logotipo

img_google
Encantada de conocerme
Si me conoces, más vale que me caigas bien porque seguro que hablo de tí...
Acerca de
Esquizofrénica de nacionalidades, española de nacimiento y con México en las entrañas, 38 años, coleccionista de ex, mejor amante que esposa, futurible madre sobreprotectora y eternamente condenada a enamorarme de quién no debo: corazón de Frankenstein, siempre roto, siempre remendado. Soy una superviviente, una nómada emocional, ecléctica y generosa con mis afectos, desmemoriada para el dolor e implacable con los engaños. Como dice Calamaro "Honestidad Brutal". A veces, duelo. Pero siempre, amo; sobre todo, a mí misma. Malverde, a tí me encomiendo...protégeme y hazme regresar... viva el narcochic¡¡¡
Sindicación
 
Muchachito (o cómo empezó todo)
Cuando una cambia de milenio entre los brazos de un muchacho con voz de terciopelo y ojos de animal herido al que le gusta amanecer desayunando cerveza y cantando narcocorridos, sabe que su vida ya no volverá a ser igual.

Y es que aquella nochevieja del 2001 supuso un ecuador, una transformación, una llave a una nueva realidad de la que ya no puedo, ni quiero, escapar. He hablado muchas veces de lo que México supone para mí, pero la génesis, el origen de mi esquizofrenia de nacionalidades tiene un nombre con sus apellidos, una cara, una sonrisa y una despreocupada ignorancia del lío en el que me metió por haberme dejado arrastrar, completamente seducida, por su mirada de animal salvaje.

Cuando se marchó, entre lágrimas y abrazos, juramentos de amor eterno, promesas de matrimonio y los nombres de nuestros futuros hijos en permanente discusión, yo me quedé desolada y hueca. Me había enamorado locamente. Y era lo más absurdo que había hecho nunca. Pero ahí iba yo, obcecada con mi amor imposible, llorando por las esquinas por un muchacho doce años más joven que yo, inventando realidades a medida que acortaran la distancia de miles de kilómetros, de océanos, de economía, de cultura, de entorno social, que nos separaban. El muchacho, como es lógico, en menos de tres meses de mails frenéticos, llamadas de madrugada y conversaciones interminables en el messenger, hizo lo que cualquier persona normal haría: hacerme a un lado y seguir con su vida.

Pero aquí vuestra amiga, que es cualquier cosa menos lógica, decidió que si ya no la quería, tendría que decírselo a la cara. Y si la montaña no va a mahoma, Tribeca se endeudaría hasta las cejas para comprar un billete de avión y plantarse frente a él. Estaba completamente segura que con mirarle a los ojos tendría todas las respuestas que necesitaba. Así que con mi determinación firme como una roca y mi corazón roto, puse fecha al viaje iniciático más importante de mi vida: un año después de nuestra lacrimógena despedida en Barajas. Con esa calma que dan las decisiones tomadas y la absoluta seguridad que tenía de encontrar la respuesta que me impedía retomar mi vida con normalidad, dediqué esos meses en tratar de conocer más de la cultura de mi amorcito.

Y así comencé a leer, a estudiar, a investigar, a preguntar y a relacionarme con varios culichi-aborígenes que residían en Madrid y descubrí con fascinación un mundo tan ajeno a mí, que me quedé atrapada. A medida que se acercaba la fecha de mi viaje, el objetivo original de mi aventura se fue desdibujando y se fueron incluyendo en la agenda nombres, citas, entrevistas y encuentros a tal grado que tuve que llevar un planning para distribuir los compromisos apalabrados desde Madrid y los que fueron surgiendo tan pronto aterricé.

Un par de días antes de mi partida, envié un mail a los tres amigos que tenía allí, informándoles de la hora, número de vuelo y fecha de mi llegada, así como del teléfono de la casa de una amiga que me iba a alojar. Una era mi amiga R., la que me alojaba y a la que conocí en Madrid, otro, mi "primo" Benji, que no es mi primo carnal sino el primo de mi amorcito cuasi-adolescente con el que solía conversar por el msn desde que el muchachito declaró a toda su familia vía internet que se iba a casar conmigo y me quedé con el "prima" de herencia, y el otro, cómo no, era el muchachito de marras, con la secreta esperanza que se apareciera en el aeropuerto a buscarme y me montara una escena tipo "oficial y caballero".

No se si hace falta que diga que el muchachito hizo caso omiso de mi mail y cuando puse las botas en el aeropuerto, no había ni rastro de el objeto de mis desvelos. Sin amilanarme y más chula que un ocho, me subí feliz en la suburban con cristales tintados del hermano de un amigo que había tenido la amabilidad de venir a buscarnos (a mí y a mi mejor amiga que, preocupadísima por la perspectiva más que real de verme estrellada por el desprecio de mi muchachito, venía a cuidar de mis restos). Eran las ocho de la mañana cuando yo atravesaba la ciudad de mis sueños como una cría pegada a los cristales dando gritos de amoción...

Despues de 24 horas de vuelo, se supone que debería estar cansadísima, pero era tal mi excitación y mis nervios que no pude parar quieta en todo el día y tuve al de la suburban llevándonos y trayéndonos por todo el rancho hasta que se puso el sol y nos entregó en casa de amiga R. Mi amiga española se fue a dormir, rota la pobre, pero yo, con el subidón, no podía dormir y me quedé charlando con R. en su salón, poniéndonos al día de cotilleos, que eran muchos...

Recuerdo que en algún momento del día, pensé en llamar al muchacho, por si no le había quedado claro que estaba allí, en su tierra, pero finalmente no tuve tiempo y pensé que mejor esperaría al día siguiente. Recuerdo también que una parte de mí estaba enojada y triste porque el tipo no había dado señales de vida, como si le importara un pito. Pero también recuerdo que pensé que ya tendría tiempo de enfadarme cuando le llamara o me presentara en su casa y me hiciera más obvio (aún) que yo le daba lo mismo.

Pues así estaba yo en el salón con mi amiga R. muertas de risa, contándonos historietas y abrazándonos de alegría, cuando, a eso de las once de la noche, se escuchó un coche aparcar en la puerta. R. se asomó a la ventana, extrañada por lo tardío de la hora. Y más extrañada cuando alguien llamó a la ventana con los nudillos. Salió a la cancela de la entrada y la escuché murmurar con un hombre. Entró de nuevo en el salón y sonriendo, me dijo:

- Es para tí, te buscan.
- Para mí??, y quién es?, si nadie sabe que estoy aquí, no le dí tu dirección a nadie... qué raro...

Pero pensé que quizás era el tipo que nos había paseado en la mañana y salí a ver... En la puerta estaba de pie un chico que yo no conocía, jovencito. Puse cara de paisaje... y este quién es???.

- Hola... esteee... que tú... eres Tribeca??...
- Sí, yo soy, y tú, quién eres?
- Pues es que yo... yo soy amigo de Muchachito... y... pues que me ha mandado a buscarte porque... pues...

Y yo que me empiezo a mosquear. Entre el cansancio, los nervios, que me empezaron a temblar las piernas al oir el nombre de mis insomnios, casi chillo al pobre emisario...

- Pero esto qué es?? te manda a tí?? y porqué? que no puede venir él o qué??' no entiendo qué chingados pintas tú aquí porque ...

Amiga R. ya había salido a la puerta y estaba contemplando, divertida, la escena. Ella me había soportado muchas noches de llantos y comeduras de tarro por el interfecto y no se iba a perder el momentazo. Yo a punto de convertirme en un basilisco, el chaval no sabía dónde meterse comiéndose una bronca gratis y de pronto... se abre una puerta del coche aparcado en la entrada.

Silencio sepulcral. Allí todo el mundo como congelado, sin respirar. Y de las sombras aparece EL. Con una tímida sonrisa, mirando al suelo, como a cámara lenta, se puso frente a mí. Se me quedaron las palabras en la garganta como bloques de granito. Creo que salieron los demás ocupantes del coche a contemplar el espectáculo. No recuerdo nada más que el tenerlo, al fin, tras un año esperando, frente a mí. Todas las cartas, las llamadas, las lágrimas cuando decidió desaparecer de mi presente y mi futuro, todos los discursos mil veces ensayados de lo que pensaba decirle, todos los dardos envenenados que le tenía preparados, se me diluyeron como azúcar en agua cuando me miró y dijo mi nombre, despacio, con su voz de terciopelo.

Abrió sus brazos y sus ojos y me tragó entera, fundiéndonos en un abrazo interminable mientras nos susurrábamos al oido "te quiero, te amo, te he extrañado tanto" mutuamente ante nuestro público, que asistía, sin mover un solo pelo al emocionante encuentro.

Lo que pasó después, carece de importancia. Lo que puedo decir es que mis dudas se resolvieron en ese momento, se evaporaron y me liberaron completamente para poder dedicarme el resto del mes a todas las citas que me impuse con diligencia germánica. No volví a ver al muchachito despues de esa noche y no me importó lo más mínimo. Y regresé a España feliz y satisfecha, sabiendo que México ya estaba instalado para siempre en mi corazón.

Hemos seguido en contacto desde entonces, y hablamos de cuando en cuando, aunque hace meses que no me lo encuentro en el msn. Anoche que coincidí con mi primo postizo Benji y planeábamos un encuentro para la próxima semana, no pude evitar preguntarle:

- Sabes algo de Muchachito? hace mucho que no lo veo...
- Ya te estabas tardando, prima, hace diez minutos que estamos hablando y ya me has preguntado por él...
- Mmm.. primo, hombre, no seas así, entiende que hace cinco años que estoy esperando regresar y por fín voy, quiero verlo...
- Claro, claro, prima... tranquila, que lo verás...

Y me dormí soñando que volvía a tenerlo, frente a mí, con sus ojos de animal herido y su voz de terciopelo susurrando mi nombre.

P.D.: Que conste en acta que sigo rendidamente enamorada del indio y que soy plenamente feliz a su lado, pero en mi corazón siempre habrá un hueco para el que me originó este amor loco por los aztecas.
 
Comentario:
que lindo relato,por dios!!!!!!
ehemm...primero me presento, soy flor de argentina, saque tu blog de un blog por ahi(nome preg de donde, porque no lo se)
que bella historia!!!!y que linda manera de contarlo...hasta la 1ra parte,me siento muy identificada, porque me paso algo parecido...lo demas se ecemeja tanto a mis sueños!!!lastima que no tengo la independencia p hacerlo...igual, si lo hiciera,me comeria una pared.... = es lindo saber q hay personas q SI `pudieron hacerlo....saludos! y pasa x l mio..
 
Comentario:
Sólo tú lo puedes contar así.
Sólo tú puedes vivirlo de esa manera.
Sólo tú puedes sentirlo de ese modo.
Sólo tú.

Bendito el día que empezé a disfrutar de tus relatos, aventuras y desventuas.

1beso enorme
 
Comentario:
Jo...

Es inevitable, estas hostorias dejan un sabor agridulce de sensaciones contradictorias. Por un lado duele recordar algunas cosas, y por otro lado yo al menos no me arrepiento para nada de haber vivido una historia de este tipo. Escribí un post "El pasado me saluda" (http://xienra.blogspirit.com/archive/2006/01/27/el-pasado-me-saluda.html) en el que también recordaba a alguien que años despues volvió a aparecer. ¡Si supieras cuanto te entiendo...!
 
Comentario:
Vaya, lo mio es mas prosaico... simplemente me "engancho" el DF.-
No