero siempre, amo; sobre todo, a mí misma. Malverde, a tí me encomiendo...protégeme y hazme regresar... viva el narcochic¡¡¡
Sindicación
 
Regálame
Mi indiecito me ha regalado un emepetrés de color azul eléctrico. El día que me vino con el huevito (porque es como un huevito), me lo colgó al cuello con su previo "cierra los ojos, amor" y me colocó los auriculares mientras accionaba el play, yo sentí que entraba de lleno en la modernidad más moderna. Y es que yo iba por la calle y veía a la gente con sus auriculares y sus caras de felicidad emepetrés y yo, pues tenía envidia. Ahora tengo un huevo y ya no tengo envidia. Claro que miraba la pantallita de colores y numeritos y no me explicaba cómo entraban las canciones ahí. Ahora tengo un huevo desguazado y ya entiendo cómo se mete la música. Y mi indio me sigue queriendo, aunque creo que es porque aún no se ha enterado que he hecho una disección de las tripas del huevo azul.

El asunto es que funciona. Vamos, que ahora está sonando lo que él me grabó. Así que la cosa no debe ser muy grave. Y resulta que descubro, aparte de la cantidad de canciones que caben en un huevo (no es conmovedora la ignorancia?) que el tío se lo ha currado muchísimo. Me explico. Soy una rarita elevada al cubo en mis gustos musicales, lo reconozco. Y complacerme no es tarea sencilla. Pero aquí, mis ojos (oséase, mi indio) es todo un experto en sonsacarme y así, como quien no quiere la cosa, le dije un día que me apetecía mucho escuchar música francesa y me ha grabado un montón de canciones franchutes y al Cigala (me ha hecho adicta) y a mis adorados Pink Martini y lo que estoy por descubrir porque el huevo parece infinito en su capacidad.

Mi indiecito me hace muchos regalos. Me tiene muy mimada. Esta mañana me ha comprado un calefactor para que no pase frío al salir de la ducha (más tierno que el día de la madre me ha salido). Y a la hora de comer, me ha comunicado que me va a comprar un aparato mágico que lo enchufas a la tele y ves todos los canales nuevos que han salido. Esto aún no ha sucedido (conociéndole, es cuestión de horas) pero el día que ocurra, me cae que me voy a sentir como astronauta.

Es un tipo que se siente feliz haciendo feliz a los demás. Y eso me da mucho gusto. Porque no sólo es así conmigo. Es de una generosidad fuera de serie. Cuando invita a comer a sus amigos, cuida hasta el último detalle, hasta que el color de la comida sea armónico y su selección de vinos (y la música), impecable. Todo por agasajar a su gente como merecen.

Pero cuando se va todo el mundo y nos quedamos solos, lo primero que hace es decirme "gracias", porqué?, pregunto yo. Por ser encantadora con mis amigos, porque te adoran, porque les tratas con cariño, porque estoy orgulloso de que seas mi mujer. Porque algo bueno he debido hacer para tenerte a mi lado.

Y yo me río y me lo llevo a la cama. A veces, hasta dormimos.

 
Hablamos?
Ayer en la noche, mi poblano y yo, fuimos a tomar unas cervezas con una amiga común que tiene problemas con su pareja. Entre lágrimas, nos desgranaba su hartazgo, su cansancio de un hombre que la va minando día a día. Se le está haciendo chiquita la paciencia y el amor.

Todos hemos pasado por eso en algún momento. Todos sabemos lo que es ver cómo se desmorona el mundo que un día creaste con toda la ilusión y sentir que no puedes hacer nada. Nos preguntamos porqué y no hay respuestas, o ninguna nos vale. Y creo que el peor momento de todos es cuando tu cabeza te dice NO pero tu corazón no lo acepta. Ese instante (que puede durar meses, y hasta años) es el infierno. Porque tienes esperanza, porque crees que aún se puede hacer algo, porque te esfuerzas más que nunca en olvidar el dolor y te prometes mejorar, cambiar, ceder, comprender, y haces planes y promesas y cosas rarísimas que suelen ir en contra tuya, de tus principios, de tu moral, de tus necesidades, de tus deseos... y, alguna vez funcionan?. A mí, no, desde luego.

Identificar el principio del fin, es el fin.

Cada persona tiene su historia diferente, desde luego. Pero los humanos somos bien simples y nuestros comportamientos se suelen repetir de forma arquetípica. Así, las mujeres solemos ser las que tomamos la decisión de romper. Las poquitas veces que he visto a un hombre tomar las riendas en una ruptura, han estado apoyadas en el colchón de la "sustitución". Sustituyen a una mujer por otra. El médico que abandona a su esposa de té y gimnasio por la enfermera con la que comparte guardias, el estresado jefe que siempre llegaba a las mil a casa por reuniones de trabajo que se amanceba con su secretaria piernas-de-vértigo, el artista que encuentra otra musa que le inspire, el jovencito estudiante que pierde la cabeza por una mujer que (al fin) sabe hacer mamadas, el gris funcionario que encuentra en la vecina de al lado el consuelo a las frías noches que le impone su parienta...

Los hombres nos dejan por otras. Porque un hombre, aunque sea el más infeliz de la tierra, aunque ya ni rastro quede de aquel amor loco que le hizo jurar que siempre la haría feliz, aunque haya olvidado que una vez amó a la extraña que ocupa el otro lado de la cama, no se va por propia iniciativa. Los hombres tienen mecanismos de defensa que nosotras no comprendemos, no aceptamos, no queremos y contra los que nos rebelamos de forma más o menos violenta.

Los hombres se abstraen. Se evaden. Para eso está el fútbol. La tele. Las putas. La amante de turno (si tienen huevos para eso). El trabajo. Los amigos. El bricolage, los deportes, el juego, el alcohol, las drogas. La pornografía. Internet. Las páginas de contactos. Hasta la familia.

Los hombres, cuando intuyen tormenta, se esconden en sí mismos, esperando que escampe, en el vano intento que su pareja, mujer, esposa, novia o similar, le de un ataque de amnesia y olvide a la velocidad de la luz el origen de su disconformidad (real o imaginaria, porque aquí no hacen distingos, la cuestión es que se esfume). Los hombres, cuando escuchan el temido "tenemos que hablar", ponen la tele, se conectan a internet o les surge una reunión urgente. Cualquier excusa es buena para no enfrentarse al conflicto, no vaya a ser que tenga que hablar, por ende, pensar, y sufra un cortocircuito neuronal que le haga caer en la cuenta que su relación de pareja no es la que en su fantasía cree que es, con lo que esto conlleva.

Por ejemplo, si un hombre osa hablar con su pareja cabreada, igual y se entera que:

a) Llegar borracho tres días a la semana a casa, en la madrugada, y con carmín en las camisas no contribuye a la paz y estabilidad parejil y sí al incremento de la facturación de las farmaceúticas en la venta de ansiolíticos.
b) Gastar la mitad del sueldo en el bingo, reduce considerablemente las posibilidades de pagar la factura de la luz, y las velas, no, no son románticas en este caso.
c) Llevar a casa los productos de merchandising de tu empresa, aunque le pongas lazos, NO es un regalo adecuado para el aniversario, ni para navidad, ni cumpleaños... se inluyen las planchas, lavadoras, secadores y demás artilugios poco sexys.
d) Tu madre será una santa pero que se quede en su casa opinando, malmetiendo y malmirando sus tangas (si los tiene).
e) Eres un mal amante. Confundes bostezos con orgasmos. Cinco minutos desde que te dan ganas hasta que te dejas caer en la cama, exhausto, no es un noche salvaje de lujuria desenfrenada. "Eso" no es el clítoris. Sí, el clítoris existe, y no, no es una leyenda. Y, por cierto, echar un polvo cada 15 días, no es una "vida sexual activa": es un coñazo. A no ser que ver vídeos porno a diario, petar el disco duro del ordenador con fotos X o mantener chats calientes con señores con bigote peruanos sean tu concepto de "vida sexual", pero no el mío, majete.
f) Ya no te quiero. (Sin comentarios)

Claro, es lo malo que tiene hablar. Que te enteras que no eres supermán, que no eres el galán soñado, que no eres ni tan guapo, ni tan listo, ni tan buen amante como tú pensabas en tu pequeña mente en la que no caben los interrogantes. Por eso, muchos piensan que es mejor callar e ignorar los avisos que vamos dando. Que da mucho miedo enfrentarse de cara a la vida, y para qué voy a discutir si nada voy a cambiar?. Mejor veo el fútbol y que se la pase solita. O la digo un par de cosas bonitas, unas mentirijillas que la calmen, una promesa que nunca cumpliré y como si nada. Y vuelven a sonreir, satisfechos, creyendo que son muy hábiles si esquivaron la bronca, o de plano, ya supermanes, si la tuvieron y con un besito y un mal polvo de reconciliación, finiquitado.

Los hombres creen que por el mero hecho de hablar de algo, se arregla. Y si bien es cierto que ya es un gran paso, y que el diálogo es el único camino para buscar una solución, no es suficiente. Todo el mundo tiene claro que el anunciar las cifras del hambre en el mundo, no las disminuye. Entonces, porqué los hombres se sorprenden al encontrar que sus mujercitas les plantean una y otra vez el mismo problema en tanto en cuanto no se solucione? Creen de veras que las cosas se solventan solas? Porqué se resisten tanto a actuar y resolver los conflictos? Son vagos? Cobardes? Inútiles? les vale madre? ...

En fín, todo esto para decir que me llevan los demonios cuando veo a mi amiga llorar por un cabrón que no resuelve... si no disuelve... y como siga sin actuar, se va a quedar pegado a la tele mientras mi amiga hace sus maletas, afónica ya de reclamar amor a gritos.










 
caos
En estos últimos diez días, he estado viviendo una auténtica vorágine que casi me lleva de cabeza a urgencias. Y es que cuando se junta una auditoría, un cambio de jefe con toda la maraña burocrática que eso implica en la empresa para la que trabajo, (para ir al baño casi has de enviar un burofax) una reunión de toda la regional europea con su coordinación de hoteles, aviones y restaurantes y recibir a los altos mandos -cuyos cargos ocupan dos líneas- y tener que hacerme cargo sola ya que el jefe saliente se pira porque lo han convertido en ministro y ya no se junta con la plebe... en fin, ustedes comprendan que una es medio hada madrina pero todo tiene un límite y el mío ha estado muy cercano...

Por si esto no fuera bastante, me he enamorado.

Mi indiecito poblano ha venido a instalarse en mi vida con todo y plumas. Y ahora, en mi cocina, no faltan tortillas de maiz, filetes que se salen del plato de lo grandes que son, vinos de Toro, y su particular manera de fregar los platos que me ha delatado ante mi madre como ex-soltera.

En mi cama, sus besos dulces, su abrazo cálido, su voz grave leyéndome poemas antes de dormirme mecida entre versos, sus "te amo" que me hacen sonreir en sueños.

Hace un mes y medio iba a su casa a quitarme el apetito lujurioso que me despertó en nuestro brevísimo escarceo de la semana anterior, con la cabal intención de salirme de su cama (y de su casa) en la madrugada pero lo que ocurrió nos superó a ambos y desde entonces, no podemos separarnos.

Ahora vivimos juntos.

Ahora, le necesito a mi lado para dormir. Ahora, salgo de la ducha en la mañana sabiendo que tengo un estupendo desayuno esperando, preparado con una sonrisa llena de amor. Ahora, hablo en plural y mi indio me dice "soy feliz cuando te escucho". Ahora, me sorprende y me sonroja oirle hablar de mí a sus amigos, pues me hace parecer un regalo caído del cielo. Ahora, su gente me abre sus brazos, amables, generosos, aceptándome como la mujer de su amigo y él, orgulloso, me pasea y me presenta, feliz de que todo el mundo esté encantado conmigo y sonríe cuando le hacen comentarios sobre lo enamorado que está (estoy bien pendejo, dice él).

Me mira y me dice que soy hermosa. Que soy perfecta. Que aparecí en el momento justo. Que le doy su lugar en el mundo. Que me ama como el niño de 43 años que es, que se vuelve chiquito en mi presencia. Que, cuando estoy desnuda, me crezco.

Y yo, me miro en sus ojos negros y profundos y pienso que toda mi vida esperé este momento, toda mi vida le esperé a él. Y cuando me reclama besos, creo que todo lo que sé, todo lo que aprendí, todo lo que he vivido, ha sido para llegar hasta él y al fin, cerrar los ojos y confiar.

Mi poblano a veces me dice que él es una mala persona, que es un hijo de la chingada, que es un egoísta y que un día agarra las maletas y se va a la otra punta del mundo sin avisar a cubrir un conflicto social en las chimbambas (es periodista). Me dice que no pensará en mí y que quizás le toque ir a lugares de los que no regrese entero, o incluso de plano, no vuelva. Pero yo le envuelvo en mis brazos, enredo mis cabellos rojos en los suyos negros ala de cuervo y le digo: ni modo, ya es tarde, tendré que aprender a vivir con una maleta lista en la puerta y los nervios de punta cuando vea las noticias rezando por no escuchar tu nombre. Hoy estás aquí y eso es lo que necesito.

Me he enamorado de un hombre que un día se irá sin avisar a hacer fotos a la guerrilla colombiana, un hombre que me cocina platillos primorosamente servidos mientras me habla de deconstructivismo y cosmovisión, un hombre que cuando habla con sus hijos se vuelve jugador de fútbol, coqueto en fiestas de quince años, evaluador de calificaciones telefónico -me emociona como no imagina verlo tan pendiente de ellos y le salen bien guapos al cabrón-, un hombre cuya cultura me abruma, aunque más me abruma su humildad y su paciencia para explicarme el mundo desde un punto de vista tan ajeno a mí, un hombre que no teme hablar de sus miedos y fantasmas porque confía en mí y para el que no existe ninguna pregunta prohibida. Se abre a mí como un libro y me lo da todo, sin reservas, sin limitaciones, sin condiciones. Me lo da todo porque me ama de verdad, dure lo que dure, y aunque mañana se termine, tengo la seguridad que mientras nos amamos, nos entregamos por completo, sin fisuras y sin dudas.

Estoy enamorada, sí. Y puede que alguno se pregunte, y qué pasó con mi favorito? pues... mi favorito, que es todo un señor, es mi amigo del alma. En contra de muchos consejos que oí pero no escuché, me armé de valor y le tuve al tanto de lo que me estaba sucediendo, día a día. Ha sido difícil. Para los dos. Yo no quería herirle y él no quería que me fuera. Difícil, duro, los dos hemos llorado. Mi favorito sabe que el escenario ha cambiado radicalmente. Sabe que ya no me va a tener entre las sábanas y que nuestros "te quiero" ahora saben distinto, menos egoístas y más amorosos. Pero él es un gran tipo, de los más grandes que he conocido, y me quiere tanto que sólo desea mi felicidad, y mi felicidad, en estos momentos, está junto a mi indio hermoso. Hablo con mi favorito cada día, aunque obviamente, la intensidad ha disminuido considerablemente. Pero estoy ahí, a su lado, y de ahí ya no me mueve nadie.

Los dos éramos conscientes que tarde o temprano esto podría suceder y aunque nadie está nunca preparado para decir un adios simbólico a una etapa preciosa de nuestras vidas, creo que los dos lo hemos hecho bastante bien. Yo me siento muy orgullosa, al menos, porque he actuado con honestidad y muchísimo cariño y eso es lo que él ha sabido ver, y así se ha comportado, con una elegancia ejemplar.

Así que, ya veis, he regresado y con novedades. He pasado de ser amante a "esposa" sin papeles (de momento). El cambio, por ahora, me gusta porque soy inmensamente feliz. Y que conste que también me agradaba ser amante. Pero claro, tuve que enamorarme y ponerlo todo patas arriba otra vez. Algún día sentaré la cabeza?


 
Tres
Cuando tenía unos dieciocho años, en uno de los "descansos" que me tomaba de mi larguísima primera relación seria (mi primer novio me duró diez años), mantuve un idilio a tres.

Conocí a una pareja, Marcos y Catalina, que estaban empezando, y nos hicimos muy amigos. Tanto, que nos enamoramos y decidieron incluirme, de pareja pasamos a trío. Yo los quería a los dos, y ellos me querían a mí. Salíamos juntos a todos lados, y siempre andábamos enredados haciendo cosas divertidas. Ellos eran un poco artistas y yo los disfrutaba. Cantaban, tocaban la guitarra, pintaban, bailaban y yo, aplaudía...

La situación no dejaba de ser extraña, éramos muy jóvenes, y nuestros amigos alucinaban porque lo habitual era tener una novia y como exceso total, una amante, a la que se trataba de esconder, pero nosotros nos paseábamos tranquilos, seguros y felices...nos queríamos y nos sentíamos orgullosos de querernos.

Pero no duró mucho. No recuerdo exactamente, quizás dos o tres meses como mucho. Un verano. Un verano hermoso y lleno de luz y sonrisas que no olvidaré nunca. Catalina decidió dejarnos porque ya no soportaba compartir al mismo hombre, por mucho que me quisiera. El día que nos dejó, lloramos los tres abrazados durante toda una noche. Se marchó sin ira, sin enojos, sin reclamos, se marchó triste, pero llena de amor por nosotros y no he vuelto a ver a nadie dejar una relación con tanta dignidad y elegancia.

Marcos y yo continuamos un tiempo más pero acabé dejándolo, no era lo mismo sin ella y sentí nostalgia de mi ex, con el que regresé. (Santo varón, me perdonaba todos mis desmadres).

Cuento esto porque me doy cuenta que a lo largo de mi vida, he formado parte de varios triángulos y en general, no me ha ido mal, siempre y cuando haya sido voluntario. Si bien es cierto que nunca más he vuelto a formar parte de una relación tan abierta y expuesta a la sociedad como aquella adolescente.

Ahora mismo, y probablemente sea una imprudencia decirlo en voz alta, me siento un poco como entonces. Sólo que la compartida soy yo. Mantengo una relación sexual y emocional con dos hombres. Y ambos lo saben. Seguramente, muchos pensareis que es una locura, que es algo censurable. Pues igual y sí. Pero yo los quiero a los dos, de distinta forma porque son distintos, y los deseo a ambos y me entrego a ambos y hoy, al menos hoy, no quiero poner límites.

Puede parecer arriesgado o absurdo que les haga saber a ambos del otro, y que, como hoy, tenga que elegir estar con uno u otro. Pero si ambos forman parte de mi vida, prefiero ser clara y honesta con los dos, de la misma manera que a mí me gusta saber el lugar que ocupo en sus vidas.

Sé que lo que estoy viviendo ahora no va a durar siempre. Las circunstancias implican cierta temporalidad. No tengo muchas opciones de poder realizar mi vida como yo quisiera en lo que a ellos respecta. Pero como dice mi poblano, mañana podemos estar muertos. Así que yo no voy a dejar de vivir esta historia, aunque no tenga ningún futuro.




 
Mis amores
Las relaciones humanas son extraordinariamente complejas. Queremos pensar que son muy sencillas, y todos nos tenemos por buenas personas, honestos, sinceros, claros, transparentes. Pero eso no suele ser lo más común. Nos relacionamos con los demás con nuestras cargas a cuestas, con nuestros miedos, nuestros fantasmas, nuestras carencias. Proyectamos sobre los demás nuestras necesidades de una forma más o menos obvia, esperando sirvan a nuestros intereses, y no dudamos en manipular el peso emocional de nuestra intervención para conseguirlo. Todos lo hacemos, en mayor o menor medida.

Sólo la amistad y el amor pueden hacernos renunciar al egoísmo. Sólo la amistad y el amor, que a fin de cuentas es lo mismo en esencia, pero con diferente vestido, permiten dar sin esperar nada a cambio. Sólo la amistad y el amor nos hacen crecer como personas, nos convierten en humanos, nos define. Somos lo que amamos. Somos lo que somos capaces de hacer por amor.

Situación 1ª
Cometí un error estúpido e involuntario que creó una crisis de confianza en mi mejor amiga. Puse en peligro mi amistad con ella por una tontería que no supe detener a tiempo. Amigos bienintencionados me aconsejaron que callara, minimizando la cuestión, ella, probablemente, no se daría cuenta y para qué la iba a dar un disgusto del que yo iba a salir muy mal parada. Pero no escuché. Y me enfrenté a ella, poniéndole mi cabeza en un plato. "He hecho esto. Está mal y me confieso culpable. Estoy arrepentida". Ella, como era de esperar, sacó toda su artillería contra mí, castigándome duramente.

No me defendí. Me equivoqué y me enfrenté a mi error, dispuesta a asumir las consecuencias, aún cuando el precio fuera demasiado caro. Pero mi amistad por ella lo vale todo. Mi amor por ella me exige ser honesta y sincera, me exige responsabilizarme de mis actos, me exige no esperar a que la casualidad no me descubra por si el azar me libra de problemas. Soy humana y cometo errores, es inevitable, pero mi deber es intentar repararlos con valentía y sinceridad.

Mi mejor amiga tiene que poder confiar en mí, tiene que saber quién soy de verdad, tiene que aceptar que cometo errores, sí, pero que también se enfrentarme a ellos con humildad y honestidad, porque ella no merece menos. La quiero tanto que prefiero perderla a engañarla. Hubiera sido muy sencillo mentirla y salir bien parada de la situación. Pero entonces, no sería su amiga. Sería una hija de puta falsa, interesada y sin escrúpulos que valora más su imagen ficticia que disfrutar de una amistad verdadera.

Y la mayoría de las veces, los errores que cometemos, si sabemos enfrentarnos a ellos debidamente, nos hacen mejores hacia nosotros y hacia los demás.

Errar es de humanos, pero de sabios es rectificar.

Situación 2ª

Estoy viviendo un gran momento en mi vida, y no hubiera sido posible sin la intervención de:

- Perfidia: Querida, siempre estás a mi lado, cuando te necesito y cuando no... siempre, como sombra la una de la otra. Imprescindible, atenta, cariñosa, dialogante, comprensiva, generosa... mis noches no serían lo mismo sin tus mensajes irónicos y mordaces (eres la mejor mensajeadora del mundo). Hemos llorado juntas, sí, pero, y lo que nos hemos reído?, nos hemos apoyado la una en la otra hasta hacernos fuertes y rebeldes ante la adversidad, devolviendo inteligencia y buen humor a los malos días entregados. Risas, sonrisas y complicidad. Cenas a medianoche, conversaciones interminables, carne de mi escote (o era el tuyo?), mi novia, mi amiga.. Te quiero.

- Adela: Como una mamá gallina y yo su polluelo, me acogió en su regazo y me mimó, me escuchó y me espabiló cuando iba navegando a la deriva. Generosa y estricta, como una una mamma italiana, se ha convertido en un referente permanente en mi vida y la anfitriona perfecta de fiestas mexicanas de finales imprevisibles. Corazón de oro, confiable y sincera hasta el dolor. Te adoro, cabrona.

- Mi hermanito: Sus inteligentes comentarios, su cruel ironía, su sonrisa perversa, su curiosidad por el mundo y sus besos incestuosos, recuperados tras largo tiempo, me llenan de alegría y excitación en cada encuentro. Te quiero mucho, hermanito..

- El Bailarín: Porque es un cielo, está buenísimo y siempre está de buen humor. Te quiero, lo sabes.

- El Poblano: Pase lo que pase, gracias por todo lo que me has dado. Pero tráeme libros¡¡¡

- Y mi favorito: Eres una de las mejores personas que conozco y te mereces lo mejor de la vida. Aunque a veces discutimos por pendejadas, siempre estás dispuesto a hablarlo y eso es algo que no puedo agradecerlo bastante. Tu gran corazón, tu sinceridad, tu entrega, tu preocupación por mí y por todos a los que quieres, me colma de dicha. Me emociona lo que quieres a tu gente y tu generosidad demostrándolo, todos sabemos que de verdad se puede contar contigo. Se que me quieres, nunca me has permitido la más mínima duda, pero, tú sabes lo que yo te quiero a tí?

Me ha salido un post muy largo y serio, pero tenía ganas de hablar del amor que siento por mi gente. Y hay más, algunos más que siempre están a mi lado, pero estos a los que agradezco su amistad y cariño, han aparecido de nuevas cuando yo necesitaba sentirme querida. Me han ayudado a ser como soy ahora.

Y ya sabeis que yo, me adoro.
 
El Famoso Test (retada por Melona)
Ahí voy, a ver qué tal...

¿Cual fue el mejor polvo de tu vida?

Me pasa como a Melona, tengo que elegir sólo uno? Uffff... difícil... pero trataré de hacer una mini-selección:

- El polvo toledano con mi favorito. Porqué? porque fue un polvo (obviamente, no fue sólo uno, ni dos, ni tres..) de reconciliación, que todos sabemos lo rico que sabe. Porque mi favorito ese día se convirtió en Melchor, Gaspar y Baltasar y me llenó de regalos, mimos, y atenciones. Porque, pese a que él estaba cansado, en cuanto llegamos al hotel, me dió un masaje espectacular para relajar mi tremenda resaca (ver cena mexicana de la noche anterior). Porque vimos una peli proyectada en la pared de la habitación que duró como 6 horas porque pasábamos más tiempo follando que viéndola. Porque tuve más orgasmos en un día que nunca. Porque mi favorito tiene una capacidad sexual fuera de serie y ese día llegó al "cum laude" y yo al éxtasis absoluto. Porque pensó en todo, y colmó todas, absolutamente todas mis necesidades, y en cuanto yo abría la boquita para pedir alguna cosa al punto me la conseguía con una sonrisa radiante, feliz de poder complacerme... porque tuvimos sexo salvaje y sexo tierno y lo supo alternar sabiamente... porque fue maravilloso, porque él es maravilloso...

- El polvo del finde pasado (este no, el anterior) con mi última adquisición: un mexicano de Puebla, al que voy a llamar de ahora en adelante "el Poblano". Y porqué? porqué me sorprendió. Porque yo fuí a su casa un viernes noche a follármelo y a largarme, nada más a quitarme la calentura que él mismo me había provocado en el viaje a otra ciudad que hicimos días antes. Pero resultó que me encontré a un hombre que no imaginé, tierno, dulce, sensible, inteligente, complaciente hasta los extremos, que no me dejó salir de la cama en casi tres días. Me conmovió tan profundamente que ya no quiero renunciar a él. Cocinó para mí, me traía la comida a la cama, me la daba en la boca, como si yo fuera su niña, llenó su nevera de las cosas que sabía que me gustaban (se ocupó de enterarse discretamente) y me las ofrecía como pequeños regalos. Música, libros, palabras, historias, su deseo tranquilo envolviéndome y sus ojos negros de indígena hablándome en silencio. México en su piel y yo para adorarlo.

¿El sitio más original donde he follado?

En varios, a saber:

- En el monumento ese tan feo de la Plaza de Castilla, sentada en las escaleras.
- En los ascensores de la estación de Atocha.
- En una discoteca...

Hay más, pero como muestra...

¿Que es lo que más te gusta durante el folleteo?

Pues no tengo una preferencias muy marcadas, porque cambian según con quien esté. Con algunos, me gusta que me mimen, que me llenen de besos, sexo cariñoso y calmado. Con otros, me mola que me traten duro y me den azotes, y me aten y... esas cosas. Con otros, me encanta dirigirles yo y que me sirvan... Soy muy flexible.

¿Que es lo que más odias durante el folleteo?

Coincido con varias blogueras en que NO ME GUSTA NADA que me pregunten si me ha gustado... es que no se nota??? porque hay que ser muy torpe como para no pillarlo, vamos, digo yo... también odio que me pregunten si he tenido un orgasmo, porque no siempre me apetece y parece que los tíos miden el grado de satisfacción sexual por el número de orgasmos que tenemos... pues conmigo lo llevan claro, amigos... tambien me revientan los fantasmas, que van de super machos porque suelen ser los más patéticos e ignorantes. Y los de "te juro que es la primera vez que me pasa"... con lo fácil y cómplice que es decir, "pues chica, mala suerte, hoy no funciono bien pero ya verás lo bien que lo vamos a pasar de todos modos"...

Fantasia sexual que me queda por cumplir

Pues bastantes, pero si tengo que elegir una con posibilidades reales de cumplirse, es la de hacer un trío con otra mujer y mi favorito. Él me lo lleva pidiendo desde hace mucho, pero yo como que soy lenta para estas cosas. Me atrae mucho estar con una mujer, porque siempre me han gustado, soy una bisexual confesa y convencida desde niña, pero que ha tenido poca suerte con las mujeres (o simple y llano miedo, no lo tengo claro). Pero lo acabaré haciendo, de eso estoy más que segura...

Mis blogueros para un revolcón

Mi selección es muy cortita, más que nada porque tampoco conozco a mucha gente de por aquí, pero ahí van..

- Orzowei (AKA mi favorito), por motivos obvios... irresistible...
- Amanda, porque intuyo que somos parecidas, porque está muy buena y a mí las tías buenas, me ponen mucho, porque me cae super bien y no tiene miedo al sexo, lo que es un gran afrodisiaco, porque me la imagino vestida de lencería negra y...
- Melona.. porque la imagino salvaje y divertida, y con un culo estupendo, porque un polvo con ella ha de ser maratoniano y excitante, porque me da que es tan caliente como yo me pondría si la tuviera delante, sonriendo pícara...

Pues eso, ahí quedan mis respuestas... y le paso es testigo a Bukowsky habría hecho lo mismo y a Búscate la Vida como Orzowei...
P.D.: como soy un poco inútil, lamento no poner enlaces, es que no se¡¡¡ si alguien tiene la bondad de enseñarme, le estaré muy agradecida...