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Encantada de conocerme
Si me conoces, más vale que me caigas bien porque seguro que hablo de tí...
Acerca de
Esquizofrénica de nacionalidades, española de nacimiento y con México en las entrañas, 38 años, coleccionista de ex, mejor amante que esposa, futurible madre sobreprotectora y eternamente condenada a enamorarme de quién no debo: corazón de Frankenstein, siempre roto, siempre remendado. Soy una superviviente, una nómada emocional, ecléctica y generosa con mis afectos, desmemoriada para el dolor e implacable con los engaños. Como dice Calamaro "Honestidad Brutal". A veces, duelo. Pero siempre, amo; sobre todo, a mí misma. Malverde, a tí me encomiendo...protégeme y hazme regresar... viva el narcochic¡¡¡
Sindicación
 
Mujeres desesperadas: quién eres tú?
Anoche estuve viendo "Mujeres Desesperadas", nueva serie de moda entre las féminas y algún que otro ejemplar masculino, digo yo que por recrearse en la contemplación de tías buenas y de paso, hacerse los metrosexuales, porque eso de ver "cosas de chicas" les debe crear la ilusión de creer que igual y así comprenden mejor a las mujeres. Ilusos.

Todas nosotras sabemos la mejor manera de sentirnos comprendidas es que nos digan a todo que sí y nos hagan muchos regalos, cuanto más caros, mejor. Pero ellos se dan cuenta de esto a los 60 años, con tres divorcios a las espaldas y sus correspondientes pensiones compensatorias. Y para entonces, están arruinados. Demasiado tarde, baby.

Como podreis suponer, tengo mi favorita en la serie. Y, obviamente, es Gabrielle. Guapa, inteligente, casada con un chulazo que la adora y que la trata duro, (a partes iguales, en el equilibrio está la virtud), rica, descarada, egoista, manipuladora y con amantes apolíneos.

No he visto todos los capítulos pero por lo que he advertido, es el personaje más interesante.

La rubia madre-de-familia-vestida-de-saldo, es entrañable y un arquetipo fácil con el que sentirse identificada porque todas tenemos amigas casadas con niños, salvando las distancias que nuestras amigas nos son ricas y estas, por lo visto, sí. Pero yo no estoy casada ni tengo niños y me da urticaria pensar que algún día mi objetivo sea que los churumbeles no conviertan en zona cero la cocina y mi marido (que inexplicablemente, luce una cuidada musculatura en lugar de la ibérica barriga cervecera) siga deseándome como la mujer que debo ser según reza el DNI en lugar de la coneja en la que me he convertido.

Luego está la pelirroja divinamente conjuntada, embajadora del estilo ladylike. Me da un poco de grima tanta perfección y tanta receta, y ni un gramo de grasa sobre sus caderas. Es de esas que no sale de casa hasta que no ha limpiado el polvo y va a comprar el pan con un twin-set Chanel. Me gustaría rociarla el cabello con unos cuantos "rascamoños" a ver qué pasa. O blandiblub. Cuando era niña, mi amiga Gema me volcó un bote de blandiblub en la cabeza y me tuvieron que cortar el pelo. Pues eso. Y mirar como grita, claro, si no, no tiene gracia.

La rubia devoradora de tetas siliconada, pues es otro arquetipo del que espero no tengais muchos ejemplos cerca, porque estas arpías tienen verdadera afición compulsiva por tirarse a todos los hombres de las agendas ajenas (los de la propia, ya no contestan a sus llamadas) y sólo son de fiar haciendo puzzles.

La morena neurótica, tan guapa como encantadora, es la preferida de los tíos. Sensible, romántica, disponible, discretamente sexy, todo un bomboncito sin estridencias, con las paranoias justas como para que les apetezca calmarla a besos, porque la muchacha, al final, traga. Conozco a muchas mujeres que quisieran ser como ella, quizás por que saben que son las más cotizadas (que no deseadas) y que así, puede que nunca vivan grandes y emocionantes aventuras con tipos peligrosos e interesantes, pero se aseguran a un fontanero que, con suerte, está potable, y la va a querer un huevo.

Pero servidora, puestos a elegir, prefiere decantarse por el look "Palm-bitch" que por un modelito de Calvin Klein, tan políticamente correcto él, con todo lo que ello conlleva. La capacidad que tengo de hacer maletas y cambiar de escenario a una velocidad de vértigo, no la cambio por todos los fontaneros del mundo por mucho amor eterno que me juren. Prefiero la incertidumbre, la libertad, el riesgo y el error que la seguridad y el aburrimiento. Como dice mi admirada Alaska, amo el peligro.

Leo que Gabrielle es superficial e interesada. Lo habrá escrito un hombre?. Me temo que sí. Cuando una mujer decide por sí misma, aprende a decir NO en voz alta, vela por sus intereses y lucha por conseguir lo que quiere, resulta que es interesada. Si esa misma mujer, además, usa su inteligencia no sólo para alcanzar sus objetivos sino para mimarse y explotar su físico como el estupendo arma de destrucción masiva que es, se convierte en superficial. Y digo yo, acaso es malo? Es que tenemos que pedir perdón por ser guapas e inteligentes y hacer lo que queremos?.

De toda la vida de dios, los maridos se han liado con secretarias y dependientas y nadie dice nada. Pero si una, sin dejar de querer a su manolo se pega un revolcón con el jardinero, se monta un escándalo. Y, esto, muchachos, demuestra la poca inteligencia que teneis. Porque nosotras, queridos míos, sabemos distinguir mejor de lo que vuestras pobres mentes pueden imaginar, el amor del sexo, y precisamente por eso, no os abandonamos más de lo que ya hacemos. Queremos un manolo para dormir abrazadas a él por las noches, y un jardinero para que ponga una nota de color. Un amante de vez en cuando, nos vuelve ágiles y sonrientes, y eso, tontorrones, redunda en vuestro beneficio.

Por eso, el ejemplo de Gabrielle me parece de lo más saludable y ojalá muchas mujeres tomen nota, porque se sentirán más seguras de sí mismas, y por supuesto, se divertirán mucho más. Yo, por mi parte, en mi modesto entender, la sigo con la enorme ventaja de no tener un marido a punto de entrar en la cárcel.

Y como bien me recordaba anoche Mr. Pantalones Pirata, yo soy más alta que Gabrielle.

No