Zamora anti-hot
Zamora es un buen destino para huir del asfixiante calor que asola Madrid. Así que el viernes nite estábamos cenando en Toro, en una terraza, y yo estrenando mi nueva chaqueta adelantándome al otoño. Toro es un pueblo a unos 25 kms. de Zamora, famoso por sus vinos y por su colegiata. Y seguramente por más cosas, entre ellas por sus habitantes que son chaparritos, cabezones y muy, muy amables.
El sábado fuimos a dar un paseo y visitamos la colegiata, que se llama Real e Insigne Colegiata de Santa Mária la Mayor y os aseguro que el Pórtico de la Majestad me dejó con la boca abierta de la impresión... especialmente la parte derecha con su Juicio Final y todo, tan bien retratado que acojona. Hay que ver la mala leche que tenían los curas en el medievo... claro, te ponen a San Pedro recibiendo sonriente a los buenos, todos guapos, altos y con ojos azules, y te muestran a los malos-pecadores colgados de los huevos y rodeados de demonios y tienes que ser muy imbécil para escoger el camino de la perdición...
En esa época si que estaba todo muy clarito y no como ahora.
Comimos en Julián, que os lo recomiendo. A destacar sus espárragos de la tierra con esa vinagreta buenísima que preparan.
A la hora de la siesta, nada como cruzarte el Duero a pié para llegar a un islote de arena donde sestear en topless, para alegría de los piraguistas. El novio de mi amiga Sara llevaba una caña de pescar hecha en casa y trató de trincar algo, y resultó que le era más fácil hacerlo a mano, aunque no sé si tiene mucho mérito haber "cazado" un pescadito con una mordida en el lomo. Lo de cruzar el Duero a pie, que conste, no fue idea mía, que a mí no me van nada las aventuras naturalistas porque suelo acabar en los hospitales defenestrada. Pero al menos me llevaron de la mano, ante la amenaza de tener que rescatarme en el fondo del río.
En la noche, decidimos ir a Zamora, que anda en fiestas, con sus calles cortadas (estará allí veraneando nuestro simpar alcalde Gallardón?) y nos divertimos mucho viendo un festival llamado Europeade. Vamos, el festival en sí no tenía mucho chiste, pero resultaba chocante ver Zamora, tan castellana ella, plagada de grupos de bailarines y músicos de toda europa con sus trajes regionales. Holandeses, alemanes, fineses, suecos, y demás con sus medias bordadas, sus tocados de encaje, delantales, faldas y sobrefaldas y su caras blancas y sonrosadas, como si fueran duendecillos o gnomos. Lo de las narices rojas, comunes a todos, seguro que era por el vino de Toro.
El domingo, Tordesillas, y como el asunto del río había sido un éxito, nos fuimos a comer a un restaurante a la orilla con la esperanza de la siesta posterior. Nos metimos entre pecho y espalda un cordero asado, que aún me dura la digestión. Y luego me quejo que no quepo en los vaqueros. La semana que viene, a régimen.
Total, que en el mejor plan dominguero, a eso de las 7 de la tarde, nos pusimos en camino a los madriles y ohhhhhh... SUPER CARAVANA... y mi indio y yo, teniendo que ir al concierto de Gilberto Gil... pues nos lo vamos a perder... pues sí, porque llegamos a media noche, y ya ni modo de llegar a los postres de don Gilberto. Aunque, eso sí, con las maletas cargaditas de buenos vinos, y foie, espárragos, quesitos y, por supuesto, la vinagreta de Julián.
Y relatada la crónica turística, paso a presentarles a mi nueva heroína.


Pues esta belleza negra se llama Erykah Badu, cantante estadounidense, y digna heredera de la mítica Aretha Franklin. Debidamente modernizada, con influencias del rap, jazz, y hasta reggae, hace un soul que te quita el sentido. Anoche, en el Conde Duque, nos hizo bailar a todos con su potente voz, su rollo blaxplotation, su magnífica banda, y su sentido del humor.
No pienso hacer una crítica musical porque hay muchas ya en la prensa y mejores de lo que yo pueda hacer aquí, pero sí quiero decir que:
1.- Desde anoche me declaro superfan de Erykah.
2.- Me chifla su melena afro.
3.- Verla bailar, moverse sobre el escenario con esa sensualidad y super estilazo propio de los afroamericanos, fue un auténtico placer para mí y para otros que la gritaron proposiciones de matrimonio desde las gradas.
4.- Quiero que me queden los top con escotazo hasta la cintura como a ella. Vale, es imposible, pero lo pido por si acaso.
5.- Todos los de la banda, Erykah incluída, parecían buenas personas, y las letras eran "buenrrolleras", vamos, que salías del concierto con una cara de felicidad...
Así que os recomiendo muchísimo a la Badu, si os gusta bailar música negra de alta calidad y os apetece un chute de buena vibra. Y mañana toca Sowetto Gospel... ya os contaré...
Vaya veranito que me estoy pegando... por cierto que las fotos son mi indiecito hermoso, al césar lo que es del césar...
P.D.: Steinkel, cariño, BINGO... era la gran Dita Von Tesse... tú sí que sabes lo que es bueno...
El sábado fuimos a dar un paseo y visitamos la colegiata, que se llama Real e Insigne Colegiata de Santa Mária la Mayor y os aseguro que el Pórtico de la Majestad me dejó con la boca abierta de la impresión... especialmente la parte derecha con su Juicio Final y todo, tan bien retratado que acojona. Hay que ver la mala leche que tenían los curas en el medievo... claro, te ponen a San Pedro recibiendo sonriente a los buenos, todos guapos, altos y con ojos azules, y te muestran a los malos-pecadores colgados de los huevos y rodeados de demonios y tienes que ser muy imbécil para escoger el camino de la perdición...
En esa época si que estaba todo muy clarito y no como ahora.
Comimos en Julián, que os lo recomiendo. A destacar sus espárragos de la tierra con esa vinagreta buenísima que preparan.
A la hora de la siesta, nada como cruzarte el Duero a pié para llegar a un islote de arena donde sestear en topless, para alegría de los piraguistas. El novio de mi amiga Sara llevaba una caña de pescar hecha en casa y trató de trincar algo, y resultó que le era más fácil hacerlo a mano, aunque no sé si tiene mucho mérito haber "cazado" un pescadito con una mordida en el lomo. Lo de cruzar el Duero a pie, que conste, no fue idea mía, que a mí no me van nada las aventuras naturalistas porque suelo acabar en los hospitales defenestrada. Pero al menos me llevaron de la mano, ante la amenaza de tener que rescatarme en el fondo del río.
En la noche, decidimos ir a Zamora, que anda en fiestas, con sus calles cortadas (estará allí veraneando nuestro simpar alcalde Gallardón?) y nos divertimos mucho viendo un festival llamado Europeade. Vamos, el festival en sí no tenía mucho chiste, pero resultaba chocante ver Zamora, tan castellana ella, plagada de grupos de bailarines y músicos de toda europa con sus trajes regionales. Holandeses, alemanes, fineses, suecos, y demás con sus medias bordadas, sus tocados de encaje, delantales, faldas y sobrefaldas y su caras blancas y sonrosadas, como si fueran duendecillos o gnomos. Lo de las narices rojas, comunes a todos, seguro que era por el vino de Toro.
El domingo, Tordesillas, y como el asunto del río había sido un éxito, nos fuimos a comer a un restaurante a la orilla con la esperanza de la siesta posterior. Nos metimos entre pecho y espalda un cordero asado, que aún me dura la digestión. Y luego me quejo que no quepo en los vaqueros. La semana que viene, a régimen.
Total, que en el mejor plan dominguero, a eso de las 7 de la tarde, nos pusimos en camino a los madriles y ohhhhhh... SUPER CARAVANA... y mi indio y yo, teniendo que ir al concierto de Gilberto Gil... pues nos lo vamos a perder... pues sí, porque llegamos a media noche, y ya ni modo de llegar a los postres de don Gilberto. Aunque, eso sí, con las maletas cargaditas de buenos vinos, y foie, espárragos, quesitos y, por supuesto, la vinagreta de Julián.
Y relatada la crónica turística, paso a presentarles a mi nueva heroína.


Pues esta belleza negra se llama Erykah Badu, cantante estadounidense, y digna heredera de la mítica Aretha Franklin. Debidamente modernizada, con influencias del rap, jazz, y hasta reggae, hace un soul que te quita el sentido. Anoche, en el Conde Duque, nos hizo bailar a todos con su potente voz, su rollo blaxplotation, su magnífica banda, y su sentido del humor.
No pienso hacer una crítica musical porque hay muchas ya en la prensa y mejores de lo que yo pueda hacer aquí, pero sí quiero decir que:
1.- Desde anoche me declaro superfan de Erykah.
2.- Me chifla su melena afro.
3.- Verla bailar, moverse sobre el escenario con esa sensualidad y super estilazo propio de los afroamericanos, fue un auténtico placer para mí y para otros que la gritaron proposiciones de matrimonio desde las gradas.
4.- Quiero que me queden los top con escotazo hasta la cintura como a ella. Vale, es imposible, pero lo pido por si acaso.
5.- Todos los de la banda, Erykah incluída, parecían buenas personas, y las letras eran "buenrrolleras", vamos, que salías del concierto con una cara de felicidad...
Así que os recomiendo muchísimo a la Badu, si os gusta bailar música negra de alta calidad y os apetece un chute de buena vibra. Y mañana toca Sowetto Gospel... ya os contaré...
Vaya veranito que me estoy pegando... por cierto que las fotos son mi indiecito hermoso, al césar lo que es del césar...
P.D.: Steinkel, cariño, BINGO... era la gran Dita Von Tesse... tú sí que sabes lo que es bueno...
Divina de la muerte

Tras una semanita de vacaciones, en la que me las prometía yo muy activa, redescubro -sin ninguna sorpresa, he de confesar- que soy la reina de la pereza. No he conseguido llevar a buen puerto mis planes de organizar el traslado de nuestro nidito de amor a mi casa. Yo le echo la culpa a este calor infernal, que es muy socorrido, y me quedo tan feliz con mis excusas y todo manga por hombro...
Eso sí, he llenado dos carros de la compra con la ropa de invierno, que me estorban una barbaridad porque bloquean el paso de la cómoda donde guardo la ropa interior. Cada mañana pienso en cambiar la ubicación de los carritos, pero luego se me pasa, en cuanto me calmo tras desayunar. Y sí, debo ser la única que hace mudanzas en carros de la compra. Voy a ponerlo de moda...
Hablando de moda, no hay nada como disfrutar el Gay Pride con mis amigos R. y su novio P. en su nueva casa perfectamente ubicada desde la cual vimos todo el desfile asomados a los balcones, mientras nos refrescábamos con claritas de limón y otras cositas menos lícitas, pero igual de adecuadas. Aunque me prometieron que sería una velada tranquila, las noticias vuelan, y pasaron por allí varios amigos aprovechando la prigilegiada ubicación y el estupendo catering que ofrecían los anfitriones. La única mujer era yo, así que estaba encantada (sobre todo despues que R. alabara mi vestido nuevo hecho en casa y diseñado por mí, diciendo que parecía un Alberta Ferretti).
Mis amigos son guapos -R. parece salido del L´Uomo Vogue- uno trabaja como estilista en programas de televisión de máxima audiencia y el otro en una tienda de mega lujo, tienen una casa divina, y un perro que no molesta. Son perfectos. Como perfecto fue disfrutar de los cotilleos que nos regaló uno de los invitados sobre la jet y la aristocracia, que en su calidad de relaciones públicas de una de las firmas de moda de más rancio abolengo, ha ido acumulando en los saraos internacionales que él organiza.
Fue muy divertido e interesante, y sobre todo, refrescante, pasarme toda una tarde hablando con un montón de hombres guapísimos de plisados soleil, trenzados, últimas tendencias, bolsos míticos y precios astronómicos de las prendas que ellos manejan diariamente como si tal cosa... en lugar de las habituales conversaciones de política internacional, elecciones, nombramientos y demás asuntos serios-serios, que también están muy bien, pero ya extrañaba una buena dosis de frivolidad y lujo sin tener en cuenta el PIB y las repercusiones sociológicas de la fabricación de un sombrero.
Claro que, como profesionales de la frivolidad que son, miraban con cierto desdén el desfile de camiones tapados con sábanas decoradas, porque el Gay Pride madrileño, en comparación con el de París... dónde va a parar...
Así que, atacada por el virus del consumismo de altos vuelos, al día siguiente encargué en Milán una chaqueta de Fake London que me queda clavada, lo mismo que a mi visa, que está a punto de pedirme el divorcio por exceso de trabajo (porque la chaqueta NO fue lo único que compré, me temo)....
En fin, mis queridos amigos, les dejo, que voy a negociar una tregua con mi visa porque necesito un billete de avión transanlántico, a ver si no se me pone muy chula...
P.D.: Les regalo una fantástica foto de mi nueva heroína... a ver quién es el primero que acierta su nombre.





