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Encantada de conocerme
Si me conoces, más vale que me caigas bien porque seguro que hablo de tí...
Acerca de
Esquizofrénica de nacionalidades, española de nacimiento y con México en las entrañas, 38 años, coleccionista de ex, mejor amante que esposa, futurible madre sobreprotectora y eternamente condenada a enamorarme de quién no debo: corazón de Frankenstein, siempre roto, siempre remendado. Soy una superviviente, una nómada emocional, ecléctica y generosa con mis afectos, desmemoriada para el dolor e implacable con los engaños. Como dice Calamaro "Honestidad Brutal". A veces, duelo. Pero siempre, amo; sobre todo, a mí misma. Malverde, a tí me encomiendo...protégeme y hazme regresar... viva el narcochic¡¡¡
Sindicación
 
MI primera oposición, chispas...
Hace algunas semanas, mientras mi indio se encontraba en el exilio, salí un noche con su/mi amigo Bruno a refrescarme con unas cervecitas. Hablando de trabajo, me comentó que RTVE sacaba unas oposiciones y que él se iba a presentar como cámara, para que le avisara al indio.

Qué buena idea, pensé. Además de indio, funcionario. El chollo del siglo, vaya. Pues al día siguiente entré en la página de RTVE y eché un vistazo. Mira tú por dónde, allí había ofertas de empleo público para todo tipo de cualificaciones. Y me entró la ambición, claro. Me leí las bases con atención (y no como hago siempre que leo palabra sí, palabra no, hasta frases me salto) y ví que yo, yo misma, podría optar a algo. En lugar de mirar de lo mío, me hice la gran pregunta: a ver, tú, ¿qué chingados quieres hacer?... y me respondí: pues yo nada, pero como siguen sin pagar por la inactividad, a mi me gusta producción y vestuario.

Así que me inscribí en las dos categorías elegidas (y no me apunté como locutora porque no podía que si no, también) y me senté a esperar la fecha de los exámenes. El indio también se apuntó, y mucha gente que conozco, casi todos para informador e imagen. Cuando les decía que yo también me presentaba, poco menos que se aguantaban la risa.

- ¿Y tú de qué?
- Pues en producción y en vestuario...
- ¿¿¿¿????...tú?
- Coño, qué pasa... a mí me gusta...

Se reían y me tomaban por loca. Claro, como yo no soy reportera ni camarógrafa ni fotógrafa de prensa ni escenógrafa ni nada interesante, me toman por intrusa e ilusa. ¿Es que acaso una no puede cambiar su destino?, hombre, denme una oportunidad...

Salieron los temarios. Mejor dicho, el guión del temario. Digo yo que lo hacen para ponerte nervioso, porque te dan aquel escueto esquema y búscate la vida. En el del producción, que era el que más risa me daba había temas como transmisión de señal y comunicaciones, para que os hagais una idea... Aquí habrá mucha gente de los medios, periodistas y demás elementos, pero yo no tengo nada que ver más que por contagio social. A mí lo de transmisión de señal y comunicaciones lo que me sugiere es la antena de mi tele y que me comunico por teléfono en sus diversas modalidades, a saber, fijo y móvil, por correo electrónico y por fax. Ah, y en persona. Párale de contar. En el capítulo documentación internacional para traslado de equipos técnicos y humanos pues está clarísimo: el DNI si es nacional, el pasaporte si es fuera de la comunidad europea y maletas para llevar los trastos. En sonido: captación y tratamiento pues por los pabellones auditivos, sean humanos o animales, y se trata como se puede, dependiendo de la sordera de cada quien. En el caso de mi madre, que está teniente, se trata mal si no se recurre al grito, porque no le da la gana de ponerse un sonotone.

Así, más o menos con todo el temario iba yo. Bueno, con el guión del temario. Porque total, si no entendía ni madres de lo que me iba a examinar, para qué perder el tiempo buscando documentación y encima estudiármela, si me quedaba una semana y conociéndome igual y me gustaba y me hacía antenista u operadora de cámara o algo así raro. No, paso. A la aventura. Con alegría y desconocimiento y más valor que el guerra. La juana de arco de las oposiciones era yo.

Lo bueno que tiene la ignorancia asumida es que te da paz. Y yo iba la mar de tranquila al examen. Cuando llegué al lugar escogido, en la Casa de Campo, con un sol de justicia a las 4 de la tarde y más de mil personas jóvenes y preparadas sufriendo con los repasos de última hora, pensé en dejarlo e irme a la piscina de Lago, que estaba al lado. Pero luego me acordé que ni llevaba un euro en el bolsillo y lo de colarme en la piscina no lo veía muy claro, encima sin bañador ni pamela ni nada. Me senté un unas escaleras a la sombra que estaban abarrotadas y marqué a mi hermana, procurando hablar bajito para no molestar a los que estudiaban. Y por verguenza, todo hay que decirlo.

- Hola, qué haces?
- Tomar el sol, y tú?

Ya empezamos con las preguntitas comprometidas.

- Mmm.. estoooo... nada, que vengo a examinarme de una oposición...
- Ah sí? no me habías dicho nada, de qué?
- De RTVE...
- pero de qué?
- Producción...

Carcajadas de mi hermana. Yo poniéndome roja.

- Pero qué pintas tú ahí?

Eso digo yo. Con cuarenta grados a la sombra, rodeada de pipiolos recién licenciados, sin tener ni puta idea de qué va el temario ese de antenistas sordos.. qué demonios hago yo aquí, si lo único que voy a responder es mi nombre y hasta me están entrando dudas que lo pueda hacer bien....

Pero ya había llegado hasta ahí y tenía que amortizar el viaje. Así que entré con la esperanza que hubiera aire acondicionado. Cuando menos, refrescarme un poco. Me sentaron en una mesa individual convenientemente separada y equidistante de mis "adversarios " y allí todos quietecitos y sin rechistar ante la atenta mirada de los observadores, como si estuviéramos en el cole en suficiencia. Viendo las caras de los demás, mordiendo lapiceros, nerviosos, angustiados, yo me relajé. Total, si solo iba a experimentar una oposición. Sólo me preocupé de enterarme cómo entregar mi hoja y por dónde salir, porque estaba convencida de que iba a desalojar la primera.

Repartieron las hojas de respuesta, los cuestionarios e hicieron los comentarios pertinentes. Por aquello de aprovechar el aire acondicionado, me leí el cuestionario. Vaya, pues esto me lo se. Anda, esto me suena. Total, que me entró la emoción y empecé a contestar. Entre las dos o tres que eran de cultura general, otras tantas que le había escuchado a Bruno entre vapores de cerveza y el viejo método del pito-pito-gorgorito, respondí bien a 36 preguntas de 90. Teniendo en cuenta que en varias preguntas salía una tal Dolly, que según parece es un tipo de cámara, pero en aquellos momentos yo me preguntaba qué perra tenían los de la tele con la extinta y clónica oveja Dolly, no está tan mal. La negra me apuntó que también podía tratarse de Dolly Parton, pero al no ser un valor patrio, no lo manejé como posibilidad.

También salía un cangrejo satcher y una jirafa de carbono. Son un poco zoofílicos los de la tele. Y yo no veo ni los documentales de la 2.

Entre la Dolly y el cangrejo, casi agoté el tiempo. Salí diez minutos antes de que acabara la prueba y nos echaran a patadas de allí. Mucha gente salió antes que yo. Habrían estudiado mucho y habrían contestado todo bien o... eran aún peores que yo. Sólo diré que mi puntuación fue toda una sorpresa y que hay muchos por detras de mí, lo que me ha creado unas ansias de hacer oposiciones que creo que he encontrado mi verdadera vocación.

Y puede que llegados hasta aquí, os pregunteis... ¿y el examen de vestuario?...

Pues, queridos amiguitos, el de vestuario, salvo que me haya equivocado al leer las bases (que soy capaz) LO APROBE... Para que luego digan que leer el Vogue no sirve para nada.

Ahora estoy pensando presentarme a alguna oposición de telecomunicaciones o aeronáuticos... quién dijo miedo...

P.D.: Mi madre ha recuperado momentáneamente la fe en mí. Esto caducará cuando tenga que pasar a la segunda fase y me hagan vestir a un maniquí de romana y yo la vista de mariachi. Entonces todo volverá a la normalidad y dejarán de mirarme mal todos los que se presentaron a las pruebas siendo profesionales y/ habiendo estudiado. No como yo, la usurpadora. con más suerte que si fuera buena.
 
Si nadie me quiere, me quiero yo
Hace algunos años ví en televisión una película de producción española que reflejaba la viva imagen de la soledad. No recuerdo el título y ni merece la pena buscarlo siquiera, no es especialmente interesante, mas que por la historia que contaba.

Una secretaria cincuentona, poco atractiva y bastante gris, trabaja en una empresa (pongamos una constructora), rodeada de compañeras más jóvenes y guapas. Sus colegas tienen parejas, maridos, hijos, novios, amantes, amigos... vida social en definitiva, mientras que ella, solitaria y hosca, no sale apenas de casa. Las secretarias amiguitas comparten cafés y cotilleos en los que nuestra protagonista no participa, manteniéndose al margen y alimentando su imagen de rara, amargada y solitaria.

Pero un día, nuestra heroína (llamémosla María), se acerca al grupito y se decide a tomar un café con ellas. Entre risas y críticas a los hombres, una se anima a preguntar a María si tiene en su vida a alguien especial.

- Bueno... responde temblorosa María... el caso es que sí hay alguien...

Todas centran su atención en María, tan extraña y misteriosa, nunca hubieran pensado que ella...

- Ayer recibí una carta de Paul...
- Paul? y quién es Paul?, preguntan ansiosas...
- Pues Paul es un pretendiente... es actor, sabeis? de Hollywood.. es muy famoso... y está rodando ahora mismo, por eso no puede venir a verme. Pero está loco por mí... mirad, me lo dice en esta carta....

Y de su bolso pasado de moda extrae un sobre manoseado del que saca una carta manuscrita que lee en voz alta para el sorprendido auditorio. Es una carta de amor, llena de imágenes poéticas y versitos cursis, facilones, en los que declara su rendido amor a María una y otra vez.

Las chicas se miran entre sí. María está absorta leyendo su carta y no presta atención a las miradas de incredulidad de las muchachas. Cuando termina la lectura, guarda su carta plegándola con sumo cuidado y se retira orgullosa y sonriente.

Un par de semanas más tarde, María repite la operación. Se acerca a la sala del café y anuncia que ha recibido una nueva carta.

- Paul te ha vuelto a escibir?
- No... sonríe María... no es de Paul... esta es de Robert...
- Y quién es Robert?, preguntan...
- Pues Robert también es actor. Trabaja en Hollywood, como Paul. De hecho, han rodado películas juntos... es muy famoso, y rico, y el hombre más guapo del mundo...

Las chicas hacen gestos indicando que María está loca, pero la curiosidad las puede y le piden a María que lea su carta. María saca la carta del bolso y comienza a leerla. Las muchachas observan el papel. La letra. Las rimas. Las imágenes poéticas. Y se miran unas a otras contándose con los ojos el triste descubrimiento. Es una carta igual a la anterior. Paul? Paul Newman? Robert? Robert Redford?... y mañana quién será? Clark Gable? qué importa que esté muerto si para María es otro de sus pretendientes que la escriben cartas de amor en castellano con la misma caligrafía, con el mismo tipo de papel, con la misma pluma...

María termina de leer y de nuevo, con una sonrisa victoriosa, se retira a su mesa oscura y triste, como ella, desde la que sueña con amores de película que se materializan en cartas que recibe en su casa semanalmente. María cree que sus amores son de altura, de nivel, no como los de las chicas, tan vulgares, tan españoles, tan corrientes. Ella es pretendida por actores de Hollywood nada menos¡¡¡.

Cuando María llega a casa, tras cenar frugalmente en platos de duralex, recoge la mesa y coloca con mimo hojas de papel, una pluma, sobre y sellos. Abre una de sus novelas de Corín Tellado y copia las cartas de amor, dirigiéndoselas a sí misma. Donde pone "tu hermosa cabellera negra" ella rectifica "tu hermosa cabellera plateada". Y así acomoda las metáforas a su medida. Después escoge quién será el afortunado que se las escribe entre las viejas páginas de una revista de cine de su madre. Pliega la carta, la mete en el sobre, lo cierra, pega el sello, y escribe en el remite: Paul Newman, Hollywood. Y lo deposita en un buzón de correos. Así, semana tras semana.

Es una triste historia, verdad?, pues lean esta noticia... y díganme qué les parece...

Desenmascaran al presidente que alababa a su empresa bajo pseudónimo
AFP - lunes, 16 de julio

NUEVA YORK (AFP) - "Me encanta el corte de pelo de Mackey, lo encuentro mono": bajo un pseudónimo, el presidente-director general de la cadena texana de productos 'bio' Whole Foods, John Mackey, ha enviado durante ocho años por internet comentarios entusiastas sobre su grupo, sus acciones en Bolsa... y sobre sí mismo.

Según la prensa estadounidense de este lunes, la SEC, el regulador bursátil americano, finalmente ha decidido abrir una investigación informal sobre esta práctica al margen de la legalidad. Mackey, sin brindar informaciones confidenciales, elogiaba a su grupo y vilipendiaba a la competencia. La emprendió sobre todo contra el grupo Wild Oats, que Whole Foods decidió comprar precisamente a principios de año por 565 millones de dólares (409 millones de euros).

El asunto fue descubierto la semana pasado por la FTC (Federal Trade Commission -Comisión Federal de Comercio-), la autoridad estadounidense de la competencia, que lanzó una acción contra la fusión Whole Foods-Wild Oats. La FTC cita en un documento un mensaje de John Mackey bajo el pseudónimo 'Rahodeb' -un anagrama del nombre de su esposa, Deborah- señalando que el presidente-director general enviaba mensajes a los foros desde hace años.

Indignado, Mackey respondió en el blog de la empresa que fundó en 1980 justificando sus años de 'blogging' anónimo, entre 1999 y 2006. La FTC "quiere ponerme en un aprieto a mí y a mi grupo desvelando mi identidad". "He enviado mensajes en Yahoo! bajo pseudónimo porque me divierte, mucha gente manda mensajes bajo pseudónimo", se defiende. "Nunca he querido que estos mensajes se identificaran conmigo", añade este hombre hecho a sí mismo, de 53 años, convertido en el hazmerreír de la prensa estadounidense.

"Las opiniones defendidas por 'Rahodeb' reflejaban unas veces lo que yo creo y otras veces no. A veces jugaba justo a abogado del diablo, por el placer de discutir", argumenta en un mensaje en la Red.



 
quieres pelea?
Hace unos días quedé con una amiga y su retoño en su barrio. Fuimos a una terraza lo suficientemente alejada del tráfico rodado para evitar salir en las noticias de las nueve con un titular que dijera "pequeño mounstruito de dos años atropella a un 4X4 y lo deja siniestro total, mientras celebra carcajeándose enarbolando parachoques". Y comiendo patatas con la mano que le queda libre, añadiría yo, porque el enano me cae que va para catador: no dejó una mesa libre en los alrededores sin su simpática presencia, en las que se plantaba con su estupenda sonrisa luminosa y en lo que seducía a los comensales con su gracejo echaba, con quien no quiere la cosa, mano a la cesta de las patatas ajenas, merendando con democrático reparto, a modo de impuesto revolucionario. Y todo el mundo encantado...

En estas llegaron a la mesa de enfrente dos mujeres bien entraditas en años, en carnes y en pintura. Se desparramaron sobre las sillas de aluminio y ordenaron cervezas. Una, especialmente, me llamó la atención. Tenía, en lo que algún día debió ser el cabello, una maraña seca, frita, estropajosa de "pelo" de color indefinido merced a años de tintes caseros aplicados sin compasión (y sin una miserable mascarilla), rizado modalidad electrocución y pintura cuarteada en los ojos desde los años sesenta con sus churretes en los lacrimales, como tiene que ser. Cara doble ancho reseca, a juego con su pelo, y con un leve tono violáceo cuyo máximo esplendor lo alcanzaba a la altura de los inexistentes tobillos, convertidos en sendas bolas de grasa amoratadas-nazareno. Su voz, en perfecta coordinación con el resto, estaba rota, rajada, quemada, de lo que supuse fueron muchos años de dedicación al alcohol y el tabaco. Me imaginé que tenía varices esofágicas del tamaño de cirios pascuales.

Su amiga no le andaba a la zaga, pero digamos que llevaba unos cuantos años de "retraso". O se había aplicado dos mascarillas extra y un par de orujos menos, no lo se.

El caso es que toda la terraza estaba tan ricamente, allí sentaditos, disfrutando de la tarde y de las gracietas del pequeño mounstruito que encandilaba a todos, cuando se apareció la tercera amiga. Tercera amiga, muy en sintonía estética con las otras dos (dios las cría y ellas se arrejuntan), saluda sin soltar el cigarrito de los labios, con parsimonia, mientras acerca una silla donde encajar su culazo.

- Holaaaaaaa... (nótese que esto de alargar la vocal última es muy de "perdón, acabo de llegar y soy la última" pero en rollo barrio).

- Hola, dice la tía -espeta pelofrito- mírala, como si nada, tan tranquila...

- Tengamos la fiesta en paz -dice amigados conciliadora-, que ya ve venir la tormenta.

- Qué hola ni qué niño muerto, yo a esta tía no la quiero ni ver...

Pelofrito se agarra a su bolso abrazándolo contra su vientre inmenso, visiblemente cabreada.

- Pero a esta qué le pasa?, pregunta amigados con un falso tono de ingenuidad de yo pasaba por aquí y mira con lo que me encuentro.

- Que qué pasa? que qué pasa? Pues pasa que ERES UNA HIJA DE PUTA, eso pasa.

Pelofrito se empieza a poner a juego con el color de sus tobillos. Y está dejando el bolso planito-planito de tanto estrujarlo.

La tríada infernal consigue atraer las miradas de todas las mesas, sorprendidas del cariz que está tomando la conversación. Y por los gritos, claro, porque Pelofrito es de esas personas que creen que elevando la voz, convencen mejor.

Tercera amiga, por un extraño mecanismo de equilibrio, no eleva la voz (y lo que se lo agradecimos los demás), pide un güisqui con el cigarro prendido en la boca, y sigue haciéndose la que no entiende.

- Pues chica, yo es que no entiendo porqué te pones así... pero yo que te he hecho?.

¿Os acordais de Anacleto agente secreto?, pues tercera amiga igualito, con el cigarrito pegado al labio inferior como con superglue... qué habilidad, pardiez¡¡

- Pero qué poca vergüenza tienes, hija... después del plantón que nos diste el miércoles... una hora allí esperando y tú sin aparecer... qué hija de puta... qué poca vergüenza... qué hija de puta...

Y Pelofrito entró en modo bucle. Entre los insultos que le dedicaba a su "amiga" y los gritos, yo empecé a asustarme. A mí los gritos y los insultos me sacan mucho de onda. Independientemente de los motivos (nimios, a mi modo de ver) que llevaron a Pelofrito a volverse una energúmena vergonzante, a mí me tenía sumamente intrigada el motivo por el cual tercera amiga no se iba, abochornada por el espectáculo, por su pecado, o por un ataque de respeto a sí misma. Pero no. La tía allí sentada, aguantando estóicamente la locura de Pelofrito, siendo blanco de todas las miradas y dejando su dignidad a buen recaudo lejos de allí. La bronca duró, cuando menos, una hora larga. Mi amiga y yo nos fuimos y continuaban a grito pelado una, con calma y cigarro pegado la otra.

Atónita me quedé, de veras, atónita. Cómo se puede tratar a alguien así? Y lo que es peor, cómo se consiente?. Porque uno no puede evitar que otro chille. Pero si puede irse de allí y manifestar su rechazo ante ese tipo de comportamiento.

Una vez, hablando con una amiga que me contaba sus broncas con su ex, me relató encuentros similares, con objetos volantes, insultos, gritos, portazos y demás. Cuando me preguntó si es que acaso yo no había peleado en esos términos nunca, la respondí un tajante NO. Y es que no me veo, yo no valgo, no puedo, me superan los gritos y los insultos. Ni lo hago, ni consiento que me lo hagan. Eso no quita para que, a veces, las discusiones sean violentas por el contenido, pero no en las formas, desde luego que no.

Soy una cobarde, lo reconozco, y me gustan demasiado mis vajillas para que se convierta en mosaico. Soy mala para chillar. Yo señalo y pongo cara de susto pero de mi garganta no sale ni un sólo sonido. Si me levantan la voz, yo la bajo. Si me insultan, me doy la vuelta y me largo sin mediar palabra. Si me acosan, desaparezco. Y, desde luego, evito a toda costa alargar innecesariamente una discusión que no va a terminar porque una de las partes entra en bucle y se niega a llegar a un punto concreto, bien sea negociación, cesión, victoria o ruptura. Qué pereza, por dios... con el día tan bonito qué hace...

Hay gente que disfruta peleando, lo se. Hay gente que se regodea en el insulto y el berrido y hasta son maestros en la disciplina de arrojar objetos al otro. Hay gente que, supongo, ante una buena discusión se excitan, liberan adrenalina, hacen ejercicio y templan la garganta... les hace sentir bien, en forma. Yo no creo que las discusiones sean la sal de la vida. Y luego te dicen esa barata excusa de "y lo buenas que son la reconciliaciones", poniendo ojitos... Pues será, señores, será... pero yo como que paso de las reconciliaciones con ojo morado y afónica, que soy impresionable y sensible en demasía.

Creo que discutir es sano y hasta necesario. El problema son las formas. Y hay maneras y maneras, como en todo. La regla, yo creo, es sencilla. ¿Cómo quieres ser tratado? Pues así debes comportarte tú.

A mí me hablan bajito, por favor... que me asusto.
 
La llamada que no debiste hacer
Para todas aquellas que hemos sido (o somos, según se mire) amantes de tipos que mucho besar el suelo que pisamos pero se nos casan con otras, les dedico este bonito y esperanzador post, con todo mi cariño...

La gran Jenni (sí, con i) Rivera nos ofrece en su vídeorola una parábola, una enseñanza impagable, toda una filosofía que resume en unas frasecillas el porqué alguna preferimos estar en el lado oscuro... les recomiendo que lean atentos y luego vean el vídeo pa´que agarren bien el quid de la cuestión...

La buena de Jenni está una mañana en su casita (que apuesto está decorada en elegantes tonos melocotón) como tal cosa y recibe una llamada. La Jenni atiende el teléfono y mira tú quién es... la legal. Atención a los primeros planos: no ver sin haber desayunado so pena que te de una lipotimia. La Jenni no está fermosa, no, es que lleva mucho maquillaje. Esas cejas delineadas con rotulador, esos labios morcillones rebosantes de titanlux de oferta... y qué me decís de su cabello?? se ha hecho trencitas con el espumillón navideño¡¡¡ y del dorado, que es el caro... que no se diga que la Jenni no recicla... Pero nuestra heroína es un modelo de elegancia y saber estar al lado de la legal. Coño, qué mal gusto y qué patética llamar a la amante (nuestra chica) para informarla de su próxima boda con su amorcito. Esto está feo, sí, pero hacerlo con el aparato de los dientes puesto... hombre, ahí ya sí que no tiene perdón de dios. En un momento así, la legal se tiene que vestir, peinar, perfumar y quitarse el puto aparato de los dientes para hacer esa llamada liberadora.

Pero se ve que la legal no tiene experiencia -igual y es hasta virgen y todo, no me extrañaría viendo cómo se aplica la sombra de ojos- y la pobre hace el ridículo ante una mujer bragada como nuestra Jenni, que la pone en su sitio en dos segundos.

Y que suene la música... qué me dicen de ese plano con el cotizado tipo besuqueando el cuellotoro de nuestra heroína? qué se puede decir de ese pijama azul celeste galáctico comprado en los chinos de hermosillo en rebajas? pero lo mejor de todo... sí, efectivamente, EL COLGANTE BITCH. Me lo pido. Pasado mañana es mi cumple, muchachos, queridos, amantes y examantes a los que un día atormenté. Sean decentes y cómprenme ese puto colgante sin el cual creo que ya no podré vivir. Es el musthave de toda buena amante que se precie. Qué tonterías son esas del triple anillo cartier, cuáles solitarios de Carrera&Carrera... El Colgante Bitch es lo máximo. No ven a la Jenni lo contenta que está?. Tú te pones el colgante ese y te aseguro que te vale madre que te llame la legal tratando de quitarte de enmedio. Te descojonas, directamente, y en su cara. Tú llevas Bitch colgado del cuello y dices "porque yo lo valgo" y te quedas tan ancha. Y si encima la legal lleva aparato en los dientes.. pues no te diga nada.

Nota para las legales del mundo: Si tu padre ha amenazado de muerte al escurridizo de tu novio y por fín se ha decidido a casarse contigo, y tú, muy ufana, te creces y llamas a "la otra", más vale que te asegures antes de:

- Que la otra no lleve un peinado afro aderezado con espumillón dorado, no sea que se le electrice y te de calambre a través del teléfono (que eso pasa más a menudo de lo que os creeis).

- Que la otra no lleve al cuello colgado BITCH, porque eso se lleva a gala y conlleva acciones poco simpáticas para la legal.

- Que no se llame Jenni Rivera, que te dedica una canción y la cuelga en yutub, para escarnio de tí y los tuyos que nunca querrán reconocer que formas parte de la familia, porque hay que ser imbécil para desafiar a la Jenni.

- Y que no se llame Tribeca, que escribo sobre tí y te hago famosa pero no por guapa...

En realidad, ninguna legal del mundo debería llamar jamás a la otra, pero hay mucha imbécil suelta que ve culebrones y se los cree. A ver si aprendemos, nenas, que si tu queridito tiene una amante, porque tú la llames, no se va a acabar el cuento. Se va a reir de tí, va a avanzar posiciones por pura diversión y se va volver más presente, cuando antes estaba bien tranquila ella en su casa sin molestar. Y si tu novio-marido tiene una amante, una de tres, o dejas al cobarde, o le reconquistas, o te aprovechas de la situación y le sacas la pasta y te echas tú otro, pero tratar de convencer o peor aún amezanar a una Jenni... chica, mejor huye...No seas patética, mujer. En momentos así es cuando hay que demostrar elegancia y queridas mías, no es elegante llamar a la otra si no es para invitarla a tomar el té (sin dobleces y sin venenos, conste). Jamás hay que perder los papeles, pero menos aún mal maquillada y con ortodoncia.

Mira bien lo que te dice la Jenni, querida socia, y toma nota...

¿Que te quieres casar con él? Todo tuyo, hija, tú le lavas la ropa... pero yo se la quito.

Pringada.

 
Cómo estar en la lista de los más leídos

/center

Iba caminando por la calle anteayer cuando decidí saludar a mi Hidra favorita. Conversamos, cotilleamos y entramos a lo que se ha venido convirtiendo de un tiempo a esta parte en uno de los temas a debatir: el mundo blog.

Tras dar un buen repaso a unos cuantos blogueros de los cuales la frase "me da una pereza que me muero" es ya un clásico, me suelta:

- Sabes que estás en la lista de los más leídos?

Pues chica, ni idea. Yo nunca reviso la lista esa porque pensaba que era estática. Siempre los mismos. El fútbol, el sexo, y algún otro que desconozco, ignoro, no me explico qué tienen para formar parte de la lista de los más leídos. Pues ahora estoy yo en ella. Noticia: la lista no es estática. Y los criterios para formar parte de ella, deduzco, los marca el tráfico de visitas. Porque si fuera el de comentarios, yo, desde luego, no estaba ahí. Y vosotros, queridos amiguitos, podreis preguntaros, y tú que has hecho para merecerlo?. Nada, angelitos míos. Nada nuevo, quiero decir. Vamos, que sigo en mi línea de esquizofrenia de nacionalidades, de bilingüismo méxico-español en la especialidad culichi arrabalera, de contar puras pendejadas que me suceden porque mi vida es así de absurda y enloquecida (y eso que valgo más por lo que callo) y de hacer propaganda buena y mala a mis amiguitos e inclinaciones.

Eso sí, todo en esta vida tiene truco. Y os voy a revelar el mío porque soy así de generosa y la resaca del lunes aún me dura, que ando con la guardia baja (cielos, qué noche)...

Resulta que un día, allá por noviembre del 2006, escribí un post sobre un amante que tuve que me recordaba a Nacho Vidal. Y para ilustrarlo, busqué en google images una foto del susodicho. Encontré una que me gustó, la colgué, y tardé como dos semanas en darme cuenta que el bueno (aunque pegue a su mujer) de Nacho no solo lucía su espléndida anatomía como dios le trajo al mundo, sentado en un trono dorado tipo Luis XVI - que eso ya lo había visto- sino que en su mano derecha, cual cetro, agarraba con decisión el bendito atributo que tan famoso le ha hecho. Pues yo no me había dado cuenta del "cetro". Más bien, para ser exacta, no había visto que el cetro sorbresalía de su manaza como un sputnik. Esta pequeña precisión no iba a cambiar mi plan de dejarla donde estaba, pero en mi cabeza, convirtió una simple y chula foto de Nacho (qué confianzas me traigo) en una foto porno pura y dura.

Leo multitud de blogs que gustan de ilustrar sus escritos con fotos eróticas, sensuales, más o menos incitantes... pues yo derechita al porno. Mariconadas, las justas.

El meollo del asunto es que con frecuencia la gente llega a mi blog a través de esa foto en sus búsquedas. Y ya estaba acostumbrada a encontrar en mis estadísticas el enlace a ese post con la foto de marras. Andaba yo hace un mes entre 70-100 visitas diarias. Y de pronto, desde la semana pasada, ha habido un aumento del tráfico en mi página, especialmente desde el jueves pasado en que batí mi propio record... 632 visitas en un día... y casi todas de Portugal.

Segunda noticia de este post: seguro que el miércoles pasado el vecino Portugal se deleitó con alguna producción que tenía al gran Nacho de protagonista. Y el jueves se volvieron todos locos buscando fotos. Y se encontraron a Tribeca. Y como todo es un "ponerse" el tráfico fue aumentando en días posteriores -ya sabeis, el que no pudo ver la peli en directo y la pilló en el dvdclub, el que se la bajó de internet, el que se la grabó en vídeo- y todos buscando una bonita foto para ponerla de salvapantallas o hacerla postal. Todo sea que se entere el Vidal y me demande por violación de copyright. Desde aquí te digo, Nacho, que yo no veo un duro de este trasiego de pervertidos, pero si tienes algo que decirme, me lo dices a la cara...no me mandes a tu abogado, hombre, que no es lo mismo.

Y así he llegado a estar en la lista de los más leídos. Gracias a la programación de la televisión portuguesa y a un montón de pornófilos. O es que había algún ingenuo que pensaba que era gracias a mis dotes literarias?. Ay, criaturitas, cuándo aprenderéis que el sexo mueve el mundo...

Así que os dejo con otro mito: John Holmes, que dios le tenga en conserva, a ver si así me mantengo en el top ten de los guays pornófilos-culturetas-vintage.

P.D.: No quiero despedirme sin enviar un saludo a ese fan que tengo en Mountain View, California, que viene toditos los días varias veces, aunque no me deje ningún comentario. Te veo y admiro tu tesón. Gracias, gracias.

 
25 años despues
- Papá, por favor, por favor, déjame ir...

Sollozaba yo desesperada, al otro lado de la línea.

- Por favor, te lo suplico, déjame ir, TENGO QUE IR, si no voy, me muero, seguro que me muero... o algo peor...

Suplicaba, entre lágrimas e hipidos. Inútil. Todo fue inútil. Mi padre, inconmovible ante mi llanto, no compartía conmigo mi plan perfecto de recorrer los casi quinientos kilómetros que separan Madrid de Ribadesella, donde me encontraba veraneando con primos, tías y abuela, recogerme raudo y veloz y llevarme al concierto de los Rolling Stones. No. Mi padre no estaba dispuesto a realizar lo que yo consideraba la salvación de mi muerte segura si no iba a ver a los Stones. Yo iba a morir y mi padre tan campante. No daba crédito yo a semejante desprecio por la vida de su primogénita. Le amenacé. Seguro que le amenacé con retirarle mi cariño para siempre, con las siete plagas de Egipto, y con mil maldiciones gitanas, impotencia incluída (y no había viagra en aquel entonces). Pero le valió madres. Me despachó con un "ponme con la abuela, anda" que no dejó grieta emocional con la que hacer chantaje alguno.

Claro está, que llamé a dos horas del concierto. A quinientos kilómetros de distancia. Sin entradas. Y trece años recién cumplidos. Pero es que le había prometido mi virginidad a Mick Jagger y pese a mi buena suerte, dudaba bastante que mi adoradísimo Mick viniera a buscarme a Ribadesella, presentarse ante mi abuela y pedirle educadamente que esta que os quiere cumpliera su promesa que le había transmitido telepáticamente (estaba completamente segura que mis superondas mentales le habían llegado alto y claro). Iba a decepcionar a mi ídolo (como segunda opción estaba Keith Richards, pero estaba igual de difícil el tema) y yo allí, en un pueblo norteño tan lejos de mi objetivo, con una abuela que llamaba feo a mi futuro desvirgador y un padre insensible (e ignorante de mis planes últimos). ¿Qué podía hacer?. Pues a los trece años, llorar. Y me pasé la noche encerrada, llorando de impotencia y desesperación, mientras que los Rolling hacían vibrar a Madrid en un concierto mítico.

Juré venganza.

Venticinco años despues, es decir, el jueves pasado, hice entrada triunfal en el Vicente Calderón. Al fin, iba a ver al primer grupo del que fui fan por elección propia -mis gustos musicales en esa época eran los que se oían en casa, Bossa Nova, Paco Ibáñez, Silvio, Pablo Milanés, ya sabeis, esas cosas de padres rojos- pero los Rolling eran míos, sólo míos y supusieron la independencia musical de los gustos heredados de mi padre. Acompañada del Charlyboy y del indio -recién regresado de su exilio por tres meses- me sentía tan emocionada como aquella noche a mis trece años antes de que papá me hiciera aterrizar con su negativa indiscutible.

Cuando Jagger hizo su aparición sobre el espectacular escenario, le envié otro mensaje telepático:

- Mick, si hubieras venido a buscarme aquella noche a Ribadesella te hubiera entregado la flor de mi secreto, pero como te fuiste de juerga te quedaste sin desvirgar a una bonita joven de trece añitos y mi padre sin la posibilidad de demandarte por corrupción de menores y haberte sacado la pasta gansa que tienes... de buena te has librado. Pero que sepas que sigo locamente enamorada de tí y que si quieres, esta noche mando al indio a domir al sofá...

El concierto fue absolutamente increíble. El mejor de mi vida.

Y lo que pasó despues, queda entre Mick y yo.