París, mon amour...

Me parece que por más que me vista con colorines, jocomomolas, skunkfunk y diseños propios, no voy a rejuvenecer. Esto lo digo porque es martes y aún no me recupero de la paliza que me he dado el fin de semana. Los 36 (camino de los 37) se notan, me canso, tardo en recuperarme. Aunque me ponga coletas. Así que, abuela, tómelo con calma, que ya no está usté pa´estos trotes.
Y es que me he recorrido París caminando en alegre (e inconsciente) trotecillo. Hay que ver lo grande que es París y la de calles que tiene, y yo empeñada en conocerlas todas. Tuvimos la suerte de tener buen tiempo y así no hay excusas para remolonear en los cafés. Todo salió a pedir de boca. El vuelo de ida, puntual. La ampliación del Charles De Gaulle, impresionante. Ya conocía ese aeropuerto de la escala en mi primer viaje a México, pero no había visto la ampliación y es espectacular. Lo que más me gusta es la luz, y no hablemos de la arquitectura. En esta ocasión no encontré a los empleados de seguridad tan guapísimos, pero feos no eran, desde luego. Tomamos el tren a Gare du Nord y desde allí cuatro paradas de metro a la casa del amigo que nos alojaba.
Nuestro amigo, Daniel, es un español que lleva años viviendo en París, también periodista, y cómo no, estaba trabajando cuando llegamos, así que tuvimos que esperarlo hora y media en el bar de enfrente desde donde empecé a ensayar mi inexistente francés, pidiendo cervezas. A juzgar por la cantidad que logramos beber, me hago entender decentemente. El apartamento era de lo más coqueto y lleno de "gadgets" mexicanos, porque Daniel es otro español enfermo de mexicanitis, como yo. Compartimos el espacio con (cómo no) otro periodista mexicano de una radio de Los Cabos, la mar de simpático, el güey. Esa noche ya no salimos, así que nos quedamos charlando y bebiendo, escuchando jazz y narcocorridos, y yo fascinada mirando por las ventanas abuhardilladas la maravillosa arquitectura parisina.
Nos emborrachamos (qué raro) y cuando nos fuimos a dormir, en un cuarto con enorme ventanal sin cortinas y con la cama frente a él, mi indio y yo exhibimos nuestras artes amatorias ante los insomnes del precioso edificio de enfrente (y aledaños).
El sábado en la mañana, cuando nos levantamos, Daniel nos preparó un desayuno exquisito con toda suerte de pastelitos, croissants de mantequilla, tartaletas de frutas rojas, zumos, besos y abrazos, tan ricos, tan buenos, que hizo que rompiera mi casi inviolable regla de desayunar salado... la pastelería francesa es realmente buena. Y después de haber comprobado que ya no nos cabía nada más en nuestros estómagos, salimos a caminar.
Desde casa de Daniel, bajamos hacia el río atravesando Le Marais, y yo casi muero con las tiendas que hay allí. Me detenía en cada escaparate. Qué bien decorados¡¡ qué ropa¡¡ qué diseños¡¡ Todo me gustaba, todo lo quería, y ay... qué pobre soy... París derrocha buen gusto y elegancia sencilla por todas las esquinas. Los edificios son encantadores, con balcones llenos de flores, límpios, cuidados, hay cafés y restaurantes por todos lados (y yo que pensaba que sólo España tenía tanta oferta hostelera) con su terracita delimitada por maceteros floridos, y toldos de colores que ya los quisiera en las paredes de mi casa.
Llegar al Sena es un espectáculo. Las riberas están llenas de palacios, museos, edificios señoriales, todo enoooorme, monumental, barroco al máximo. Te crees María Antonieta. Te crees que no puede haber nada más hermoso en el mundo. Te quedas sin habla, abrumado por tanta belleza, tan orgullosa de sí misma, exhibiéndose tranquila y coqueta.
Imagino que muchos de vosotros ha estado ya en París. Yo misma había estado antes, pero fue hace 20 años y apenas recordaba nada (viaje de finde curso, mis primeros porros, el noviete del insti, en fin, ya sabeis). Así que fue un shock que casi me provoca el síndrome de Stendahl.
Tomamos un barquito para llegar a la Torre Eiffel (me gusta más de color actual que el verde que yo conocí) y ahí, paseando por el Campo de Marte, buscamos a otros dos amigos que también estaban de fin de semana. Quedamos en el Café de la Paix, en Opera, y el lugar es mega mega pijo. Como nuestros amigos están forrados, nos invitaron a comer, porque si no, yo me veía fregando platos todo el finde semana. Y, por supuesto, el postre, para lo que cambiamos de lugar a una terraza estupenda con unas tartas deliciosas. El resto de la tarde, hasta la medianoche, la pasamos caminando, a veces sin rumbo, a veces siguiendo museos o monumentos. Sólo paramos para tomar unos vinos frente al Pompidou¡¡¡ en la madre, caminé por todo el año...
A la una de la mañana, fuimos a cenar en Les Halles, carne a las brasas regada con Burdeos y cuando ya nos despedíamos, agotados, para irnos cada cual a su alojamiento, y yo acariciaba la idea de meterme en la camita a la voz de ya (en el trayecto en taxi me estaba quedando sopas) resultó que aún quedaba la despedida del Daniel que nos esperaba con las botellas de ron, ginebra, cervezas, al mejor estilo mexicano (emborráchate o muere). Pues ni modo. Dale, dale, dale... las 5 y media de la mañana. Cuando, en parihuelas ya, iba como una zombie a la cama y mi indio hermoso quiso ponerme las zarpas encima, le amenacé de muerte mortal. El cabrón es incombustible y yo, definitivamente, estoy envejeciendo.
Domingo, 11 am. Dios mío, porqué tengo que levantarme???. Porque quieres ir a la tienda del Pompidou y a Notre Dame. Vale, vale, que ya voy... Pero antes, desayunamos. Terraza estupenda, con sus flores y sus toldos, y huevos revueltos con forma de flan, jamón asado, tostadas con mantequilla, panecillos con queso, café, zumo... y yo empiezo a revivir. Caminamos hasta el Pompidou, y compré unas pegatinas para la nevera que formaban un dibujo de Jean Cocteau. Notre Dame. Gótico francés que para mí, es el mejor gótico del mundo. Si yo viviera en París, iría a misa aunque no sea católica. Por cierto, que cantan en las misas. Las monjas y los curas. Y muy bien, además.
Domingo, 17.30. Charles de Gaulle y su luz maravillosa. Vuelo puntual. Dormidos como troncos. Taxi. Llegar a casa a las 20,30. Cama. Cama. Y más cama.
Y aún no me recupero. Pero, qué hermoso es París....
http://www.afectadosdeafinsa.es
Hace un montón que no pasaba por aquí pero es que he sido abducida por conflictos varios que me han desmoralizado los suficiente como para no tener ganas de escribir.
No me gusta nada, pero nada, hablar de penas y dolores, pero quizás le sirva a alguien saber que soy una de las timadas por afinsa. Bueno, el hecho de ser una mujer engañada y arruinada no creo que le sirva a nadie de nada, salvo a mis enemigos, a los que saludo cordialmente desde aquí. Pero puede que haya algún incauto más leyéndome al que le haya sucedido lo mismo, o conozca a algún amigo, familiar, o a su carnicero de toda la vida al que le han volado los ahorros a la velocidad de la luz, dejándole un agujero tamaño supernova en sus finanzas y en su orgullo...
Para los interesados, informo: Estamos creando una plataforma de apoyo, lucha y berridos unificados, se llama http://www.afectadosdeafinsa.es y aunque aún somos poquitos, estamos creciendo y tratando de organizarnos, a ver qué pasa. Se admiten voluntarios para tareas varias en función de vuestras habilidades y tiempo libre y, como podeis imaginar, necesitamos mucha ayuda, incluído apoyo moral. Aprovecho para comunicar que el día 3 de junio habrá una manifestación en Atocha (Madrid) para convocar a todos los afectados, tanto de Fórum como de Afinsa.
Es una putada tamaño trolebús, queridos niños y niñas.
Y como estoy deprimida y medio triste tirando a triste entera, este finde me piro a París de compras con mi indio hermoso, a ver si consigo venderle la Torre Eiffel a un japonés, y recupero mis ahorrillos....
Un beso a todos
No me gusta nada, pero nada, hablar de penas y dolores, pero quizás le sirva a alguien saber que soy una de las timadas por afinsa. Bueno, el hecho de ser una mujer engañada y arruinada no creo que le sirva a nadie de nada, salvo a mis enemigos, a los que saludo cordialmente desde aquí. Pero puede que haya algún incauto más leyéndome al que le haya sucedido lo mismo, o conozca a algún amigo, familiar, o a su carnicero de toda la vida al que le han volado los ahorros a la velocidad de la luz, dejándole un agujero tamaño supernova en sus finanzas y en su orgullo...
Para los interesados, informo: Estamos creando una plataforma de apoyo, lucha y berridos unificados, se llama http://www.afectadosdeafinsa.es y aunque aún somos poquitos, estamos creciendo y tratando de organizarnos, a ver qué pasa. Se admiten voluntarios para tareas varias en función de vuestras habilidades y tiempo libre y, como podeis imaginar, necesitamos mucha ayuda, incluído apoyo moral. Aprovecho para comunicar que el día 3 de junio habrá una manifestación en Atocha (Madrid) para convocar a todos los afectados, tanto de Fórum como de Afinsa.
Es una putada tamaño trolebús, queridos niños y niñas.
Y como estoy deprimida y medio triste tirando a triste entera, este finde me piro a París de compras con mi indio hermoso, a ver si consigo venderle la Torre Eiffel a un japonés, y recupero mis ahorrillos....
Un beso a todos





