Mi hermanito
- Tus tetas son grandes, verdad?
- Mmm... depende de lo que entiendas por grandes... una 95-100... porqué?
- Es que estoy preparando una serie de fotografías para una exposición y necesito un retrato. Todas mis amigas son de pechos pequeños y tú podrías valerme.
Es que tú solo te follas a efebos, hermanito.
Cuando conocí a mi hermano inventado, lo primero que escuché de él fue un "eres fascista?" que me dejó descolocada. Hizo su deducción en función de mi peinado, que en aquella época gustaba yo de recoger mi melena en una cola de caballo con el cabello engominado y bien tirante. Seguramente, me sentí molesta, nada más lejos de mí que encasillarme en semejante pensamiento. Pero él hizo su pregunta de una forma tan natural y sin ánimo de crítica que tuve que hacer toda una declaración de principios que nos llevó a horas de conversación. A partir de ese día, nos hicimos casi inseparables. Descubrirnos mutuamente fue una aventura excitante que nos llevó al extremo de matricularnos en un curso al que no asistimos por conseguir tiempo para estar juntos. Y a mentir. Porque yo tenía un novio en esa época al que le contaba trolas tamaño trolebús para justificar mis escapadas constantes.
Durante dos años, robábamos tiempo para encontrarnos, desayúnabamos en el vips, nos intercambiábamos libros febrilmente, leíamos el uno para el otro, nos escribíamos cartas, nos llamábamos constantemente por teléfono, tomábamos café en el barbieri, caminábamos por la ciudad tomando fotos, veíamos películas y follábamos en estaciones de tren. Hablábamos del amor que sentíamos el uno por el otro, un amor fraterno, incestuoso, intelectual, de admiración mutua, de constante estímulo y aprendizaje, en el que ambos respetábamos a las parejas del otro a tal grado que entendíamos que nuestros novios/as formaban parte necesaria de nosotros, lejos de ser un estorbo u obstáculo. Nunca quisimos ser pareja, porque éramos hermanos y ese estatus nos blindaba ante los típicos problemas de toda relación sentimental clásica.
Despues, mi hermanito se marchó a Alemania a estudiar y nuestros encuentros, lógicamente, se fueron espaciando. Pero, de vez en cuando, nos buscábamos. Como el viernes pasado, tras casi dos años sin vernos. Y es un placer descubrir que los años no nos han separado, nos nos han vuelto dos desconocidos, como es frecuente que ocurra con las personas que son importantes a los 20 años; a los 30 suelen convertirse en extraños, porque la vida te cambia y te hace elegir caminos que a veces, separan.
Nosotros hemos cambiado. Qué terrible si no fuera así. Pero nuestra evolución nos sigue haciendo compatibles y deseosos de compartir con el otro nuestros descubrimientos musicales, literarios, afectivos, sexuales. Quizás, entre nosotros, en nuestra relación, el cambio más importante es que ambos ya asumimos, tras muchos intentos, que el sexo entre nosotros no funciona. Muertos de la risa, mientras cenábamos, comentábamos la falta de química que sufrimos. Nuestra falta de pasión congela las bombillas, dice él. Pues sí, hermanito, el sexo no es lo nuestro. Pero como a ambos nos encanta el sexo, hablamos y hablamos, nos contamos, explicamos, relatamos y enseñamos al otro lo que sabemos, lo que hemos aprendido, lo que queremos aprender, nuestros miedos, nuestras carencias, sin ningún asomo de pudor ni timidez.
El viernes pude disfrutar de mi hermano con la misma libertad y confianza que creamos hace ya muchos años, y entre besos, caricias y risas, ambos supimos que estaremos para el otro siempre.
- Mmm... depende de lo que entiendas por grandes... una 95-100... porqué?
- Es que estoy preparando una serie de fotografías para una exposición y necesito un retrato. Todas mis amigas son de pechos pequeños y tú podrías valerme.
Es que tú solo te follas a efebos, hermanito.
Cuando conocí a mi hermano inventado, lo primero que escuché de él fue un "eres fascista?" que me dejó descolocada. Hizo su deducción en función de mi peinado, que en aquella época gustaba yo de recoger mi melena en una cola de caballo con el cabello engominado y bien tirante. Seguramente, me sentí molesta, nada más lejos de mí que encasillarme en semejante pensamiento. Pero él hizo su pregunta de una forma tan natural y sin ánimo de crítica que tuve que hacer toda una declaración de principios que nos llevó a horas de conversación. A partir de ese día, nos hicimos casi inseparables. Descubrirnos mutuamente fue una aventura excitante que nos llevó al extremo de matricularnos en un curso al que no asistimos por conseguir tiempo para estar juntos. Y a mentir. Porque yo tenía un novio en esa época al que le contaba trolas tamaño trolebús para justificar mis escapadas constantes.
Durante dos años, robábamos tiempo para encontrarnos, desayúnabamos en el vips, nos intercambiábamos libros febrilmente, leíamos el uno para el otro, nos escribíamos cartas, nos llamábamos constantemente por teléfono, tomábamos café en el barbieri, caminábamos por la ciudad tomando fotos, veíamos películas y follábamos en estaciones de tren. Hablábamos del amor que sentíamos el uno por el otro, un amor fraterno, incestuoso, intelectual, de admiración mutua, de constante estímulo y aprendizaje, en el que ambos respetábamos a las parejas del otro a tal grado que entendíamos que nuestros novios/as formaban parte necesaria de nosotros, lejos de ser un estorbo u obstáculo. Nunca quisimos ser pareja, porque éramos hermanos y ese estatus nos blindaba ante los típicos problemas de toda relación sentimental clásica.
Despues, mi hermanito se marchó a Alemania a estudiar y nuestros encuentros, lógicamente, se fueron espaciando. Pero, de vez en cuando, nos buscábamos. Como el viernes pasado, tras casi dos años sin vernos. Y es un placer descubrir que los años no nos han separado, nos nos han vuelto dos desconocidos, como es frecuente que ocurra con las personas que son importantes a los 20 años; a los 30 suelen convertirse en extraños, porque la vida te cambia y te hace elegir caminos que a veces, separan.
Nosotros hemos cambiado. Qué terrible si no fuera así. Pero nuestra evolución nos sigue haciendo compatibles y deseosos de compartir con el otro nuestros descubrimientos musicales, literarios, afectivos, sexuales. Quizás, entre nosotros, en nuestra relación, el cambio más importante es que ambos ya asumimos, tras muchos intentos, que el sexo entre nosotros no funciona. Muertos de la risa, mientras cenábamos, comentábamos la falta de química que sufrimos. Nuestra falta de pasión congela las bombillas, dice él. Pues sí, hermanito, el sexo no es lo nuestro. Pero como a ambos nos encanta el sexo, hablamos y hablamos, nos contamos, explicamos, relatamos y enseñamos al otro lo que sabemos, lo que hemos aprendido, lo que queremos aprender, nuestros miedos, nuestras carencias, sin ningún asomo de pudor ni timidez.
El viernes pude disfrutar de mi hermano con la misma libertad y confianza que creamos hace ya muchos años, y entre besos, caricias y risas, ambos supimos que estaremos para el otro siempre.
Comentario:
Qué relación tan sana!! Una historia fascinante y excitante. Conseguir ese nivel de confianza y entendimiento no es fácil, pero cuando lo encuentras y sabes que pase lo que pase no cambiará es maravilloso.
Besos.
Besos.
Comentario:
Es genial que mantengáis ese nivel de confianza. Y difícil, muy difícil estando tanto tiempo separados.
La distancia pesa mucho. Te va desvinculando sin que te enteres hasta que un día ves a tal o cual amigo y te das cuenta de que ya no tienen nada que ver contigo. Con una historia como la vuestra, llena de matices, es más singular aún. Admirable...
La distancia pesa mucho. Te va desvinculando sin que te enteres hasta que un día ves a tal o cual amigo y te das cuenta de que ya no tienen nada que ver contigo. Con una historia como la vuestra, llena de matices, es más singular aún. Admirable...
Comentario:
Me encanta esa relación! Qué visión de las personas y las relaciones con ellas tienes!!! Te admiro.
(y siempre parezco una puñetera pelota, pero chica, es lo que siento y no lo voy a reprimir)
1beso
(y siempre parezco una puñetera pelota, pero chica, es lo que siento y no lo voy a reprimir)
1beso
Comentario:
Qué maravilla poder conservar una amistad a pesar de los años y los cambios.Espero que la sigas conservando toda la vida... a pesar de la falta de química sexual :)
Besos
Besos





